lunes, 30 de noviembre de 2009

CATECISMO


SEGUNDA SECCIÓN:LA PROFESIÓN DE LA FE CRISTIANA
LOS SÍMBOLOS DE LA FE


185 Quien dice "Yo creo", dice "Yo me adhiero a lo que nosotros creemos". La comunión en la fe necesita un lenguaje común de la fe, normativo para todos y que nos una en la misma confesión de fe.
186 Desde su origen, la Iglesia apostólica expresó y transmitió su propia fe en fórmulas breves y normativas para todos (cf. Rom 10,9; 1 Cor 15,3-5; etc.). Pero muy pronto, la Iglesia quiso también recoger lo esencial de su fe en resúmenes orgánicos y articulados destinados obre todo a los candidatos al bautismo:
Esta síntesis de la fe no ha sido hecha según las opiniones humanas, sino que de toda la Escritura ha s ido recogido lo que hay en ella de más importante, para dar en su integridad la única enseñanza de la fe. Y como el grano de mostaza contiene en un grano muy pequeño gran número de ramas, de igual modo este resumen de la fe encierra en pocas palabras todo el conocimiento de la verdadera piedad contenida en el Antiguo y el Nuevo Testamento (S. Cirilo de Jerusalén, catech. ill. 5,12).
187 Se llama a estas síntesis de la fe "profesiones de fe" porque resumen la fe que profesan los cristianos. Se les llama "Credo" por razón de que en ellas la primera palabra es normalmente : "Creo". Se les denomina igualmente "símbolos de la fe".
188 La palabra griego "symbolon" significaba la mitad de un objeto partido (por ejemplo, un sello) que se presentaban como una señal para darse a conocer. Las partes rotas se ponían juntas para verificar la identidad del portador. El "símbolo de la fe" es, pues, un signo de identificación y de comunión entre los creyentes. "Symbolon" significa también recopilación, colección o sumario. El "símbolo de la fe" es la recopilación de las principales verdades de la fe. De ahí el hecho de que sirva de punto de referencia primero y fundamental de la catequesis.
189 La primera "profesión de fe" se hace en el Bautismo. El "símbolo de la fe" es ante todo el símbolo bautismal. Puesto que el Bautismo es dado "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" (Mt 28,19), las verdades de fe profesadas en el Bautismo son articuladas según su referencia a las tres personas de la Santísima Trinidad.
190 El Símbolo se divide, por tanto, en tres partes: "primero habla de la primera Persona divina y de la obra admirable de la creación; a continuación, de la segunda Persona divina y del Misterio de la Redención de los hombres; finalmente, de la tercera Persona divina, fuente y principio de nuestra santificación" (Catech. R. 1,1,3). Son "los tres capítulos de nuestro sello (bautismal)" (S. Ireneo, dem. 100).
191 "Estas tres partes son distintas aunque están ligadas entre sí. Según una comparación empleada con frecuencia por los Padres, las llamamos artículos. De igual modo, en efecto, que en nuestros miembros hay ciertas articulaciones que los distinguen y los separan, así también, en esta profesión de fe, se ha dado con propiedad y razón el nombre de artículos a las verdades que debemos creer en particular y de una manera distinta" (Catch.R. 1,1,4). Según una antigua tradición, atestiguada ya por S. Ambrosio, se acostumbra a enumerar doce artículos del Credo, simbolizando con el número de los doce apóstoles el conjunto de la fe apostólica (cf.symb. 8).
192 A lo largo de los siglos, en respuesta a las necesidades de diferentes épocas, han sido numerosas las profesiones o símbolos de la fe: los símbolos de las diferentes Iglesias apostólicas y antiguas (cf. DS 1-64), el Símbolo "Quicumque", llamado de S. Atanasio (cf. DS 75-76), las profesiones de fe de ciertos Concilios (Toledo: DS 525-541; Letrán: DS 800-802; Lyon: DS 851-861; Trento: DS 1862-1870) o de ciertos Papas, como la "fides Damasi" (cf. DS 71-72) o el "Credo del Pueblo de Dios" (SPF) de Pablo VI (1968).
193 Ninguno de los símbolos de las diferentes etapas de la vida de la Iglesia puede ser considerado como superado e inútil. Nos ayudan a captar y profundizar hoy la fe de siempre a través de los diversos resúmenes que de ella se han hecho.
Entre todos los símbolos de la fe, dos ocupan un lugar muy particular en la vida de la Iglesia:
194 El Símbolo de los Apóstoles, llamado así porque es considerado con justicia como el resumen fiel de la fe de los apóstoles. Es el antiguo símbolo bautismal de la Iglesia de Roma. Su gran autoridad le viene de este hecho: "Es el símbolo que guarda la Iglesia romana, la que fue sede de Pedro, el primero de los apóstoles, y a la cual él llevó la doctrina común" (S. Ambrosio, symb. 7).
195 El Símbolo llamado de Nicea-Constantinopla debe su gran autoridad al hecho de que es fruto de los dos primeros Concilios ecuménicos (325 y 381). Sigue siendo todavía hoy el símbolo común a todas las grandes Iglesias de Oriente y Occidente.
196 Nuestra exposición de la fe seguirá el Símbolo de los Apóstoles, que constituye, por así decirlo, "el más antiguo catecismo romano". No obstante, la exposición será completada con referencias constantes al Símbolo de Nicea-Constantinopla, que con frecuencia es más explícito y más detallado.
197 Como en el día de nuestro Bautismo, cuando toda nuestra vida fue confiada "a la regla de doctrina" (Rom 6,17), acogemos el Símbolo de esta fe nuestra que da la vida. Recitar con fe el Credo es entrar en comunión con Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo, es entrar también en comunión con toda la Iglesia que nos transmite la fe y en el seno de la cual creemos:
Este Símbolo es el sello espiritual, es la meditación de nuestro corazón y el guardián siempre presente, es, con toda certeza, el tesoro de nuestra alma (S. Ambrosio, symb. 1).

domingo, 29 de noviembre de 2009

DOMINGO PRIMERO DE ADVIENTO


¡La vida es espera!: I Domingo de Adviento (Ciclo C):
Jeremías 33 14-16; 1 Tesalonicenses 3, 12-4,2; Lucas 21, 25-28.34-36


El otoño es el tiempo ideal para meditar sobre los temas humanos. Tenemos ante nosotros el espectáculo anual de las hojas que caen de los árboles. Desde siempre se ha visto en él una imagen del destino humano. Una generación viene, una generación se va...¿Pero es de verdad éste nuestro destino final? ¿Más mísero que el de los árboles? El árbol, después del deshoje, en primavera vuelve a florecer; el hombre en cambio, una vez que ha caído en tierra, ya no ve la luz. Al menos, no la luz de este mundo...
Las lecturas del domingo nos ayudan a dar una respuesta a la que es la más angustiosa y la más humana de las cuestiones. Recuerdo haber visto de niño, en una película o en un tebeo de aventuras, una escena que se me quedó fijada para siempre. Es por la noche y se ha caído un puente del ferrocarril; un tren, ignorante, llega a toda velocidad; el guardavías se pone entre éstas gritando: «¡Detente! ¡Detente!», agitando una linterna para señalar el peligro; pero el maquinista está distraído y no lo ve, y avanza arrastrando el tren al río... No querría cargar las tintas, pero me parece una imagen de nuestra sociedad, que avanza frenéticamente al ritmo de rock ‘n roll, desatendiendo todas las señales de alarma que provienen no sólo de la Iglesia, sino de muchas personas que sienten la responsabilidad del futuro...Con el primer domingo de Adviento comienza un nuevo año litúrgico.

El Evangelio que nos acompañará en el curso de este año, ciclo C, es el de Lucas. La Iglesia acoge la ocasión de estos momentos fuertes, de paso, de un año al otro, de una estación a otra, para invitarnos a detenernos un instante, a observar nuestro rumbo, a plantearnos las preguntas que cuentan: «¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? Y sobre todo, ¿adónde vamos?». En las lecturas de la Misa dominical, todos los verbos están en futuro.

En la primera lectura escuchamos estas palabras de Jeremías: «Mirad que días vienen –oráculo del Señor- en que confirmaré la buena palabra que dije a la casa de Israel y a la casa de Judá. En aquellos días y en aquella sazón haré brotar para David un Germen justo...».A esta espera, realizada con la venida del Mesías, el pasaje evangélico le da un horizonte o contenido nuevo, que es el retorno glorioso de Cristo al final de los tiempos. «Las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria».Son tonos e imágenes apocalípticas, de catástrofe. Sin embargo se trata de un mensaje de consuelo y de esperanza. Nos dicen que no estamos caminando hacia un vacío y un silencio eternos, sino hacia un encuentro, el encuentro con aquél que nos ha creado y que nos ama más que un padre y una madre. En otro lugar el propio Apocalipsis describe este evento final de la historia como una entrada al banquete nupcial. Basta con recordar la parábola de las diez vírgenes que entran con el esposo en la sala nupcial, o la imagen de Dios que, en el umbral de la otra vida, nos espera para enjugar la última lágrima que penda de nuestros ojos.

Desde el punto de vista cristiano, toda la historia humana es una larga espera. Antes de Cristo se esperaba su venida; después de él se espera su retorno glorioso al final de los tiempos. Precisamente por esto el tiempo de Adviento tiene algo muy importante que decirnos para nuestra vida. Un gran autor español, Calderón de la Barca, escribió un célebre drama titulado La vida es sueño. Con igual verdad se debe decir: ¡la vida es espera! Es interesante que éste sea justamente el tema de una de las obras teatrales más famosas de nuestro tiempo: Esperando a Godot, de Samuel Beckett...

