jueves, 30 de abril de 2009

LOS SACERDOTES

El próximo domingo, es el llamado del Buen Pastor.
Hoy traemos una reflexión y también un vídeo que deja una pregunta en el aire ¿por qué no sacerdote?

SOY YO QUIEN TE HA ELEGIDO

¡Si comprendieras el don de tu vocación!
Soy yo quien te ha elegido de en medio de mi pueblo
para proclamar a tiempo y a destiempo
una palabra que te supera y que no te pertenece.


Conmigo llevarás sobre tus hombros a la oveja perdida,
perdonarás al hijo pródigo,
te sentará en la mesa de los desfavorecidos;
y lavarás los pies de los pobres

No te asuste sentir los aguijones en tu carne,
porque ellos testimoniarán ante los hombres,
que mi gracia te basta y que mi llamada es amor gratuito.

miércoles, 29 de abril de 2009

PARA NOSOTROS HA SIDO UN MILAGRO



Doña Isabel Cepeda, tras el alta médica de su marido, don Jesús Neira
«El dedo de Dios se ha posado sobre nosotros»
Su testimonio ha sido el de una mujer inmensamente fuerte, a la vera de un hombre inmensamente íntegro. Doña Isabel Cepeda ha pasado muchas horas en el hospital junto a su marido, don Jesús Neira, rogando a Dios por su recuperación, después de que un energúmeno lo golpease por defender a una mujer a quien el energúmeno agredía. La paliza derivó en un cuadro de fracaso multiorgánico, causa de muerte en un 90% de los casos. Ahora, los médicos no pueden explicar la recuperación del profesor Neira. En la primera entrevista concedida a un medio tras el alta médica de su marido, recuerda con lágrimas en los ojos las oraciones constantes por su marido.
«Para nosotros, ha sido un milagro», dice
Javier Esteban, en Diario de Jesús Neira (ed. Temas de hoy), cuenta que, cuando su marido estaba en coma, a usted le propusieron desconectarle...Sí, a finales de agosto. Los médicos consideraban la situación irreversible y estaban esperando el desenlace. Una mañana, una doctora me dijo que lo único que le sujetaba a la vida eran las máquinas y había que pensar en desconectarle. La miré con incredulidad y le dije que, por supuesto, no. Se lo debí de decir tan seria y con tanta determinación en la mirada, que no me lo volvió a repetir. A personas de nuestro entorno, altas jerarquías del hospital también se lo aconsejaron. Era algo que yo no iba a permitir.

¿Por qué no?Porque es mi marido. Prefiero vivir cuidando a una persona con muchas limitaciones, pero que es el padre de mis hijos y la persona a la que yo he elegido para vivir mi vida, en lo bueno y en lo malo. Y porque siempre creí en su recuperación. Nos habían dicho que el estado de los pulmones era irreversible; empezaron a fallar los riñones y, a continuación, esperaban un fracaso multiorgánico. Entonces empezaron a funcionar los riñones; y esos pulmones irrecuperables, se recuperaron. El personal del hospital nos dijo que nunca habían visto unos pulmones en ese estado que se recuperasen.

Dicho sea con toda prudencia, pero suena a milagro...La ciencia no encuentra explicación. El caso se está tratando en los congresos médicos, porque nunca se había dado algo similar. Para nosotros ha sido un milagro. Eso sí, Dios puede hacer que los pulmones se recuperen, pero si tú decides desconectar, no dejas ninguna posibilidad al milagro.

Y su fe, ¿cómo ha influido para sobrellevar este dolor?Me ha dado fortaleza, serenidad y cabeza fría para afrontar las cosas. Si te hundes, no puedes tomar decisiones adecuadamente. Me ha servido para tener la esperanza firme de que Jesús saldría adelante. Ha habido mucha gente rezando con nosotros y por nosotros. Los que nos han acompañado en esta petición íntima y profunda a Dios nos han dado fuerzas.

