martes, 30 de noviembre de 2010

NO TE RINDAS

"Puse en el Señor toda mi esperanza; El se inclinó hacia mí y escuchó mi clamor. Me sacó de la fosa de la muerte, de lodo y del pantano; puso mis pies sobre una roca, y me plantó en terreno firme. Puso en mis labios un canto nuevo , un himno de alabanza a nuestro Dios. Al ver esto, muchos tuvieron miedo y pusieron su confianza en el Señor". (Salmo 40,1-3)

Cansado(a) y sintiendo que su mundo se le viene abajo, David, el salmista, se encontraba en uno de esos momentos que tu conoces muy bien, uno de esos momentos que tu has tenido. Un momento de desesperación.
Ahí estaba David, en medio de un pantano. Ese lugar donde uno se va hundiendo poco a poco, no de repente. Mientras uno intenta salir, más se hunde. Cada intento falla; cada medida empeora las cosas. Al sentir que ningun intento da resultado, la desesperación entra en escena. Pero de repente ocurre un milagro, pudo poner sus pies en tierra firme y David estaba cantando una canción de alabanza a Dios.
En medio del pantano, David no se llenó de desesperación, sino que se mantuvo tranquilo. Entendió que el lugar donde él se encontraba no era definitivo. Descubrió que en algunos casos, es mejor permanecer calmados y dejar que Dios sea Dios. Descubrió que eso de sentirse, de vez en cuando, impotente ante una circunstancia; a eso de huir de una prueba para luego tener que enfrentarla de nuevo, a eso de avanzar y no llegar, a eso de planear y no lograr...a eso no se le llama mala suerte, desgracia o castigo, se le llama enseñanza. Descubrió que la fe es algo que, cuando realmente existe, comienza a actuar cuando ya nada se puede hacer.
En un momento, David se dijo a sí mismo: "En lugar de estar cantando la canción vieja, mejor me pondré a cantar una canción nueva. En lugar de estar sólo hablando de mis problemas, de las cosas malas que están sucediendo, de lo poco que me valoran, de lo mal que me están tratando, me pondré a cantar lo que Dios es. Lo que El puede hacer por mí". Y comenzó a orar y a gritar su victoria...y antes de que se diera cuenta, sus pies estaban en tierra firme y la gente estaba sorprendida de ver cómo habían logrado salir de allí. Su mayor dificultad se volvió su mayor testimonio.

Ellos esperaban ver a David hundirse en la desesperación, sin embargo, lo ven de pie en terreno firme, cantando alabanzas al Señor. Qué es eso que algunos tienen que los hace avanzar cuando otros retroceden?¿ Qué es eso que algúnos tienen que los hace permanecer de pie cuando los demás se derrumban? David nos respondió: "En el Señor puse toda mi confianza". No pongas tu esperanza en otra cosa. Las demás cosas se llevan nuestra esperanza como el viento se lleva el humo.¿Qué es lo que te quita la esperanza y te hace entrar en desesperación? Has perdido dinero? ¿Has perdido el trabajo? Un penosa enfermedad? ¡Una relación con alguién que se desploma?


El mismo Dios que tomó la mano de David cuando la levantó para alabarle en medio del pantano, es la misma mano que quiere tomar tu mano ahora, para sacarte de cualquier pozo de desesperación y poner tus pies sobre terreno firme. Antes de que te des cuenta estarás cantando exactamente igual a como lo hizo David.
Los tiempos han cambiado, las generaciones han cambiado pero los planes de Dios no han cambiado. El todavía sigue buscando hombres y mujeres con un corazón en el que no haya engaño. ¿Donde están esos hombres y mujeres espectaculares que la Biblia narra?:
"...Quienes por la fe conquistaron reinos, hicieron justicia, obtuvieron promesas, cerraron bocas de león, apagaron la violencia del fuego, escaparon del filo de la espada; siendo débiles fueron hechos fuertes, se hicieron poderosos en la guerra, pusieron en fuga ejercitos extranjeros." (Hebreos 11,33-34)


Anda buscando hombres y mujeres en los que desarrollar grandes cosas y ponerles al frente de grandes empresas. Esos hombres y mujeres no se han extinguido todavía. Quedan muchos caminando por nuestras calles. Y tú que me estás leyendo quizás eres uno(a) de esos o de esas. Eres uno de esos luchadores que aun sigues de pie. Muchas cosas no te han salido como las has planeado, pero todavía sigues dando la batalla. Tu eres uno de esos conquistadores de reinos de los que habla la Biblia.
Uno de esos con una fuerza interior imparable, demos Gloria a Dios por la gente como tú, gente que ha movido piedras del camino para seguir adelante. Tu sabes a lo que me refiero. Has aguantado quiebras economicas, inundaciones, fracasos familiares y fracasos de todo tipo. Soledades, enfermedades, traiciones y aún sigues de pie y con esperanza. Es porque tienes un corazón de luchador.


El enemigo ha querido manipularte y detenerte pero tu todavia sigues peleando.El enemigo ha querido que te rindas y que lo dejes todo, pero tu sigues ahí, en la lucha. Lo sabe Dios. Las y los heroes bíblicos modernos tienen una fuerza extraordinaria para vivir bajo presión, y aún así ser imparables en su camino. Si alguien los tira desnudos en el desierto más inhóspito, en menos de 18 meses los veremos salir de ese desierto con las manos llenas de frutos cosechados en algun oasis, vistiendo un traje hecho con la piel de algún león que se atravesó en su camino queriendote devorar, y con unos zapatos de piel de cocodrilo. Tienes unas caracteristicas extraordinarias y Dios lo sabe. Eres un tarzan, un sobreviviente de muchas batallas. Eres casi una leyenda. Pero creo que tal vez eres tu el que no lo sabes.


El plan de Dios para nuestra vida siempre requerrirá ciertas dificultades y ciertos obstáculos para que se desbloqueé el tesoro que llevamos dentro. Uno se abandona rapidamente durante la prueba y se desanima por los obstaculos. Los ejemplos de la Biblia, con los héroes de la Carta a los Hebreos no. Lo maravilloso es que esos hombres y mujeres, inspiradores, no están encerrados sólo en las páginas de mi Biblia.
Están en nuestro camino todas las semanas: Muchos de ellos caminan por nuestros vecindarios, a muchos los hemos visto con nuestros propios ojos. Están en nuestra lista de conocidos, en nuestro árbol genealógico. La gente de la que estoy hablando es gente común y corriente pero con una particularidad muy especial, se niegan a darse por vencidos.

Necesitamos de esa gente desesperadamente, gente de grandes corazones, capaces de salvar lo que queda en nuestras familias y en nuestra sociedades, pero esos hombres se han quedado estancados por circunstancias de su pasado. Algun fracaso o mala experiencia le han estancado en algun momento de su historia. Se han quedado dando vueltas en alguna decepcion que tuvieron. Se han quedado dando vueltas en alguna mala experiencia del pasado, en algun errror, en alguna equivocación que cometieron. Se han detenido como el agua estancada y el agua estancada se pone hedionda. Nada se puede hacer con ella. Tiene que ponerse en movimiento para que sirva a los demás. Como cuando Mufasa, el papa de Simba, en la película el rey León, aparece el reflejo del rostro de Simba en el agua del lago y le dice: !Recuerda quién eres!
Necesitamos urgentemente de esos y esas heroes modernos. Tienes que hacer algo por lo que queda de tu familia, de tus hijos, de tu esposa(o), por lo que queda de tu padre y de tu madre.
Tienes que hacer algo por tus compañeros de trabajo, por tus empleados, por tus amigos, pos tus hermanos de la Iglesia, por la Iglesia en sí, por la sociedad, por tu país. Quién lo tiene que hacer eres tu y no otro. Por una vez rompe con esa tendencia de que no puedes hacer nada porque eres solo una persona "ordinaria". Dios es capaz de perdonar todos nuestros errores y devolvernos los sueños y los planes originales que tenia para nosotros y nuestra familia. Pero alguién tiene que hacer algo pero ese alguién no es Dios; ese alguién eres tu, porque tienes un buen corazón, porque en el fondo de ti hay una persona grande y buena que esta durmiendo, llena de buenas cualidades y grandes dones. Despierta de una vez. Metete en el campo de batalla. Urge que alguién haga algo y ese alguién eres tu.


Es tiempo de pelear por una mejor vida.
Publicado en ReL por Luis López Cózar
(Artículo retocado del original de Saulo Hidalgo)

lunes, 29 de noviembre de 2010

UN ATEO QUE MARCA LA X PARA LA IGLESIA CATÓLICA

Y nos da sus razones, en un artículo publicado ayer en el Diario Montañés

"Si es reprochable empezar hablando de uno mismo, también será esclarecedor decir de entrada que mi pensamiento y mi vida discurren ajenos a los dioses, en general, y al Dios de los católicos en particular. No comulgué ni fui confirmado, me casé por lo civil, mis dos hijos no fueron bautizados y han estudiado en escuelas laicas, como su padre. Por lo breve, digo, ni soy católico ni aguardo orientación de ninguna fe religiosa, la que fuere. ¿A qué viene, entonces, mi chocante postura de destinar la X del IRPF a la Iglesia Católica? Algunos la tildarán de gracieta simplona, otros de contradicción incomprensible, de inane provocación, etcétera. Nada opongo a tales opiniones, menos aún si sustentan la idea, más o menos refinada, de que seré aproximadamente un gilipollas. Pero si alguien desea curiosear en por qué un ateo marca su X a favor de la Iglesia, quizá le interesen mis tres razones principales:


1ª. Ante las privaciones de muchos seres humanos (no solo en países subdesarrollados), es natural fomentar la ayuda y la cooperación. Que se describan con palabras como solidaridad, compasión, justicia o caridad es lo de menos; lo crucial es canalizarlas a través de organizaciones eficientes.