Cuando una mujer está embarazada se dice que «espera» un niño; los despachos de personas importantes tienen «sala de espera». Pensándolo bien, la vida misma es una sala de espera. Nos impacientamos cuando estamos obligados a esperar una visita o una experiencia. Pero ¡ay si dejáramos de esperar algo! Una persona que ya no espera nada de la vida está muerta. La vida es espera, pero es también cierto lo contrario: ¡la espera es vida! ¿Qué diferencia la espera del creyente de cualquier otra espera, por ejemplo, de la espera de los dos personas que aguardan a Godot? Ahí se espera a un misterioso personaje (que después, según algunos, sería precisamente Dios, God, en inglés), pero sin certeza alguna de que llegue de verdad. Debía acudir por la mañana, envía a decir que irá por la tarde; en ese momento dice que no puede ir, pero que lo hará con seguridad por la noche, y por la noche que tal vez irá a la mañana siguiente... Y los dos pobrecillos están condenados a esperarle; no tienen alternativa. No es así para el cristiano. Éste espera a uno que ya ha venido y que camina a su lado. Por esto, después del primer domingo de Adviento, en el que se presenta el retorno final de Cristo, en los domingos sucesivos escucharemos a Juan Bautista que nos habla de su presencia en medio de nosotros: «¡En medio de vosotros -dice- hay uno a quien no conocéis!».

Jesús está presente en medio de nosotros no sólo en la Eucaristía, en la palabra, en los pobres, en la Iglesia... sino que, por gracia, vive en nuestros corazones y el creyente lo experimenta. La del cristiano no es una espera vacía, un dejar pasar el tiempo. En el Evangelio del domingo Jesús dice también cómo debe ser la espera de los discípulos, cómo deben comportarse entretanto, a fin de no verse sorprendidos: «Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida... Estad en vela, pues, orando en todo tiempo...».Pero de estos deberes morales tendremos ocasión de hablar en otros momentos.
Termino con un recuerdo cinematográfico. Hay dos grandes historias de iceberg llevadas a la gran pantalla. Una es la del Titanic, que conocemos bien..., la otra la relata la película de Kevin Costner Rapa Nui, de hace algunos años. Una leyenda de la isla de Pascua, situada en el Océano Pacífico, dice que el iceberg es en realidad una nave que cada ciertos años o siglos pasa junto a la isla para permitir al rey o al héroe del lugar encaramarse a ella e ir hacia el reino de la inmortalidad. Existe un iceberg en la ruta de cada uno de nosotros, la hermana muerte. Podemos fingir que no lo vemos o no pensar en ello como la gente despreocupada que, en el Titanic, estaba de fiesta esa noche, o podemos estar preparados para subirnos y dejarnos conducir hacia el reino de los santos. El tiempo de Adviento debería servir también para esto...
P. Raniero Cantalamessa

sábado, 28 de noviembre de 2009

EL DISFRAZ DE JESUS


El abad de un monasterio se hallaba muy preocupado. Años atrás, su monasterio había visto tiempos de esplendor. Sus celdas habían estado repletas de jóvenes novicios y en la capilla resonaba el canto armonioso de sus monjes. Pero habían llegado malos tiempos: la gente ya no acudía al monasterio a alimentar su espíritu. La avalancha de jóvenes candidatos había cesado y la capilla se hallaba silenciosa. Sólo quedaban unos pocos monjes que cumplían triste y rutinariamente sus obligaciones.
Un día, decidió pedir consejo, y acudió a un anciano obispo que tenía fama de ser hombre muy sabio en su avanzada edad. Emprendió el viaje, y días después se encontró frente al buen hombre. Le planteó la situación y le preguntó: “¿A qué se debe esta triste situación? ¿Hemos cometido acaso algún pecado?”. A lo que el anciano obispo respondió: “Sí. Han cometido un pecado de ignorancia. El mismo Señor Jesucristo se ha disfrazado y está viviendo en medio de ustedes, y ustedes no lo saben”. Y no dijo más.
El abad se retiró y emprendió el camino de regreso a su monasterio. Durante el viaje sentía como si el corazón se le saliese del pecho. ¡No podía creerlo! ¡El mismísimo Hijo de Dios estaba viviendo ahí en medio de sus monjes! ¿Cómo no había sido capaz de reconocerle? ¿Sería el hermano sacristán? ¿Tal vez el hermano cocinero? ¿O el hermano administrador? ¡No, el no! Por desgracia, él tenía demasiados defectos… Pero el anciano obispo había dicho que se había “disfrazado”. ¿No serían acaso aquellos defectos parte de su disfraz? Bien mirado, todos en el convento tenían defectos… ¡y uno de ellos tenía que ser Jesucristo!
Cuando llegó al monasterio, reunió a sus monjes y les contó lo que había averiguado. Los monjes se miraban incrédulos unos a otros. ¿Jesucristo… aquí? ¡Increíble! Claro que si estaba disfrazado…. Entonces, tal vez… Podría ser Fulano.. ¿O Mengano? ¿O….?
Una cosa era cierta: Si el Hijo de Dios estaba allí disfrazado, no era probable que pudieran reconocerlo. De modo que empezaron todos a tratarse con respeto y consideración. “Nunca se sabe”, pensaba cada cual para sí cuando trataba con otro monje, “tal vez sea éste…”
El resultado fue que el monasterio recobró su antiguo ambiente de gozo desbordante. Pronto volvieron a acudir decenas de candidatos pidiendo ser admitidos en la Orden, y en la capilla volvió a resonar el jubiloso canto de los monjes, radiantes del espíritu de Amor.

viernes, 27 de noviembre de 2009

A LOS SACERDOTES, RELIGIOSOS, RELIGIOSAS, FIELES LAICOS DEL ARCIPRESTAZGO DE ORGAZ











Igual que en las primeras comunidades de cristianos, nuestra comunidad de Sonseca, junto con todo el arciprestazgo, se prepara para recibir la visita de nuestros pastores. Reproducimos la carta que D. Braulio y D. Carmelo nos han enviado para presentar esta visita. Preparémonos con gozo para este momento de gracia tan especial.

Queridos hermanos y hermanas: A todos gracia y paz en el nombre del Señor.
Os comunicamos con alegría que, Dios mediante, el Arzobispo y su Obispo Auxiliar vamos a emprender póximamente, la visita pastoral a las parroquias y comunidades que formáis el Arciprestazgo de Orgaz. Aunqeu, con una y otra ocasión, hayamos visitado vuestras parroquias, la vista de ahora tiene un carácter especial: además de ser más sosegada, va a ser también más honda, de mayor cercanía, más parecida a la visita de los Apóstoles cuando visitaban las primeras comunidades cristianas.

Por eso es grande la ilusión qeu tenemos en visitaros así, y no menor la esperanza que hemos puesto en esta visita, en la que tendremos la dicha de compartir con vosotros la fe, la esperanza y el amor con que Dios nos ha bendecido.

Es un don de Dios para nosotros el conoceros más de cerca, estar con vosotros, sentir el aliento de vuestra fe, gozar del consuelo de vuestro amor y comprobar la firmeza de vuestra esperanza. Damos graciasa Dios porqeu permanecéis fieles a Jesucristo y os sentís gozosamente hijos de la Iglesia.

Os invitamos fraternalmente a que consideréis la visita pastoral con los ojos de la fe, ante todo, como un acontecimiento de gracia que, ade alguna manera, reproduce aquella singular visitar por la cual Cristo, Jesús, Príncipe de los Pastores, ha visitado y redimido a su Pueblo.

Se trata de un acto de pastoreo, ciertamente privilegiado, por el que los Obispos, en nombre de Cristo, visitan las diversas comunidades locales como maestros fieles de la verdad, sacerdotes de los sagrados misterios y guías del peublo santo a ellos confiado, apra confrotar a los discípulos y exhortarles a perseverar firmes en la fe y en la vida cristiana.
Urgidos por la caridad pastoral, iremos a vosotros como Pastores de la proción del Pueblo de Dios que nos ha sido encomendada. Vamos a vosotros, a vuestros pueblos, donde os encontráis y vivís, para compartir, ahí mismo, vuestras preocupaciones y vuestros problemas, vuestros proyectos y vuestros deseos, vuestros gozos y esperanzas, las ideas de vuestra mente y las vibraciones de vuesro corazón creyente, la palabra y el mensaje de la Verdad, la alegría común de la fe.
Con la visita pastoral, como Obispos vuestros y pastores de la Iglesia diocesana, debemos y queremos acercarnos a vosotros como el Buen Pastor, y hacernos próximos a todas las comunidades para conocer a los fieles que se nos han encomendado, mostrar nuestra solicitud pro todos, especialmente porlos más necesitados de misericordia y aliento, escucharos y atenderos solícita y fraternalmente, hacer oír la voz del qeu es nuestro único Pastor, Jesucristo, y, en su nombre, atraer a los dispersos y reunir a todos en la unidad, por el amor y el vínculo de la paz.

