viernes, 30 de abril de 2010

ESTAD ALEGRES EN EL SEÑOR


El próximo domingo, 2 de mayo, el Santo Padre acudirá a Turín para rezar ante la Sábana Santa. Por la tarde, visitará el Cottolengo, casa que acoge enfermos pobres, fundada en el siglo XIX por san José Benito Cottolengo, y en la que se inspiró el padre Alegre para continuar con la obra en España. Una de las seis casas abiertas en la geografía española es el Cottolengo de Madrid, situado a las afueras de Algete. Se es bienvenido a este lugar, donde se es feliz sólo por el mero hecho de respirar
Como encontrar un oasis en el desierto: así es el Cottolengo del padre Alegre. Antes de cruzar el puente que te conduce al lugar donde el amor por Jesucristo en el hermano más pobre y necesitado es la razón de la existencia, una estatua del Sagrado Corazón te ofrece sus manos abiertas para que te agarres a Él. Ya te está preparando para que veas con tus propios ojos su amor derramado.La madre Claudia, Superiora de la Congregación de Servidoras de Jesús, del Cottolengo del padre Alegre en Madrid, saluda firme y decidida. Su sonrisa sempiterna y dulce es espejo del carisma que caracteriza a la Congregación: abandono en la Providencia de Dios; tener, como centro vital de su entrega, la Eucaristía; y formar una familia con los enfermos pobres.Mientras paseamos por las instalaciones, cuidadas al detalle, la madre Claudia explica que han sido construidas gracias a la Providencia. Una norma que caracteriza a la casa es que nunca piden ayuda, porque Sólo Dios basta. Y a los hechos me remito: 8 Hermanas, con ayuda de personal cualificado y voluntarios, cuidan de 70 enfermas y 5 Hermanas de la Congregación que ya no pueden valerse por sí mismas.Las clases de logopedia, fisioterapia, activación sensorial a través de música, colores, juegos... están repletas. La madre, Claudia reflexiona en voz alta: «Ahora, no dejan nacer a niños con discapacidad, o matan a personas con enfermedades irreversibles y resulta que son más felices que el resto». «Ellas son mi familia», reconoce la madre.

Pasamos por las habitaciones donde duermen: sobre cada cama descansa un peluche, esperando a ser abrazado por la noche. «Se toca a Cristo en cada detalle. Ellas te dan muchísimo más de lo que tú puedas dar, de una forma totalmente gratuita. Cuando hasta la salud es un regalo cada mañana, vives aferrado a lo más esencial», admite la Superiora.
Las Hermanas luchan porque nadie en este mundo se sienta sin familia. Por eso, dos requisitos son fundamentales para ingresar en el Cottolengo: enfermos irreversibles que no pueden ser atendidos por otras instituciones, con preferencia aquellos que no tienen familia o, si la tienen, que no puedan hacer frente a su cuidado.
Viene muchísima gente a ayudar
Virginia tiene 31 años. Enfermera de profesión en Huelva, conoció a los 19 años el Cottolengo de Madrid y se enamoró: «Me hace recobrar el sentido de la vida», dice mientras juega con Silvia, una niña de 10 años con una enfermedad respiratoria. Sonriente, Virginia se deleita con los regalos que recibe cada minuto: «Una mirada, una sonrisa, un gesto.. valen mucho más que todas las palabras del mundo. He encontrado la verdadera amistad con personas que ni siquiera saben hablar». Virginia trabaja día y noche para juntar días libres y venirse corriendo a Madrid, a cuidar a sus amigas.

Los voluntarios son otra parte fundamental de la familia del Cottolengo. «Viene muchísima gente a ayudarnos, gracias a Dios», señala la madre Claudia: «Los domingos por la tarde, llegan sacerdotes con grupos de jóvenes a celebrar la Eucaristía y dar la cena a las enfermas. También existen jóvenes así, y esto no se sabe».Esperanza y un grupo de amigos van una vez al mes. «Me impresionó muchísimo la primera vez que fui -explica-. Una Hermana estaba cambiando pañales y limpiando las llagas de una chica con la ternura con la que una madre cuidaría a su hija. En este gesto vi el amor de Dios por ella, hasta el punto de poner alguien a su lado que la quiere como si fuera carne de su carne».

Cristina Sánchez para Alfa y Omega




jueves, 29 de abril de 2010

SANTA CATALINA DE SIENA



Hoy celebramos la fiesta de Santa Catalina de Siena, patrona de Europa. Aunque es conocida de nombre es muy probable que conozcamos poco de su vida. También ha sido proclamada Doctora de la Iglesia y sus enseñanzas, de alto contenido místico, se encuentran sobre todo en un libro conocido como El Diálogo.

¿Quién fue Catalina de Siena? Nació en 1347 y murió en 1380. Como sucede con otros santos, la brevedad de su vida no fue obstáculo para que Dios mostrara, a través suyo su poder y misericordia y para que, una vez más, recordemos las palabras de Jesús: “te doy gracias, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla”. Porque Catalina, que recibió poca formación intelectual nos ha dejado una obra que es un auténtico tesoro. Numerosas gracias místicas, incluidos los estigmas, le acompañaron durante su vida y fueron formando su interioridad. Dichas experiencias se transforman en enseñanzas para toda la Iglesia en El Diálogo.

Desde pequeña siente la llamada de consagrarse al Señor y, contra el parecer de sus padres inicia una vida de recogimiento y mortificación. Después de varios años de lucha consigue ingresar como terciaria dominica. Su nuevo estado no la aparta de la familia, con la que continúa viviendo, pero ahora puede compaginar las tareas domésticas con un cuidado más organizado de su vida espiritual.

Pero su profunda y singular vida interior, con gracias muy grandes, como su desposorio místico con Dios no la apartan de su trabajo en el mundo. Junto a una fecunda maternidad espiritual, encuentra también tiempo para prodigarse en el ejercicio de la caridad. Así durante una durísima epidemia de Peste ocurrida en Siena en 1974 ella misma se dio sin medida e impulsó a otros a hacerlo para ayudar a los sufrientes.

Pero Dios también la eligió para que trabajara por la paz, la defensa de los derechos de la Iglesia. Se dedicó incansablemente para lograr la paz entre la ciudad de Florencia y el Papa. También defendió los derechos del Papa urbano VI cuando el cisma de Occidente. En aquellos tiempos tan difíciles, el Señor quiso mostrar su poder y sabiduría a través de una mujer sencilla, desbaratando así la sabiduría de este mundo. Es muy recomendable hacerse con una biografía detallada de esta santa para alegrarse por todos los dones que Dios le concedió y su celo a favor de la Iglesia y por la salvación de las almas.

Fue una santa profundamente marcada por la conciencia de la misericordia y providencias divinas. Su acción histórica es un modelo, pero sus enseñanzas, tienen una profunda actualidad para nosotros en este momento que vive Europa. Ni podemos olvidar que Dios rige sabiamente los destinos del mundo ni debemos dejar de acogernos a su infinita misericordia. Que Santa Catalina interceda por nosotros.

De Archimadrid

miércoles, 28 de abril de 2010

EL CRISTIANISMO PONE EL ACENTO EN LA MISERICORDIA


Nuestro país destinó el año pasado 2,8 millones de euros en apoyar al clero en países de misión. Incluso con el apoyo de su familia y su diócesis, los 6 años de formación de cada cura en África o Asia necesitan 2.000 euros que lleguen de Occidente.

Daniel Cerezo, superior de los Misioneros Combonianos en España, está convencido de la eficacia multiplicadora de cada euro invertido en formación.

– ¿Cómo sacar el mejor partido a un donativo para evangelizar? – Lo mejor es invertir en personas y en formación y lograr así unefecto multiplicador. Conseguir catequistas y religiosos bien preparados. Yo en África entrené catequistas, que es algo fundamental. Hay que dejar que la Iglesia local sea la protagonista. También en China dediqué 17 años a este efecto multiplicador, a formar religiosos, sacerdotes y líderes laicos.-

¿Qué fortalezas y debilidades tienen los clérigos nativos en África?– Como fortaleza, su entusiasmo por Cristo, y que sintonizan muy bien con la gente. Son buenos al inculturizar el Evangelio. Entre las debilidades, está el reto de la castidad, difícil en una cultura muy natalista. Además, ser clérigo da un cierto status que dificulta vivir la pobreza evangélica. Un sacerdote diocesano afronta estas tentaciones con más soledad. Los religiosos, en cambio, lo prevenimos viviendo varios en comunidad.–

¿Cuándo ha pasado más miedo como misionero?– En Uganda, en 1980, con Idi Amín recién salido del país. Caos, balas por la noche que silbaban entre los árboles, soldados borrachos. Cada mañana, al ir al seminario, veíamos nuevos cadáveres por la calle. También pasé miedo años después en un control en el norte de Uganda. Me pararon los soldados, dos de ellos estaban borrachos y jugaban con una granada de mano. «Usted no pasa», decían. Por suerte llegó un capitán y nos dejó pasar. Una tercera ocasión de mucho miedo fue en la frontera norte, cuando los karimoyon nos robaban el ganado entre disparos. Teníamos la parroquia llena de gente sencilla a la que mataban por tonterías.–

