lunes, 25 de mayo de 2015

EL MUNDO NECESITA HOMBRES Y MUJERES LLENOS DEL E. SANTO

 “El mundo tiene necesidad de hombres y mujeres no cerrados, sino llenos de Espíritu Santo. El estar cerrados al Espíritu Santo no es solamente falta de libertad, sino también pecado”. Es una reflexión del santo padre Francisco durante la homilía de la misa celebrada este domingo, festividad de Pentecostés. La celebración eucarística en la Basílica Vaticana ha sido concelebrada por cardenales, arzobispos, obispos y sacerdotes. Tal y como ha advertido el Papa durante la homilía, existen muchos modos de cerrarse al Espíritu Santo. Y así ha puesto como ejemplo: “en el egoísmo del propio interés, en el legalismo rígido – como la actitud de los doctores de la ley que Jesús llama hipócritas -, en la falta de memoria de todo aquello que Jesús ha enseñado, en el vivir la vida cristiana no como servicio sino como interés personal”. El mundo tiene necesidad --ha proseguido-- del valor, de la esperanza, de la fe y de la perseverancia de los discípulos de Cristo. Igualmente, ha asegurado que “el don del Espíritu Santo ha sido dado en abundancia a la Iglesia y a cada uno de nosotros, para que podamos vivir con fe genuina y caridad operante, para que podamos difundir la semilla de la reconciliación y de la paz”.
El Papa ha subrayado que “reforzados por el Espíritu Santo y por sus múltiples dones”, llegamos a ser capaces de “luchar contra el pecado y la corrupción”, y de “dedicarnos con paciente perseverancia a las obras de la justicia y de la paz”.
En la homilía, el Papa ha recordado que “la efusión que se dio en la tarde de la resurrección se repite en el día de Pentecostés, reforzada por extraordinarias manifestaciones exteriores”. La mañana de Pentecostés --ha indicado-- los discípulos reciben una energía tal que los empuja a anunciar en diversos idiomas el evento de la resurrección de Cristo.                    
Asimismo ha señalado que Jesús promete a sus discípulos que, cuando él haya regresado al Padre, vendrá el Espíritu Santo que los “guiará hasta la verdad plena”. Lo llama precisamente “Espíritu de la verdad” y les explica que su acción será la de introducirles cada vez más en la comprensión de aquello que Él, el Mesías, ha dicho y hecho, de modo particular de su muerte y de su resurrección, ha observado el Santo Padre.
De este modo, el Pontífice ha asegurado que “estos hombres, antes asustados y paralizados, encerrados en el cenáculo para evitar las consecuencias del viernes santo, ya no se avergonzarán de ser discípulos de Cristo, ya no temblarán ante los tribunales humanos”. Gracias al Espíritu Santo comprenden que “la muerte de Jesús no es su derrota, sino la expresión extrema del amor de Dios”.
Por otro lado, Francisco ha añadido que “el Espíritu Santo que Cristo ha mandado del Padre, y el Espíritu Creador que ha dado vida a cada cosa, son uno y el mismo”. Por eso, ha precisado, “el respeto de la creación es una exigencia de nuestra fe”. El jardín en el cual vivimos --ha añadido-- no se nos ha confiado para que abusemos de él, sino para que lo cultivemos y lo custodiemos con respeto. Y esto solo es posible “si Adán se deja a su vez renovar por el Espíritu Santo, si se deja reformar por el Padre según el modelo de Cristo, nuevo Adán”.                     
Haciendo referencia a la carta a los Gálatas de san Pablo, el Pontífice ha subrayado que “el hombre que con fe deja que el Espíritu de Dios irrumpa en él, florecen los dones divinos, resumidos en las nueve virtudes gozosas que Pablo llama fruto del Espíritu”.