Debemos y deseamos vivamente acercarnos a vosotros para ofreceros en la fraternidad cristiana, la Palabra y la Gracia del Señor Jesús que a todos nos ha hecho hijos del Dios vivo. Queremos, sencillamente, estar con vosotros como los que sirven, escucharos y dialogar con vosotros, orar y celebrar juntos los misterios de nuestra fe que nos anima. Desearnos exhortaos y alentaros, en vuestros quehaceres y responsabilidades como miembros gozosos de la Iglesia y peregrinos llenos de esperanza en camino hacia el reino de Dios, y animaros en vuestra fe y en la gozosa tarea de anunciar el Evangelio de Jesucristo en obras y palabras al hombre de hoy. Como diría San Pablo escribiendo a los Romanos, nuestra venida a vosotros es, pues, "para confirmaros o mejor para consolarnos con vosotros por la mutua comunicación de la común fe".
Pedimos al Señor que bendiga esta visita y los encuentros pastorales y personales que tengamos con vosotros. Que a todos, a vosotros y a nosotros, esta visita nos ayudea acrecer en la fe, aimados por la caridad, a dar razón de la esperanza que nos anima. Rezad a Dios por los frutos de esta visita e implorad la intercesión y la protección de nuestra Madre, la Santísima Virgen María, Madre de Dios.
Os invitamos a todos a que preparéis y abráis vuestro dorazón a los dones qeu Dios derrame con ocasión de esta visita. Os rogamos qeu particpéis en los encuentros que tengamos. Os exhortamos a que toméis parte, sobre todo, en la celebración de la Eucaristía, fuente y culmen de toda la vida cristiana, sacramento de unidad y vínculo de caridad, quenos hace ser la Iglesia de Jesucristo.
Que Dios os bendiga copiosamente en su Hijo con toda suerte de bienes espirituales y celestiales. Cordialmente en Cristo Jesús, un abrazo a todos.

+Braulio, Arzobispo de Toledo. Primado de España + Carmelo Borobia.
Obispo Auxiliar de Toledo

jueves, 26 de noviembre de 2009

UN LUGAR DONDE DIOS NO ESTORBA


Lo hemos encontrado en Alba Digital.

Cuando una parte de nuestra sociedad trata de eliminar cualquier signo de la presencia de Dios de los lugares públicos, es hermoso encontrar testimonios como este que hoy traemos.



Torre Espacio es una de las cuatro torres emblemáticas de la prolongación del madrileño Paseo de la Castellana. Propiedad del Grupo Villar Mir, cuenta con todo tipo de servicios para sus inquilinos: Sonatrach, British Tobacco, Red Bull, y las embajadas de Gran Bretaña, Australia, Canadá y Holanda, entre otros. Sólo faltaba una capilla. Voilà!


La propuesta nace del director general de Pacadar (Grupo Villar Mir), Javier Martínez Castañeda. Muy pronto varios empleados se sumaron a la iniciativa con entusiasmo. Un entusiasmo compartido por el consejero delegado del grupo, Tomás García Madrid, y por el presidente y propietario Juan Manuel Villar Mir. Esta ilusión se transformó en realidad el pasado 3 de noviembre cuando vio la luz el sagrario más alto de Madrid. “Me da pena ser noticia por poner una capilla; debería ser tan normal que no fuera noticia”, señala García Madrid a ALBA.
No hubo inauguración oficial, pero sí bendición y primera misa. Su próximo objetivo: instalar un faro detrás del sagrario que sirva de referencia a la ‘cristiandad madrileña’. El faro del ‘Cristo de Torre Espacio’ servirá de guía a todos los habitantes de la capital. “Se verá desde muchos kilómetros”, señala con ilusión Martínez Castañeda.

Un torpedo contra el laicismo
¿Qué hace una capilla en un centro de trabajo?, ¿no es una provocación para el discurso secularizante? “Es un error horroroso y malévolo tratar de separar la fe del trabajo; cuidar el alma es más importante que el cuerpo; la fe no es que forme parte de nuestra vida; es que es lo más importante de la vida”, responde con contundencia García Madrid a ALBA. “Es como si alguien decide venir a trabajar sin brazo”, añade.

Un mensaje gráfico que se convierte en todo un torpedo contra la línea de flotación de un laicismo militante del Gobierno que pretende ‘privatizar’ la fe. La fe es algo personal, y por tanto, necesariamente público.
¿Algún ‘ateo militante’? “No hemos recibido ninguna queja; en la mayoría de los casos se ha recibido con alegría, satisfacción y agradecimiento; en otros, con respeto. Pero ninguna queja”, apunta García Madrid. De momento sólo se celebra la eucaristía los martes y los jueves, pero la asistencia está siendo muy exitosa. “Sentados caben unos treinta y siempre hay gente de pie”, señala Martínez Castañeda. ¿Por qué sólo martes y jueves? “Nuestra intención es ir ampliando poco a poco; nos encantaría poder tener misa diaria”, responde García Madrid. De hecho ya ha comenzado un grupo que reza el rosario los miércoles a las 14.05 y a través de capilla@gvm.es se reciben propuestas para mejorar la atención espiritual. Por ejemplo, horarios de mediodía o de tarde. Lo próximo es dejar libros de espiritualidad que ayuden en la visita al Santísimo. Martínez Castañeda lo hace dos o tres veces al día. “Siempre me encuentro a alguien”, señala. A largo plazo, aspiran a organizar retiros y ejercicios espirituales.
¿Qué trascendencia tiene la fe en el mundo del negocio? “Todos nuestros actos deben de estar impregnados de la fe; sabemos que nuestras acciones trascienden”, responde. Ya, pero, ¿eso en qué se traduce? “En seguir la ley de Dios y las enseñanzas de Jesucristo, actuar con honestidad”, responde García Madrid, que se arranca afirmando que la fe “te lleva a observar a los demás como hijos de Dios; un amor que te lleva a amar al prójimo”. Es decir, es encontrar el verdadero sentido de la laicista responsabilidad social corporativa.
La capilla, pulmón de la torre
No. No estamos en un seminario. No es una homilía. La conversación se desarrolla en el fenomenal despacho de García Madrid, planta 52 de Torre Espacio. Nuestros interlocutores lucen traje gris y corbata tradicional. Al terminar, aceleran el paso a sus múltiples ocupaciones. Dios está presente en el mundo del trabajo. “La capilla está en el mismo corazón de la torre; es el pulmón; pero queremos que Cristo se encuentre en el centro de nuestros corazones”, afirma Martínez Castañeda. ¿Objetivo? “Enriquecer nuestra fe y acercarla a quienes podamos; aquí estamos 3.000 personas y es una ocasión para hablar de Dios a los demás”, responde Martínez Castañeda. No sería la primera vez que se produce una conversión en la oficina. Las oficinas de Telefónica en Las Tablas cuentan con una sala multifuncional donde se celebra la misa. “Ya ha habido conversiones; nosotros también queremos que la capilla remueva el corazón“, apunta Martínez Castañeda.

miércoles, 25 de noviembre de 2009

SOBRE EL BUEN HUMOR IV


c) Buscar lo que importa

Jesucristo nos ha dejado palabras verdaderas que deberían llenarnos de paz: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura. Por tanto, no os inquietéis por el día de mañana, pues el mañana tendrá su propia inquietud. A cada día le basta su contrariedad” (Mt 6, 33-34).
Lo primero que tenemos que buscar es lo que importa. Y lo único que importa es que hoy -no mañana- agrademos a nuestro Padre, realizando por amor a Él los deberes de hoy. Y entre las cosas que más importan está algo tan sencillo como esto: hablar con nuestro Padre, orar. Si eso es lo primero en nuestra vida, entonces todo adquiere un nuevo sentido.
Hay un secreto para tener paz: “Todos los problemas que nos agobian en esta vida es porque no rezamos o rezamos mal” (S. Juan Bautista María Vianney). El que reza sigue teniendo problemas. Pero la gran diferencia es que no le agobian.
El secreto es hablar con Dios como se habla con un Padre que está a nuestro lado y nos escucha, y tiene en sus manos la solución para todas nuestras preocupaciones.
Si hablamos los problemas con Dios, dejan de agobiarnos, porque dejan de ser “sólo” nuestros.

d) Dios es Padre

¡Rezar! ¡Pedir ayuda a Dios! Esto choca frontalmente con una mentalidad que se llama a sí misma científica y pragmática, que se niega a admitir toda dependencia de Dios, como si fuese cosa de tiempos pasados. ¡Qué pena! El hombre autónomo, independiente y triunfador está incapacitado para comprender a un Dios que es Padre, y su preocupación amorosa por todo lo que sucede a sus hijos.
No es extraño. Una fuerte corriente de la cultura moderna ha desterrado el concepto de Padre: nos han dicho que somos hermanos libres e iguales, pero sin Padre. Ahora bien, sin Padre no puede haber hermanos y el hombre se transforma en lobo para el hombre.
Es urgente volver a hablar de Dios Padre. Sobre todo, es urgente volver a tratar a Dios como Padre. “El que no se sabe hijo de Dios, desconoce su verdad más íntima”, afirma S. Josemaría Escrivá. Desconoce la verdad más gozosa sobre sí mismo. En realidad, no conoce el sentido de su existencia, no sabe quién es verdaderamente y para qué vive en este planeta.
Nuestra vida cambiaría radicalmente si cada día dedicásemos aunque sólo fuese media hora a hablar a solas con Dios y con la Virgen, nuestra Madre. La solución es así de sencilla y está en nuestras manos.
Abandono, confianza total en Dios, oración: pensamos que no es otro el fundamento del buen humor (¡hasta a la hora de la muerte!) de Tomás Moro.