¿Y lágrimas?– Del 80 al 85, lloré mucho en Uganda en entierros de víctimas de matanzas absurdas; también en el hospital, al ver amputaciones e infecciones por causas evitables. Y el hambre en África por la sequía: cuando ves morir de hambre a alguien, se te parte el corazón. En China lloré con los obispos fieles, que habían estado hasta 35 años en las cárceles comunistas. Sí, se fortalecía mi fe, pero me desconcertaban tantos años de sufrimiento
¿Cómo ve el diálogo del cristianismo con el islam?– No es fácil. Nosotros les conocemos bastante bien mientras que ellos no nos conocen casi nada. El cristianismo se va reformando, renovando... pero el islam sigue con categorías del siglo IX. Las grandes conferencias sobre ecumenismo sirven para dar titulares y poco más. En cambio, hay un diálogo eficaz en lo concreto, al colaborar para abrir pozos, hospitales, etc. El islam es misionero, nosotros también, esto es así, y hemos de poder entendernos para no dar mal ejemplo a los alejados de Dios

¿Y China?– Allí hay un gobierno ateo y materialista que quiere tener todo el control. Sin embargo, florecen todas las religiones. El consumismo que está llegando es peor que la presión gubernamental. Los oficiales hoy prefieren dedicarse a los negocios. La ideología marxista ya no se la creen ni los dirigentes. Solo la usan para acceder a los negocios y hacer dinero. Muchos individuos se encuentran solos, sin referencias. Cuando cierra una fábrica marxista, miles quedan descolocados, sin capacidad de reciclarse. A los jóvenes les atrae lo que viene de Occidente, incluyendo el cristianismo. El año pasado, se bautizaron públicamente 23.500 adultos en la Iglesia católica oficial. En la clandestina, no se sabe. Una parroquia es un espacio de libertad, donde puedes decir lo que piensas, y eso, que escasea en China, atrae a muchos. Respecto al trato con otras religiones, la compasión es lo más ecuménico, la misericordia que define a nuestro Dios, el colaborar en la ayuda al necesitado.–

¿El comunismo puede haber preparado a China para el cristianismo?– No, es un sistema sanguinario, opresivo, la gente lo sabe y quiere alternativas. El Partido sustituyó al Emperador y a su dinastía. El comunismo pone la lucha de clases, la violencia, en el centro de todo. Por el contrario, el cristianismo pone en el centro la misericordia, y ante eso el alma china se derrite. Yo lo he visto en los catecúmenos, los he visto llorar cuando ven que Dios se acerca también a un fracasado, mientras que el marxismo solo acepta triunfadores.–

¿Cómo van los combonianos de vocaciones?– Bajan en Europa. En España tenemos sólo 3 jóvenes en postulantado. Pero en África, Sudamérica y Filipinas tenemos muchas vocaciones. También hay laicos misioneros combonianos y simpatizantes que van de misión algunos meses.
Fuente: ReL

martes, 27 de abril de 2010

ENCUENTRAN LA FE

En un mundo en el que aparentemente "no está de moda creer", muchos actores y actrices están encontrándose de bruces con Dios.

Tenemos algunos testimonios que ha recopilado Angel en su blog "Siete en familia". Gracias Angel.

Hoy quiero dedicar una entrada al testimonio que varios actores y actrices dan de su fe.Gracias a Dios la Lista es larga y en aumento. Hollywood está cambiando, existe una cadena de oración , donde la gente se compromete a rezar por la conversión de todas las personas que forman la industria del cine. Sus plegarias empiezan a tener fruto.
JIM CAVIEZEL




«Uno de los momentos más significativos de mi vida fue cuando le pedí a un hombre muy espiritual que le pidiera a María que entrara a lo más hondo de mi corazón. “Ella no puede”, me contestó, porque lo más hondo de tu corazón es el lugar donde sólo se encuentran Dios y tú». Caviezel explicó el impacto que le produjo el hecho que, mientras rodaba la película “La Pasión” en el pueblo italiano de Sassi di Mattera, muchos pobladores que asistían a la filmación se santiguaban y murmuraban cuando lo veían: «caro Gesú!» (¡Querido Jesús!).«Esto me evidenció que yo era otro Cristo, que debía ser Cristo para las demás personas... Por eso, cuando me preguntan si yo me considero un modelo para los demás, jamás contesto como otros colegas de Hollywood que dicen “yo no soy ningún modelo”». «¡Yo sí soy un modelo! ¡Todos los católicos somos un modelo y debemos vivir testimoniando a Jesús, mostrando nuestra fe en la vida pública!»,«¡Éste es un llamado a las armas hermanos y hermanas católicos¡ ¡Un llamado a las armas para expresar radicalmente nuestra fe en público, para anunciar a Jesucristo con fuerza, sin temor, para así combatir con fortaleza los males de este mundo, y mandar al diablo al infierno, que es donde le corresponde estar!».
FAYE DUNAWAY

" ¡Qué difícil es estudiar el catecismo! Estoy muy comprometida en su estudio y sigo lecciones de doctrina cristiana en Los Angeles. Incluso cuando estoy de viaje, no falto a la Misa, en cualquier ciudad que me encuentre". Lo revela la estrella americana a la agencia católica "Catholic new service" en febrero de 1995. En su conversión- ha explicado - han influido algunos fracasos en el trabajo y sobre todo el hecho de que su hijo Liam O´Neil sea católico como el padre"



NICOLE KIDMAN
Después de haber pertenecido a la cienciología por deseo de su ex marido, Tom Cruise, se abrazó a la Iglesia Católica donde ha sido bautizada y recibe catequesis con asiduidad según sus propias palabras.



MARK WHALBERG

A sus 35 se encuentra en el mejor momento de su carrera, un éxito el suyo, que tal y como él mismo ha dicho "va de la mano con su reencuentro con Dios a través de la Eucaristía". Toma ya.Ha dejado atrás su pasado "macarra" en donde vendió drogas y se metía en violentas peleas porque ha retomado su fe católica. Ahora asiste a la misa dominical y "si es necesario interrumpo la filmación, pero no dejo de ir a Misa. Es mucho más importante que el trabajo". Para el actor, la fe es "consuelo, sentido, todo" y por ella reconoce que se ha arrepentido de haber herido a muchas personas en su vida, "a quienes he pedido frecuentemente que me perdonen", y trata de evitar "nuevas faltas y pecados". El actor asegura que quiere ayudar a los jóvenes "para que no recorran el camino que recorrí yo durante mi juventud", a través de su fundación The Mark Wahlberg Youth Foundation.
JON VOIGTH

Se convirtió hace dos años ,al protagonizar la película coproducida por el Grupo Intereconomía, Juan Pablo II. El actor afirmó que el proceso de interiorización que tuvo que hacer sobre la figura del Santo Padre le sensibilizó profundamente gracias a lo cual se convirtió al Catolicismo.
MARTIN SHEEN

Y otro de los casos que también llaman la atención es del sexagenario Ramón Estévez, más conocido en Hollywood como Martín Sheen, el actor de origen hispano-irlandés y raíces católicas, protagonista de "Apocalypse Now" que desde hace años afirma convencido "una de las mejores maneras de valorar la fe es redescubrirla después de haberla perdido". En una entrevista concedida al programa Raíces y tradiciones de la cadena televisiva italiana Raiuno, Martin Sheen (que tomó su apellido artístico del obispo norteamericano mons. Fulton J. Sheen), confesó con sinceridad cómo redescubrió la fe.En dicha entrevista afirmó que espera ser "la misma persona en misa, en una manifestación de protesta, ante una cámara o ante mi mujer, mis hijos, mi comunidad o en mi trabajo de voluntariado". Sheen, aseguró que todo empezó mientras rodaba en Filipinas "Apocalypse Now", donde estuvo gravemente enfermo, a punto de morir. "Tuve una crisis de conciencia y al mismo tiempo de identidad. No sabía ya quién era, a dónde me dirigía, no sabía ya nada. Bebía, fumaba, me comportaba mal... una vida de verdad inútil. Llamé a un sacerdote y recibí la extremaunción. Era el 5 de marzo de 1977. Estaba muriendo. Pero yo considero aquel día como el día de mi renacimiento. Me acerqué de nuevo a los sacramentos, volví a ir a Misa, pero iba con miedo: Dios me había golpeado y podía golpearme de nuevo si no me portaba bien. Y esto siguió durante varios meses hasta que un día me dije: ¿No hay amor, no hay alegría, no hay libertad en todo esto?". Y afirma que su vuelta definitiva al Catolicismo vino de la novela Los hermanos Karamafov: "me costó una semana acabarlo, no podía dejar de leer. Aquel libro fue derecho a mi corazón, a mi alma. Así volví al catolicismo". Martín Sheen viaja por todo el mundo y acude siempre a misa, allá donde esté, y explica, "apenas empieza la misa y el Crucifijo se acerca por la nave central, pienso: Conozco a este hombre, es también mi redentor, también me pertenece".
EDUARDO VERASTEGUI
En el año 2003 Eduardo tiene una profunda conversión católica, que cambiará su vida para siempre.Los contratos de trabajo le llegan y muchos, pero él los rechaza, ya no participará en ningún proyecto que no esté de acuerdo a sus principios éticos, morales y religiosos.El respeto por la Vida hace que él se transforme en la voz de los que no tienen voz, de los no nacidos.Lucha sin parar Contra el Aborto y a favor de la Adopción. Para Eduardo la Vida es Sagrada y un regalo de Dios, por lo cual debe honrarse y defenderla desde la concepción hasta la muerte natural y nadie tiene derecho a interrumpirla.Cuando destituyen al presidente de Sudán, en Africa, el cual había matado a más de medio millón de personas, Eduardo se encontraba en Jerusalem y sin perder tiempo organizó la ayuda a ese pueblo.Llevó un avión cargado de medicamentos y alimentos para los refugiados, además les hizo 26 pozos de agua pura que no tenían, ellos bebían de pozos donde los animales bebían y el agua era sucia en estado de contaminación.En Darfur los ñinos lo sienten su súper heroe, lo abrazan, juegan y pueden comer. A Eduardo le fue difícil llegar allí por la cuestión política del momento, pero más difícil le fue irse y dejar a esos niños, él a nada teme y allí estuvo para ayudar.Eduardo asiste a orfanatos, hospitales de lucha contra el cáncer, centros de discapacitados, etc, para dar su ayuda. Allí donde se lo necesita él está, si le es posible.