Un testimonio de fe viva muy poco frecuente...Vivimos en un mundo en el que da mucho pudor hablar de creencias. Casi nadie dice que es católico y casi nadie dice Rezo por esto o por lo otro. Se considera que eso debe quedar para la intimidad; y mientras, cosas que sí deben quedar para la intimidad, se exponen públicamente. Ahora se conoce al dedillo la capilla del hospital...Sí. He pasado momentos muy amargos y de mucha esperanza. ¿Sabe? A veces, al rezar, decimos oraciones mecánicamente, pero en esos momentos las repites con mucha más fe.

¿Por ejemplo?No soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarle. Lo he rezado miles de veces a su lado. Rezar juntos une muchísimo. Nos sentimos muy pequeños, pero muy afortunados, porque el dedo de Dios se ha posado sobre nosotros. Jesús dice: Algo quiere Dios de mí, me ha salvado por algo. No sabemos por qué, pero ya lo descubriremos. Cuando nos fuimos del hospital, nos despedimos del personal, y entramos en la capilla a darle gracias. Son momentos duros, que te hacen valorar lo que importa de verdad. ¿Molesta que don Jesús, el héroe nacional, sea católico?Es posible. En un país que acepta distintas culturas, tan fanático es llevar al extremo una religión como un ateísmo. A quien le moleste, tiene un problema. A mí no me molesta que otros sean ateos o evangélicos, lo que me molesta es que no quieran respetar mis creencias o mi forma de ver la vida.

¿Qué siente cuando escucha que el agresor de su marido quiere salir a la calle para ganar dinero contando su historia?Que esta persona quiera ganar dinero yendo de plató en plató está calificándolo. A mí ni me preocupa, ni me importa, ni me molesta. Que haya medios que acepten pagarle, eso sí me preocupa más. Pero claro, cada uno contrata a quien le parece que coincide con sus propios criterios. Es un problema de esas dos partes, no nuestro. No sentimos rencor.José Antonio Méndez en Alfa y Omega

martes, 28 de abril de 2009

NUEVOS SANTOS EN LA IGLESIA


El domingo, 26 de abril, el Papa Benedicto XVI ha presidido en la Plaza de San Pedro, en el Vaticano, una Eucaristía solemne en la que ha canonizado a cinco beatos europeos, tres hombres y dos mujeres: el sacerdote Arcangelo Tadini (1846-1912), el abad Bernardo Tolomei (1272-1348), el carmelita Nuno de Santa Maria Àlvares Pereira (1360-1431), y a las religiosas Gertrude Comensoli (1847-1903) y Caterina Volpicelli (1839-1894).
Ante una plaza colmada de fieles y peregrinos, una multitud llegada de Portugal, Brasil y todas partes de Italia, el Santo Padre ha resaltado en su homilía como “la luz del rostro de Cristo resucitado resplandece hoy sobre nosotros particularmente a través de los rasgos evangélicos de los cinco beatos que en esta celebración se inscriben en el catálogo de los santos”.
Para el Pontífice, las situaciones humanas y espirituales de los nuevos santos “nos muestran la renovación profunda que obra en el corazón del hombre el misterio de la resurrección de Cristo“, ha asegurado.
Es en la Eucaristía donde la Iglesia reconoce de forma privilegiada a Cristo Resucitado; donde obtiene el perdón y la vida de Jesús, ha recordado el Papa.
Así, el Pan Eucarístico fue el secreto de la “misión de amor evangélico” de los nuevos santos, ha insistido.
El Santo Padre ha presentado a algunos de ellos como un ejemplo ético ante la actual “grave crisis económica” mundial.
Al término de la Santa Misa, Benedicto XVI ha pronunciado su habitual alocución, previa al rezo del Regina Coeli, en la que ha pedido que “Cristo, Buen Pastor, afiance en nosotros la alegría por haber recobrado, a través de su resurrección, nuestra adopción filial y nos llene de esperanza en nuestro caminar hacia la vida eterna“.
El Papa ha confiado esta intención a la protección de la Virgen María y a la intercesión de los cinco nuevos santos, que hoy ha propuesto a la veneración de la Iglesia Universal.
Lo que hace especialmente señaladas estas canonizaciones es que cuatro de los cinco elevados a los altares por el Pontífice fueron fundadores.
San Arcangelo Tadini fundó la Congregación de las Hermanas Obreras de la Santa Casa de Nazaret, con presencia misionera en Brasil y Burundi.
Asimismo, san Bernardo Tolomei fundó en la Edad Media la Congregación de Santa María del Monte Oliveto, adscrita a la Orden Benedictina y a su regla.
Por su parte, santa Gertrude Comensoli fue la fundadora del Instituto de las Hermanas del Santísimo Sacramento, con una fuerte presencia misionera en varios países de África y América Latina.
Santa Caterina Volpicelli fundó la Congregación de las Siervas del Sagrado Corazón con misiones en Panamá, Brasil e Indonesia.
Finalmente, san Nuno de Santa Maria Àlvares Pereira, reconocido héroe nacional en Portugal, se convirtió en religioso carmelita tras la muerte de su esposa.
En estos cuatro años de pontificado, el Papa Benedicto XVI ha proclamado 573 beatos y 23 santos.