martes, 24 de noviembre de 2009

LA IGLESIA DE SONSECA EN LA PRENSA HISTORICA III

La mayoría de los artículos de prensa que hablan sobre temas religiosos en Sonseca se refieren a las fiestas de la Virgen de los Remedios, pero también hay alguno diferente, como hemos visto hasta ahora. Este trata de las fiestas de San Juan y San Gregorio. El año es 1909.
Por Antonio Gallego Peces






lunes, 23 de noviembre de 2009

CATECISMO

RESUMEN

176 La fe es una adhesión personal del hombre entero a Dios que se revela. Comprende una adhesión de la inteligencia y de la voluntad a la Revelación que Dios ha hecho de sí mismo mediante sus obras y sus palabras.
177 "Creer" entraña, pues, una doble referencia: a la persona y a la verdad; a la verdad por confianza en la persona que la atestigua.
178 No debemos creer en ningún otro que no sea Dios, Padre, Hijo, y Espíritu Santo.
179 La fe es un don sobrenatural de Dios. Para creer, el hombre necesita los auxilios interiores del Espíritu Santo.
180 "Creer" es un acto humano, consciente y libre, que corresponde a la dignidad de la persona humana.
181 "Creer" es un acto eclesial. La fe de la Iglesia precede, engendra, conduce y alimenta nuestra fe. La Iglesia es la madre de todos los creyentes. "Nadie puede tener a Dios por Padre si no tiene a la Iglesia por madre" (S. Cipriano, unit. eccl.: PL 4,503A).
182 "Creemos todas aquellas cosas que se contienen en la palabra de Dios escrita o transmitida y son propuestas por la Iglesia... para ser creídas como divinamente reveladas" (Pablo VI, SPF 20).
183 La fe es necesaria para la salvación. El Señor mismo lo afirma: "El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará" (Mc 16,16).
184 "La fe es un gusto anticipado del conocimiento que nos hará bienaventurados en la vida futura" (S. Tomás de A., comp. 1,2).

domingo, 22 de noviembre de 2009

SOLEMNIDAD DE JESUCRISTO REY DEL UNIVERSO y SANTA CECILIA, PATRONA DE LOS MÚSICOS




No al estilo del mundo
Jesús, desde siempre, es el Rey, desde la Navidad hasta su muerte, Rey de los judíos. Sin embargo, no quería Jesús utilizar este título mesiánico, por los malos entendidos o confusiones a que se podía prestar. Jesús es el rey de los judíos, su amor es reinar, pero no al estilo del mundo. La clave es que no tiene nada que ver su reino, donde la ley son las Bienaventuranzas, con el estilo de los poderosos que reinan en nuestra tierra. Su reino es otra cosa. Por eso, cuando queda claro que su cetro es la cruz y su trono el amor humilde, entonces no tiene ningún inconveniente en proclamarse rey: Yo soy Rey.Es decir, Jesús es rey y quiere reinar en todos los corazones humanos para hacerlos inmensamente felices. Quiere reinar en los proyectos humanos para que se valore la vida, para que los pobres sigan siendo los importantes del Reino y para que triunfe, no la civilización de la muerte, sino la civilización del amor y de la vida. Y esto sólo consiste en que aceptemos de corazón todos los planes de Dios. Su reino no se impone, como no se impone su amor, que le lleva a servir de rodillas, como hace en la tarde del Jueves Santo.


No hay duda de que Jesús es Rey y, al terminar el Año Litúrgico con esta fiesta, la Iglesia nos recuerda que el Señor, con su amor, desea ser conocido y amado. Sigue viniendo a los suyos, y los suyos no le reconocieron. Termina la vida como empezó. Un amor ofrecido y no acogido más que por los pobres de verdad, por aquellos que han descubierto Su amor incondicional y abierto a todas las necesidades del mundo.Cristo, rey del universo, quiere reinar sobre todo en el universo de cada corazón humano, donde se toman las decisiones, que afectan a todo el universo, a toda la sociedad. Este Reino en nosotros proclama que ni la guerra, ni la lucha de poder, ni el terrorismo, ni todo lo que atenta contra la vida, tiene futuro: No quedará piedra sobre piedra.Es necesario recordar, una y otra vez, que sólo en la medida en que nos hacemos servidores reinamos en el corazón de los que aman. El reino de Jesús es servicio en amor entregado. Él no viene a reinar más que con las armas que le dice a Pilato, las armas de la verdad, del amor, de la entrega. En la medida en que nos hacemos testigos del amor de Jesús y nos unimos a Él en la obra de la Redención, nos convertimos en constructores del Reino y construimos la civilización del amor.
+ Francisco Cerro Chaves

obispo de Coria-Cáceres
Celebramos hoy también a Santa Cecilia, patrona de los músicos. Eva M. Moreno Ballesteros, escribe esta reflexión sobre el significado de la música en nuestras celebraciones y la actitud de quien ha recibido el don de animarlas mediante el canto. Gracias Eva.
Santa Cecilia
Me animo a escribir en este blog tan cercano, tan nuestro, que tanto nos habla de Dios, en la fiesta de Santa Cecilia, patrona de la música.
Leyendo el Concilio Vaticano II, me encontré con unos puntos importantes para todos, y en especial para todos aquellos que formamos los distintos coros de nuestra gran familia la parroquia de San Juan Evangelista, y participamos en la liturgia del domingo.
Me parece interesante recalcar a lo que estamos llamados, tanto nosotros, como miembros del coro, así como la comunidad parroquial.
Debemos tener en cuenta que el canto nos introduce en la celebración litúrgica, y si bien pertenecemos a este coro parroquial, es PORQUE DIOS NOS HA TRAIDO.
No vamos a cantar profesionales de la Royal Filarmónica de Viena, ¡no!, humildemente un grupo de jóvenes (y menos jóvenes), que quiere participar en la liturgia, sentir con nuestro canto la bondad y misericordia de Dios Padre con cada uno de sus hijos, alabar, bendecir y proclamar con nuestras voces que JESÚS ESTÁ VIVO EN MEDIO DE NOSOTROS.
Dice el Concilio Vaticano II: “Para asegurar esta plena eficacia, es necesario que los fieles se acerquen a la sagrada liturgia con recta disposición de ánimo, pongan su alma en consonancia con su voz y colaboren con la gracia divina para no recibirla en vano.
Por esta razón los pastores de almas deben vigilar para que en la acción litúrgica no sólo se observen las leyes selectivas a la celebración válida y lícita, sino también para que los fieles participen en ella, CONSCIENTE, ACTIVA Y FRUCTUOSAMENTE.”
(Sacosanctum Concilium nº 11)
Y continúa afirmando: “Los acólitos. Lectores, comentadores y cuantos pertenecen a la Schola Cantorum (coro) desempeñan un auténtico ministerio litúrgico.
Ejerzan, por tanto, su oficio con la sincera piedad y el orden que conviene a este gran misterio, y les EXIGE CON RAZÓN, el pueblo de Dios.
Con este fin, es preciso que cada uno, y a su manera esté PROFUNDAMENTE PENETRADO DEL ESPÍRITU DE LA LITURGIA, y que sea instruido para cumplir su función debida y ordenadamente.”
( Sacosanctum Concilium nº29)
Después de leer y meditar estas palabras creo que debemos concienciarnos TODOS de la importancia del canto en la Santa Misa.
Los evangelios nos dicen:”Jesús cantó himnos con sus apóstoles.”( Mt 26,30 y Mc 14,26)
El canto a su vez es un elemento de solemnidad, reviste a la celebración de belleza, expresa la unidad de la comunidad que celebra…
Por tanto, cantemos, preparemos e interioricemos nuestros cantos.
Para ello se necesita CONSTANCIA, y superar la rutina, que a veces llega, pero con AMOR, todo se renueva.
Me despido con una breve oración del gran maestro y compositor Hayden: “Cuando pienso en Dios, mis notas surgen copiosas, como el agua de la fuente. Si Dios ha querido darme un corazón alegre le serviré alegremente.”

Eva María Moreno Ballesteros


Oración de un Músico
Señor, Dios Todopoderoso, que has creado el Cielo y la Tierra y el Mar y todo lo que en ellos hay. Alabanza, honor y gloria a tu nombre por los siglos. En Ti residen para siempre, la verdad, la santidad, la gracia y la belleza. Esplendor y majestad irradia tu trono, fuerza y magnificencia adornan tu santuario. En tu palacio todo proclama: ¡Gloria! Tú has hecho todas las cosas bellas, y ellas manifiestan el esplendor de tu grandeza; sus acentos armoniosos resuenan en todo el Universo. A la voz de tu trueno, la tierra se pone a temblar; pero cuando el viento murmura a través de las hojas, cuando el manantial balbucea, es como un reflejo de tu gracia. Y cuando los pájaros hacen resonar sus cantos tan variados y tan melodiosos, percibimos como un eco de la música de tu voz. Tú has hecho nacer en nuestro corazón el deseo de celebrarte. Tú te complaces con nuestras alabanzas y aceptas nuestros cantos. Tú nos has dado la música como un medio privilegiado para expresar nuestros sentimientos: ¡Gracias por éste regalo! Queremos utilizarlo para cantar tus alabanzas y para revelarte a los que viven sin esperanza. ¡Gracias por todos los salmos, los himnos y los cánticos compuestos por los que nos han precedido y por nuestros contemporáneos! ¡Gracias por los dones musicales que has dado a tu Iglesia, concédenos en tu amor, utilizarlos para tu Gloria! Desde aquí abajo Señor, queremos unir nuestras alabanzas, a aquellas que hacen resonar el coro de miles de ángeles que te celebran en el cielo, esperando el día glorioso, en el que entonaremos el cántico nuevo en compañía de los redimidos de todos los tiempos y lugares reunidos delante de Ti. Amén.

sábado, 21 de noviembre de 2009

CONGRESO JÓVENES CON VALORES: LO QUE DE VERDAD IMPORTA


Cuando a Nicholas Forstmann le diagnosticaron cáncer escribió un diario para sus hijos. Les habló de lo que lamentaba no haber hecho, de lo que importaba sobre todas las cosas al ver la muerte de cerca y de valores como la generosidad, el amor y la solidaridad. Lo tituló ‘What really matters’ -lo que de verdad importa-.
Después de leer la obra de Fortsmann, María Franco, directora de Además Proyectos Solidarios, soñó con transmitir a los jóvenes los valores del diario. Quería brindarles la oportunidad de saber qué importa en la vida, despertar sus conciencias y hablarles de respeto, lealtad y compañerismo. Así nació, hace ya tres años, el Congreso de Jóvenes con Valores ‘Lo que de verdad importa‘, que acaba de celebrar en Madrid su tercera edición.
Sus protagonistas han sido la modelo norteamericana Sharon Blynn, que sobrevivió a un cáncer de ovarios; el español Pablo Pineda, primer europeo con síndrome de Down que consigue un título de licenciado universitario; Tim Guénard, maltratado por sus padres en la infancia y autor del libro Más fuerte que el odio, y Carl Honoré, gurú antiprisas.