lunes, 26 de abril de 2010

CATECISMO



RESUMEN
261 El misterio de la Santísima Trinidad es el misterio central de la fe y de la vida cristiana. Sólo Dios puede dárnoslo a conocer revelándose como Padre, Hijo y Espíritu Santo.
262 La Encarnación del Hijo de Dios revela que Dios es el Padre eterno, y que el Hijo es consubstancial al Padre, es decir, que es en él y con él el mismo y único Dios.
263 La misión del Espíritu Santo, enviado por el Padre en nombre del Hijo (cf. Jn 14,26) y por el Hijo "de junto al Padre" (Jn 15,26), revela que él es con ellos el mismo Dios único. "Con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria".
264 "El Espíritu Santo procede del Padre en cuanto fuente primera y, por el don eterno de este al Hijo, del Padre y del Hijo en comunión" (S. Agustín, Trin. 15,26,47).
265 Por la gracia del bautismo "en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo" somos llamados a participar en la vida de la Bienaventurada Trinidad, aquí abajo en la oscuridad de la fe y, después de la muerte, en la luz eterna (cf. Pablo VI, SPF 9).
266 "La fe católica es esta: que veneremos un Dios en la Trinidad y la Trinidad en la unidad, no confundiendo las personas, ni separando las substancias; una es la persona del Padre, otra la del Hijo, otra la del Espíritu Santo; pero del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo una es la divinidad, igual la gloria, coeterna la majestad" (Symbolum "Quicumque").
267 Las personas divinas, inseparables en lo su ser, son también inseparables en su obrar. Pero en la única operación divina cada una manifiesta lo que le es propio en la Trinidad, sobre todo en las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo.

domingo, 25 de abril de 2010

DOMINGO IV DE PASCUA: JESÚS BUEN PASTOR

Jesús ofrece seguridad
Jesús ofrece seguridades, aunque el mundo huya de ellas. Los versículos anteriores al texto del evangelio que se proclama este domingo, hablan del Buen Pastor que conoce a sus ovejas, y de que Él es la puerta de las ovejas.

Los fariseos, expertos en la Escritura, sabían perfectamente qué les estaba diciendo Jesús, pero no querían entenderle, porque el Señor les estaba afirmando, con esa figura, que era el Mesías esperado. Por esta razón le insisten de malas formas: «¿Hasta cuando vas a tenernos en vilo? Si eres el Cristo, dínoslo claramente de una vez».

El problema de estos personajes era que no estaban dispuestos a reconocerle como la puerta, que no se terminaban de fiar y, mejor, que no querían fiarse, ni siquiera escucharle, porque ya lo habían rechazado. A los personajes que se ponían nerviosos ante Jesús, no les importaba nada su persona; lo que les molestaba era que les desestabilizara su status, éste era su pecado. El orgullo y la autosuficiencia les cegaba y no alcanzaban a ver la puerta. Estos pecados les llevaban a perder la fe, y, sin la fe, hace su agosto la desconfianza... Ruego atención a este tema: la soberbia y el orgullo son los indicadores externos de una persona sin fe, desorientada y sola, porque no se fía de nadie..., incapaz de poder decir: ¿Quién nos separará del amor de Cristo? Si vemos las cosas desde el otro ángulo, el de los que se han fiado, se disipan las tinieblas y es más luminoso el panorama, porque el que es de Jesús está en sintonía interior con Él, con su Luz; siente que le pertenece y que nadie le hará daño, porque está seguro en las manos de Dios. Creo que sigue siendo muy válido el testimonio de Pablo, cuando abre su corazón y nos muestra las razones de su ser: «Para mí, la vida es Cristo». Así de directo; sin rodeos, convencido y avalado por su misma historia y con una contundente seguridad, nos dice que «lo importante es llevar una vida según el Evangelio». Conviene hacer un alto en el camino, mirar alrededor y ser conscientes de que hay empeño en querer apartar a Dios de nuestras vidas, haciendo del materialismo un dogma, y del rechazo de la religión, un programa. Ve a la Iglesia, ponte de rodillas delante del sagrario y pídele a Nuestro Señor que actúe su gracia en el interior de tu ser, para que, conociéndole bien, puedas permanecer en Él, como oveja de su rebaño. Esa gracia hay que implorarla: la regala el Señor. A partir de tu decisión, comenzarás a ser otra persona. Felicidades.

+ José Manuel Lorca Planes
obispo de Cartagena y A.A. de Teruel y Albarracín

sábado, 24 de abril de 2010

PJ ROCK


El PJ ROCK, (Pastoral Juvenil Rock) es un iniciativa para la Evangelización de los Jóvenes:
-El medio: la música. -El objetivo: que el joven se encuentre con Cristo Eucaristía, como fundamento de nuestra fe y de nuestra vida.

El PJ ROCK, nace como:
-una propuesta del Secretariado de Juventud de la Diócesis de Toledo para los jóvenes ante la celebración del Congreso Eucarístico Nacional, que tendrá lugar del 27 al 30 de mayo en Toledo. El Congreso estará marcado por un tinte juvenil y pretende ser instrumento de preparación para la Jornada Mundial de la Juventud. Su lema es “Me acercaré al altar de Dios, la alegría de mi juventud”, y será presidido por la Cruz y el Icono de la Virgen de las jornadas mundiales.
-una propuesta para los jóvenes de la Diócesis de Toledo y abierta a los jóvenes de toda España que quieran participar y aprovecharse de este medio, tan positivo, joven y lleno de vida, como es la música para la Evangelización. Valiéndose de ello, busca ayudarles a que tengan un encuentro más cercano con Cristo Eucaristía.
- un instrumento de encuentro de los músicos y grupos musicales católicos, en el que éstos encuentren un espacio para compartir inquietudes.

El PJ ROCK, va dirigido :

-a jóvenes y adolescentes, a partir de los 15 ó 16 años, como alternativa a otros ambientes juveniles. Se trata de una alternativa necesaria y pedida por los mismos jóvenes.-a cantautores, músicos, y demás componentes de grupos musicales católicos.-a agentes de pastoral juvenil, animadores, catequistas, padres…

El PJ ROCK es...
-Más de quince horas de música con los mejores cantantes cristianos y testimonios en directo.-Talleres, catequesis, convivencia, formación, consursos y encuentro con otros jóvenes de toda España.-En definitiva, + que música.

El PJ ROCK ¿CUÁNDO?
Se desarrollará en Torrijos (Toledo) del 30 de abril al 2 de mayo de 2010.

PJROCK



viernes, 23 de abril de 2010

HOMENAJE A TANTOS CURAS BUENOS


No sé si ha sido por casualidad o por una campaña orquestada o por un designio misterioso de la Divina Providencia, o por el contrario algo diabólico, pero la verdad es que parece que con la avalancha de casos de pederastia clerical -que siendo la mayoría bastante antiguos, mira tú por donde salen ahora todos a la vez en los medios de comunicación- la atención general se ha centrado sobre esos desgraciados sacerdotes (algunos desgraciados porque tuvieron la mala suerte de ser acusados falsamente, otros desgraciados porque por desgracia fueron culpables) y el año sacerdotal ha pasado a segundo plano.
Y, sin embargo, estamos todavía en el Año Sacerdotal, ese tiempo de gracia en el que Benedicto pretendía lo siguiente:
“Precisamente para favorecer esta tensión de los sacerdotes hacia la perfección espiritual, de la cual depende sobre todo la eficacia de su ministerio, he decidido convocar un "Año sacerdotal" especial”, propósito hermosísimo en el que no solamente estamos implicados los mismos sacerdotes, sino todo el pueblo de Dios, con su oración, su apoyo y ayuda, la corrección fraterna, etc. Malo sería que, entretenidos por las continuas noticias sobre los curas que no han sido buenos, perdiendo el tiempo en discusiones y defensa de lo difícilmente defendible, nos olvidemos de luchar todos juntos por la santidad del clero.
Yo hoy quiero poner mi granito de arena en la tarea de no dejar que el Año Sacerdotal no se nos olvide, y no con sermones, que ya tienen que aguantar mis feligreses todos los días, sino con el recuerdo agradecido a tantos hermanos míos sacerdotes buenos, miles y miles, que llevan una vida ejemplar y que cada día dan su vida por el Señor y por la Iglesia. A mí concretamente me vienen a la cabeza muchos de ellos (lo de los “miles y miles” es retórico, no creo conocer a tantos, pero con la intención y el cariño me gustaría llegar a todos), y a quien esté leyendo este artículo, si alguien lo hace, le invito a recordar cuántos curas buenos, por no decir auténticos santos, han encontrado en su vida.
Aquel sacerdote que nos bautizó, el que casó a nuestros padres, el que nos dio la Primera Comunión, y quizás antes nos había enseñado el catecismo, aquellos que nos han confesado tantas y tantas veces, el que nos aconsejó cuando nos encontrábamos en una situación difícil y no sabíamos por donde tirar, el que enterró a nuestros seres queridos… A muchos no les hemos visto más que una vez en la vida, a otros los hemos frecuentado en la parroquia, en grupos, movimientos, etc… Pero todos han dejado una huella en nosotros, aunque sea solamente la huella del ex opere operato sacramental -importantísima- de modo que si somos lo que somos hoy es en parte gracias a ellos.
Al ser yo sacerdote he conocido a muchos, de los cuales la mayoría me han edificado y me han hecho amar el sacerdocio, y no lo digo por subjetividad corporativa. No habría ido al seminario si no hubiese encontrado buenos sacerdotes en mi juventud, y allí no habría perseverado sin el ejemplo y apoyo de los que se dedicaban a la formación de los seminaristas. La vida me ha hecho vivir en varios lugares y conocer muchos más lugares, y donde he ido he encontrado sacerdotes buenos, alegres, sonrientes, felices. Algún cascarrabias también, pero han sido los menos. En mi diócesis me rodean curas mucho mejores que yo, la mayoría jóvenes ejemplares, llenos de celo apostólico, humildes, buenos pastores de las almas, que han renunciado un posible futuro brillante por amor. No es Alicia en el país de las maravillas, pero yo personalmente le doy cada día gracias a Dios por los curas que Él ha puesto a mi alrededor
Además de estos que hemos conocido, están esa inmensa multitud de sacerdotes que nunca conoceremos, esparcidos por todo el mundo, en la montaña y en el llano, en la selva, en medio del desierto, algunos con tantos feligreses que no dan abasto y otros prácticamente sin feligreses porqué están rodeados de indiferentismo o intolerancia. Desde Alaska hasta la Patagonia, desde aldeas de la lejana China hasta la fría Siberia o las islas de Indonesia o las tribus africanas, los sacerdotes han llegado hasta los confines del mundo para anunciar la Buena Nueva y allí han fundado comunidades, que con el tiempo han crecido y dado más sacerdotes, etc. Así empezó la Iglesia hace 21 siglos y la cosa continúa, y continuará…
Algunos más brillantes, otros más modestos, los que predican bien y los que se enrollan, los que lideran a las masas y los que se encuentran más a gusto en el despacho, cada uno con su carácter, sus talentos, sus defectos. De estos sacerdotes, -incontables, si pensamos en el paso de los siglos- no hablan casi nunca los periódicos, pues el bien que hacen no es noticia, no vende; y ni siquiera hablan de ellos los libros de historia eclesiástica, ocupados con las grandes figuras, que ha habido muchas. Pero, ¿Qué sería de la Iglesia y del mundo sin tantos curas buenos?