Homilia del Papa Francisco en el día de Pentecostés.
                    

domingo, 24 de mayo de 2015

DOMINGO DE PENTECOSTÉS

En oración por los niños de nuestra Parroquia que tanto el domingo pasado como este, reciben a Jesús por primera vez en la Eucaristía. Que ellos y sus familias vivan con el corazón abierto al Señor y a un encuentro profundo con El.
EVANGELIO
Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. En esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
«Paz a vosotros».
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor.
Jesús repitió:
«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».
Y dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».


Juan 20, 19-23



       Creo en....

 la Santa Iglesia Católica
la comunión de los santos
el perdón de los pecados
la resurrección de la carne
y la vida eterna.
Creo que fue San Josemaría el que dijo que el Espíritu Santo es fruto de la Cruz. Es verdad.
¿Qué nos ha dejado Jesús? ¿Dinero y tal? Pues no. Tampoco escribió libros que yo sepa. Leyes no promulgó porque eso de que nos amemos como Él nos amó más que una Ley parece una utopía. Y los que dicen que nos ha dejado un buen ejemplo no mienten, pero se quedan cortos y, a menudo, pretenden imitar su ejemplo como si Él fuera un modelo imitable y, claro, se quedan muy cortos.
Hoy es Pentecostés. Hoy se revela el fruto de la Cruz. Hoy el Espíritu Santo da la razón a los que dicen que Jesús no nos ha dejado nada, pero quita la razón a quienes concluyen que su sacrificio fue inútil porque -desde la China hasta Torremendo y desde San Miguel de Salinas hasta Australia- los que se dejan guiar por el Espíritu -que es fruto de la Cruz- van dejando a su paso el buen olor de Cristo y de Santa María.
Bendita tú entre las mujeres. Bendito el fruto de tu vientre.
D. Javier Vicens Hualde
Párroco de S. Miguel de Salinas