Aunque el testimonio de este último -algo así como el don’t worry, be happy de Bobby McFerrin- pueda parecer al principio algo superficial en medio de tanto héroe, un análisis más profundo evidencia lo contrario. Sin esa “sana calma” que reivindica Honoré todo lo demás, la generosidad, la capacidad de superación, el amor por las cosas bien hechas, el optimismo, el humor e incluso el perdón sería imposible.

¿Por qué? Sencillo. Honoré, impulsor del ‘slow movement’ -movimiento lento- y autor del libro Elogio de la lentitud, afirma que “por culpa de las cosas urgentes, nos hemos olvidado de las importantes” y cuenta la historia de un chico de 19 años que se acercó a hablar con él tras una charla: “Hace un tiempo iba por la calle con mucha prisa para hacer un recado urgente. Vi a lo lejos a un amigo, pero como iba tan mal de tiempo y él no me había visto me hice el despistado y no le saludé. La siguiente vez que le vi fue en su funeral;se mató en un accidente de coche cuatro días después”, le dijo el joven, que lamenta día tras día no haber saludado a su amigo por un recado que ya ni siquiera recuerda.

Cuentos para contar en un minuto
Hay más ejemplos de la espiral absurda de prisas y obligaciones en que hemos convertido la vida: “Hablo con mucha gente que tiene 300 amigos en facebook pero que hace meses que no pasa la tarde con ninguno de ellos“, denuncia Honoré que fue ‘víctima’ del mundo acelerado. “Iba siempre con tanta prisa que, por las noches iba al cuarto de mi hijo, le contaba los cuentos a trozos, saltándome páginas y me iba corriendo. Un día vi anunciada una colección de cuentos infantiles para contar en un minuto. Lo primero que pensé fue:tengo que pedirlo por Internet. Pero después me di cuenta de lo que eso suponía”. Carl Honoré empezó entonces a vivir ‘slow’, “que no quiere decir hacer las cosas a paso de tortuga. A mí me encanta ir rápido si puedo; se trata de dar a cada cosa el tiempo que merece: a los hijos, a la familia, al trabajo…”.

Y es que, repite, “no podemos dar más importancia al móvil y al correo que a un momento íntimo con la pareja o una conversación con los hijos. Mi vecina es una adicta a la velocidad; está siempre enganchada a su blackberry para poder consultar el correo a todas horas, para coger todas las llamadas. Un día la perdió y estuvo buscándola como loca hasta que su hija, de cinco años, se la dio y le dijo: ‘mamá te la escondí yo, pero es que quería hablar contigo’. Esto evidencia que algo está fallando en nuestra sociedad“, denuncia Honoré, transmitiendo así la profundidad de su mensaje: que lo urgente no puede sustituir a lo importante.

viernes, 20 de noviembre de 2009

DECÁLOGO PARA LEER CON PROVECHO LA BIBLIA


1. Nunca creer que somos los primeros que han leído la Santa Escritura. Muchos, muchísimos a través de los siglos la han leído, meditado, vivido, transmitido. Los mejores intérpretes de la Biblia son los santos.
2. La Escritura es el libro de la comunidad eclesial. Nuestra lectura, aunque sea a solas, jamás podrá ser en solitario. Para leerla con provecho, hay que insertarse en la gran corriente eclesial que conduce y guía el Espíritu Santo. -
3. La Biblia es "Alguien". Por eso se lee y celebra a la vez. La lectura mejor de la Biblia es la que se hace en la Liturgia. -
4. El centro de la Santa Escritura es Cristo; por eso, todo debe leerse bajo la mirada de Cristo y cumplido en Cristo. Cristo es la clave interpretativa de la Santa Escritura. -
5. Nunca olvidar que en la Biblia encontramos hechos y dichos, obras y palabras íntimamente unidas unas con otras; las palabras anuncian e iluminan los hechos, y los hechos realizan y confirman las palabras. -
6. Una manera práctica y provechosa de leer la Escritura es comenzar con los santos Evangelios, seguir con los Hechos y las Cartas e ir entreverando con algún libro del Antiguo Testamento: Génesis, Éxodo, Jueces, Samuel, etcétera... No querer leer el libro del Levítico de corrido, por ejemplo. Los Salmos deben ser el libro de oración de los grupos bíblicos. Los profetas son el "alma del Antiguo Testamento: hay que dedicarles un estudio especial. -
7. La Biblia se conquista como la ciudad de Jericó: dándole vueltas. Por eso, es bueno leer los lugares paralelos. Es un método entretenido, pero muy provechoso. Un texto esclarece al otro, según aquello de San Agustín: "El Antiguo Testamento queda patente en el Nuevo y el Nuevo está latente en el Antiguo". -
8. La Biblia debe leerse y meditarse con el mismo Espíritu con que fue escrita. El Espíritu Santo es su autor principal y es su principal intérprete. Hay que invocarlo siempre antes de comenzar a leerla y al final, dar gracias. -
9. Nunca debe utilizarse la Santa Biblia para criticar y condenar a los demás. -
10. Todo texto bíblico tiene un contexto histórico donde se originó y un contexto literario donde se escribió. Un texto bíblico, fuera de su contexto histórico y literario, es un pretexto para manipular la Palabra de Dios. Esto es tomar el nombre de Dios en vano.


+ Mario De Gasperín Gasperín Obispo de Querétaro

jueves, 19 de noviembre de 2009

UNA BELLA HISTORIA DE BARRIO SÉSAMO


Como saben estos días estamos celebrando el 40 aniversario del mítico programa de televisión infantil "Barrio Sesamo". El primer episodio de Sesame Street se emitió precisamente, el 10 de noviembre de 1969.


Si genial era esta idea de Jim Henson no menos las personas que lo han hecho posible durante todos estos años. Emily Pearl Kinsgley es una de las escritoras del programa y madre de un niño con Síndrome de Down.

Hace años escribió un maravilloso cuento para explicar la experiencia de tener a un hijo así. No tiene desperdicio:


"Cuando estás esperando un bebé, es como planificar un fabuloso viaje de vacaciones a Italia. Te compras un montón de guías de viaje y haces planes maravillosos: el Coliseo, el David de Miguel Ángel, las góndolas en Venecia. Incluso aprendes algunas frases útiles en italiano. Es todo muy emocionante. Después de meses esperando con ilusión, llega por fin el día. Haces tus maletas y sales de viaje. Algunas horas mas tarde, el avión aterriza. La azafata viene y te dice: “Bienvenidos a Holanda” ¿Holanda? dices . "¿Qué quiere Vd., decir con Holanda?. ¡Yo contrate un viaje a Italia!. ¡Tendría que estar en Italia!. ¡Toda mi vida he soñado con ir a Italia!". Pero, ha habido un cambio en el plan del vuelo y el avión ha aterrizado en Holanda y allí debes quedarte.
Lo importante es que no te han llevado a un lugar horrible, repugnante, sucio, lleno de pestilencia, hambre y enfermedad. No, es simplemente un lugar diferente. Por lo tanto, tienes que salir y comprarte nuevas guías de viaje.
Y debes aprender un idioma completamente nuevo. Y conocerás a gente totalmente nueva, que no hubieras conocido nunca. Es basicamente un lugar distinto. Es más tranquilo que Italia, menos excitante que Italia. Pero después de pasar algún tiempo allí y haber recobrado tu aliento, miras a tu alrededor, y empiezas a darte cuenta de que Holanda tiene molinos de viento, Holanda tiene tulipanes. Holanda tiene incluso ¡Rembrandts!. Al mismo tiempo, toda la gente que conoces a tu alrededor están muy ocupados yendo y viniendo de Italia y todos ellos presumen del tiempo maravilloso que disfrutaron allí.
Y durante el resto de tu vida, te dirás a ti mismo: “Sí, allí es donde yo debería haber ido. Eso es lo que yo había planeado”. Y ese dolor nunca, nunca desaparecerá del todo, porque la pérdida de ese sueño es una pérdida muy significativa. Pero si te pasas la vida lamentándote de no haber podido visitar Italia, es posible que nunca te sientas lo suficientemente libre como para poder disfrutar de las cosas tan especiales y encantadoras que tiene Holanda".


De "perder el miedo a equivocarse"

miércoles, 18 de noviembre de 2009

SOBRE EL BUEN HUMOR III



a) La preocupación por el futuro

Muchas personas se agobian pensando en lo que podrá suceder el día de mañana. Y así, en vez de vivir de verdad el día de hoy, sufren por anticipado los problemas que, según su imaginación, les puede deparar el futuro. Y piensan además que ese comportamiento viene exigido por su sentido de responsabilidad, que preocuparse es su deber, y que si dejasen de preocuparse deberían ser tachadas de inmaduras. Los psiquiatras saben muy bien en qué consiste este síndrome de hiper-responsabilidad y cuáles son sus consecuencias: se pierde inútilmente el tiempo y el buen humor, se destrozan los nervios y se genera intranquilidad en las personas que conviven con nosotros.
Sin duda, es necesario planificar el futuro.