Ya sé que existen las recientes criaturas llamadas oenegés, pero cómo negar el papel histórico de las misiones católicas y de Cáritas en ese terreno. No estableceré un ranking de altruismo, pero yo, siendo ateo, dudo que los recursos administrados por la Iglesia sean desdeñables o necesariamente sustituibles: voto por mantenerlos.

2ª. Para explicar la idea de Europa -y no digamos la de España- a un extraterrestre, sería imposible obviar el catolicismo. Entre nosotros, terrícolas, sería fatigoso desgranar su legado intelectual, arquitectónico, ético y artístico. Asistí recientemente a la misa dominical en un convento de clarisas, con su olor inefable a musgo e incienso. A mediodía, las monjas ocupan un coro, allá por el ábside; los fieles llenan la pequeña nave y el cura lee sugestivos textos, y lo hace bien, y por un momento me siento parte de algo más grande y más permanente que yo, algo que sosiega la respiración y atempera el pulso, sin necesidad de lapidar a nadie. Y luego visité otra iglesia, donde se cantaban bellísimas habaneras de tema religioso. Voto por ese espíritu de paz y concordia, aunque yo no sea creyente.

3ª. Justo por no serlo, me parece inexplicable el furor obsesivo por bajar los crucifijos de los colegios. No veo qué daño causan los símbolos de una fe que no me asiste, pero sí ilustra mi paisaje histórico y emocional. Me espanta el fanático que se jacta de clausurar escuelas católicas o quemar frailes. No concibo que un absurdo revanchismo haga saludar a gobernantes infames como Chávez y ningunear al Papa, líder espiritual de muchos compatriotas. A mi juicio de ateo, es lógico y deseable que el Estado sea laico, pero sucede que España no lo es. Hay vida inteligente fuera del Estado, así que pongo la X para la Iglesia Católica, no vaya a ser que algún insensato la destine a construir mezquitas y tengamos que resucitar a don Juan de Austria. "
 
José M. López
Oncólogo
Hospital Universitario Marqués de Valdecilla

domingo, 28 de noviembre de 2010

VERBUM DOMINI III

4. En la XII Asamblea sinodal, Pastores provenientes de todo el mundo se reunieron en torno a la Palabra de Dios y pusieron simbólicamente en el centro de la Asamblea el texto de la Biblia, para redescubrir algo que corremos el peligro de dar por descontado en la vida cotidiana: el hecho de que Dios hable y responda a nuestras cuestiones. Juntos hemos escuchado y celebrado la Palabra del Señor.

Hemos hablado de todo lo que el Señor está realizando en el Pueblo de Dios y hemos compartido esperanzas y preocupaciones. Todo esto nos ha ayudado a entender que únicamente en el « nosotros» de la Iglesia, en la escucha y acogida recíproca, podemos profundizar nuestra relación con la Palabra de Dios. De aquí brota la gratitud por los testimonios de vida eclesial en distintas partes del mundo, narrados en las diversas intervenciones en el aula. Al mismo tiempo, ha sido emocionante escuchar también a los Delegados fraternos, que han aceptado la invitación a participar en el encuentro sinodal. Recuerdo, en particular, la meditación, profundamente estimada por los Padres sinodales, que nos ofreció Su Santidad Bartolomé I, Patriarca ecuménico de Constantinopla.
 Por primera vez, además, el Sínodo de los Obispos quiso invitar también a un Rabino para que nos diera un valioso testimonio sobre las Sagradas Escrituras judías, que también son justamente parte de nuestras Sagradas Escrituras.
Así, pudimos comprobar con alegría y gratitud que « también hoy en la Iglesia hay un Pentecostés,
es decir, que la Iglesia habla en muchas lenguas; y esto no sólo en el sentido exterior de que en ella están representadas todas las grandes lenguas del mundo, sino sobre todo en un sentido más profundo: en ella están presentes los múltiples modos de la experiencia de Dios y del mundo, la riqueza de las culturas; sólo así se manifi esta la amplitud de la existencia humana y, a partir de ella, la amplitud de la Palabra de Dios».Pudimos constatar, además, un Pentecostés aún en camino; varios pueblos están esperando todavía que se les anuncie la Palabra de Dios en su propia lengua y cultura.

No podemos olvidar, además, que durante todo el Sínodo nos ha acompañado el testimonio del Apóstol Pablo. De hecho, fue providencial que la XII Asamblea General Ordinaria tuviera lugar precisamente en el año dedicado a la figura del gran Apóstol de los gentiles, con ocasión del bimilenario de su nacimiento. Se distinguió en su vida por el celo con que difundía la Palabra de Dios. Nos llegan al corazón las vibrantes palabras con las que se refería a su misión de anunciador de la Palabra divina: « hago todo esto por el Evangelio» (1 Co 9,23); « Yo –escribe en la Carta a los Romanos– no me avergüenzo del Evangelio: es fuerza de salvación de Dios para todo el que cree » (1,16). Cuando refl exionamos sobre la Palabra de Dios en la vida y en la misión de la Iglesia, debemos pensar en san Pablo y en su vida consagrada a anunciar la salvación de Cristo a todas las gentes.

sábado, 27 de noviembre de 2010

PREPARANDO LA LITURGIA DEL 1 DOMINGO DE ADVIENTO (CICLO A)

Empieza [el domingo] el primer año del ciclo litúrgico trienal, llamado año A. En él nos acompaña el Evangelio de Mateo. Algunas características de este Evangelio son: la amplitud con la que se refieren las enseñanzas de Jesús (los famosos sermones, como el de la montaña), la atención a la relación Ley-Evangelio (el Evangelio es la «nueva Ley»). Se le considera como el Evangelio más «eclesiástico» por el relato del primado a Pedro y por el uso del término «Ecclesia», Iglesia, que no se encuentra en los otros tres Evangelios.



La palabra que destaca sobre todas, en el Evangelio de este primer domingo de Adviento, es: «Velad, pues, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor... Estad preparados, porque en el momento que no penséis, vendrá el Hijo del hombre». Se pregunta a veces por qué Dios nos esconde algo tan importante como es la hora de su venida, que para cada uno de nosotros, considerado singularmente, coincide con la hora de la muerte. La respuesta tradicional es: «Para que estuviéramos alerta, sabiendo cada uno que ello puede suceder en sus días» (San Efrén el Sirio). Pero el motivo principal es que Dios nos conoce; sabe qué terrible angustia habría sido para nosotros conocer con antelación la hora exacta y asistir a su lenta e inexorable aproximación. Es lo que más atemoriza de ciertas enfermedades. Son más numerosos hoy los que mueren de afecciones imprevistas de corazón que los que mueren de «penosas enfermedades». Si embargo dan más miedo estas últimas porque nos parece que privan de esa incertidumbre que nos permite esperar.


La incertidumbre de la hora no debe llevarnos a vivir despreocupados, sino como personas vigilantes. El año litúrgico está en sus comienzos, mientras que el año civil llega a su fin. Una ocasión óptima para hacer hueco a una reflexión sabia sobre el sentido de nuestra existencia. La misma naturaleza en otoño nos invita a reflexionar sobre el tiempo que pasa. Lo que decía el poeta Giuseppe Ungaretti de los soldados en la trinchera del Carso, durante la primera guerra mundial, vale para todos los hombres: «Se está / como en otoño / en los árboles / las hojas». Esto es, a punto de caer, de un momento a otro. «El tiempo pasa y el hombre no se da cuenta», decía Dante.


Un antiguo filósofo expresó esta experiencia fundamental con una frase que se ha hecho célebre: «panta rei», o sea, todo pasa. Ocurre en la vida como en la pantalla televisiva: los programas se suceden rápidamente y cada uno anula el precedente. La pantalla sigue siendo la misma, pero las imágenes cambian. Es igual con nosotros: el mundo permanece, pero nosotros nos vamos uno tras otro. De todos los nombres, los rostros, las noticias que llenan los periódicos y los telediarios del día --de mí de ti, de todos nosotros--, ¿qué permanecerá de aquí a algún año o década? Nada de nada. El hombre no es más que «un trazo que crea la ola en la arena del mar y que borra la ola siguiente».