jueves, 21 de mayo de 2015

CATEQUESIS DEL PAPA SOBRE LA FAMILIA

Hoy, queridos hermanos y hermanas, quiero daros la bienvenida porque he visto entre vosotros muchas familias. ¡Buenos días a todas las familias!
Y continuamos reflexionando sobre la familia y hoy de una característica esencial de la familia, o sea, de su vocación natural a educar a los hijos para que crezcan en la responsabilidad de sí y de los otros. Lo que hemos escuchado del apóstol Pablo al inicio es muy bonito, muy bonito. Vosotros hijos obedeced a los padres en todo, eso agrada al Señor. Y vosotros padres, no exasperéis a los hijos, para que no se desanimen. Esto es una regla sabia, el hijo que es educado en escuchar a los padres, obedecer a los padres que buscan no mandar de una forma fea para no desanimar a los hijos. Los hijos deben crecer sin desanimarse, paso a paso. Si vosotros, una familia, padres, decís a los hijos ‘subamos esa escalera y les lleváis de la mano paso a paso, les hacéis subir, las cosas irán bien’. Pero si les decís ‘vé allí, vé arriba’, ‘no puedo’, ‘vé’. Esto se llama exasperar a los hijos, pedir a los hijos cosas que no son capaces de hacer. Y por eso, esta relación entre padres e hijos es de una sabiduría, debe ser de una sabiduría, de un equilibrio grande. Hijos obedeced a los padres, eso gusta a Dios.
Y vosotros padres, no exasperéis a los hijos pidiendo cosas que no pueden hacer. ¿Entendido? Y eso se hace para que los hijos crezcan en la responsabilidad de los otros, parecería una constatación obvia, incluso también en nuestros tiempos no faltan las dificultades. Es difícil educar para los padres que ven a los hijos solo por la noche, cuando vuelven a casa cansados. Los que tienen la suerte de tener trabajo. Y más difícil aún para los padres separados, con la carga de esta condición.  Es muy difícil educar pero pobres, han tenido dificultades, se han separado y muchas veces el hijo es tomado como rehén, el padre le habla mal de la madre, la madre le habla mal del padre. Y se hace mucho mal. Yo os digo, matrimonios separados, nunca, nunca, nunca, tomar al hijo como rehén. Vosotros os habéis separado por muchas dificultades y motivos, la vida os ha dado esta prueba, pero que los hijos no sean los que lleven el peso de esta separación. Que los hijos no sean usados como rehén contra el otro cónyuge. Que los hijos crezcan escuchando que la madre habla bien del padre, aunque no estén juntos. Y que el padre habla bien de la madre. Para los matrimonios separados esto es muy importante, es muy difícil pero podéis hacerlo.
Pero, sobre todo, esta es la pregunta, ¿cómo educar? ¿Qué tradición tenemos hoy para transmitir a nuestros hijos?
Intelectuales “críticos” de todo tipo han acallado a los padres de mil manera, para defender a las jóvenes generaciones de los daños  --reales o presuntos-- de la educación familiar. La familia ha sido acusada, entre otras cosas, de autoritarismo, de favoritismo, de conformismo, de represión afectiva que genera conflictos.
De hecho, se ha abierto una fractura entre la familia y la sociedad. Entre familia y escuela. El pacto educativo hoy se ha roto. Y así, la alianza educativa de la sociedad con la familia ha entrado en crisis porque ha sido socavada la confianza recíproca. Los síntomas son muchos. Por ejemplo, en la escuela se han erosionado las relaciones entre los padres y los profesores. A veces hay tensiones y desconfianza recíproca; y las consecuencias naturalmente recaen en los hijos. Por otro lado, se han multiplicado los llamados “expertos” que han ocupado el rol de los padres también en los aspectos más íntimos de la educación. Sobre la vida afectiva, la personalidad y el desarrollo, sobre los derechos y los deberes, los “expertos” saben todo; objetivos, motivaciones, técnicas. Y los padres deben solo escuchar, aprender y adecuarse. Privados de su rol, se convierten a menudo en excesivamente cargantes y posesivos en lo relacionado con los hijos, hasta no corregirles nunca. ¡Pero tú no puedes corregir al hijo! Tienden a confiar cada vez más a los ‘expertos’, también para los aspectos más delicados y personales de su vida, dejándoles en la esquina solos; y así los padres corren el riesgo de autoexcluirse de la vida de sus hijos. ¡Y esto es gravísimo!  