Alberto Royo Mejía, sacerdote.

jueves, 22 de abril de 2010

UNA HOMILÍA QUE PERMANECE EN EL TIEMPO


Desde que estallaron los escándalos de los abusos cometidos por algunos sacerdotes no han sido pocos los intentos para determinar cómo responder a tal situación. Muchos no aciertan: eliminar el celibato. Otros proponen mejorar la formación en los seminarios. No es suficiente. Son cada vez más los convencidos de que «la única respuesta a este escándalo es la santidad».

Las homilías, lamentablemente, son olvidadas por los fieles ni bien concluir la misa. Sin embargo, hay otras que son recordadas por años. Esto es lo que viene sucediendo con una de un sacerdote que ensaya la «única respuesta» para la crisis generada por los casos de pederastia en la Iglesia. Pronunciada en ocho minutos, lleva ya ocho años dando vueltas a través del correo electrónico entre miles de feligreses. «La única respuesta adecuada a este terrible escándalo es la santidad», sentencia.

En su homilía pronunciada en 2002, el padre Roger J. Landry de la diócesis norteamericana de Fall River (Massachusetts), señala que ante este escándalo, uno que muchos «que durante largo tiempo han tenido aversión a la Iglesia a causa de algunas de sus enseñanzas morales o doctrinales lo están usando como pretexto para atacar a la Iglesia como un todo», los católicos deben asumir el hecho de que «a veces los elegidos de Dios lo traicionan (a Jesús)».

El padre Landry, ordenado por el hoy arzobispo de Boston, cardenal Sean O´Malley, entonces obispo de Fall River, prelado de reconocida trayectoria por su lucha contra los casos de abusos sexuales en el clero en los Estados Unidos, señala que no basta asegurarse, por ejemplo, que nadie con predisposición a la pedofilia sea ordenado o que se apoye a las víctimas, medidas por demás necesarias pero que aún son insuficientes: «¡La única respuesta adecuada a este terrible escándalo, la única respuesta auténticamente católica a este escándalo es la santidad!», asevera.

Para el párroco de la parroquia de San Antonio de Padua, «¡toda crisis que enfrenta la Iglesia, toda crisis que el mundo enfrenta, es una crisis de santidad! La santidad es crucial, porque es el rostro auténtico de la Iglesia».

En otro momento Landry lamenta que «este escándalo es como un perchero enorme donde algunos trataran de colgar su justificación para no practicar la fe». Por ello asegura que «la santidad es tan importante».

«Mientras que todos nosotros quizá tengamos que padecer tales insultos y falsedades por causa de Cristo, -reconoce Landry- de hecho debemos regocijarnos. Es un tiempo fantástico para ser cristianos hoy, porque es un tiempo en el que Dios realmente necesita de nosotros para mostrar su verdadero rostro».
«Ahora es el tiempo para que los verdaderos hombres y mujeres de la Iglesia se pongan de pie. Ahora es el tiempo de los santos», concluye.

De ReL

miércoles, 21 de abril de 2010

LA PRIMERA CONFESIÓN


Días antes de Semana Santa, los niños de nuestra Parroquia que van a hacer su primera comunión, han hecho su primera confesión.

Una catequista de un grupo de ellos, les propuso escribir una oración, una reflexión sobre este momento y aquí las transcribirmos. Están llenas de la inocencia y la fe limpia de los niños, a los que Jesús nos ha propuesto como modelo.

Los próximos días 9 y 23 de Mayo ellos recibirán por primera vez a Jesús Eucaristía.


"Querido Jesús: gracias por perdonarme todos los pecados. Cuando me los perdonaste mi corazón estaba limpio y feliz y sobre todo, mi corazón pesaba mucho menos que antes".


"GRACIAS JESUS"


"Querido Jesús: gracias por perdonarme el pecado. Al principio me temblaban las piernas pero después no me tamblaban porque comprendí que así me quitaba un peso de encima. Mi amiga también estaba nerviosa."


"Querido Jesús: gracias por perdonarme los pecados. me lo pasé genial con mis amigas. Cuando fui a decir los pecados estaba nerviosa, me puse muy contenta, te quiero... Gracias por amarme."


"Querido Jesús: gracias por limpiarme el corazón, por haber hablado contigo, y también ese día cuando me limpiaste el corazón llegué a mi casa muy contenta."

martes, 20 de abril de 2010

LA CONVERSIÓN EXPLICADA POR UNA ACTRIZ

lunes, 19 de abril de 2010

CATECISMO


IV Las obras divinas y las misiones trinitarias
257 "O lux beata Trinitas et principalis Unitas!" ("¡Oh Trinidad, luz bienaventurada y unidad esencial!") (LH, himno de vísperas) Dios es eterna beatitud, vida inmortal, luz sin ocaso. Dios es amor: Padre, Hijo y Espíritu Santo. Dios quiere comunicar libremente la gloria de su vida bienaventurada. Tal es el "designio benevolente" (Ef 1,9) que concibió antes de la creación del mundo en su Hijo amado, "predestinándonos a la adopción filial en él" (Ef 1,4-5), es decir, "a reproducir la imagen de su Hijo" (Rom 8,29) gracias al "Espíritu de adopción filial" (Rom 8,15). Este designio es una "gracia dada antes de todos los siglos" (2 Tm 1,9-10), nacido inmediatamente del amor trinitario. Se despliega en la obra de la creación, en toda la historia de la salvación después de la caída, en las misiones del Hijo y del Espíritu, cuya prolongación es la misión de la Iglesia (cf. AG 2-9).
258 Toda la economía divina es la obra común de las tres personas divinas. Porque la Trinidad, del mismo modo que tiene una sola y misma naturaleza, así también tiene una sola y misma operación (cf. Cc. de Constantinopla, año 553: DS 421). "El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres principios de las criaturas, sino un solo principio" (Cc. de Florencia, año 1442: DS 1331). Sin embargo, cada persona divina realiza la obra común según su propiedad personal. Así la Iglesia confiesa, siguiendo al Nuevo Testamento (cf. 1 Co 8,6): "uno es Dios y Padre de quien proceden todas las cosas, un solo el Señor Jesucristo por el cual son todas las cosas, y uno el Espíritu Santo en quien son todas las cosas (Cc. de Constantinopla II: DS 421). Son, sobre todo, las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo las que manifiestan las propiedades de las personas divinas.
259 Toda la economía divina, obra a la vez común y personal, da a conocer la propiedad de las personas divinas y su naturaleza única. Así, toda la vida cristiana es comunión con cada una de las personas divinas, sin separarlas de ningún modo. El que da gloria al Padre lo hace por el Hijo en el Espíritu Santo; el que sigue a Cristo, lo hace porque el Padre lo atrae (cf. Jn 6,44) y el Espíritu lo mueve (cf. Rom 8,14).
260 El fin último de toda la economía divina es la entrada de las criaturas en la unidad perfecta de la Bienaventurada Trinidad (cf. Jn 17,21-23). Pero desde ahora somos llamados a ser habitados por la Santísima Trinidad: "Si alguno me ama -dice el Señor - guardará mi Palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él" (Jn 14,23).
Dios mío, Trinidad que adoro, ayúdame a olvidarme enteramente de mí mismo para establecerme en ti, inmóvil y apacible como si mi alma estuviera ya en la eternidad; que nada pueda turbar mi paz, ni hacerme salir de ti, mi inmutable, sino que cada minuto me lleve más lejos en la profundidad de tu Misterio. Pacifica mi alma. Haz de ella tu cielo, tu morada amada y el lugar de tu reposo. Que yo no te deje jamás solo en ella, sino que yo esté allí enteramente, totalmente despierta en mi fe, en adoración, entregada sin reservas a tu acción creadora (Oración de la Beata Isabel de la Trinidad)