lunes, 27 de abril de 2009

CATECISMO

II Transmitir la fe: la catequesis
4 Muy pronto se llamó catequesis al conjunto de los esfuerzos realizados en la Iglesia para hacer discípulos, para ayudar a los hombres a creer que Jesús es el Hijo de Dios a fin de que, por la fe, tengan la vida en su nombre, y para educarlos e instruirlos en esta vida y construir así el Cuerpo de Cristo (cf. Juan Pablo II, CT 1,2).
5 En un sentido más específico, "globalmente, se puede considerar aquí que la catequesis es una educación en la fe de los niños, de los jóvenes y adultos que comprende especialmente una enseñanza de la doctrina cristiana, dada generalmente de modo orgánico y sistemático con miras a iniciarlos en la plenitud de la vida cristiana" (CT 18).
6 Sin confundirse con ellos, la catequesis se articula dentro de un cierto número de elementos de la misión pastoral de la Iglesia, que tienen un aspecto catequético, que preparan para la catequesis o que derivan de ella: primer anuncio del Evangelio o predicación misionera para suscitar la fe; búsqueda de razones para creer; experiencia de vida cristiana: celebración de los sacramentos; integración en la comunidad eclesial; testimonio apostólico y misionero (cf. CT 18).
7 "La catequesis está unida íntimamente a toda la vida de la Iglesia. No sólo la extensión geográfica y el aumento numérico de la Iglesia, sino también y más aún su crecimiento interior, su correspondencia con el designio de Dios dependen esencialmente de ella" (CT 13).
8 Los periodos de renovación de la Iglesia son también tiempos fuertes de la catequesis. Así, en la gran época de los Padres de la Iglesia, vemos a santos obispos consagrar una parte importante de su ministerio a la catequesis. Es la época de S. Cirilo de Jerusalén y de S. Juan Crisóstomo, de S. Ambrosio y de S. Agustín, y de muchos otros Padres cuyas obras catequéticas siguen siendo modelos.
9 El ministerio de la catequesis saca energías siempre nuevas de los Concilios. El Concilio de Trento constituye a este respecto un ejemplo digno de ser destacado: dio a la catequesis una prioridad en sus constituciones y sus decretos; de él nació el Catecismo Romano que lleva también su nombre y que constituye una obra de primer orden como resumen de la doctrina cristiana; este Concilio suscitó en la Iglesia una organización notable de la catequesis; promovió, gracias a santos obispos y teólogos como S. Pedro Canisio, S. Carlos Borromeo, S. Toribio de Mogrovejo, S. Roberto Belarmino, la publicación de numerosos catecismos.
10 No es extraño, por ello, que, en el dinamismo del Concilio Vaticano segundo (que el Papa Pablo VI consideraba como el gran catecismo de los tiempos modernos), la catequesis de la Iglesia haya atraído de nuevo la atención. El "Directorio general de la catequesis" de 1971, las sesiones del Sínodo de los Obispos consagradas a la evangelización (1974) y a la catequesis (1977), las exhortaciones apostólicas correspondientes, "Evangelii nuntiandi" (1975) y "Catechesi tradendae" (1979), dan testimonio de ello. La sesión extraordinaria del Sínodo de los Obispos de 1985 pidió "que sea redactado un catecismo o compendio de toda la doctrina católica tanto sobre la fe como sobre la moral" (Relación final II B A 4). El santo Padre, Juan Pablo II, hizo suyo este deseo emitido por el Sínodo de los Obispos reconociendo que "responde totalmente a una verdadera necesidad de la Iglesia universal y de las Iglesias particulares" (Discurso del 7 de Diciembre de 1985). El Papa dispuso todo lo necesario para que se realizara la petición de los padres sinodales.