Hoy no, pensemos, hay casos no digo que sucede siempre pero hay casos. La maestra en la escuela, regaña al niño y hace un escrito a los padres. Yo recuerdo una anécdota personal, yo una vez cuando estaba en cuarto de primaria dije una palabra fea a la profesora. Y la profesora, buena mujer, hizo llamar a mi madre. Mi madre vino al día siguiente, han hablado entre ellas y luego me llamaron. Y mi madre, delante de la profesora me explicó que lo que había hecho era algo feo, que no se debe hacer, pero con mucha dulzura lo ha hecho mamá. Y me dijo que pidiera perdón a la maestra. Yo lo hice y después me quedé  contento porque pensé, ha terminado bien la historia. Pero ese era el primer capítulo. Cuando volví a casa, comenzó el segundo capítulo. Imaginadlo vosotros. Hoy, la maestra, hace una cosa como esta y el día siguiente, uno de los padres o los dos van a regañar a la profesora porque los técnicos dicen que a los niños no hay que regañarles así. ¡Han cambiado las cosas! Los padres no deben autoexcluirse de la educación de los hijos.
Es evidente que este enfoque no es bueno: no es armónico, no es dialógico, y en vez de favorecer la colaboración entre la familia y las otras agencias educativas, las escuelas, los gimnasios, tantas agencias educativas, las contrapone.
¿Cómo hemos llegado a este punto? No hay duda de que los padres, o mejor, ciertos modelos educativos del pasado, tenían algunos límites. ¡No hay duda! Pero es verdad que hay errores que solo los padres están autorizados a hacer, porque pueden compensarles de una forma que es imposible para otros. Por otro lado, lo sabemos bien, la vida nos ha dejado poco tiempo para hablar, reflexionar, debatir.  Muchos padres están “secuestrados” por el trabajo, papá y mamá deben trabajar, y por otras preocupaciones, avergonzados por las nuevas exigencias de los hijos y de la complejidad de la vida actual, que es así, debemos aceptarla como es, y se encuentran como paralizados por el miedo a equivocarse. El problema no es solo hablar. Es más, un “dialogismo” superficial no lleva a un verdadero encuentro de la mente y del corazón. Preguntémonos más bien: ¿tratamos de entender ‘donde’ los hijos están realmente en su camino? ¿Dónde está realmente su alma, lo sabemos? Y sobre todo ¿lo queremos saber? ¿Estamos convencidos que ellos, en realidad, no esperan otra cosa?
Las comunidades cristianas están llamadas a ofrecer apoyo a la misión educativa de las familias, y lo hacen sobre todo a la luz de la Palabra de Dios. El apóstol Pablo recuerda la reciprocidad de los deberes entre padres e hijos: “Vosotros, hijos, obedeced a los padres en todos; eso agrada al Señor. Vosotros, padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desanimen”. En la base de todo está el amor, lo que Dios nos dona, que “no falta el respeto, no falta el propio interés, no se enfada, no tiene en cuenta el mal recibido… todo lo perdona, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta”. ¡También en las mejores familias es necesario aguantarse y es necesaria mucha paciencia! El mismo Jesús ha pasado a través de la educación familiar.
También en este caso, la gracia del amor de Cristo lleva a cumplir lo que está inscrito en la naturaleza humana. ¡Cuántos ejemplos buenos tenemos de padres cristianos llenos de sabiduría humana! Ellos muestran que la buena educación familiar es la columna vertebral del humanismo. Su irradiación social es el recurso que consiente compensar las lagunas, las heridas, los votos de paternidad y maternidad que tocan a los hijos menos afortunados. Esta irradiación puede hacer auténticos milagros. ¡Y en la Iglesia suceden cada día estos milagros!
Deseo que el Señor done a las familias cristianas la fe, la libertad y la valentía necesarias para su misión. Si la educación familiar encuentra el orgullo de su protagonismo, muchas cosas cambiarán a mejor, para los padres inciertos y los hijos desilusionados. Es hora de que los padres y las madres vuelvan de su exilio, porque se han autoexiliado de la educación de sus hijos, que vuelvan de su exilio y asuman plenamente su rol educativo. Esperemos que el Señor nos dé esta gracia de no autoexiliarse en la educación de los hijos. Y esto solamente pueda hacerlo el amor, la ternura y la paciencia.  