Veamos qué tiene que decirnos la fe a propósito de este dato de hecho de que todo pasa. «El mundo pasa, pero quien cumple la voluntad de Dios permanece para siempre» (1 Jn 2, 17). Así que existe alguien que no pasa, Dios, y existe un modo de que nosotros no pasemos del todo: hacer la voluntad de Dios, o sea, creer, adherirnos a Dios. En esta vida somos como personas en una balsa que lleva un río en crecida a mar abierto, sin retorno. En cierto momento, la balsa pasa cerca de la orilla. El náufrago dice: «¡Ahora o nunca!», y salta a tierra firme. ¡Qué suspiro de alivio cuando siente la roca bajo sus pies! Es la sensación que experimenta frecuentemente quien llega a la fe. Podríamos recordar, como conclusión de esta reflexión, las palabras que santa Teresa de Ávila dejó como una especie de testamento espiritual: «Nada te turbe, nada te espante. Todo se pasa. Sólo Dios basta».
P. Raniero Cantalamessa ofm

viernes, 26 de noviembre de 2010

PARA IR PREPARANDONOS AL ADVIENTO

En una ocasión un hombre decidió consultar a un sabio sobre sus problemas. Después de un largo viaje hasta el paraje donde aquel Maestro vivía, el hombre finalmente pudo dar con él: - "Maestro, vengo a usted porque estoy desesperado, todo me sale mal y no se que más hacer para salir adelante". El sabio le dijo: - "Puedo ayudarte con esto... ¿sabes remar?" Un poco confundido, el hombre contestó que sí. Entonces el maestro lo llevó hasta el borde de un lago, juntos subieron a un bote y el hombre empezó a remar hacia el centro a pedido del maestro. -"¿Va a explicarme ahora cómo mejorar mi vida?" -dijo el hombre advirtiendo que el anciano gozaba del viaje sin más preocupaciones. -"Sigue, sigue -dijo éste- que debemos llegar al centro mismo del lago". Al llegar al centro exacto del lago, el maestro le dijo: -"Arrima tu cara todo lo que puedas al agua y dime qué ves...". El hombre, pasó casi todo su cuerpo por encima de la borda del pequeño bote y tratando de no perder el equilibrio acercó su rostro todo lo que pudo al agua, aunque sin entender mucho para qué estaba haciendo esto. De repente, el anciano le empujó y el hombre cayó al agua. Al intentar salir, el sabio le sujetó su cabeza con ambas manos e impidió que saliera a la superficie. Desesperado, el hombre manoteó, pataleó, gritó inútilmente bajo el agua. Cuando estaba a punto de morir ahogado, el sabio lo soltó y le permitió subir a la superficie y luego al bote. Al llegar arriba el hombre, entre toses y ahogos, le gritó: -"¿Está usted loco? ¿No se da cuenta que casi me ahoga?". Con el rostro tranquilo, el maestro le preguntó: -"¿Cuándo estabas abajo del agua, en qué pensabas, qué era lo qué más deseabas en ese momento?". -¡¡En respirar, por supuesto!! -"Bien, pues cuando pienses en triunfar con la misma vehemencia con la que pensabas en ese momento respirar, entonces estarás preparado para triunfar...". Es así de fácil (o de difícil). A veces es bueno llegar al punto del "ahogo" para descubrir el modo en que deben enfocarse los esfuerzos para llegar a algo.



Esta parábola puede ser útil en estos momentos de crisis. Nos habíamos acostumbrado a resolver pequeños apuros sin sentir realmente la necesidad de hacerlo. Cuando las cosas van mal tendemos a mirar hacia otro lado, y huimos hacia adelante. Pero llega un momento en que está en juego la vida, nos falta urgentemente la respiración. Y es entonces cuando en realidad buscamos salvarnos. Y esto vale para todos los apuros: el económico, el familiar, el social y, por supuesto, el espiritual. A Dios no le gustan los pedigüeños de profesión, sino los que se siente en la necesidad de extender la mano porque se han dado cuenta de su indigencia. El tiempo de Adviento es precisamente el momento de decir: - Ven Señor, que te necesito.
Juan García Inza para ReL

jueves, 25 de noviembre de 2010

LOS OBISPOS Y LA COPA DEL MUNDO

El presidente de la Federación Española de Fútbol, Angel María Villar, ha rogado al cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Antonio María Rouco Varela, que interceda para que puedan cumplir su deseo de llevar la Copa del Mundo al Papa Benedicto XVI, petición que, según ha asegurado Rouco harán llegar al Pontífice y que, a su juicio, tendrá "éxito".


La Conferencia Episcopal Española, que celebra estos días su XCVI Asamblea Plenaria en la Casa de la Iglesia de Madrid, ha recibido la visita del trofeo que la selección española de fútbol levantó en Sudáfrica tras ganar el Campeonato del Mundo el pasado mes de julio.Muchos de los obispos que asisten a la Conferencia Episcopal son aficionados al fútbol y han acogido de buen grado esta iniciativa de la federación española y no han dudado en fotografiarse con la Copa del Mundo.


JAIME GARCÍA


Además, Villar ha destacado, durante la visita que ha realizado junto al seleccionador español, Vicente Del Bosque, a la CEE para llevar a los obispos la Copa del Mundo, que "el fútbol y la fe van unidos" y que creer no es un obstáculo para este deporte y, de hecho, ha asegurado que la "mayoría" de "la gente del fútbol" es católica. En este sentido, Villar ha precisado que en muchos actos convocan a un sacerdote porque, según ha indicado, la Iglesia se ha preocupado durante siglos por el bien del hombre y porque España tienen "raíces cristianas y no se entiende sin la fe".


Asimismo, ha señalado que el triunfo de la selección española en el Mundial de Fútbol de Sudáfrica se ha conseguido con "muchas cualidades" que, a su juicio, los obispos "enseñan y practican" como "el sacrificio, el trabajo en equipo, la solidaridad, la superación y sobre todo, la humildad". Así, ha subrayado que el fútbol está "al servicio de la sociedad" y que es "un instrumento maravilloso para la formación equilibrada del ser humano".


Por otro lado, Villar ha pedido al cardenal Rouco que la Conferencia Episcopal rece por ellos para que España gane la candidatura para la celebración de la Copa del Mundo en 2018. En cualquier caso, Rouco ha apuntado al presidente de la Federación que no pasaron con la Copa del Mundo por La Almudena, en Madrid, y le ha recordado que como no visiten a la Virgen "mal andan" en este ruego.


Virtudes «humanas y cristianas»


Por su parte, el cardenal Rouco, que ha sido obsequiado con una camiseta de la selección, ha afirmado que todos los obispos son "aficionados al fútbol" ya que, según ha explicado, probablemente sea "el único" deporte que han practicado y ha señalado que el fútbol es el deporte "rey" en seminarios y casas de formación.


Concretamente, el presidente de la CEE ha remarcado que en esta selección española de fútbol han "brillado" buenas "virtudes humanas y cristianas" y ha subrayado su "espíritu de equipo", su "ejemplo de cooperación" para lograr objetivos "nobles", y la "humildad" con la que, a su parecer, han recibido y ofrecido el triunfo. Así, ha pedido a la selección que siga "cultivando" esos valores los cuales, según ha explicado, "si no tienen apoyo de Dios es difícil que prosperen y se hagan permanentes".


Además, ha apuntado que estaría "muy bien" que, al igual que les han pedido a los obispos que recen por ellos, recen ellos mismos también "no sólo cuando hacen la señal de la cruz al entrar al campo" que, por otra parte, ha admitido que les gusta que lo hagan. Por su parte, Vicente del Bosque ha destacado que en este equipo de la selección española se ha unido la cualidad de los futbolistas con "su talla humana" y es que, a su parecer, el fútbol es, además de ganar, trasladar "la ética y la conducta personal".


Concretamente, ha señalado que ha dado mucha importancia a las relaciones humanas. Finalmente, ha declarado que están orgullosos de que sus jugadores sean considerados "referentes morales" para la juventud y, en este sentido, se ha mostrado seguro de que el fútbol hará "mucho mejores" a los chavales.
 
ABC

miércoles, 24 de noviembre de 2010

VIGILIA DE ORACIÓN POR LA VIDA NACIENTE

Una ceguera que no percibe el don de la vida



El Papa Benedicto XVI ha invitado a toda la Iglesia a unirse para rezar por la vida el sábado 27 de noviembre.


En una lucha en la que muchos ojos se cierran a la razón, es cada vez más urgente la llamada a la oración que lanzó Juan Pablo II hace 15 años
Quedan aún unas semanas para que la avalancha de propósitos para el nuevo año, pero el Papa ya ha marcado una de sus prioridades. Ya en junio pasado, Benedicto XVI anunció que comenzaría el Adviento -y, por ello, el nuevo año litúrgico- presidiendo en la basílica de San Pedro, el sábado 27 de noviembre -víspera del I Domingo de Adviento-, una Vigilia por la vida naciente. Un acto al que ha invitado a unirse a toda la Iglesia universal, ya sea a nivel diocesano o local.


«Con la Vigilia, queremos dar gracias a Dios por la vida humana, también por aquella que algunos llaman disminuida, pero que es de un grandísimo valor -ha explicado a Alfa y Omega monseñor Juan Antonio Reig Pla, obispo de Alcalá de Henares y Presidente de la Subcomisión episcopal para la Familia y la Defensa de la Vida de la Conferencia Episcopal Española-. La oración es el arma más importante y poderosa que nos ha dado Dios, y necesitamos utilizarla para luchar por la vida, ante la cultura de la muerte que se está generando en nuestras sociedades». Monseñor Reig Pla recuerda que el Papa Juan Pablo II ya concluyó su encíclica Evangelium vitae subrayando la urgencia de «una gran oración por la vida, que abarque el mundo entero».