Una hermosa reflexión de Facundo Cabral para esos días, esos momentos un poco grises que de vez en cuando aparecen.


domingo, 26 de abril de 2009

DOMINGO III DE PASCUA


Así estaba escrito: el Mesías padecerá y resucitará de entre los muertos al tercer día Lectura del santo evangelio según san Lucas 24, 35-48

En aquel tiempo, contaban los discípulos lo que les había pasado por el camino y cómo habían reconocido a Jesús al partir el pan. Estaban hablando de estas cosas, cuando se presenta Jesús en medio de ellos y les dice: - «Paz a vosotros.» Llenos de miedo por la sorpresa, creían ver un fantasma. El les dijo: - «¿Por qué os alarmáis?, ¿por qué surgen dudas en vuestro interior? Mirad mis manos y mis pies: soy yo en persona. Palpadme y daos cuenta de que un fantasma no tiene carne y huesos, como veis que yo tengo.» Dicho esto, les mostró las manos y los pies. Y como no acababan de creer por la alegría, y seguían atónitos, les dijo: - «¿Tenéis ahí algo que comer?» Ellos le ofrecieron un trozo de pez asado. Él lo tomó y comió delante de ellos. Y les dijo: - «Esto es lo que os decía mientras estaba con vosotros: que todo lo escrito en la ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí tenía que cumplirse.» Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras. Y añadió: - «Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día, y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto.»

Hay días (a veces seguidos), que desde el comienzo temprano de la mañana hasta la noche estás todo el día de un lado a otro, o de un acto a otro. Para sacar los tiempos de oración hay que hacer malabarismos y pedirle a Dios que ese día te dejen un rato en el confesionario para acabar el breviario. Aunque leo las lecturas de la Misa del Domingo unos días antes e intentas rezar con ellas, no se te ocurre gran cosa. Entonces hay que recurrir a ayudas y, gracias a Dios, el predicador de la casa pontificia tiene muy buenas homilías publicadas, te da una ayuda y luego el Espíritu Santo va haciendo el resto. De él he sacado y copio la siguiente anécdota:“ (En la Iglesia ortodoxa) durante el tiempo pascual, cuando se encuentran con alguien, ellos le saludan diciendo: «¡Cristo ha resucitado!», a lo que el otro responde: «Verdaderamente ha resucitado». Esta costumbre está de tal manera enraizada en el pueblo que se cuenta esta anécdota, acaecida en los inicios de la revolución bolchevique. Había sido organizado un debate público sobre la resurrección de Cristo. Primeramente, había hablado un ateo, demoliendo, a su parecer, para siempre la fe de los cristianos en la resurrección. Habiendo él descendido del estrado, subió al podio el sacerdote ortodoxo, quien debía hablar en su defensa. El humilde pope miró a la muchedumbre y dijo sencillamente: «¡Cristo ha resucitado!» Instintivamente, a coro todos respondieron: «Verdaderamente ha resucitado». Y el sacerdote descendió del podio en silencio.” Esa costumbre la he visto en los ortodoxos con los que hablo, e intentan recuperarla algunos movimientos en la Iglesia. Pero hay que reconocer que a la Iglesia Occidental nos gusta más la cruz que la resurrección. En la cuaresma organizamos vía crucis, ayunos y abstinencias, celebraciones penitenciales y charlas cuaresmales, pero llega la Pascua y nos quedamos “llenos de miedo por la sorpresa” alarmados y con dudas en nuestro interior. No sabemos qué hacer en Pascua.