miércoles, 20 de mayo de 2015

PAPA FRANCISCO: SABER DESPEDIRNOS DE ESTE MUNDO

Encomendar al Padre, encomendar a Dios: éste es el origen de la palabra ‘adiós’. Nosotros decimos ‘adiós’ sólo en las grandes despedidas, tanto de la vida como en la última… A Dios encomiendo mi alma; a Dios encomiendo mi historia; a Dios encomiendo a los míos; a Dios encomiendo todo»
19 de mayo de 2015.- (Radio Vaticano Camino Católico) Encomendémonos al Padre en el momento de nuestra despedida de este mundo. Lo pidió el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco se centró en el discurso de Jesús antes de la Pasión y en la despedida de Pablo en Mileto antes de ir a Jerusalén. El Pontífice dirigió su pensamiento a cuantos son víctimas de las persecuciones y obligados a huir como los Rohingya de Myanmar o los cristianos y los yazidi en Irak.
Jesús se despide para ir al Padre y enviarnos al Espíritu. San Pablo se despide antes de ir a Jerusalén y llora con los ancianos procedentes de Éfeso que querían saludarlo. El  Papa se inspiró en las Lecturas del día para desarrollar su homilía acerca del significado que tiene para un cristiano “decir adiós”.
Pensemos en cuantos se ven obligados a huir de las persecuciones
“Jesús se despide, Pablo se despide  – dijo Francisco  – y esto nos ayudará a reflexionar acerca de nuestras despedidas”. En nuestra vida – observó el Papa  –“hay tantas despedidas”, pequeñas y grandes y hay también “tanto sufrimiento, tantas lágrimas” en algunos casos.
“Pensemos hoy en aquellos pobres rohingyas de Myanmar. En el momento de dejar su tierra para huir de las persecuciones no sabían qué les habría sucedido. Y desde hace meses están en barcazas, allí… Llegan a una ciudad en la que les dan agua y comida y les dicen: ‘Váyanse’. Es una despedida. Entre otras cosas, hoy se produce esta despedida existencial grande. Piensen en la despedida de los cristianos y de los yazidis, que no piensan volver a su tierra, porque fueron expulsados de sus casas. Hoy”.
Hay pequeñas y grandes despedidas en la vida – reafirmó el Papa –  como la “despedida de la mamá, que saluda y da el último abrazo al hijo que va a la guerra; y todos los días se levanta con el temor” de que alguien venga a decirle:‘Le agradecemos mucho la generosidad de su hijo que ha dado la vida por la patria’”.También está “la última despedida  – dijo Francisco – que todos nosotros debemos hacer, cuando el Señor nos llama a la otra vida. Yo pienso en esto”.
Encomendémonos al Padre en el momento del adiós
Estas grandes despedidas de la vida, “también la última  – reafirmó el Papa Bergoglio  – no son las despedidas de un ‘hasta pronto’, ‘hasta luego’, ‘hasta la vista’, que son despedidas que uno sabe que vuelve, o inmediatamente o después de una semana. Hay despedidas de las que no se sabe cuándo y cómo volveré” – dijo también el Santo Padre –. Y afirmó que el tema de la despedida también está presente en el arte y en las canciones:
“Me viene una a la mente, esa de los alpinos, cuando aquel capitán se despide de sus soldados: el testamento del capitán. ¿Yo pienso en la gran despedida, en mi gran despedida, no cuando debo decir ‘hasta luego’, ‘hasta más tarde’, ‘hasta la vista’, sino ‘adiós’? Estos dos textos dicen la palabra ‘adiós’. Pablo encomienda a Dios a los suyos y Jesús encomienda al Padre a sus discípulos, que permanecen en el mundo. ‘No soy del mundo, pero custódialos’. Encomendar al Padre, encomendar a Dios: éste es el origen de la palabra ‘adiós’. Nosotros decimos ‘adiós’ sólo en las grandes despedidas, tanto de la vida como en la última”.
Nos hará bien pensar en nuestra despedida de este mundo
“Creo–  afirmó el Papa  – que con estos dos iconos –  el de Pablo, que llora de rodillas en la playa, todos allí, y en Jesús, triste, porque le esperaba la Pasión, con sus discípulos, llorando en su corazón  – podemos pensar en nuestra despedida. Nos hará bien.  ¿Quién será la persona que cerrará mis ojos?”:
“¿Qué dejo? Tanto Pablo como Jesús, ambos, en estos pasajes hacen una especie de examen de conciencia: ‘Yo he hecho esto, esto, esto…’. ¿Yo qué he hecho? Pero me hace bien imaginarme en aquel momento. Cuándo será, no se sabe, pero vendrá el momento en el que ‘hasta luego’, ‘hasta pronto’, ‘hasta mañana’, ‘hasta la vista’ se convertirá en ‘adiós’. ¿Yo estoy preparado para encomendar a Dios a todos los míos? ¿Para encomendarme a mí mismo a Dios? ¿Para decir aquella palabra que es la palabra del encomendarse del hijo al Padre?”.
Francisco concluyó su homilía aconsejando leer precisamente las Lecturas del día sobre la despedida de Jesús y la de Pablo, y a “pensar que un día”, también nosotros, deberemos decir aquella palabra, “adiós”: “A Dios encomiendo mi alma; a Dios encomiendo mi historia; a Dios encomiendo a los míos; a Dios encomiendo todo”.
“Que Jesús, muerto y resucitado– fue la invocación final del Papa –  nos envíe al Espíritu Santo, para que aprendamos aquella palabra, aprendamos a decirla, pero existencialmente, con toda la fuerza: la última palabra, adiós”.  
 CAMINOCATOLICO.ORG