domingo, 18 de abril de 2010

DOMINGO III DE PASCUA


Leyendo el Evangelio de Juan se entiende que originariamente terminaba con el capítulo 20. Si fue añadido este nuevo capítulo 21 es porque el propio evangelista o alguno de sus discípulos sintieron la necesidad de insistir una vez más en la realidad de la resurrección de Cristo. Ésta es, de hecho, la enseñanza que se deduce del pasaje evangélico: que la resurrección de Jesús no es sólo un modo de hablar, sino que ha resucitado, en su verdadero cuerpo. «Nosotros hemos comido y bebido con Él después de su resurrección de los muertos», dirá Pedro en los Hechos de los Apóstoles, refiriéndose probablemente precisamente a este episodio (Hechos 10, 41).
A la escena de Jesús que come con los apóstoles el pez puesto en las brasas, le sigue el diálogo entre Jesús y Pedro. Tres preguntas: «¿Tú me amas?»; tres respuestas: «Tú sabes que te amo»; tres conclusiones: «¡Apacienta mis ovejas!». Con estas palabras Jesús confiere de hecho a Pedro -y según la interpretación católica, a sus sucesores- la tarea de supremo y universal pastor de la grey de Cristo. Le confiere ese primado que le había prometido cuando dijo: «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos» (Mateo 16, 18-19).

Lo que más conmueve de esta página del Evangelio es que Jesús permanece fiel a la promesa realizada a Pedro, a pesar de que Pedro había sido infiel a la promesa hecha a Jesús de no traicionarle jamás, aún a costa de la vida (Mateo 26, 35). (La triple pregunta de Jesús se explica con el deseo de dar a Pedro la posibilidad de suprimir su triple negación durante la Pasión). Dios da siempre a los hombres una segunda posibilidad; frecuentemente una tercera, una cuarta e infinitas posibilidades. No expulsa a las personas de su libro al primer error. ¿Qué ocurre entretanto? La confianza y el perdón del Maestro han hecho de Pedro una persona nueva, fuerte, fiel hasta la muerte. Él ha apacentado la grey de Cristo en los difíciles momentos de sus comienzos, cuando era necesario salir de Galilea y lanzarse a los caminos del mundo. Pedro será capaz de mantener, por fin, su promesa de dar la vida por Cristo. Si aprendiéramos la lección contenida en la forma de obrar de Cristo con Pedro, dando confianza a alguien después de que se ha equivocado una vez, ¡cuántas personas menos, fracasadas y marginadas, habría en el mundo!El diálogo entre Jesús y Pedro hay que trasladarlo a la vida de cada uno de nosotros.

San Agustín, comentando este pasaje evangélico, dice: «Interrogando a Pedro, Jesús interrogaba también a cada uno de nosotros». La pregunta: «¿Me amas?» se dirige a cada discípulo. El cristianismo no es un conjunto de doctrinas y de prácticas; es algo mucho más íntimo y profundo. Es una relación de amistad con la persona de Jesucristo. Muchas veces, durante su vida terrena, había preguntado a las personas: «¿Crees?», pero nunca: «¿Me amas?». Lo hace sólo ahora, después de que, en su pasión y muerte, dio la prueba de cuánto nos ha amado Él. Jesús hace que el amor por Él consista en servir a los demás: «¿Me amas? Apacienta mis ovejas». No quiere ser Él el que reciba los frutos de este amor, sino quiere que sean sus ovejas. Él es el destinatario del amor de Pedro, pero no el beneficiario. Es como si le dijera: «Considero hecho a mí lo que harás por mi rebaño». También nuestro amor por Cristo no debe quedarse en un hecho intimista y sentimental, sino que debe expresarse en el servicio de los demás, en hacer el bien al prójimo. La Madre Teresa de Calcuta solía decir: «El fruto de amor es el servicio, y el fruto del servicio es la paz».


Autor Raniero Cantalamessa

sábado, 17 de abril de 2010

P. CHRISTOPHER HARTLEY SARTORIUS



Padre Christopher Hartley: desierto, peligros y esperanza

O al menos, poner en peligro su vida no le preocupa tanto como llevar a cabo su misión. Por ejemplo, el padre Christopher Hartley. Curtido en el Bronx durante trece años, en la Calcuta de la Madre Teresa durante otros tantos o en los bateyes de la República Dominicana, donde vivía amenazado de muerte, el padre Christopher comienza ahora una nueva misión evangelizadora en una de las zonas más pobres y conflictivas de Etiopía, la región de Ogaden, junto a la frontera de Somalia. Un paisaje desolador. Piedras, arena y miseria. Y peligro. Y, ahora, también esperanza.
En junio de 2008, el padre Christopher decidió asentarse en el pueblo de Gode, en mitad del desierto y epicentro de innumerables guerras entre Etiopía y Somalia. Era la primera vez que la Iglesia católica llegaba a esa zona donde la población es musulmana. Partiendo de la donación de 6 hectáreas de terreno arenoso, aunque fértil, y 200 metros del río Wabe Shebele, lleno de cocodrilos, el proyecto del padre Christopher es ayudar a esas gentes, en su dignidad, en su formación, en su calidad de vida. “Yo he venido aquí para servirles. Revelarles el Amor de Dios no con palabras, sino con mi entrega, con mi amistad, con mis actos. Ellos, por su religión, no pueden recibir la Eucaristía, pero sí su fruto, que es darse a los demás”.
Vive apasionadamente
De eso, el padre Christopher sabe bastante, porque lleva entregándose a los demás desde que se ordenó sacerdote. Nacido en 1960, de padre inglés y madre española, ingresó en el seminario a los 15 años y se doctoró en teología en Roma. De familia acomodada y privilegiado intelecto, siempre se comentó (en familia) que podía haber tenido una prometedora carrera cardenalicia, pero durante trece años sirvió a los más pobres de la comunidad hispana en el Bronx, Nueva York; allí se ganó el respeto y el cariño de todos sus feligreses y también de los que no lo eran.
“Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”, decía la Madre Teresa. Una lección que el padre Christopher aprendió (y practicó) a su lado, en los años que compartió con ella en Calcuta. Allí conoció la más profunda miseria, y también el más profundo amor; y lo aprendió directamente de quien mejor lo conocía y quien mejor lo ejercitaba, la Madre Teresa.
“Ella para mí fue, sobre todo, madre; madre de mi vocación. Me enseñó a amar con un amor que yo jamás había conocido. Me enseñó que el amor es terco y tenaz. Me enseñó a reconocer el rostro del crucificado en cada pobre. Que la vida es don y por eso sólo tiene sentido cuando se entrega. Me enseñó, por último, que la vida es una maravillosa aventura y que sólo de nosotros depende vivirla apasionadamente o conformarnos con existencias irrelevantes.”
El padre Christopher siempre ha elegido vivir su vida apasionadamente y, desde luego, su existencia no ha sido irrelevante. Ni para los habitantes del Bronx, ni para los pobres de Calcuta, ni, especialmente, para los trabajadores del azúcar en los bateyes dominicanos.
El 5 de septiembre de 1997, justo el día en que murió la Madre Teresa, él llegaba a un nuevo rincón de miseria: San José de los Llanos, en la República Dominicana. Allí, los emigrantes haitianos que acudían a las plantaciones de caña de azúcar malvivían en condiciones de semiesclavitud, trabajando jornadas interminables por unos céntimos, hacinados en barracones sin luz ni agua ni camas ni dignidad.
El padre Christopher luchó por ellos y por sus derechos, se enfrentó a los dueños de las plantaciones y logró llevar luz y agua a sesenta poblados, crear comedores para los niños y, por primera vez en la historia, un contrato que establecía un día de descanso a la semana, una cama por trabajador y un sueldo de 2,4 euros por cada jornada.
Además, levantó un centro educativo, un taller de costura, una unidad de atención primaria y un hospital de cien camas especializado en atención materno-infantil. Y también les llevó a Dios, recorriendo cada día los campamentos en su maltrecha furgoneta, para recordarles que Él está siempre con los más pobres.
El polvo del desierto
Pero sus logros no cayeron bien entre muchos dominicanos, que vieron en el misionero una amenaza para la imagen de su país; ni, sobre todo, entre los magnates del azúcar, que vieron en él una amenaza para su negocio y su poder.
En 2006, tras recibir numerosas amenazas de muerte, la propia Iglesia lo apartó de los bateyes y del peligro y lo llevó de vuelta a Europa. Pero no dejó de defender los derechos de su grey en la miseria: regresó meses después con una delegación de congresistas de EEUU para mostrarles las condiciones de vida en los bateyes; protagonizó el documental The Prize of Sugar y ya en Francia, organizó en varias ciudades la exposición de fotografía “Esclavos en el paraíso”.
“Dar hasta que duela y cuando duela dar todavía más”. Parece como si la Madre Teresa hablara directamente de su querido padre Christopher. Después de su batalla dominicana, buscó el rincón más pobre, miserable y peligroso de África en el que pudiera continuar su labor misionera, y lo encontró en Gode, Etiopía. Terrorismo, guerras, niños soldados, hambre, enfermedades, desierto, olvido… el lugar perfecto para comenzar una misión al servicio de los desfavorecidos. Una oportunidad de llevar un mensaje de esperanza en medio de la desolación. Y en medio de ninguna parte: “El cura más próximo está a tal distancia que para confesarme tengo que coger un focker”.
El padre Christopher es el primer sacerdote católico que llega a esa región, de mayoría musulmana. Y ahora casi el único occidental, después de la expulsión de todas las ONG. Pero el misionero tiene muy claro por qué está ahí: “Estoy allí porque soy sacerdote. No pretendo disimular la misión que Cristo me ha encomendado y no disimulo para ser más simpático o recibir más ayudas o estar más seguro. Yo estoy allí para que pueda estar Él. Y para entregarme a toda esta gente, tan necesitados también de calor humano. El Amor de Dios ha llegado a este rincón de África”.
Alba Digital