Estamos más acostumbrados a “hacer cosas” por Dios que ha dejar que Dios haga en nosotros.Y ese es el sentido de la Pascua. Reconocer los que Dios ha hecho, que ha cumplido todas sus promesas y toda nuestra vida ha sido rehecha, hecha de nuevo. El hombre viejo tenderá a levantarse, pero podemos decirle a la cara: “eres viejo” y aplastarlo con el talón. Es más fácil cuidar a alguien que dejarse cuidar cuando estamos impedidos, y parece que nos es más fácil ofrecerle a Dios cosas que agradecer lo que nos ha dado, sobre todo cuando tenemos que reconocer que nos lo ha dado todo. Pero eso es la Pascua, el paso que da Dios en Jesucristo para que pasemos de la muerte a la vida, del pecado a la gracia, de intentar llegar difícilmente hacia Dios a que Dios haya llegado hasta nosotros en Jesucristo y darnos el don del Espíritu Santo. La Pascua es agradecer, es alegrarse, es disfrutar y descansar en Dios. En un mundo en que sólo se venden los periódicos que dan malas noticias nosotros tenemos la única noticia que vale la pena que perdure toda la eternidad en los titulares: Que el amor de Dios ha llegado en nosotros a su plenitud, y todavía hay tantos que no se han enterado.¡Qué bueno es Dios! deberíamos repetirnos una y mil veces. Mirando a María en este tiempo de Pascua descubrimos las maravillas de Dios. Amemos la resurrección, unámonos a ella y digamos a los cuatro vientos: «¡Cristo ha resucitado!», «Verdaderamente ha resucitado»
Del comentario a la liturgia de archimadrid


sábado, 25 de abril de 2009

MARIA Y LA RESURRECCIÓN


María y la Resurrección de Cristo
(Catequesis del Papa Juan Pablo II, 21, mayo 1997)

Después de que colocaron a Jesús en el sepulcro, la Doncella de Nazaret es la única que mantiene su Fe, y se prepara para recibir con gozo el anuncio de la Resurrección de su Hijo.
La espera que tiene la Madre de Dios el Sábado Santo, expresa uno de los momentos más grandes de su Fe: En la oscuridad que envuelve a todos, la Bella María confía totalmente en el Dios de la vida y, al recordar las palabras de Jesús, tiene Esperanza en que las Promesas Divinas se realicen plenamente.

El Evangelio narra varias apariciones de Jesús Resucitado, pero no habla de encuentro del Hijo de Dios con su Madre. Es lógico pensar que Jesús se le apareció primero a la Hermosa María porque, son Seres afines y Él no se iba a presentar primero a una persona que no es afín a Él.
Este silencio no nos debe hacer pensar que, después de su Resurrección, Jesús no se apareció a la Bella María; al contrario, nos invita a tratar de buscar los motivos por los cuales los evangelistas no lo refirieron.

Viendo que cada uno de ellos omitieron este acontecimiento se puede atribuir de que todo lo necesario para conocer la Salvación fue encomendado a los Apóstoles, quienes “con gran poder” (Hech. 4,33) testimoniaron la Resurrección del Señor.
Antes de aparecerse a ellos, se manifestó a algunas mujeres fieles por función eclesial: “Vayan a anunciarlo a mis hermanos para que se hagan presentes en Galilea, allí me verán” (Mt. 28,10).