Precisamente cuando se han cumplido 15 años de esta encíclica, la Vigilia convocada por el Papa ha dado un salto cualitativo. Hasta ahora, la respuesta a esta petición ha llegado sobre todo de iniciativas particulares, como los 40 días por la vida, que nacieron hace unos años en Estados Unidos, o los Congresos mundiales de oración por la vida, el último de los cuales se celebró en Roma a finales de octubre.


«Estos eventos han creado una mayor conciencia de la necesidad de pedir protección para la vida humana. El Santo Padre conoce muy bien esta necesidad», afirma don Nuno Prazeres, Director del Secretariado Internacional del Apostolado Mundial de Fátima, una de las entidades que lo organizó. Don Dietmar Fischer, Coordinador general del encuentro, llama la atención sobre la casualidad de que, en él, participaran los tres cardenales encargados de la organización y promoción de la Vigilia -Angelo Comastri, Arcipreste de la basílica de San Pedro; Ennio Antonelli, Presidente del Consejo Pontificio para la Familia, y Antonio Cañizares, Presidente de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos-.


Algunas diócesis españolas ya se han sumado


Nunca está de más recordar el porqué de la oración, sobre todo en temas como éste, donde dos tentaciones, activismo y desaliento, van de la mano. Don José María Simón, Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones de Médicos Católicos, reconoce que «llevamos, desde que era estudiante de Medicina, luchando por la vida», con muy pocos resultados. La cultura de la muerte «es algo tan horroroso que no se explica sin la intervención de alguien más allá de los meros seres humanos. Es cierto que se puede convencer sólo con argumentos, pero la gente», muchas veces, «no lo puede captar».


Monseñor Mario Iceta, obispo de Bilbao y experto en bioética, atribuye este fenómeno a «una ceguera» que no percibe «el don de la vida de los demás», y «suele ir asociada a no vivir en un amor verdadero». Frente a esta ceguera, «la oración es un magnífico colirio». Su diócesis, junto con Sevilla, Granada y Lugo, son algunas de las diócesis españolas que se han sumado ya a la iniciativa, aunque en Bilbao la Vigilia diocesana tendrá lugar el domingo 28. La Conferencia Episcopal Española está haciendo llegar a todas las diócesis materiales litúrgicos para que, a nivel diocesano o parroquial, se sumen a esta iniciativa universal. Monseñor Iceta invita especialmente a la oración ante la Eucaristía, «porque ésta es el Pan de la vida».


María Martínez López en Alfa y Omega

martes, 23 de noviembre de 2010

CINE

Interesante aproximación al Camino de Santiago

En pleno Año Santo jacobeo, se estrena The Way, de Emilio Estévez, hijo de Martin Sheen, protagonista del film. Martin Sheen en realidad se llama Ramón Estévez, y es hijo de español. La anterior película de Estévez fue la exitosa Bobby, sobre Robert Kennedy
El Camino de Santiago se ha convertido en nuestra época postmoderna en un lugar donde se dan cita sensibilidades y cosmovisiones muy diversas, entre las que no está claro que sea la religiosa la mirada hegemónica. The Way es una película que, sin renunciar a ese eclecticismo imperante, da cancha a la experiencia religiosa, concretamente a la cristiana, y apenas deja espacio a esoterismos baratos de corte new age.

El argumento parte de un americano viudo, Tom, católico no practicante, que recibe una llamada de la gendarmería francesa: su hijo ha muerto en un accidente mientras hacía el Camino de Santiago. Tras viajar a Francia a reconocer el cadáver, decide emprender él mismo la ruta jacobea llevando las cenizas de su hijo, y así acabar lo que su hijo tanto había deseado.

La estructura es la previsible y lógica de una road movie a pie. Un hombre hace el Camino de Santiago y se le van añadiendo compañeros de camino muy dispares, que terminan configurando un interesante fresco. Ninguno revela las verdaderas razones por las que hace el sacrificio de la peregrinación, pero éstas irán emergiendo a lo largo del recorrido. Lo que está claro es que todos realizan un proceso de cambio, incluso de cierta conversión. El primer catalizador es el policía francés, creyente y fervoroso peregrino que explica el sentido de la ruta al escéptico Tom. Los otros peregrinos que se van añadiendo al viaje son Joost, un holandés que bajo su afán por adelgazar se esconde el deseo de recuperar a su esposa; Sarah, una mujer amargada que arrastra el dolor de un aborto; y Jack, un novelista en crisis. Juntos van a descubrir que su vida necesita ser salvada de alguna manera, y van a acabar hincando sus rodillas en el suelo como almas mendicantes.

Al final, lo que queda es una visión del hombre no materialista, en la que se subraya la necesidad de purificación y cambio profundo, para que la vida no se vea invadida de vacío. En ese marco, la presencia de lo católico (el sacerdote que regala rosarios, las oraciones que se escriben, la llegada al Pórtico de la Gloria...), lejos de ser un folclore, tiene en el film un peso específico nada banal. También es cierto que hay personajes exóticos e histriónicos, pero no son más que ingredientes reales del teatro del mundo.

La película, a pesar de su frescura, tiene algo de fatiga deliberada que ayuda al espectador a identificarse con la experiencia del peregrino. Vamos recorriendo el norte de España con los protagonistas y descubriendo con ellos las verdades que latían ocultas en sus corazones. A los paisajes reconocibles de Pamplona, Burgos, y tantos otros, se añaden algunos tópicos hispánicos que parecen inevitables siempre que un extranjero hace una película sobre España (toros, gitanos...)

El trabajo de Martin Sheen es excelente, como el del resto de los actores (Deborah Kara Unger, Tchéky Karyo, James Nesbitt, Spencer Garrett, Joaquim de Almeida, Ángela Molina y el propio Emilio Estévez en el papel de hijo de Tom); y las canciones que jalonan la banda sonora son emotivas y acertadas en sus letras. Una grata e interesante película.