viernes, 16 de abril de 2010

PON PERLAS EN TU VIDA


Las Perlas son productos del dolor; resultados de la entrada de una sustancia extraña o indeseable en el interior de la ostra, como un parásito o un grano de arena.Las perlas son heridas y curadas!!En la parte interna de la concha se encuentra una sustancia lustrosa llamada NÁCAR.
Cuando un grano de arena penetra, las células del Nácar comienzan a trabajar y cubren el grano de arena con capas y más capas, para proteger el cuerpo indefenso de la Ostra.Como resultado, una linda perla se va formando. Una Ostra que no fue herida, de algún modo, no produce perlas, pues las perlas son heridas cicatrizadas…
¿Te has sentido herido por el engaño y rechazo de alguien que tú en verdad amabas…?¿Te has sentido herido por palabras crueles o duras de alguien?¿Tus ideas ya fueron rechazadas o mal interpretadas?¿Ya sufriste los duros golpes del prejuicio?¿Ya recibiste el intercambio de la indiferencia?“Entonces, pídele al Señor que haga crecer una perla en tí”
Pídele que cubra tus heridas con varias capas de amor. Infelizmente, son pocas las personas que se interesan por hacer esto.La mayoría aprende sólo a cultivar resentimientos, dejando las heridas abiertas, alimentándolas con varios tipos de sentimientos pequeños y pensando solo en lo que sucedió o en la persona que te dañó y, por lo tanto, no permitiendo que cicatricen.

Así, en la practica, lo que vemos son muchas“Ostras Vacías”, no porque no hayan sido heridas,sino porque no saben perdonar, comprender, dejar el pasado atrás y que su dolor sea transformado en amor.

Una sonrisa, una mirada, un gesto, en la mayoría de veces, habla mas que mil palabras…¡YA ES HORA! ¡EMPIEZA A PRODUCIR PERLAS EN TU VIDA!

Mensaje: a veces, los golpes de la vida, hacen que nosotros guardemos resentimiento en nuestros corazones, y es justo por eso que llevamos una vida hueca y vacía. Deja que tu vida se llene completamente del Amor de Dios, pídele la gracia de perdonar, no solo a los demás, sino también a ti mismo.

La Palabra de Dios nos dice: “Echad fuera de vosotros la amargura, las pasiones, el enojo, los gritos, los insultos y toda clase de maldad. Sed buenos y compasivos unos con otros, y perdonaos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo.” Efesios 4:31-32

jueves, 15 de abril de 2010

NOS HABLAN DE LA RESURRECCIÓN

«La Resurrección de Cristo es lo que da sentido a mi vida»
¡
Cristo ha resucitado! Con este canto, que recorre el mundo de punta a punta, la Iglesia corona el Triduo Pascual. Los padecimientos de Jesús, su suplicio y su muerte han dado paso a la Noche Santa de la Victoria que reconcilia al hombre con su Dios. Sin embargo, la Resurrección no es algo abstracto ni algo del pasado: afecta de modo real a la vida ordinaria de cada cristiano. Alfa y Omega ha pedido a diferentes personalidades de nuestro país que respondan a una misma cuestión: ¿Qué significa para usted que Cristo ha resucitado? Publicamos a continuación sus respuestas. Y claro, invitamos también a nuestros lectores a que se hagan la misma pregunta y a que nos envíen sus respuestas a Cartas al director. Publicaremos las mejores respuestas recibidas
Por José Antonio Méndez
Jaime Mayor Oreja, Eurodiputado
La resurrección de Cristo es lo que da sentido a mi vida, lo que me da esperanza, alegría e ilusión. Se convierte en la esencia de todo, de mi fe, de mi vida y de cada uno de mis actos. Y, claro, es el significado más profundo de mi fe. Debe ser un referente cotidiano, para que todos los días yo también resucite un poco; para que sea consciente de mis errores, de mis fallos, y que me ayude a hacer un acto de contrición diario, y a saber que puedo y quiero ser mejor.
Jaime Urcelay, Presidente de Profesionales por la Ética
Contemplar al Resucitado es contemplar mi realidad más allá de cualquier limitación, dolor o frustración. Es la confirmación del Amor incondicional de Dios hacia su criatura, hasta vencer a la muerte y al pecado en mi vida. Es verificar que hay un juicio sobre la realidad completamente distinto del que me propone el mundo. Es tener la certeza de que ya no hay lugar para el miedo ni la tristeza, y que sólo en la fidelidad a mi vocación cristiana voy a encontrar la plenitud que busco. Es saber que en Cristo Eucaristía se me ofrece siempre la única Vida verdadera.
María Vallejo-Nágera, Escritora

Para mí lo es todo. Es lo que da sentido a mi vida, con la Pasión y el sufrimiento de Cristo, mi Señor. ¿De qué hubiera valido todo su sacrificio por mí si quedara sólo en la Cruz? La Resurrección cierra el círculo de su Sacrificio por mis pecados. Es la clave para hacerme saber que mi vida es eterna. ¡Gracias, Señor, por tu Resurrección! ¡Gracias infinitas!
Daniel Sada, Rector de la Universidad Francisco de Vitoria
La Resurrección es la prueba del algodón, lo que hace que todo el Evangelio merezca la pena. Sin la Resurrección, el ejemplo de Jesús y su enseñanza no merecería más que un recuerdo amable en la historia de los hombres admirables. Pero si Cristo ha resucitado, la Historia tiene en la Resurrección su epicentro. Es un acontecimiento de tal envergadura que, para tomármelo en serio, tengo que preguntarme recurrentemente: ¿Me atrevo a creer algo tan grande? Si Cristo fue lo que decía de sí mismo -hombre y Dios-, y como tal resucitó, no hay hecho más trascendente para el hombre. Si no fue Dios y no resucitó, el Evangelio es una broma de mal gusto. Me apunto a lo primero.
Regina Otaola, Alcaldesa de Lizarza
La Resurrección significa alegría, porque la vida ha triunfado sobre la muerte. Cristo ha venido a redimirnos y está entre nosotros. La vida, la verdad, el amor, el perdón, la caridad y la esperanza anidan entre nosotros. Es necesario, y más en los tiempos que corren, que vivamos abiertamente esta inmensa alegría y verdad, haciendo partícipes a todos aquellos que están a nuestro alrededor.
Benigno Blanco, Presidente del Foro Español de la Familia
El dato histórico de la resurrección de Cristo indica que Él está vivo y que tenía razón cuando nos dijo que era Dios. Es la prueba de que Dios me quiere tanto que se hizo hombre para que le conozcamos en directo. Mirando a Jesús, sabemos cómo es Dios: entrañable, cariñoso, preocupado por nosotros y nuestras enfermedades, capaz de viajar desde la eternidad hasta el tiempo para allegarse a mí, sonriente, padre y madre capaz de conmoverse y de llorar por mis desgracias, asequible y dispuesto a echar una mano. Es la prueba del amor familiar y entrañable de un Dios que me quiere con locura.
Arancha Quiroga, Presidenta del Parlamento Vasco
Significa el sentido que tiene mi vida: alcanzar la vida eterna. Jesucristo, mediante su sacrificio, ganó para los hombres la vida eterna. Gracias a ello, ahora sabemos que nuestra vida no acaba tras la muerte sino que se prolonga. Y todo porque somos hijos de Dios. Esta certeza me sirve de consuelo cuando me enfrento a situaciones duras en mi vida.
José Luis Requero, Magistrado de la Audiencia Nacional