Si los autores del Nuevo Testamento no hablan de que Cristo se manifestó a la Doncella de Nazaret, quizá porque los que negaban la Resurrección del Hijo de Dios podrían haber considerado a este testimonio como parcial, y por consiguiente, no digno de Fe.

El Evangelio sólo narra unas cuantas apariciones del Señor Resucitado, y es obvio que no quiere hacer una crónica completa de todo lo sucedido durante los cuarenta días después de la Pascua.

San Pablo recuerda una aparición “a quinientos hermanos a la vez” (1Co. 15,6). ¿Cómo justificar un hecho conocido por muchos no sea referido por cada uno de los evangelistas, a pesar de su carácter excepcional?

Es un signo evidente de que otras apariciones de Jesús, aún siendo consideradas hechos reales y notorios no quedaron recogidas en la Escritura.

¿Cómo podría la Hermosa María, presente en la primera comunidad de discípulos haber sido excluida del grupo de personas que se encontraron con su Hijo resucitado de entre los muertos?

Es legítimo pensar que verdaderamente el Hijo de Dios se apareció a su Madre en primer lugar.
La falta de la Doncella de Nazaret en el grupo de las mujeres que fueron amaneciendo al sepulcro de Jesús (Mc. 16,1; Mt. 28,1), ¿no podría constituir un indicio del hecho de que Ella ya se había encontrado con Jesús?
La deducción se confirmaría también por el dato de que las mujeres son las primeras testigos por voluntad de Cristo y ellas fueron quienes se quedaron fieles al pie de la cruz, y por tanto más firmes en la Fe.

En efecto, a una de las mujeres, a María Magdalena es a quien el Señor le pide que lleve el mensaje de que ha resucitado a los Apóstoles (Jn. 20,17-18).
Tal vez este dato nos lleva a pensar que Jesús se le apareció primero a su Madre, Ella siempre fue la más fiel y en la prueba su Fe fue plenamente integra.
Por último, la presencia única y especial de la Madre de Dios en el monte Calvario y teniendo una unión perfecta con su Hijo en el sufrimiento de la cruz, parecen postular su participación muy particular en el Misterio de la Resurrección.
Un autor del siglo V, Sedulio dice que Cristo se le apareció en el esplendor de la vida resucitada ante todo a su Madre.
En efecto, Ella que en la Anunciación fue el camino de su ingreso en el mundo, estaba llamada a difundir la maravillosa noticia de la Resurrección, para anunciar su gloriosa Venida.
Así inundada por la gloria del Resucitado, Ella anticipa el “resplandor” de la Iglesia (Poema Pascual, 5,357-364: CSEL 10, 140 s).

La Bella María es Imagen y Modelo de la Iglesia que espera al Resucitado y que en el grupo de los Discípulos durante las apariciones pascuales, puede ser razonable pensar que la Joven de Nazaret mantuvo un contacto personal con su Hijo Resucitado, para que Ella gozara plenamente de la Alegría Pascual.
La Hermosa Virgen Santísima presente en el monte Calvario en el Viernes Santo (Jn. 19,25) y en el Cenáculo en el día de Pentecostés (Hech. 1,14), probablemente fue una testigo privilegiada también de la Resurrección de Jesús, completando este modo su participación en todos los momentos esenciales del Misterio Pascual.
La Bella María al acoger a su Hijo Resucitado, es signo y anticipación de todos los seres humanos, que esperan lograr su realización a través de la resurrección de los muertos.