Juan Orellana en Alfa y Omega

lunes, 22 de noviembre de 2010

SUCEDIÓ EN MADRID Y EL DIOS DE LA VIDA LO HIZO

Todo lo que nos cuenta este relato es real, y reales son sus personajes, aunque hemos omitido algunos datos. Nos lo manda un seguidor del blog, que a su vez lo recibió en su correo electrónico, enviado por un conocido de uno de los protagonistas.
¡¡Qué grande es Dios!!
Es viernes 16 de Noviembre de 2010. Las doce en punto de la mañana y me dispongo a llevar la comunión a los enfermos que viven cerca del convento. Voy al Sagrario y llevo al Señor conmigo en el porta viático. El es el consuelo de los enfermos en el dolor, es la medicina del alma y es mejor tener el alma sana aunque el cuerpo esté enfermo, me digo recordando la doctrina de Nuestra Santa Madre Teresa.
Voy a la calle, recogido, con el Señor en mis manos. Es la hora del Ángelus. Está lloviendo, hace frío en Madrid y las hojas caducas de los árboles de nuestro jardín conventual han formado una alfombra al paso del Santísimo en esta otoñada que anuncia ya el cercano invierno. Salgo a la calle y llevo al Señor sobre mi corazón, signo de que le quiero llevar dentro del mismo como tesoro en vasija de barro. Pienso todo esto, recogido. Los coches circulan veloces porque la hora punta pasó y ya no hay atascos en la calle Arturo Soria. La vida agitada de la gran ciudad va a su ritmo. A veinte metros del convento hay un semáforo en rojo para los peatones. Hay que esperar. Son pocos los viandantes en esta zona más residencial que de comercios, ajardinada en buena medida.
Una joven espera a mi lado a que el semáforo se ponga en verde y mientras tanto aprovecha para hacerme su pregunta: - Por favor ¿me puede decir dónde está la clínica del Bosque?
Tiene el acento dulce, propio de los hispano americanos. Me quedo mirándole a los ojos unos instantes, con amor grande y no con menos grande tristeza
Ella refleja la tristeza en su rostro.
Le contesto: -No vayas por favor, no vayas.
Ella se ha quedado perpleja ante mi respuesta. Piensa quizás que es una clínica de medicina general, y por eso me pregunta a mi, fraile que no pasa desapercibido.
Esta clínica está a doscientos metros de nuestro convento y es exclusivamente un abortorio que lleva funcionando más de treinta años.
El semáforo se pone en verde y comienza a caminar mientras le insisto.
-No vayas por favor. Allí matan niños. No vayas si no quieres colaborar en el asesinato de tu propio hijo al que llevas dentro.
Se le han llenado los ojos de lágrimas. Se ha encontrado con su propia realidad, con su soledad, con su sufrimiento.
Me dice que vive en la zona de Aluche.Ha venido hasta aquí, sin rumbo, mientras que todos los abortorios de Madrid, (que se enriquecen con la ayuda económica de la Comunidad de Madrid), están más cerca de su casa que este. La clínica del Bosque, el Bosque de la muerte, es la que más lejos está. De punta a punta.
Ella continúa caminando sin rumbo y yo a su lado y en su dirección, repitiendo lo mismo sin respetos humanos. Vamos los dos con paraguas. Está lloviendo y hace mucho frío.
-Por favor, espera (le digo), vamos a hablar. TE vamos a ayudar, conozco gente que te puede ayudar. Por favor,  no lo hagas, te arrepentirás toda tu vida. Espera... vamos a hablar, espera...
Si sigue caminando estoy decidido a ir a su lado hablándole hasta la misma puerta de la clínica.
He logrado detenerla y se ha echado a llorar argumentando:
-No lo puedo tener, me va a echar del trabajo, estoy sola, no lo podré sacar adelante.
-Espera, -le digo-vamos a llamar a quienes te pueden ayudar. Hay otras alternativas.
-Tengo cita y llego tarde-me dice con ademán de marchar. Sigo caminando con ella.
-Espera ¿cómo te llamas?
-Mónica, me dice.
-Yo Miguel Ángel. Espera Mónica, ya estoy llamando.
Veo que el teléfono tiene muy poca batería y espero que dure.
Llamo a P. Gutiérrez, del Movimiento Unidos por la Vida, con la que he cooperado en algún proyecto y le cuento muy brevemente la situación y le paso el teléfono para que hable con Mónica mientras esta se seca las lágrimas con mi pañuelo.
Pilar le dice que no lo haga mientras yo lo pongo todo en manos del Señor al que llevo en las mías y miro al cielo encomendándolo a todos los bienaventurados, mártires y santos inocentes de todos los tiempos. Y pido la intercesión de nuestras MM Carmelitas Descalzas para que la fecundidad espiritual de su vida se manifieste, y pienso en todos los contemplativos de la Iglesia. Y Mónica corta la conversación. Se defiende de P. como de mi. Ante la propuesta de dar su hijo en adopción, prefiere abortar.
Mónica corta la conversación. Tiene prisa. Llega tarde a la cita en la que va a programar su crimen. Me pasa el teléfono y P. me da breves y claras recomendaciones. Dígale...
NO hay tiempo, hay que actuar.
-Mónica, escúchame-le digo-hace mucho frío, ven a mi casa, que está muy cerca. Ven por favor, vamos a hablar.
-No puedo, pierdo la cita. Ha sido mi novio quien me ha dado la dirección de la clínica.
-No te preocupes, no tienes que ir allí para nada.
-Pero usted no me comprende, no está en mis zapatos.
-Si te comprendo-le digo- no estoy en tus zapatos, pero estoy en mis sandalias para intentar tocar la tierra. Vamos.
Desde una habitación del Hospital Anderson, A. C observa la escena. Está cuidando a su madre, P. C, operada de cáncer a la que iba a llevar la comunión. Le dice a su madre que me está viendo, en la calle con una chica, que seguro que voy a visitarla. No. Se vuelven hacia el convento. Al día siguiente llevaré la comunión a los enfermos.
La he tomado ligeramente del brazo y recorremos despacio los pocos metros que nos separan del convento.
Ella no sabe que hace un año, el veintiocho de diciembre, lloviendo también, nos concentramos con Alternativa Española al lado de ese "Bosque", para rezar por los nuevos santos inocentes de hoy y por sus madres, víctimas de este doble crimen. (En este instante, mientras esto escribo, un amigo sacerdote me pone un sms diciéndome: Celebré la Santa Misa por Miguel Ángel y sus padres).
Estamos volviendo al convento, que está muy cerca. De nuevo, la alfombra de hojas recibe al Señor, a Mónica con la nueva vida en su seno y a este fraile.
Entramos. Se me ocurren mil cosas que decirle y que hacer. Vamos a un ordenador, le digo que se siente y busco en Google: vídeo sobre el aborto. Me llama Pilar dándome el teléfono de una institución pro-vida y me dice que busquemos la página "No más silencio" y "Apóstoles de la vida":
He encontrado un vídeo precioso que vi hace tiempo y que promocionó Intereconomía. Ha salido este vídeo providencialmente. Recuerdo que es tremendo. Y Mónica me dice que ya lo conocía. Lo ve sin dejar de llorar. En este vídeo un niño habla a su madre desde el seno materno, feliz por haber sido concebido. La mamá tiene problemas diversos y decide ir a abortar. El niño establece un monólogo con su madre, entristecido y mostrando, finalmente sufrimiento mientras está siendo víctima inocente de este asesinato. Es conmovedor.
Me dice Mónica que si no tengo nada que hacer. Le digo que no. Sólo estar con ella.
Busco un testimonio de una chica que cuenta su vida después de haber abortado. Mónica lo escucha atentamente.
La dejo sola en la habitación. Llamo a mi buen amigo Antonio T., al móvil varias veces, no lo coge, llamo al fijo. Me dicen que le dirán que me llame.
Llamo a Mercedes M. , su esposa, le cuento muy brevemente y me dice que rápido se ponen en camino o ella o Antonio. Ellos colaboran en organizaciones pro-vida. Mercedes me dice: -Padre, van para allá Antonio. En media hora estará en el convento. Va a Red Madre a buscar a Esperanza para que vaya con él y van para allá. En media hora estarán allí.
Le digo a Mónica que esté tranquila, que van a venir a ayudarnos. Tiene miedo porque teme la pérdida del trabajo por estar embarazada. Le digo que no se preocupe, que nos van a ofrecer otras alternativas. Todo esto mientras le sirvo un café y unos dulces.
Me pregunta por mi vocación, por qué decidí ser sacerdote. Cuando le digo que fui al seminario con diez años, se sorprende.
Me dice que es de Bolivia y que su novio era español. Al quedarse embarazada la ha dejado. Su madre vive en España, pero apenas se tratan. Ella vive con su hermana, con la que la relación es nefasta. Está sola.
Me dice que es protestante y que en su confesión tampoco aprueban el ataque a la vida, que ella ha rezado esta mañana y que no cree en las  casualidades. Interpreta como providencial el encuentro conmigo. Mónica está más serena. Le pido que se deje ayudar, que ame la vida que lleva dentro y que ya verá como todo sale bien.
Mónica está bautizada. Ella misma lo pidió en su juventud. Nos une el mismo bautismo en Cristo.
Llaman a la puerta. Ya están aquí Antonio y Esperanza. Han llegado en veinte minutos escasos. Antonio, como siempre que se trata de algo importante a desplegado las alas de su coche y de su caridad. "Nos apremia el amor de Cristo", pienso con San Pablo.
Nos reunimos los cuatro y Mónica comienza a contar toda su historia desde el principio. Ya tiene un hijo de cinco años. Ella lleva año y medio en España y se casó muy joven con un militar en Bolivia. El niño está con su padre. Lleva dos años sin verlo. Ella tiene veinticinco años y el que ha sido su novio en España, veinticuatro. Este está trabajando y no quiere que ella tenga el niño, por eso la ha mandado a la clínica que él ha buscado. Ella duda del mutuo amor.
Esperanza está curtida en estas lides, por experiencia propia y por su trayectoria en Red Madre. Escucha, anima, propone, llora y ríe con las dos víctimas de este asunto: madre e hijo. Le habla de cómo ayudan en todo en Red Madre. Con detalle, le habla del centro de acogida, de cómo ella puede vivir allí y seguir trabajando después de tener a su hijo. Tienen guardería para que esté cuidado mientras el tiempo de trabajo... Mónica se va serenando.
Antonio con una amabilidad sorprendente, habla a Mónica desde Dios. Ella sabe bastante de la Biblia. Tiene cultura. Ella recuerda nuestro encuentro a las doce del medio día y dice que al saber mi nombre (Miguel Ángel), se acordó del pasaje de la Anunciación. Dice que no hay casualidades y que esto ha sido para ella un signo de Dios.
Antonio le dice que la vida que lleva dentro no es de ella, que es un regalo de Dios para ella. Todo con una delicadeza genial. Mónica escucha con atención.
También, en la conversación, han surgido algunas bromas y hemos reído.
Yo he escuchado con atención. He intervenido, brevemente, alguna vez. Hemos escuchado atentamente. Hemos hablado despacio.
He pedido a Mónica su teléfono, e-mail, correo postal. Todo.
Antonio le pregunta que si es niño, como se llamará. Ella afirma sin titubeos: se llamará Miguel Ángel.
Esperanza llama a un médico ginecólogo para que la pueda recibir. Tiene cita hoy mismo a las tres en la clínica Moncloa. Son las dos y media.
Todo el tiempo ha estado el Señor con nosotros, en el porta viático, en la humilde apariencia de pan.
Mónica no se cree aún lo que le ha sucedido. Le parece un sueño. Confiesa que rezó por la mañana antes de salir de casa.
Hay que ser puntuales y a las tres menos cuarto hay que salir. Vamos hacia el coche de Antonio. Esperanza, Mónica y Antonio van a Moncloa. Yo me quedo en el convento con el cansancio del que regresa de una terrible batalla y con la confianza en el Señor.
Esperanza y Mónica se queda en la Clínica Moncloa. El médico es extraordinario.
Sigo en comunicación con Mónica por teléfono y e-mail. Está con paz. Esperanza se encargará de lo psicológico y material, yo de lo espiritual, que también es importante. Ya he encontrado amigos que me ofrecen ayuda económica para ella y que tiene preparado un buen ajuar para cuando nazca el niño.
Esperamos que esta nueva vida sea para gloria de Dios.
Ayer jueves dieciocho de noviembre me regaló mi amiga M. del Mar un niñito de cerámica, precioso, durmiento plácidamente y protegido por las alas de un ángel. El ángel de Dios. he llevado este detalle a correos y le llegará a Mónica.
qué terrible la soledad y el sufrimiento de estas chicas.
Sucedió en Madrid y Dios lo hizo.
Dios te guarde+
P. Miguel Angel