Hace 2.000 años, san Pablo respondió a esta pregunta: Si Cristo no ha resucitado, vana es nuestra fe. La Resurrección es lo que me ayuda a comprender, aceptar y soportar las contrariedades de la vida. Aquí estamos de paso, y tener la vista en la Resurrección me ayuda a darle una importancia más bien relativa a lo que me ocurre. Porque sé y confío en que nuestra meta, nuestra casa, la verdadera felicidad está por venir, porque la resurrección de Cristo me abre la puerta a una vida nueva.
Isabel Molina, Directora de Misión. www.revistamision.com
Es profesar una fe viva, ardiente, caminante, activa. Una fe que es esperanza, por saber que mi existencia tampoco se agotará y resucitaré como Él; que es luz inextinguible en medio de las dudas; y, lo más importante, que es compañía permanente, la de Cristo mismo, que me sale al encuentro en los momentos felices y cuando pienso que todo ha quedado vacío. Sé con certeza que el corazón de Cristo vivo late como el mío, y que está a mi lado. ¿Qué puede darme mayor alegría y seguridad? De esta certeza bebo la fuerza para realizar la Misión que Él ha puesto en mis manos.
César Nombela, Ex Presidente del CSIC
La mejor noticia, la única importante. Significa que mi vida tiene sentido, como lo tiene mi libertad; es un don que debo merecer. No estamos abocados al vacío ni al absurdo, sino a la esperanza. La justicia histórica se consumará para todos. Y no desde las estrechas categorías de un sentir meramente humano, sino desde la redención que brota del corazón de Dios, Padre bueno que ha querido hacerse presente en la Historia del hombre. Es proyecto, presencia e invitación que requiere una respuesta libre y comprometida, con toda una vida para hacerla realidad.
Luis Carbonel, Presidente de Concapa
La resurrección de Cristo es el gran motivo de la alegría cristiana. Es el triunfo sobre el dolor y sobre la iniquidad humana; es la victoria de la verdad, de la justicia, y de la esperanza. Es el triunfo del amor al Padre y a todos los hombres, y lo que permite a todos los cristianos participar de la gloria de Dios. La resurrección de Cristo testimonia la verdad del Evangelio y su divinidad, el triunfo de la vida sobre la muerte, pero, sobre todo, demuestra el gran amor y generosidad de Dios por cada uno de nosotros, a quienes nos muestra su amor haciéndose hombre y enseñándonos el camino para disfrutar de Su plenitud.
Dos no creyentes hablan del Resucitado
Gabriel Albiac, Filósofo y articulista
Lo que me fascina del cristianismo es el escándalo de la Cruz. Lo fascinante no es, para mí, la idea del Dios que resucita, sino del Dios que muere. La grandeza desde el punto de vista estético, filosófico y poético es que lo divino pase por la muerte. Por eso, lo que me conmueve no es la resurrección, sino la muerte. Me parece que hay algo de extraordinario en la Cruz, aunque la mía es una visión externa, porque soy ateo de tradición católica. Entre otras cosas, porque el ateísmo sólo es posible en la tradición católica, que ha establecido la separación entre ámbitos y dentro del respeto, del que tanto habla el Papa Ratzinger.
Gustavo Bueno, Filósofo
Independientemente de su realidad efectiva, en la Resurrección veo un símbolo de la liberación del Hombre, de su condición de parte insignificante de la Naturaleza. Cristo ha muerto, es decir, todas las pretensiones que el hombre había tenido para igualarse con los dioses han fracasado. Pero Cristo ha resucitado. Porque él es la misma segunda persona de la Santísima Trinidad hecha hombre en el hijo de María. Tras la Resurrección, el Hombre comienza a sentirse por encima de la Naturaleza, y de todas la criaturas, incluyendo ángeles y arcángeles. El Resucitado es el Cosmocrator, y quienes imitan a Cristo pueden comenzar a sentirse soberanos, porque ningún ser viviente terrestre, galáctico o extra-galáctico, aunque existiera, estaría por encima de él.

miércoles, 14 de abril de 2010

ES UN TÚ EN TI



"Es un tú quien está en ti. Un tú distinto de ti, pero que depende de ti para su desarrollo. Un tú único e irrepetible. Un ser humano con genoma propio desde el primer momento, cuyo corazón ya late 65 veces por minuto en la semana 4, cuyo cerebro comienza a formarse en la semana 5, cuyos ojos se atisban ya en la semana 8 y que empieza a tener pelo en la semana 14. Su vida está en tus manos. "
Puedes ver la página y conocer más de esta campaña AQUÍ





martes, 13 de abril de 2010

HRISTOS VOSKRESE

Hoy dos vídeos:
1º El saludo pascual de nuestros hermanos ortodoxos "¡¡Cristo ha resucitado!!. ¡¡Verdaderamente ha resucitado!!." En el vídeo, este saludo se va haciendo himno de todo el pueblo tal y como ellos lo hacen en este tiempo Pascual.


2º.- Aficionados al fútbol hacen el saludo de Pascua antes de empezar el partido.


lunes, 12 de abril de 2010

CATECISMO


El dogma de la Santísima Trinidad
253 La Trinidad es una. No confesamos tres dioses sino un solo Dios en tres personas: "la Trinidad consubstancial" (Cc. Constantinopla II, año 553: DS 421). Las personas divinas no se reparten la única divinidad, sino que cada una de ellas es enteramente Dios: "El Padre es lo mismo que es el Hijo, el Hijo lo mismo que es el Padre, el Padre y el Hijo lo mismo que el Espíritu Santo, es decir, un solo Dios por naturaleza" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 530). "Cada una de las tres personas es esta realidad, es decir, la substancia, la esencia o la naturaleza divina" (Cc. de Letrán IV, año 1215: DS 804).
254 Las personas divinas son realmente distintas entre sí. "Dios es único pero no solitario" (Fides Damasi: DS 71). "Padre", "Hijo", Espíritu Santo" no son simplemente nombres que designan modalidades del ser divino, pues son realmente distintos entre sí: "El que es el Hijo no es el Padre, y el que es el Padre no es el Hijo, ni el Espíritu Santo el que es el Padre o el Hijo" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 530). Son distintos entre sí por sus relaciones de origen: "El Padre es quien engendra, el Hijo quien es engendrado, y el Espíritu Santo es quien procede" (Cc. Letrán IV, año 1215: DS 804). La Unidad divina es Trina.
255 Las personas divinas son relativas unas a otras. La distinción real de las personas entre sí, porque no divide la unidad divina, reside únicamente en las relaciones que las refieren unas a otras: "En los nombres relativos de las personas, el Padre es referido al Hijo, el Hijo lo es al Padre, el Espíritu Santo lo es a los dos; sin embargo, cuando se habla de estas tres personas considerando las relaciones se cree en una sola naturaleza o substancia" (Cc. de Toledo XI, año 675: DS 528). En efecto, "todo es uno (en ellos) donde no existe oposición de relación" (Cc. de Florencia, año 1442: DS 1330). "A causa de esta unidad, el Padre está todo en el Hijo, todo en el Espíritu Santo; el Hijo está todo en el Padre, todo en el Espíritu Santo; el Espíritu Santo está todo en el Padre, todo en el Hijo" (Cc. de Florencia 1442: DS 1331).
256 A los catecúmenos de Constantinopla, S. Gregorio Nacianceno, llamado también "el Teólogo", confía este resumen de la fe trinitaria:
Ante todo, guardadme este buen depósito, por el cual vivo y combato, con el cual quiero morir, que me hace soportar todos los males y despreciar todos los placeres: quiero decir la profesión de fe en el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo. Os la confío hoy. Por ella os introduciré dentro de poco en el agua y os sacaré de ella. Os la doy como compañera y patrona de toda vuestra vida. Os doy una sola Divinidad y Poder, que existe Una en los Tres, y contiene los Tres de una manera distinta. Divinidad sin distinción de substancia o de naturaleza, sin grado superior que eleve o grado inferior que abaje...Es la infinita connaturalidad de tres infinitos. Cada uno, considerado en sí mismo, es Dios todo entero...Dios los Tres considerados en conjunto...No he comenzado a pensar en la Unidad cuando ya la Trinidad me baña con su esplendor. No he comenzado a pensar en la Trinidad cuando ya la unidad me posee de nuevo...(0r. 40,41: PG 36,417).

domingo, 11 de abril de 2010

DOMINGO II DE PASCUA: DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA


Segundo Domingo de Pascua, o de la Divina Misericordia
¡Os doy la Paz!
Celebramos la Divina Misericordia de Dios con un texto del evangelio muy bello. Se parte de que Jesucristo es el que lleva la iniciativa del encuentro con sus discípulos, después del acontecimiento central de la fe: su muerte y resurrección. No fue para ellos una situación fácil; su debilidad les hizo ser presa del miedo a la persecución; así lo dice el evangelista: Estaban con las puertas cerradas. Pero en este momento comienza otra historia, observamos cómo el Señor está construyendo otra fase de su Iglesia: Entró Jesús y se puso en medio; y comienzan los efectos de su presencia, tanto en el grupo como en cada uno de los testigos: No tengáis miedo; os doy la paz -por tres veces lo repite-; los discípulos se llenaron de alegría; y reciben el don de la evangelización con la fuerza del Espíritu Santo para perdonar y ofrecer la misma paz del Señor. ¡Qué impresionante es este momento! Debemos pensar en nuestra Madre la Iglesia, y darle gracias a Dios porque, en este seno materno, somos amados por Dios y, a través de ella, recibimos el perdón de los pecados, la paz, la misericordia, gracia tras gracia...El relato de Tomás describe lo que podría ser nuestra personal historia, cuando vamos por libre y nos dejamos llevar de nuestras faltas de fe, con la tentación de tocar para creer, y la osadía de pretender poner nosotros las condiciones. La lección de Jesús es que tiene paciencia con Tomás, le da las pruebas que quería; y espera que, ante la evidencia, llegue a proclamar, con un espíritu de fe y de amor, que Jesucristo es el Señor.Después de comprobar hasta dónde llega el corazón misericordioso de Dios, que le ofrece a Tomas vía libre para que confiese su fe y exclame: ¡Señor mío y Dios mío!, os invito a abrir las puertas de vuestro ser para que Dios tome posesión de su casa y sintáis que le podéis ver y tocar: en la Eucaristía, en la caridad hacia el hermano, en el sacramento de la Penitencia...Descubrid que, si creéis, tendréis vida y que, si no creéis, estáis muertos. Aprovechad este tiempo pascual para profundizar en el valor del encuentro con el Resucitado, para seguir al que se os presenta como Camino, Verdad y Vida. Como dice san Agustín, «Cristo se ha hecho para nosotros camino, y ¿podremos así perder la esperanza de llegar? Este camino no puede tener fin, no se puede cortar, no lo pueden corroer la lluvia ni los diluvios, ni puede ser asaltado por los ladrones. Camina seguro en Cristo, camina; no tropieces, no caigas, no mires atrás, no te detengas en el camino, no te apartes de él. Con tal que cuides de esto, habrás llegado».