Hay que hacer planes a corto, medio y largo plazo... Pero, una vez que hemos hecho nuestros proyectos y previsto razonablemente los plazos, lo más razonable es pensar sólo en el día de hoy, que es el único plazo “razonable”, el único plazo a la medida de nuestras fuerzas. Mañana ya llegará cuando llegue, si llega, y traerá su propio trabajo, y será mañana, no hoy, cuando tendremos las fuerzas para resolver los problemas de mañana.
El futuro no está en nuestras manos, sino en las de Dios. Del futuro se encarga Él y quiere que lo abandonemos en sus manos. Pero totalmente, absolutamente, ¡de verdad!, y que no pretendamos tomarlo de nuevo. Dios sólo nos pide que realicemos por amor a Él nuestros deberes de hoy. Es preciso vivir el hoy, sólo el hoy; el mañana desborda nuestra cabeza.

b) No hay mal que por bien no venga

Muchos que viven como si Dios no existiera, se acuerdan de Él cuando surge alguna contrariedad. Pero no para pedirle ayuda, sino para echarle las culpas. O para justificar su falta de relación con Él: “¿Cómo va a existir Dios si sucede esto?”
Charles Péguy, en El misterio de los santos inocentes, pone en boca de Dios esta queja hacia las personas que piensan así:

“¿Creéis que me voy a divertir jugándoos malas pasadas, como un rey bárbaro?
¿Creéis que dedico mi vida a tenderos trampas
y a disfrutar viéndoos caer en ellas? (...)
¿Creéis que me voy a divertir haciéndoos fintas como un espadachín?
Toda la malicia que tengo es la malicia de mi gracia,
y la finta y el engaño de mi gracia,
que con tanta frecuencia actúa con el pecador para su salvación,
para impedirle que peque.
Que seduce al pecador, para salvarlo.
Pero, ¿acaso creéis, creéis que yo, Dios, me voy a divertir
causándoos dificultades y portándome como no lo haría un hombre honrado? (...)
¿Creéis que me voy a divertir sorprendiéndoos como un asesino nocturno?”

Son palabras que manifiestan una indignación paterna. “¿Cómo es posible que penséis así? ¿Cómo es posible que penséis mal de Mí, cuando os he demostrado de mil maneras que soy un Padre infinitamente bueno, que obro siempre por amor, que no sé hacer otra cosa que amaros?”
“Pero Dios permite –insistimos- que me vengan disgustos y contrariedades”. Sí, es verdad. Y entonces nosotros, con nuestra gran capacidad intelectual, sacamos la conclusión de que no nos quiere.
No, Dios no tiene un corazón más pequeño que el nuestro. Fue Él quien nos dio nuestro corazón, y quien dio a todos los padres y a todas las madres del mundo su corazón. Es más razonable pensar que si permite que nos venga una contrariedad es porque nos conviene, y que de ahí sacará Dios algún bien:
“No hay mal que por bien no venga”, dice la sabiduría popular. Y en esto acierta plenamente.
Además, ¿no permitió Dios que sufriera su Hijo Jesucristo? Y así hemos sido salvados. Si pensásemos un poco, si tratásemos de ver las cosas con los ojos de la fe, caeríamos en la cuenta de que, cuando permite que suframos, nos demuestra que nos quiere, porque nos trata como a su Hijo. Si nos esforzásemos un poco en ver las cosas con los ojos de Dios, el dolor iría siempre acompañado de la alegría.



Salvatore Moccia y Tomás Trigo

lunes, 16 de noviembre de 2009

LA IGLESIA DE SONSECA EN LA PRENSA HISTORICA II

MISION EN SONSECA
(Por Antonio Gallego Peces)


En este articulo, del diario "El Castellano" se habla de una mision que hubo en Sonseca en 1909, justo hace 100 años, pero como una imagen vale mas que mil palabras os dejo que leais lo que viene a continuacion, es bastante interesante. El articulo es muy extenso asi que voy a intentar resumirlo.




El extenso relato continúa describiendo los dotes oratorias de ambos misioneros, y destacando la participacion del pueblo.



Tambien se celebró la Primera Comunion, a las 8 de la mañana, con gran participacion.



Por la tarde hubo lugar una procesion de banderas, en las que las niñas las llevaban azules y los niños encarnadas.




Tambien es curioso observar, que las mujeres y hombres iban por separado a la Iglesia, en este primer parrafo, las mujeres..

Y ahora los hombres...

Bueno creo que esto se hace largo y no quiero aburriros, como dije antes es un articulo bastante extenso, asi que ya termino, con la despedida de estos misioneros.

Y por ultimo una opinion del corresponsal.

CATECISMO DE LA IGLESIA CATOLICA


III Una sola fe

172 Desde siglos, a través de muchas lenguas, culturas, pueblos y naciones, la Iglesia no cesa de confesar su única fe, recibida de un solo Señor, transmitida por un solo bautismo, enraizada en la convicción de que todos los hombres no tienen más que un solo Dios y Padre (cf. Ef 4,4-6). S. Ireneo de Lyon, testigo de esta fe, declara:

173 "La Iglesia, en efecto, aunque dispersada por el mundo entero hasta los confines de la tierra, habiendo recibido de los apóstoles y de sus discípulos la fe... guarda (esta predicación y esta fe) con cuidado, como no habitando más que una sola casa, cree en ella de una manera idéntica, como no teniendo más que una sola alma y un solo corazón, las predica, las enseña y las transmite con una voz unánime, como no poseyendo más que una sola boca" (haer. 1, 10,1-2).


174 "Porque, si las lenguas difieren a través del mundo, el contenido de la Tradición es uno e idéntico. Y ni las Iglesias establecidas en Germania tienen otro fe u otra Tradición, ni las que están entre los Iberos, ni las que están entre los Celtas, ni las de Oriente, de Egipto, de Libia, ni las que están establecidas en el centro el mundo..." (ibid.). "El mensaje de la Iglesia es, pues, verídico y sólido, ya que en ella aparece un solo camino de salvación a través del mundo entero" (ibid. 5,20,1).
175 "Esta fe que hemos recibido de la Iglesia, la guardamos con cuidado, porque sin cesar, bajo la acción del Espíritu de Dios, como un contenido de gran valor encerrado en un vaso excelente, rejuvenece y hace rejuvenecer el vaso mismo que la contiene" (ibid., 3,24,1).

domingo, 15 de noviembre de 2009

DOMINGO XXXIII DEL TIEMPO ORDINARIO



Mis palabras no pasarán



¿No ardía nuestro corazón cuando escuchábamos su Palabra por el camino?
Hemos de estar preparados porque, cuando menos lo pensemos, nos llega el final de la vida; siempre nos acecha. Se puede vivir pensando que es una amenaza que nos entristece, como se recoge en el Prefacio de Difuntos: «Aunque la certeza de morir nos entristece, nos consuela la promesa de la futura inmortalidad». También se puede vivir la muerte desde el gozo de vivir el aquí y el ahora como un encuentro. Y entonces, la muerte se convierte en el encuentro con Quien nos ama, sabiendo, como dice Juan de la Cruz, que «en la tarde nos examinarán en el amor». Así que, al final, hay un encuentro con Quien sabemos que nos ama.Cuando uno vive a Cristo, cuando se vive desde Cristo, la vida no tiene comparación. Es otra cosa. Me remito a mi propia experiencia: no cambio, por nada del mundo, el haber conocido a Cristo que cambió totalmente mi vida. Verdaderamente, puedo afirmar que sus palabras no pasarán y que su Palabra es Vida.El Evangelio de este domingo nos enfrenta con la certeza de que todo lo humano tiene su fin. Todo lo humano, como decía el santo Hermano Rafael, hasta las cosas mejores de la vida, tienen fecha de caducidad. Quizás, por eso, la gente no acaba de encontrar esa alegría y esa felicidad que promete el mundo, y que, cuanto más se cree que se acerca, es como la sombra, más se aleja de nuestro corazón.

No conozco a nadie feliz, si no ha descubierto la verdadera alegría de la vida que el Evangelio nos transmite a borbotones. Es imprescindible tener en cuenta que, cuando invitamos a nuestra vida a Cristo, nada se acaba. Invitar a la vida a Cristo, es en todo lo mejor. Todo se acrecienta. La sorpresa no está en el pasado, sino en el presente y en el futuro esperanzador que nos trae el amor de Dios. Cuando vivimos la vida desde la Palabra que no pasará, desde sus Promesas que siempre se cumplen, entonces, vivimos como el niño en brazos de su madre, con la confianza completa de que, con Dios, todo va a mejor y vamos de sorpresa en sorpresa, y vivimos la alegría inmensa del abrazo definitivo. Lo que prometió lo cumple totalmente, aunque parezca que se hace esperar.Todo lo que Dios nos prepara en el más allá y que tiene mucho que ver con vivir de amor en el más acá, no es más que el cumplimiento de que su Palabra no pasará jamás y seremos felices cuando nos abandonemos en sus manos con una infinita confianza.Cuando aparentemente todo se acaba, cuando todo termina, queda Él, y con su Palabra ahuyenta todos nuestros desánimos y nos llena el corazón de una alegría que comienza aquí y no tiene fin.



+ Francisco Cerro Chaves


obispo de Coria-Cáceres




DÍA DE LA IGLESIA DIOCESANA





El próximo domingo celebramos el Día de la Iglesia Diocesana. Habría muchos temas que tratar sobre este motivo; pero en esta ocasión me voy a centrar en el que suele resultarnos más «antipático»: pedir dinero. Soy consciente de la fama que tradicionalmente se nos ha «adjudicado»: «¡Pides más que un cura!». Sin embargo, en honor a la verdad, me atrevo a denunciar la falsedad del dicho popular, por muy recurrente que sea.