domingo, 21 de noviembre de 2010

VERBUM DOMINI II

3. Con la XII Asamblea General Ordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Palabra de Dios,
somos conscientes de haber tocado en cierto sentido el corazón mismo de la vida cristiana, en continuidad
con la anterior Asamblea sinodal sobre la Eucaristía como fuente y culmen de la vida y de la misión
de la Iglesia. En efecto, la Iglesia se funda sobre la Palabra de Dios, nace y vive de ella.
 A lo largo de toda su historia, el Pueblo de Dios ha encontrado siempre en ella su fuerza, y la comunidad eclesial crece también hoy en la escucha, en la celebración y en el estudio de la Palabra de Dios.
Hay que reconocer que en los últimos decenios ha aumentado en la vida eclesial la sensibilidad
sobre este tema, de modo especial con relación a la Revelación cristiana, a la Tradición viva y a
la Sagrada Escritura.
 A partir del pontificado del Papa León XIII, podemos decir que ha ido creciendo el número de intervenciones destinadas a aumentar en la vida de la Iglesia la conciencia sobre la importancia de la Palabra de Dios y de los estudios bíblicos, culminando en el Concilio Vaticano II, especialmente con la promulgación de la Constitución dogmática Dei Verbum, sobre la divina Revelación. Ella representa un hito en el camino eclesial: « Los Padres sinodales... reconocen con ánimo agradecido los grandes beneficios
aportados por este documento a la vida de la Iglesia,en el ámbito exegético, teológico, espiritual,
pastoral y ecuménico ». En particular, ha crecido en estos años la conciencia del « horizonte trinita-
rio e histórico salvífi co de la Revelación », en el que se reconoce a Jesucristo como « mediador y plenitud de toda la revelación ».
De todos es conocido el gran impulso que la Constitución dogmática Dei Verbum ha dado a la  evalorización de la Palabra de Dios en la vida de la Iglesia, a la reflexión teológica sobre la divina revelación y al estudio de la Sagrada Escritura. En los últimos cuarenta años, el Magisterio eclesial se ha pronunciado en muchas ocasiones sobre estas materias. Con la celebración de este Sínodo, la Iglesia, consciente de la continuidad de su propio camino bajo la guía del Espíritu Santo, se ha sentido llamada a profundizar nuevamente sobre el
tema de la Palabra divina, ya sea para verificar la puesta en práctica de las indicaciones conciliares,
como para hacer frente a los nuevos desafíos que la actualidad plantea a los creyentes en Cristo.

sábado, 20 de noviembre de 2010

PREPARANDO LA LITURGIA DEL DOMINGO: SOLEMNIDAD DE CRISTO REY

Evangelio
En aquel tiempo, las autoridades y el pueblo hacían muecas a Jesús, diciendo:
«A otros ha salvado; que se salve a sí mismo si él es el Mesías de Dios, el Elegido».
Se burlaban de Él también los soldados, ofreciéndole vinagre y diciendo:
«Si eres tú el rey de los judíos, sálvate a ti mismo».
Había encima un letrero en escritura griega, latina y hebrea: Éste es el Rey de los judíos.
Uno de los malhechores crucificados lo insultaba diciendo:
«¿No eres tú el Mesías? Sálvate a ti mismo y a nosotros».


Pero el otro lo increpaba:
«¿Ni siquiera temes tú a Dios estando en el suplicio? Y lo nuestro es justo, porque recibimos el pago de lo que hicimos; en cambio, éste no ha faltado en nada». Y decía: «Jesús, acuérdate de mí cuando llegues a tu reino».
Jesús le respondió:
«Te lo aseguro: hoy estarás conmigo en el Paraíso».


Lucas 23, 35-43

Homilía del P. Raniero Cantalamessa:
La solemnidad de Cristo Rey, en cuanto a su institución, es bastante reciente. La estableció el Papa Pío XI en 1925 en respuesta a los regímenes políticos ateos y totalitarios que negaban los derechos de Dios y de la Iglesia. El clima del que nació la solemnidad es, por ejemplo, el de la revolución mexicana, cuando muchos cristianos afrontaron la muerte gritando hasta el último aliento: «Viva Cristo Rey». Pero si la institución de la fiesta es reciente, no así su contenido y su idea central, que es en cambio antiquísima y nace, se puede decir, con el cristianismo. La frase «Cristo reina» tiene su equivalente en la profesión de fe: «Jesús es el Señor», que ocupa un puesto central en la predicación de los apóstoles.
El pasaje evangélico es el de la muerte de Cristo, porque es en ese momento cuando Cristo empieza a reinar en el mundo. La cruz es el trono de este rey. «Había encima de él una inscripción: "Este es el Rey de los judíos"». Aquello que en las intenciones de los enemigos debía ser la justificación de su condena, era, a los ojos del Padre celestial, la proclamación de su soberanía universal.
Para descubrir cómo nos toca de cerca esta fiesta, basta con recordar una distinción sencillísima. Existen dos universos, dos mundos o cosmos: el macrocosmos, que es el universo grande y exterior a nosotros, y el microcosmos, o pequeño universo, que es cada hombre. La liturgia misma, en la reforma que siguió al Concilio Vaticano II, sintió la necesidad de trasladar el acento de la fiesta, haciendo énfasis en su aspecto humano y espiritual, más que en el –por así decirlo— político. La oración de la solemnidad ya no pide, como hacía en el pasado, que «se conceda a todas las familias de los pueblos someterse a la dulce autoridad de Cristo», sino que «toda criatura, libre de la esclavitud del pecado, le sirva y alabe sin fin».
En el momento de la muerte de Cristo, se lee en el pasaje evangélico --recordémoslo--, pendía sobre su cabeza la inscripción «Jesús es el Rey de los judíos»; los presentes le desafiaban a mostrar abiertamente su realeza y muchos, también entre los amigos; se esperaban una demostración espectacular de su realeza. Pero Él eligió mostrar su realeza preocupándose de un solo hombre, y encima malhechor: «Jesús, acuérdate de mi cuando estés en tu reino. Le respondió: "En verdad te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso"».
En esta perspectiva, el interrogante importante que hay que hacerse en la solemnidad de Cristo Rey no es si reina o no en el mundo, sino si reina o no dentro de mí; no si su realeza está reconocida por los Estados y por los gobiernos, sino si es reconocida y vivida por mí. ¿Cristo es Rey y Señor de mi vida? ¿Quién reina dentro de mi, quién fija los objetivos y establece las prioridades: Cristo o algún otro? Según san Pablo, existen dos modos posibles de vivir: o para uno mismo o para el Señor (Rm 14, 7-9). Vivir «para uno mismo» significa vivir como quien tiene en sí mismo el propio principio y el propio fin; indica una existencia cerrada en sí misma, orientada sólo a la propia satisfacción y a la propia gloria, sin perspectiva alguna de eternidad. Vivir «para el Señor», al contrario, significa vivir por Él, esto es, en vista de Él, por y para su gloria, por y para su reino.
Se trata verdaderamente de una nueva existencia, frente a al cual la muerte ha perdido su carácter irreparable. La contradicción máxima que el hombre experimenta desde siempre –aquella entre la vida y la muerte-- ha sido superada. La contradicción más radical ya no es aquella entre «vivir» y «morir», sino entre vivir «para uno mismo» y vivir «para el Señor».

viernes, 19 de noviembre de 2010

"MI PADRE ME ENSEÑÓ A CREER EN DIOS"

Es hijo de Lech Walesa, el líder de "Solidarnosc"
«Mi padre me enseñó a creer en Dios y a creer en lo que hago», dice el eurodiputado Jaroslaw Walesa
Este joven político polaco reza todos los días, ha corrido en los Sanfermines, quiere hacer el Camino de Santiago y lamenta que el capitalismo haga que mucha gente "sea más egoísta". Pide a los políticos cristianos que difundan y defiendan sus valores.


Carmen S. Macías/La Razón
Tiene la misma mirada que su padre, aquel electricista de enorme bigote, líder sindical y amigo del Papa Wojtyla, que condujo la transición pacífica en Polonia. Jaroslaw, hijo del ex presidente de Polonia y premio Nobel de la Paz, conserva sus principios.
«No hay nada tan bueno que no pueda mejorarse», dijo su padre, y así él se ha armado de un currículum con años de estudio en Estados Unidos y Polonia. Hoy ocupa un escaño como eurodiputado del Partido Popular Europeo.
Motero empedernido, le gusta el riesgo. En estos tiempos de moda antitaurina, fue a Pamplona a correr los Sanfermines, con toda su emoción, su alegría y la amistad de sus fiestas. Y le gustaría recorrer el Camino de Santiago.