martes, 19 de mayo de 2015

KENNETH ILOABUCHI: LLEGÓ EN PATERA, AHORA ES SACERDOTE

"Sólo Dios podía salvarme y me aferré a él… Después de más de cuatro horas navegando en un mar amenazante escuché llantos y gritos de la otra “patera” cuyo motor se detuvo… se volcaron y todos murieron. Yo sólo rezaba y entonces le prometí a Dios que si me rescataba vivo me entregaría a su servicio”
18de mayo de 2015.- (Nazaret.tv Camino Católico) La Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, organizó el pasado 8 de mayo la 2º noche de los testimonios en Barcelona. El primero en testimoniar fue el del Padre Kenneth Iloabuchi, nacido en Adazi Nnukwu, Nigeria, quien destacó la fe de su pueblo, el nigeriano, y la gracia que el Señor nos da para vivir el martirio, pues humanamente es muy difícil soportarlo. Su experiencia vital contada en Barcelona puede visualizarse y escucharse en el vídeo.
Kenneth cuando era apenas un adolescente, próximo a finalizar la enseñanza secundaria deseaba estudiar Derecho en Londres. Con su padre fallecido cuando él tenía ocho años, sentía el peso de ayudar a su familia.
Fue así que al cumplir en 1997 los 18 años le expuso a su madre el plan. Era el más pequeño de los siete hermanos y aunque ella se resistió a dejarlo marchar, Kenneth estaba decidido. Obtener una visa desde Nigeria era un imposible. La familia recolectó algo de dinero y el joven nigeriano, con su amigo, salió rumbo a Lagos, ciudad portuaria de Nigeria. Esperaron unos días en Lagos hasta obtener el visado de entrada a Marruecos y en septiembre de 1997 llegaron a Casablanca. Allí comenzó a mostrar su rostro la cruda realidad.
“Cruzar la frontera era muy, muy difícil”-recuerda el emigrante Kennet-, por lo que debió permanecer los siguientes dos años viviendo como podía en la ciudad marroquí. “Estaba en la calle, sin techo, no había nadie. Muchos días comía sólo pan y agua”. Agotado decidió regresar con su familia, pero los conflictos diplomáticos que enfrentaban esos días Marruecos y Nigeria lo impedían.
En un intento desesperado se trasladó a Tánger para intentar ingresar a Ceuta (territorio español) cruzando la frontera a pie. … La Guardia Civil de fronteras lo detuvo y le devolvió hacia tierra africana. Para peor de males los guardias marroquíes que le recibieron rompieron su pasaporte y quedó varado, sin existencia legal, recluido en un centro de detención. Recluido estuvo sólo quince días.
La noche, los golpes, el encierro en un camión que parecía herencia de la segunda guerra mundial, junto a decenas de otros inmigrantes como él, fueron abandonados a su suerte, de madrugada, a pleno campo en la frontera con Argelia... Caminó hasta Orán. Allí el joven nigeriano volvió a padecer por ocho meses en las calles.
Pero el sueño de estudiar en Londres que abrigaba lo devolvió otra vez a la aventura de intentar alcanzarlo. Y desanduvo por el desierto el camino, regresando hacia Marruecos. Tres semanas de infierno… sin comida ni agua. "Sólo Dios podía salvarme y me aferré a él”. Kenneth finalmente logró llegar a Marruecos y tras recibir dinero que le envió su familia pagó su derecho a estar en una “patera” rumbo a España.
Después de más de cuatro horas navegando en un mar amenazante escuché llantos y gritos de la otra “patera” cuyo motor se detuvo… se volcaron y todos murieron. Yo sólo rezaba y entonces le prometí a Dios que si me rescataba vivo me entregaría a su servicio. ¿Cómo? No lo sabía, pero lo que me importaba en aquel momento era mi vida, no ir a estudiar Derecho a Inglaterra. Fuimos rescatados por la Guardia Civil española que nos encarceló en Algeciras”.
Tras unas semanas internado, un juzgado le dio 48 horas para salir de España. Pero Kennet tomó un autobús y huyó a Murcia. En los siguientes dos años, trabajó en la construcción y en el campo. Fue una mañana de domingo del año 2002 que acudió a misa en la parroquia de San Andrés en Murcia y se sentó al fondo. “De pronto, el cura me llamó delante de todos y me dijo: «Oye, ven aquí ¿Hablas español?», «No», le contesté, y me invitó a sentarme delante y rezar en mi dialecto, porque la Iglesia es universal, dijo”.
Ese era el inicio de una siembra del párroco, Jesús Avenza, que luego de dos años daría frutos en el joven. “Este sacerdote para mí ha sido un testimonio. Después de más de dos años viendo su vida, recordé la promesa que hice en la ´patera´ y me planteé ir a hablar con él. Me invitó a rezar y un año después me presento al rector del seminario. Tras dos años de discernimiento la predicación de un sacerdote abrió mis ojos… «¿Tienes miedo?, tu vida no es tuya; deja a Dios actuar en ella». Decidí dar un paso más...
Kennet fue ordenado en septiembre de 2013. Actualmente acompaña a dos comunidades y anima la fe entre los inmigrantes que deambulan por Murcia. Adazi Nnukwu, el amigo que escapó con él desde Nigeria, se licenció en Inglaterra. Kennet encontró el sentido y paz que por tanto tiempo anheló. “Si volviera a nacer, sería sacerdote de nuevo, con la ayuda de Dios… En la Iglesia he encontrado una familia. Hay mucha gente de Dios que está dando su vida para mejorar la vida de los demás. «Gratis lo has recibido, entrégalo gratis», dice el mismo Señor”
Leer una entrevista escrita al padre Kenneth