Las cosas no son lo que aparentan: hay algunos que «parece que piden, cuando en realidad están dando»; mientras que hay otros muchos que, «parece que dan, cuando lo cierto es que están pidiendo». No quiero poner ejemplos concretos, porque a nadie le gusta buscarse enemigos…; pero estoy seguro de que los lectores tienen la agudeza suficiente para concretar este principio en casos prácticos…

«Ayudar a la Iglesia en sus necesidades»
No sé si lo recordaremos… pero éste es el quinto y último de los mandamientos de la Santa Madre Iglesia: «Ayudar a la Iglesia en sus necesidades». La razón es obvia: la Palabra de Dios no tiene precio, pero su predicación tiene unos costes… La ayuda que prestamos a la labor evangelizadora de la Iglesia, es proporcional a nuestra estima de la vida de la gracia que a través de ella recibimos.

Recientemente, un misionero africano que pasaba unos días de merecido descanso entre nosotros, me decía lo siguiente: «Cuando vengo a mi pueblo, y pido a mis conocidos ayuda económica para excavar un pozo de agua, encuentro una respuesta pronta y generosa. Sin embargo, si pido colaboración para construir una capilla o para hacer unas aulas para la catequesis, la respuesta es mucho más limitada».

¿Será acaso que todavía no hemos descubierto que la Eucaristía sacia la sed del hombre, y que la Palabra de Dios es lámpara que ilumina nuestro camino?

La «X» en la Declaración de la Renta, y el óbolo de la viuda
Nuestra aportación a la Iglesia a través del IRPF de la Declaración de la Renta es un capítulo importante para el sostenimiento de la Iglesia, aunque el apartado principal es otro: los donativos directos de sus fieles. Por ello, nos estaríamos engañando si pensásemos que con rellenar la casilla de la «X» hemos «cumplido» ya con el compromiso de sostener económicamente nuestra Iglesia.

No olvidemos que esa «X» no añade nada a nuestro desembolso, sino que simplemente canaliza una parte de nuestros impuestos: la Iglesia recibirá una ayuda, pero nosotros pagaremos lo mismo. Dicho a las claras: con la contribución a la Iglesia a través del IRPF, no nos estamos «rascando el bolsillo».
Las palabras de Jesús sobre aquella viuda a la que vio echar dos pequeñas monedas en el óbolo del templo, son muy significativas: «…los demás han echado de lo que les sobraba, mientras que ella ha echado de lo que necesitaba» (Lc 21, 4). El desprendimiento de aquella mujer conmovió a Jesucristo, porque era proporcional a su amor.

Predicando con el ejemplo: el caso de los anglicanos
El sostenimiento económico de nuestra Iglesia no sólo es posible por nuestras contribuciones, sino también por una administración muy austera; de forma que los recursos que son puestos en manos de la Iglesia «cunden mucho».

Frente a todos los sambenitos y frases hechas, me atrevo a decir que, en materia de pobreza, en la Iglesia se predica con el ejemplo. No creo que exista otra institución en la que el sueldo de sus máximos responsables sea tan parejo al de los trabajadores más humildes. Tampoco creo que exista otra entidad en la que se haga ¡tanto con tan poco dinero!

En las últimas semanas hemos vivido una noticia que, tal vez, haya podido pasar inadvertida. Me refiero a que cerca de medio millón de cristianos anglicanos han solicitado su ingreso en la Iglesia católica. Entre ellos se incluyen unos mil clérigos y varias decenas de obispos.

Pues bien, esos clérigos conversos, al hacerse católicos, verán reducido su sueldo a un tercio de la cantidad que cobraban anteriormente como clérigos anglicanos. Al abrazar la fe católica, eran conscientes de que la «riqueza en la fe» iría de la mano de la «pobreza en lo material». ¿No es éste un impresionante testimonio de fe y de pobreza evangélica?

¡El que tenga ojos para ver, que vea! ¡Arrimemos el hombro como expresión del amor a nuestra Iglesia Diocesana!

Mons. Munilla

Obispo de Palencia

sábado, 14 de noviembre de 2009

VIRGEN DE LA SONRISA


Cada 13 de mayo, en la Parroquia Santiago Apóstol y San Carlos Borromeo se ruega antes los ojos serenos y llenos de ternura de la Virgen de la Sonrisa, por aquellos que están tristes, se sienten solos o sufren depresión.
La Virgen de la Sonrisa es aquella advocación (e imagen) de la Virgen María, ante la cual Santa Teresa del Niño Jesús se vio curada de la tristeza y depresión que padecía.
El 13 de mayo de 1883, en la fiesta de Pentecostés, Teresa se vuelve hacia la imagen que se encuentra al lado de su cama. En relación a ese momento, ella escribió en “Historia de un Alma” lo siguiente:
“De repente la Santísima Virgen me pareció bella, tan bella que nunca había visto cosa tan hermosa, su rostro respiraba una bondad y una ternura inefables, pero lo que llegó hasta el fondo de mi alma fue la arrebatadora sonrisa de la Santísima Virgen. En aquel momento, todas mis penas se disiparon. Dos gruesas lágrimas brotaron de mis párpados y se deslizaron silenciosamente por mis mejillas, pero eran lágrimas de pura alegría… ¡La Santísima Virgen, pensé, me ha sonreído!”.
A partir de ese momento Teresa quedó curada de su gran depresión.
Nunca más se separó de esa imagen, que la acompañó hasta su muerte, a la que ella cariñosamente llamaba “Virgen de la Sonrisa”.

Oración a la “Virgen de la sonrisa”:
Virgen de la sonrisa,
Madre de la alegría.
Vengo a ponerme
delante de tus ojos buenos.
Necesito esa luz de tus ojos serenos
y esa esperanza de tu rostro amable.
Te doy gracias María,
porque estás a mi lado
en todos los momentos.
Cuando sufro, tengo tu alivio.
Cuando estoy feliz, compartes mi gozo.
Vengo a buscar tu ayuda de Madre
para mí y para todos mis seres queridos.
* * *
(Pedir con humildad y confianza la gracia que se quiere obtener)
* * *
Te pido que hagas nacer en nosotros a Jesús.
Así podremos vivir con alegría,
y saldremos adelante
en medio de las dificultades de la vida.
Danos fortaleza, paciencia, valentía,
y mucha esperanza para seguir caminando.
Madre de la alegría,
derrama tu consuelo
en todos los que están tristes y cansados,
deprimidos y desalentados.
Que la hermosura de tu rostro,
lleno de fuerza y de ternura,
nos llene a todos de confianza,
porque comprendes lo que nos pasa
y somos valiosos
para tu corazón materno.
Amén.

viernes, 13 de noviembre de 2009

DISCAPACITADOS EN CONTRA DEL ABORTO


Es lógico y muy comprensible. La permisiva ley que quiere sacar adelante el gobierno español sobre el aborto está fundamentada en conceptos tan poco científicos y supersticiosos que hace aguas por todos los lados. La justificación del aborto a cualquier precio plasma las contradicciones de esta sociedad que rema a favor de la cultura de la muerte. Leo hoy en El Mundo una entrevista con Ana Peláez, vicepresidenta del Comité de la ONU de Derechos de las Personas con Discapacidad: "En estos días al tejido asociativo de la discapacidad le preocupa enormemente el proyecto de reforma de la regulación del aborto porque constituye una clara discriminación hacia las personas con discapacidad, que no puede darse en una sociedad como la nuestra. Me refiero a los supuestos que van a posibilitar practicar un aborto indefinidamente si el feto presenta malformaciones o enfermedades graves incompatibles con la vida. La práctica del llamado aborto eugenésico sin límites es discriminatoria por conceder menor valía a la vida de una persona que probablemente llegue a tener una discapacidad. Cada uno tiene derecho individual a decidir lo que quiera pero, si vamos a ley de plazos, hay que meter en esos plazos a todo el mundo. Que piensen bien el Gobierno cuántas semanas quieren y que lo hagan, pero que no saquen la discapacidad y digan: Si tiene discapacidad, en cualquier momento, por la puerta rápida". La queja está cargada de sentido común: los discapacitados que han conseguido nacer se rebelan contra una ley que permite evitar que nazcan más personas con discapacidad. Por un lado se están invirtiendo muchos recursos públicos para mejorar la calidad de vida de los discapacitados, porque se asegura que son como nosotros y tienen los mismos derechos, y por el otro se promueven leyes abortistas que los eliminarán en el inicio de la vida ante la más mínima sospecha de discapacidad. Un genocidio con todas las letras. En este caso se ve muy claro que una sociedad que no protege al más débil es indigna.

¿Alguien puede sostener que una mujer como Ana Peláez que lleva 20 años dedicada a la lucha por la igualdad, que compagina su actividad en la ONCE -como directora de Relaciones Internacionales y como vicepresidenta ejecutiva para América Latina- y en el Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (Cermi) -como presidenta de la Comisión de Mujer y comisionada de Género ante la UE- con su labor en ONU, no tenga derecho a nacer? Pues todos conocemos casos e historias de superación como el de ella a nuestro alrededor que con la actual legislación abortista nunca hubieran llegado a nacer.

De "Perder el miedo a equivocarse"

jueves, 12 de noviembre de 2009

EINSTEIN Y LOS ATEOS



El siglo XXI ha empezado con una moda literaria: los libros groseros de ateos arrogantes. Cuanto más groseros son y más tonterías históricas acumulan, más libros venden.

En estos libros, la religión –especialmente la cristiana- es culpable del SIDA, la pobreza, la estupidez, el nazismo, el terrorismo mundial, el fracaso de tu matrimonio y que tus tostadas salgan siempre quemadas.

Michel Onfray en Francia con su Tratado de Ateología, Sam Harris con Carta a una nación cristiana, el biólogo Richard Dawkins con El Espejismo de Dios (The God Delusion), Steven Weinberg, Daniel Dennett...