-¿Qué opinión le merece el líder de la Alianza Democrática de Izquierda, Grzegorz Napieralski, al que llaman «el Zapatero polaco»? Pidió cambiar la religión por ordenadores en los colegios.

-Napieralski está luchando en este momento por su superviviencia política. Usa esas declaraciones para generar apoyos. La Iglesia polaca, desde la muerte de Juan Pablo II, trata de encontrar su propia identidad y los comentarios de Napieralski no ayudan a resolver los conflictos. Al final sus comentarios le costarán caros.

- ¿Usted reza?

- Sí, rezo todos los días, y en diversos momentos. Trato de ser muy cuidadoso con mis oraciones, porque no quiero interferir en los planes que Dios tiene para mí. Ruego por los demás, por su bienestar y salud, y cosas de esa naturaleza. Estoy convencido de que todo el mundo reza, incluso los no creyentes.
-¿Cómo ve a los políticos cristianos en Europa?

-Los políticos cristianos son muy importantes en todos los ámbitos de la política. Los necesitamos en todos los países, al igual que en la UE. Si hemos llegado al «fin de la historia», como ha dicho Fukuyama, entonces tenemos que volver a nuestros valores o leyes universales. Los políticos cristianos pueden contribuir en el establecimiento de leyes que incorporen nuestros valores a la sociedad global.

- ¿Cree que falló algo en la transición polaca o el país vive en la mejor democracia posible?

-No hay democracia perfecta. En Polonia hemos establecido una democracia, porque no existe otro sistema mejor. Polonia, al igual que todas las naciones democráticas, ha cometido errores. El capitalismo, sin embargo, tiene un efecto en la naturaleza humana con efectos negativos, que hace a la gente más egoísta.

-Su padre, Lech Walesa, ¿está decepcionado después de 20 años de democracia?

-Mi padre es un revolucionario incansable, y nunca deja de luchar por lo que cree. Es un idealista y nunca es feliz hasta que su visión se realiza. Él lamenta profundamente que nuestro pueblo no esté globalizado y que carezcamos de políticas adecuadas para llegar a ese punto.

-¿Que recomendaría a un joven cristiano con inquietudes políticas?

-Cuando era niño mi padre nunca me dijo cuándo debía ir a la cama, cepillarme los dientes, o cosas de ese tipo. Sólo me dio dos consejos: «cree en Dios» y «cree en lo que estás haciendo». El resto no son más que pequeños detalles, asuntos que se resuelven solos.

-¿Ve raíces europeas comunes a España y Polonia?

-A menudo a Polonia se la denomina «la España del norte», debido a que nos parecemos en la emoción y la pasión por una fe profunda.

jueves, 18 de noviembre de 2010

PERLAS DE SABIDURÍA

Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato. Haz tiempo para todo, y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento oportuno. Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas. Espera con paciencia a que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura.

No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes. No revuelvas una herida que está cicatrizada. No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó! De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar hacia atrás. Haz como el sol que nace cada día, sin acordarse de la noche que pasó. Sólo contempla la meta y no veas que tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer. No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar. No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú. Deja que el amor te toque y no te defiendas de él. Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que "cada día tiene su propio afán".

Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, te apoye y te acompañe en ella. Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio. Aprende a mirarte con amor y respeto, piensa en ti como en algo precioso.
Desparrama en todas partes la alegría que hay dentro de ti. Que tu alegría sea contagiosa y viva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendido, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Si en tu interior hay luz y dejas abiertas las ventanas de tu alma, por medio de la alegría, todos los que pasan por la calle en tinieblas, serán iluminados por tu luz.
Trabajo es sinónimo de nobleza. No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor. No existen trabajos humildes. Sólo se distinguen por ser bien o mal realizados. Da valor a tu trabajo, cumpliéndolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él, intentemos alcanzarlo. Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás entonces necesitemos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vidas. Así, con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida, es porque sabe que tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino. Tú y sólo tú escoges la manera en que vas a afectar el corazón de otros y esas decisiones son de lo que se trata la vida. "Que este día sea el mejor de tu vida para alcanzar tus sueños".

Desiré

miércoles, 17 de noviembre de 2010

ASIA BIBI

«Ella estaba tan convencida de que en el juicio la iban a declarar inocente. Esta inesperada sentencia de muerte ha sido un gran shock para Asia», comenta preocupado Shahzad Kamran (Bobbi), abogado y amigo de la condenada Asia Bibi.

«Yo no soy una criminal, no hice nada malo. He sido juzgada por ser cristiana. Creo en Dios y en su enorme amor. Si el juez me ha condenado a muerte por amar a Dios, estaré orgullosa de sacrificar mi vida por él», le dijo a Bobi, que reproduce textualmente las declaraciones de Asia que guarda grabadas en su teléfono móvil.
Oferta del juez


Según afirma Kamran, hace tres meses, en una visita a la Prisión Central de Sheikhupura, donde permanecía recluida a la espera de juicio, Bibi le confesó que el juez Muhamed Naveed Iqbal (quien dictó la sentencia) «entró en su celda y le ofreció convertirse al islam para salir libre. Asia le respondió al juez que prefería morir como cristiana que salir de la prisión siendo musulmana».
Desde que Bibi fue sentenciada a la pena capital el pasado 8 de noviembre y enviada a una celda de aislamiento en el corredor de la muerte, aún no ha recibido ninguna visita, señala Kamran, que espera poder visitarla en los próximos días, acompañando a Ashik Masih, esposo de la convicta. «Espero que se encuentre bien, a pesar de estar desmoralizada», anhela el abogado que describe a Bibi como «una mujer fuerte».
En prisión si ver a su familia


Cuando la visitó en la prisión de Sheijkupura, en varias ocasiones, Bibi siempre mostraba entereza. «Estoy bien, no te preocupes, me dan de comer en la cárcel. Incluso los carceleros me preguntan si quiero alguna comida en especial, dejarán que me la traiga mi esposo. Lo único que te pido es que reces a Dios por mí para que pueda salir pronto de la prisión. Echo mucho de menos a mis hijos, especialmente a mis dos niñas. Sólo pienso en abrazarlas y besarlas todo el tiempo desde que estoy en la cárcel. Quiero estar con mis hijas, eso es lo único que le pido a Dios», dice Kamran, evocando las palabras de ella en prisión.
Su hija Isha, de 13 años, está muy preocupada por su madre. Hace unos días alguien le dijo a la niña que su madre iba a ser asesinada en la cárcel: «Vendrá alguien y le cortará la garganta a tu madre y se morirá».
«Ella aprecia el trato que recibe del personal de la prisión», señala el abogado, aunque en su opinión no cree que respondiera con «sinceridad», ya que había tres guardias presentes en la sala de visitas de la prisión.
«Me dijo que quería contarme algo muy especial pero tenía miedo de hablar ante la presencia de los guardias».
El abogado rechaza categóricamente la información que circula en algunas páginas de internet, en las que se afirma que el lunes, día 22, expira el plazo para ahorcar a Asia Bibi. «Me parece irresponsable que una autoridad religiosa (en referencia a Monseñor Bernard Shaw, obispo auxiliar de Lahore) pueda decir algo así».
Apelación al Tribunal Superior


Según Kamran, «nuestro equipo de abogados ha presentado una apelación al Tribunal superior de Lahore para que se revise la sentencia. Esto lleva un proceso largo de tiempo que podría alargarse años». La comunidad cristiana de Pakistan, que representa el 4% de la población, conciente de su situación minoritaria frente a una mayoría musulmana, confía en el apoyo internacional para que el caso de Asia Bibi pueda ser reabierto y la condena de muerte anulada.
Varias organizaciones cristianas como Sharing Life Ministry Pakistán han iniciado un mecanismo para poner en marcha una campaña internacional para salvar la vida de Bibi. «Hemos solicitado una petición de ayuda a Amnistía Internacional, pero aún no hemos recibido respuesta alguna», lamenta Sohail Johnson, coordinador de la ONG.

Piden al Papa que interceda por Asia Bibi


También los obispos de Pakistán han hecho un llamamiento al Papa solicitando de nuevo su intervención para impedir que Asia muera en la horca. «Hacemos un llamamiento sincero al Santo Padre para que pueda orar, interceder, dirigir unas palabras en favor de Asia Bibi, injustamente condenada a muerte por blasfemia. Pedimos que se le conceda el indulto y sea liberada. Instamos a la comunidad internacional a levantar su voz, a hacer presión y trabajar en todos los niveles para salvar a esta mujer, que es inocente», reza el comunicado.
 