sábado, 16 de mayo de 2015

LA ALTERNATIVA A LA CONTRACEPCIÓN

La alternativa a la contracepción

El 84% de las mujeres toma sobre sí misma la responsabilidad de la contracepción. Population Research Institute propone, en un sencillo y gráfico video, una alternativa mejor a la pareja: los métodos naturales de observación de la fertilidad

«Se espera que las mujeres tomen una cantidad diaria de cancerígenos; tengan dispositivos instalados en su sistema reproductivo; o alteren su cuerpo con cirugías… Considerando los efectos colaterales de los métodos anticonceptivos, quizá la anticoncepción no sea la manera más responsable para planificar su familia»: éste es el contenido de uno de los últimos videos de Population Research Institute, una organización benéfica orientada a desmontar el mito de la superpoblación, y cuyas alianzas con grupos provida se extienden a más de 30 países.
Como alternativa a la contracepción, la PFN (planificación familiar natural) permite al hombre y a la mujer evitar este abuso sobre el cuerpo de la mujer, así como los efectos sobre la fertilidad a largo plazo, y así «abrirse a un nuevo hijo o no; basta ajustar tus hábitos sexuales», dice el video.
¿Son los métodos naturales algo divertido? El video deja claro que, «como cualquier actividad humana que necesite disciplina –ejercicio o dieta, por ejemplo–, la comodidad se sacrifica por algo mejor»; y que, «si perseveras, empezarás a darte cuenta de lo que estás ganando».