En España se ha apuntado al mini-boom del género Fernando Savater con un libro rutinario, poco pensado y menos trabajado, con el que sacarse un dinerito extra atizándole a la fe. Grandes mentes La fe cristiana, o al menos la deísta, puede que sea verdadera. O puede que no. Que muchos hombres inteligentes hayan militado a favor o en contra del deísmo puede hacer pensar en nuestra capacidad de buscar la verdad usando la inteligencia. “¿Si el cristianismo es tan razonable por qué Celso, Plotino, Hobbes, Maquiavelo, Voltaire, Rousseau, Goethe, Melville, Jefferson, Shaw, Russell, Franklin, Sartre, Camus, Nietzsche, Marx, Freud y Skinner lo rechazaron?”, pregunta el "Handbook of Christian Apologetics" de Peter Kreeft y Ronald K. Tacelli. Dejando aparte que parece que Voltaire sí murió católico y reconciliado y que Camus en sus últimos años redescubrió la fe cristiana, una respuesta rápida –aunque un poco anglocéntrica- puede ser que “el listado de no creyentes es fácil de superar con Pablo, Juan, Agustín, Tomás de Aquino, Anselmo, Buenaventura, Scoto, Lutero, Calvino, Descartes, Pascal, Leibniz, Berkeley, Galileo, Copérnico, Kepler, Newton, Newman, Lincoln, Pasteur, Kierkegaard, Shakespeare, Dante, Chesterton, Lewis, Solzhenitsin, Tolstoy, Dostoyevsky, Tolkien, Leonardo Da Vinci, Miguel Ángel, T.S. Eliot, Dickens, Milton, Spenser y Bach, por no mencionar un tal Jesús de Nazaret”.

Y continua el manual de Kreeft y Tacelli: “las mentes brillantes a menudo rechazan el cristianismo porque no quieren que sea verdad, porque no está de moda o simplemente porque el cristianismo pide obediencia, arrepentimiento y humildad”.

Einstein y los ateos

Es curioso que en ninguna de estas listas de mentes brillantes salga el genial físico y matemático Albert Einstein. Y es que Einstein era deísta. Creía en un Dios que daba orden y armonía al Universo. Siempre rechazó ser ateo, incluso rechazó ser panteísta. Dios no estaba en el Universo, sino detrás del Universo. Sin embargo nunca aceptó que fuese un Ser Personal. Y mucho menos que interviniese alterando las leyes naturales. Einstein no creía que Dios tuviese libre voluntad, pero es que tampoco creía que los hombres la tuviesen. En EEUU se acaba de publicar una nueva biografía de Einstein a cargo de Walter Isaacson, que además ha publicado algunas líneas en TIME (www.time.com) sobre la fe de Einstein. “A lo largo de su vida, Einstein fue constante al rechazar la acusación de ser ateo.

‘Hay gente que dice que no hay Dios, pero lo que realmente me enfada es que me citan para apoyar su punto de vista’, dijo a un amigo. Al contrario que Sigmund Freud o Bertrand Russell o George Bernard Shaw, Einstein nunca sintió la necesidad de denigrar a los que creían en Dios. Al contrario, tendía a denigrar a los ateos: ‘lo que me separa de la mayoría de esos que se llaman ateos es un sentimiento de radical humildad hacia los secretos inalcanzables de la armonía del cosmos’, explicaba.

‘Los ateos fanáticos’, escribió en una carta, ‘son como esclavos que aún sienten el peso de las cadenas que arrojaron tras un duro esfuerzo. Son criaturas que en su pleito contra la religión tradicional como opio de las masas, no pueden escuchar la música de las esferas”.Otra de las cosas que distinguen a Einstein de los ateos modernos y groseros es que reconoce los logros históricos de la Iglesia, especialmente los que vivió en carne propia. Así, el 23 de diciembre de 1940 declaraba en la revista TIME sobre la facilidad con que Alemania adoptó la cultura nazi: "Cuando tuvo lugar la revolución en Alemania, miré con confianza a las universidades, pues sabía que siempre se habían enorgullecido de su devoción por la causa de la verdad. Pero las universidades fueron amordazadas. Entonces confié en los grandes editores de los diarios que proclamaban su amor por la libertad. Pero, al igual que las universidades, también ellos tuvieron que callar, sofocados en pocas semanas. Sólo la Iglesia permaneció firme, en pie, para cerrar el camino a las campañas de Hitler que pretendían suprimir la verdad. Antes nunca había experimentado un interés particular por la Iglesia, pero ahora siento por ella un gran afecto y admiración, porque la Iglesia fue la única que tuvo la valentía y la constancia para defender la verdad intelectual de la libertad moral."


De "ser persona"

miércoles, 11 de noviembre de 2009

CONFIANZA EN DIOS Y BUEN HUMOR


1.1. El secreto del buen humor

Pedir a Dios la comida parece totalmente innecesario (al menos para los que no viven en el tercer o cuarto mundo). ¿No somos nosotros mismos los que trabajamos y ganamos dinero y podemos así comprar el alimento y tantos otros bienes? Y sin embargo es el mismo Jesucristo quien nos anima a pedir: “Danos hoy nuestro pan de cada día”.
La razón es que quien pide a Dios el pan (el mismo pan que gana con el sudor de su frente) está reconociendo que todo, absolutamente todo, incluso aquello que parece depender sólo del esfuerzo humano, viene de Dios. Está reconociendo su dependencia total de Dios. Si tuviéramos que depender así de un ser humano, tendríamos serios motivos de preocupación. Pero se trata de Dios. En Él y sólo en Él podemos confiar y abandonarnos totalmente como un niño pequeño en brazos de su padre o de su madre.
Sí, por supuesto, tenemos que poner de nuestra parte todos los medios que podamos para resolver los problemas de la vida y para ganar el pan: tenemos que emplear a fondo la inteligencia, la voluntad y, en general, las capacidades que poseemos, para hacerlas rendir responsablemente.
Pero es necesario reconocer que incluso eso que hemos obtenido con nuestra acción responsable, lo hemos obtenido “gracias a Dios”, porque Él nos ha dado la inteligencia, la voluntad, la salud y la vida.
Confiar radicalmente en Dios es tener la certeza de que todo lo recibimos de sus manos generosas de Padre. ¡Todo! Por eso le pedimos todo: el pan, una buena digestión, el buen humor…
Ahora bien, esta confianza parece quedar desmentida cuando recibimos algo que no nos gusta: un contratiempo, una enfermedad, un revés económico, etc. Si Dios es mi Padre y me quiere –pensamos-, ¿cómo permite que me suceda esto? Y si en lugar de un contratiempo del que nadie tiene la culpa, se trata, por ejemplo, de una injusticia que alguien me ha hecho y que no puedo remediar, ¿he de pensar también que Dios quiere eso para mí?
La respuesta la encontramos en la Escritura y en muchos santos. Pero ya que estamos con Santo Tomás Moro, recordemos lo que escribe a su hija Margarita, durante su encierro en la Torre de Londres, poco antes de su martirio: "Ten, pues, buen ánimo, hija mía, y no te preocupes por mí, sea lo que sea que me pase en este mundo. Nada puede pasarme que Dios no quiera. Y todo lo que Él quiere, por muy malo que nos parezca, es en realidad lo mejor”. Precisamente porque Moro está seguro de esto, puede ir al cadalso y bromear con su verdugo.
Para los que desean exactitud, habría que decir que Dios no quiere las injusticias (ni ningún tipo de pecado), sino que en todo caso las permite, porque respeta la libertad del hombre. Pero incluso de esos males, Dios saca bienes.
En algunas publicaciones sobre el buen humor hemos encontrado algunos “remedios” superficiales. Pueden ser incluso verdaderos, pero se quedan en la corteza. “Si está usted preocupado o triste –se viene a decir-, escuche una buena música, haga ejercicios de respiración, mire un buen paisaje y repita cien veces: viva la vida”. Bien, esto no hará daño a nadie. Pero hay que ir al fondo de la cuestión para dar con el remedio eficaz de esa enfermedad que tiene como síntomas la tristeza, el ceño fruncido, la cara avinagrada, el lenguaje hiriente, la inquietud, las preocupaciones obsesivas y el mal humor.
Sólo puede tener buen humor (nos referimos al verdadero buen humor) la persona que confía plenamente en Dios. Sólo el que confía en Él totalmente, absolutamente, está sereno y tranquilo. Sólo el que se sabe infinitamente querido por Dios y trata de responder a ese amor como un buen hijo, camina seguro por la vida. Como tiene resuelto el problema fundamental, todos los demás son relativos. Y precisamente por eso puede reírse de verdad. Si todo fuese igual de serio o todo igual de incierto, no cabría el buen humor.
Confiar plenamente es el único modo adecuado de confiar cuando se trata de Dios. Pero –hay que admitirlo-, esa confianza total parece muy difícil. El hombre confía fácilmente en sí mismo, en su inteligencia y en su técnica, pero confiar en Dios le parece propio de personas inmaduras e irresponsables, o de niños y ancianos...
Una parte del pensamiento nacido de la Ilustración nos ha querido convencer de que Dios no tiene relación personal con el hombre. Existe, hizo el mundo, le dio un empujón y se desentendió de él. Así que, si el hombre quiere ser digno de tal nombre –afirman-, tiene que aprender a vivir como si Dios no existiese. Debe bastarse a sí mismo: con su ciencia y su técnica se hará dueño del mundo y vencerá todos los males que le aquejan. Y con su razón decidirá por sí mismo qué es el bien y qué es el mal. El hombre ha de ser totalmente autónomo. Estas ideas, de un modo u otro, se vienen repitiendo machaconamente durante los tres últimos siglos. No es de extrañar que existan muchos hombres tristes.
Cuando el hombre vive como si Dios no existiese, tiende a convertirse en dios. Pero eso, además de ser un pecado de orgullo, es insoportable y destructor para él mismo y para los demás.
Autores: Salvatore Moccia y Tomás Trigo