Religión en libertad

martes, 16 de noviembre de 2010

UNA NOCHE QUE CAMBIÓ UNA VIDA

La noche del 29 al 30 de abril de 1937

Manuel García Morente se había procurado unos días de soledad para entregarse serena y metódicamente al análisis de unos temas que le preocupaban profundamente.
Morente era Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Madrid desde 1931, y estaba considerado ya entonces como una de las figuras más destacadas de la vida universitaria española de la primera mitad del siglo XX.
Fue siempre —cuenta López Quintás— un espíritu muy reflexivo y abierto. Graves pruebas personales y familiares avivaron en él un intenso deseo de dar un sentido cabal a su existencia. Pero permanecía insensible a la luz de la fe.
A pesar de efectuar largos y penosos procesos intelectuales, no lograba clarificar lo que para él era la cuestión básica de la vida humana: si existe alguna realidad superior al mundo que dé pleno sentido y cumplimiento a la existencia del hombre.
Su gran capacidad analítica no acertaba a responder a esa pregunta. Su actitud de soberbia espiritual —en expresión posterior suya— le hizo rechazar la idea de un Dios que atiende con solicitud y cariño al hombre. Ese planteamiento le parecía una puerilidad. Veía a Dios como un ser lejano, incomunicado de los hombres, puro término de la mirada intelectual, objeto de reverencia muda e inmóvil, de sumisión total, pero nunca de acogimiento de hijo. A su entender, la existencia del hombre se limitaba a una sucesión de causas y efectos rígidamente determinada.
Sin embargo, aquella noche comenzó a experimentar un vivo deseo interior de que todas sus objeciones a la existencia de un Dios providente fueran inválidas. Pensaba que los hechos producidos por el mero determinismo natural carecen de sentido. Sentía aletear, en lo más íntimo de su ser, una vaga necesidad: la de que hubiese quien redimiera al hombre de su menesterosidad última.
Este empedernido pensador, quebrantado por los avatares de la guerra civil española, que había hecho presa de modo trágico en su propia familia, sentía un anhelo inconfesado pero eficiente de que existiera una providencia divina, "una suprema inteligencia, supremamente activa, fuente de vida, de mi vida y de toda vida, es decir, de todo complejo o sistema de hechos plenos de sentido".

Una lejanía irritante


El silencio de Dios, el hecho de que Dios pareciera contemplar impasible nuestros sufrimientos, le producía un alejamiento de la fe, una sensación de que la vida carecía de sentido.
Sin embargo, al plantearse la cuestión del sinsentido de la existencia, sentía en su interior que se avivaba el deseo de que existiera un ser que diera razón a todos los acontecimientos, tanto a los felices como a los adversos. "El solo pensamiento de que hay una providencia sabia, bastó para tranquilizarme —escribiría más tarde, recordando aquel momento—; aunque no comprendía ni veía la razón o causa concreta de la crueldad que esa misma providencia practicaba conmigo, negándome el retorno de mis hijas."
Morente se consagró al análisis de este tema, pero no logró liberarse de aquella lejanía inaccesible, irritante, de Dios. Y sufrió una crisis de resentimiento que le llevó a rebelarse contra el Ser Supremo. La única libertad reservada al hombre le parecía ser la de no aceptar el obsequio de la vida y recurrir al suicidio, como acto desesperado de posesión de sí mismo. Pero, al verse en tal callejón sin salida, que se le antojaba grotesco, Morente decide volver sobre sus pasos y rehacer desde sus bases todo aquel proceso intelectual. Con un enorme esfuerzo de voluntad, se toma una tregua en el pensamiento.

El instante de la conversión


Enciende la radio para distraerse, y escucha fragmentos de una sinfonía de César Frank, la Pavana para una infanta difunta de Ravel, y La infancia de Jesús de Berlioz. Esta última obra le sumergió en un estado de "deliciosa paz".
En aquellos momentos de perplejidad radical, se abrió, sin proponérselo expresamente, al mundo de la belleza y de la honda expresividad de la música. Y de pronto se hizo en él una gran luz.
No fue una irrupción de la belleza artística únicamente. No fue solo la perfección, la armonía, la luminosidad y la paz de aquella obra musical. La marea de belleza iba aliada con la revelación de un Dios que esconde su divinidad en la forma humilde e indefensa de un niño. Y esa idea suscitó en su imaginación una visión intensa de las escenas fundamentales de la vida de un Dios hecho un ser menesteroso, como nosotros, y entregado a hacer el bien hasta su muerte en una cruz. Esta imagen de un Dios encarnado y anonadado, que esconde su divinidad para hacerse más accesible al hombre, de un Dios que ama y sufre por los demás en silencio, no despertó en el ánimo de Morente ya rechazo alguno, sino confianza y amor.
Comprendió que esa aparente indiferencia de Dios responde a un profundo respeto por la libertad del hombre. Pensó que —como había dicho Pascal— no era justo que Dios apareciera de una manera tan manifiestamente divina que la adhesión del espíritu no fuera libre, ni de una forma tan oculta que no pudiese ser reconocido por quienes lo buscaran sinceramente.
Todo lo que mira a Dios supera a nuestro espíritu y se halla por eso mismo rodeado de sombras, pero Él mismo nos ha proporcionado pruebas accesibles a nosotros para que seamos capaces de entenderle razonadamente.
La contemplación de ese Dios de carne y hueso, que se compromete por amor a compartir la suerte del hombre, convirtió aquella distancia infranqueable en una cercanía sobrecogedora. Esa vecindad —explicaba— hizo posible la interrelación personal, la oración, el diálogo con su Dios: un encuentro que suscita sentimientos de paz y transforma la vida y la mentalidad del hombre que ora. "Volví la cara hacia el interior de la habitación y me quedé petrificado. Allí estaba Él. Yo no lo veía, yo no lo oía, yo no lo tocaba. Pero Él estaba allí."
Se había convertido. "Es verdaderamente extraordinario e incomprensible —escribiría después— cómo una transformación tan profunda pueda verificarse en tan poco tiempo."


Aceptar con humildad a Dios


Había aceptado a Dios. "El acto más propio y verdaderamente humano —decía— es la aceptación de la voluntad de Dios. Querer libremente lo que Dios quiera: he ahí el ápice supremo de la condición humana."
Morente se hallaba angustiado por resolver el gran problema que acosaba su espíritu: aunar la libertad y la obediencia, sentir la vida como propia y al tiempo reconocer que uno es dependiente de otras realidades que son distintas, pero no ajenas, al propio destino. Tras el hecho extraordinario vivido en aquella noche del 29 al 30 de abril, Morente advierte que la solución de este problema radica en reconocer la realidad de la condición humana, en saber aceptarse uno mismo como un ser limitado y necesitado.
Al aceptar esto, el hombre adopta una actitud de sencillez espiritual, de humildad, de disponibilidad, de acogimiento agradecido. Reconoce que lo propio del ser creado es la gratitud hacia su creador, de la misma manera que lo propio del hijo es querer a sus padres. Y esa prontitud para el agradecimiento corta de raíz una de las causas fundamentales de su ateísmo: la soberbia y el resentimiento. Y desbloquea el espíritu, encerrado y resentido por su limitación.

El mejor uso de la libertad


He traído aquí el relato de la conversión de García Morente, porque muchas personas pueden pasar en algún momento de su vida por una crisis en cierto modo semejante. Al hombre le cuesta reconocer la realidad de la condición humana, y aceptarse a sí mismo como un ser creado por Dios y sujeto a un orden natural.
Quizá por eso es tan corriente que la clave de una conversión esté en ese reconocimiento humilde de la realidad de la condición humana. Y quizá también por eso, el rechazo de esa dependencia natural —según cuenta el relato del Génesis—, fue el origen del primer pecado. La resistencia a la conversión es, muchas veces, como una crisis del hombre que quiere hacer de la independencia personal una categoría absoluta a la que sacrificar y sacrificarse por completo.
Una crisis por la que pasó también otro gran pensador cuya conversión tuvo lugar en la misma época que García Morente pero a bastantes kilómetros de distancia. Así narraba el británico C. S. Lewis su resistencia de aquel momento en que cambió su vida: "Aquel día cedí, admití que Dios era Dios y, de rodillas, recé...; entonces no vi lo que ahora es más claro: la humildad divina que acepta a un converso incluso en tales circunstancias...; el hijo pródigo al que traen revolviéndose, luchando, resentido y mirando en todas direcciones buscando la oportunidad de escapar...".
—Me parece natural que al hombre le cueste aceptarlo, puesto que siempre supone comprometerse y, en definitiva, hipotecar su libertad.

Comprometerse no es hipotecar la libertad, sino emplearla. Como decía la poetisa rumana Doria Cornea, si rompes tus cadenas, te liberas; pero si cortas con tus raíces, mueres. Romper las cadenas otorga libertad; pero romper con todo compromiso es cortar las raíces de la persona.
Y aunque es cierto que las personas que aceptan el riesgo de su libertad personal y se comprometen con lo elegido, renuncian a todas las cosas que no eligen, también es cierto que se enriquecen con las consecuencias de lo que sí han elegido. Si el hombre rehúye de modo habitual el compromiso, aunque lo hiciera por amor a la libertad, lo que haría es condenar su vida a la indecisión y a la esterilidad.
Cuanto mejor se elige, y cuanto más se compromete la persona con lo bien escogido, tanto más se enriquece a sí misma y tanto más enriquece a los demás. La libertad interesa porque hay algo más allá de ella que la supera y marca su sentido: la verdad y el bien. Si una elección supone un compromiso que refuerza algo que es propio de la naturaleza humana, será este el uso más acertado de nuestra libertad, un paso más hacia nuestra plenitud como hombres.

Alfonso Agulló
interrogantes.net