Alfa  y Omega

miércoles, 13 de mayo de 2015

LA VIRGEN DE FÁTIMA Y S. JUAN PABLO II

Hoy aniversario del inicio de las apariciones de la Virgen María en Fátima, recordamos como S. Juan Pablo II estaba muy especialmente unido a esta advocación que fue tan importante en su pontificado.

Era el 13 de mayo de 1981, San Juan Pablo II en el papamóvil recorría la Plaza de San Pedro, saludando y bendiciendo a los fieles. De pronto el turco Alí Agca sacó un arma y disparó contra el Papa peregrino que cayó gravemente herido. Este atentado no acabó con su vida porque una “mano materna” intervino.
Mientras San Juan Pablo II se recuperaba en el hospital pidió toda la documentación sobre la Virgen de Fátima. Más adelante el Pontífice empezó a trabajar para cumplir el segundo secreto de la Virgen, en el que la Madre de Dios pedía que se consagrase Rusia a su Inmaculado Corazón.
Una imagen de Nuestra Señora de Fátima le fue llevada al Papa en Castel Gandolfo y el Santo pidió que se construyera en Polonia una pequeña iglesia en la frontera con la Unión Soviética, donde fue colocada la imagen mirando hacia Rusia.
Un año después del atentado, el 13 de mayo de 1982, Juan Pablo II viajó por primera vez a Fátima para "agradecer a la Virgen su intervención para la salvación de mi vida y el restablecimiento de mi salud".
Un año más tarde, Juan Pablo II formalizó su devoción y agradecimiento a la Virgen donando al Santuario de Fátima la bala que le extrajeron, la misma que está engarzada en la aureola de la corona de la imagen mariana que preside el santuario.
El 8 de diciembre de 1983 San Juan Pablo II envió una carta a los obispos del mundo, incluyendo ortodoxos, expresándoles sus intenciones de consagrar Rusia al Corazón de María y les añadió la oración especial para que ellos hicieran lo mismo en sus diócesis.
Días después, el Papa visitó en la cárcel a Alí Agca, quien le habló de Fátima: "¿Por qué no murió? Yo sé que apunté el arma como debía y sé que la bala era devastadora y mortal. ¿Por qué entonces no murió? ¿Por qué todos hablan de Fátima?"
El 25 de marzo de 1984, Fiesta de la Anunciación, el Pontífice consagró todos los hombres y pueblos, incluida Rusia, a María Santísima y en unión espiritual con los obispos del mundo. Luego Sor Lucía, la tercera vidente, confirmó que esta consagración “ha sido hecha tal como Nuestra Señora había pedido”.
En el 2000 San Juan Pablo II viajó a Fátima y el 13 de mayo beatificó a los otros dos videntes de la Virgen, Francisco y Jacinta Marto. Luego se anunció la publicación de la “tercera parte” del secreto de Fátima que se efectuó el 26 de junio de ese año.
El entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Cardenal Joseph Ratzinger, hizo un comentario teológico a este secreto revelado en el que se veía a un Obispo vestido de blanco y que es muerto ante una cruz.
“¿No podía el Santo Padre, cuando después del atentado del 13 de mayo de 1981 se hizo llevar el texto de la tercera parte del ‘secreto’, reconocer en él su propio destino? Había estado muy cerca de las puertas de la muerte y él mismo explicó el haberse salvado, con las siguientes palabras: ‘...fue una mano materna a guiar la trayectoria de la bala y el Papa agonizante se paró en el umbral de la muerte’ (13 de mayo de 1994)”, destacó el Cardenal.
“Que una ‘mano materna’ haya desviado la bala mortal muestra sólo una vez más que no existe un destino inmutable, que la fe y la oración son poderosas, que pueden influir en la historia y, que al final, la oración es más fuerte que las balas, la fe más potente que las divisiones”, enfatizó.
Más información en el especial de la Virgen de Fátima
Fuente: aciprensa