+ José Manuel Lorca Planes

obispo de Cartagena y A.A. de Teruel y Albarracín
Para conocer un poco más sobre la Devoción a la Divina Misericordia, puedes leer AQUÍ
Hoy también oramos en nuestra Parroquia por la hermana M. Teresa del Sgdo. Corazón (Tere), que celebra sus bodas de plata como carmelita descalza.
Nos unimos a su acción de gracias y oramos junto a ella.

sábado, 10 de abril de 2010

TESTIMONIO CONVERSIÓN

En la historia de cada conversión, junto a la insondable intervención divina, se da también la mediación humana: un amigo, un familiar, un compañero de fatigas... que sabe orientar, sin violencia, en el momento oportuno…
Frank James Cooper nació en Montana (Estados Unidos) el 7 de mayo de 1901. Era hijo de unos inmigrantes ingleses, que poseían de un inmenso rancho. El futuro actor aprendió allí a montar a caballo, habilidad que demostraría después en numerosos westerns.
Tras cursar estudios primarios en Inglaterra, regresó a montana y trabajó como dibujante de tiras cómicas en diversas publicaciones. Después decidió probar fortuna en el cine, y en los años veinte logró pequeños papeles en películas del Oeste, en las que ya se acreditaba como Gary Cooper.

A mitad de los treinta es una de las máximas estrellas de Hollywood: rueda grandes filmes como “Adios a las armas” (1932), “Tres lanceros bengalíes” (1935) o “Beau Geste” (1939). En 1941 logra su primer Óscar por “El sargento York”, y en 1952, el segundo por “Sólo ante el peligro”.
Precisamente en esos años es cuando tiene lugar su encuentro con el Papa Pío XII. Su esposa y su hija eran católicas, y él accedió a acompañarlas cuando consiguieron ser recibidas por el Santo Padre. En el libro que escribió sobre su padre, su hija Mary recordaba aquel momento: “El entusiasmo nos embargó a todos a medida que se aproximaba la audiencia con el Papa. (…) Estábamos todos en una sala dorada del Vaticano con una veintena de invitados más. Habíamos comprado rosarios, anillos y medallas para que los bendijera Su Santidad, y papá tenía un buen puñado de esos objetos en sus manos. Cuando el Papa llegó a su lado, quiso arrodillarse para besarle la mano, y perdió un poco el equilibrio. Se le cayeron entonces todas las medallas, perlas y rosarios, que rodaron con estrépito por toda la habitación. Algunas quedaron bajo el manto del Pontífice, que supo sacar a mi padre de su monumental vergüenza con una sonrisa y un gesto de comprensión”.
El plano inclinado de su conversión
A mitad de los cincuenta –sigue recordado su hija– “comenzó a pensar en su posible conversión. No hablaba mucho de ello, simplemente nos acompañaba a Misa casi todos los domingos. La excusa que daba era que deseaba oír los fantásticos sermones del padre Harold Ford”.
Este joven y celoso sacerdote correspondió al interés de Gary Cooper con una dedicación entusiasta: “No le sermoneó con el azufre y el fuego del infierno –escribe Mary en su libro– sino que supo hacerse amigo suyo. (…). Mi madre le invitó un día a merendar para que pudiera charlar con mi padre. Y, nada más entrar en la sala de armas, se ganó a mi padre manifestando un gran deseo de practicar la caza y la pesca. En los meses siguientes fue su compañero inseparable en el buceo, la caza y todo tipo de excursiones”.
Durante aquellas salidas, el padre Ford fue explicando a Gary Cooper la riqueza insondable de la Fe católica. Y, cuando ya casi estaba decidido, le dio a leer “La montaña de los siete círculos”, una autobiografía del monje Thomas Merton en el que narra su conversión. Aquello fue el empujón definitivo. El ya veterano actor se bautizó en la Iglesia católica en mayo de 1959, apadrinado por su amigo Shirley Burden, que era también converso.
Una conversión relevante
A las pocas semanas de su conversión, empezaron a manifestarse los primeros síntomas del cáncer que le llevaría a la tumba. Luchó en silencio con su enfermedad, mientras rodaba sus últimas películas: “El árbol del ahorcado” (1959), “Misterio en el barco perdido” (1960) y “Sombras de sospecha” (1961).

Con la salud ya deteriorada, en 1960 recibió un Óscar especial de la Academia “por su larga y extraordinaria carrera”. Durante 35 años, había intervenido en más de cien películas, la mayoría como protagonista. Murió el 13 de mayo de 1961 y fue enterrado en el cementerio católico de Santa Mónica.
En octubre de ese año, Thomas Merton escribió una carta a su hija Mary en la que le decía: “Como todo el mundo, yo también adoro las películas de Gary Cooper. Aunque sea monje, me encanta verlas. Incluso tuve la secreta esperanza de que, si algún día ‘La montaña de los siete círculos’ se llevaba a la pantalla, tu padre sería el protagonista del filme. Por muchos motivos, me hubiera gustado mucho que hiciera ese papel”.
La influencia de su conversión fue enorme en el mundo de los artistas. Ernest Hemingway, que fue un gran amigo suyo, recuerda que pocas semanas antes de la muerte del actor hablaron largo y tendido sobre el catolicismo. Al final, con la voz muy seria, Gary Cooper le dijo: “Tú sabes que tomé la decisión correcta”. Según reconoció después, Hemingway no olvidaría nunca aquella conversación. Aquel moribundo tumbado en la cama le había parecido la persona más feliz de la tierra.


Fluvium

viernes, 9 de abril de 2010

¡¡ES EL SEÑOR!!


No se atrevían a preguntarle quién era, porque sabían bien que era el Señor.
¿Por qué tras la cruz de Cristo, el Resucitado no consigue que todo vaya de rositas? Porque, es obvio, no parece bastar con que él sea clavado en la cruz y traspasado por la lanza. No basta con que nosotros estemos, por fin, en la cercanía de esa cruz. También a su Iglesia la perseguirán, la calumniarán, la señalarán con dedo acusatorio, pensarán que los demonios están con ella. ¿Por qué, cuando parecía que el misterio de Iniquidad había sido vencido para siempre, nos topamos de nuevo con él una y otra vez? ¿No será que, finalmente, sea él quien haya salido vencedor de la lucha despiadada a que somete a Cristo y a su Iglesia? Consideramos cosa tan clara cómo, en-esperanza, éramos habitantes del cielo que sólo pensábamos en ese ser nuevo que se nos donaba como nuestro ser en plenitud. Mas parece que la Iglesia, y nosotros con ella, deberá ser crucificada también, calumniada, despreciada, odiada, acusada. Su sino no se realiza mejor que el de quien es su Señor. Parece que ella, y nosotros con ella, en su carne, debemos hacer nuestros los sufrimientos de su Señor. De nosotros quieren mártires.
Sí, todo esto es verdad, pero el Señor está con nosotros. Y nos prepara unas brasas con un pescado puesto encima, para que a la vuelta de la faena, cuando creíamos que nuestro trabajo era vano, saciemos nuestra hambre. Porque es él quien hace que nuestra pesca sea milagrosa. Cuando quiera. Tras una larga noche, larguísima quizá, de duro bregar. Cuando a él le parezca conveniente.
Pues vivir en-esperanza es vivir de la seguridad de que él siempre estará con nosotros, acompañándonos, dirigiendo nuestro pasos en su libertad, que se hace nuestra. Pero esta en-esperanza no es vivir de certezas y de seguridades, sino vivir en la confianza total en él y en su gracia. Aunque nosotros seamos todavía quienes somos, y ninguna otra cosa, pura flaqueza y fragilidad. No importa, todo es gracia. Porque nuestro ser nuevo se nos ha dado en la plenitud de lo en-esperanza. Porque todo es gracia, vivimos en la certeza de que, en-esperanza, resucitaremos con él. Que ya, en mitad de estos terribles vaivenes que nos asaltan, conmoviendo la hondura de nuestro ser, somos, sin embargo, habitantes del cielo. Lo expresa de modo genial la antigua homilía sobre el santo y grandioso sábado que leímos la mañana de hace seis días. Un gran silencio se cierne hoy sobre la tierra; un gran silencio y una gran soledad. El Rey está durmiendo. La tierra está temerosa y no se atreve a moverse, porque el Dios hecho hombre se ha dormido y ha despertado a los que dormían desde hace siglos. «El Señor hace su entrada donde están ellos, llevando en sus manos el arma victoriosa de la cruz. Al verlo, Adán, nuestro primer padre, golpeándose el pecho de estupor, exclama, dirigiéndose a todos: ‘Mi Señor está con todos vosotros’. Y responde Cristo a Adán: ‘Y con tu espíritu’. Y tomándole de la mano, lo levanta, diciéndole: ‘Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos y te iluminará Cristo’».
Vivimos, sí, en-esperanza, es verdad, pero todavía debemos crecer hasta nuestro ser en plenitud. Somos ya habitantes del cielo, sí, es verdad, pero estamos aún en el acá. Encaramados en la cruz de Cristo. Y, por eso, nos llegan risotadas, salivazos e insultos de los que ven el espectáculo.

de Archimadrid