En el tiempo Pascual la Iglesia se dirige a la Madre del Señor y la invita a alegrarse: “¡Reina del Cielo, Alégrate, Aleluya!”
De esta manera, recuerda el gozo de la Joven Virgen por la Resurrección de su Hijo Jesús, prolongando en el tiempo el “¡Alégrate!” que el Ángel Gabriel le dijo a la Madre de Dios en la Anunciación, para que se convirtiera en causa de Alegría.

viernes, 24 de abril de 2009

ALUMBRE ASÍ VUESTRA LUZ


"Dijo Jesús a sus discípulos: "Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué la salarán?. No sirve más que para tirarla fuera, y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte. Tampoco se enciende una lámpara para ponerla debajo de un cajón, sino en un candelero y que alumbre a todos los de casa. Alumbre así vuestra luz a los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en el cielo" (Mt 5,13-16)
... Y eso es lo que ocurre cuando se escucha un testimonio como el de Carlota, que al ver la obra de Dios en ella no tenemos más remedio que darle GLORIA y GRACIAS por las maravillas que hace en sus hijos.

jueves, 23 de abril de 2009

SAULO DE TARSO: UNA NUEVA IMAGEN DE SI MISMO


Saulo había cambiado su visión de Dios, de Jesús y de la salvación. Pero también, a través de lo acontecido en las afueras de Damasco, comenzó a transformar su imagen y perfil personal.
El parte aguas de la vida de Saulo de Tarso no aconteció en Jerusalén, capital teocrática de Israel, donde residía la divinidad, sino en territorio pagano: ¡Dios actúa fuera de las fronteras de la tierra santa! Se despliegan sus velas para arribar a puertos inesperados, rompiendo paradigmas religiosos, étnicos y hasta morales.
... todo comenzó en las afueras de Damasco, cuando tuvo su encuentro personal con Jesús, y culminó dentro de sus murallas cuando Ananías le impuso las manos para que recibiera el Espíritu Santo, lo bautizó y lo sanó de su ceguera.
Saulo de Tarso estaba tan condicionado por su pasado y sus paradigmas que se habían convertido en norma de vida. y le era muy difícil cambiar, pues creía que se encontraba en la cumbre de la verdad. Entonces, en Damasco, Dios le dio un empujón para que emprendiera el vuelo por cielos inéditos.
Un rey recibió como obsequio dos pequeños halcones, y los entregó al instructor para que los entrenara. Pasaron los meses. El maestro le informó al rey:- Majestad, uno de sus halcones está perfectamente, pero el otro no se había movido de la rama donde lo dejé el día que llegó. He intentado por todos los métodos, sin lograr resultado alguno. No tengo la menor idea de por qué no vuela este halcón.Los veterinarios, después de cuidadosos análisis, determinaron:- El animal está sano y no hay razón lógica por la que no emprenda el vuelo.El rey mandó llamar a sus magos para que desencantaran al halcón, pero nadie pudo hacer volar el ave que seguía agarrada a su rama.Cada mañana, desde la ventana, el monarca observaba el halcón inmóvil, firmemente aferrado al árbol. Entonces, promulgó un edicto real:- Ofrezco cuantiosa recompensa a quien logre hacer volar a mi halcón.Pasaron los días y transcurrieron las semanas en que todos lo intentaban pero nadie lograba que el halcón volara. El animal permanecía asido a su rama.Una fría mañana de invierno, el rey se asomó como de costumbre por la ventana y no encontró el halcón. Mirando el cielo descubrió que los dos halcones revoloteaban por las nubes. ¿Cómo era posible tan gran milagro? Nadie sabía lo que había pasado.El rey le ordenó a sus súbditos: - Tráiganme al autor de este prodigio. El primer ministro le presentó a un campesino de ojos claros y brillantes. El rey le preguntó: - ¿Tú hiciste volar al halcón? ¿Cómo lo lograste? ¿Eres mago?El campesino no parecía impresionado por las riquezas del palacio ni reclamaba la real recompensa. Sólo contestó:- Fue fácil mi rey; muy fácil... sólo corté la rama, y el halcón voló. Al cortarle la rama, se dio cuenta que tenía alas y se lanzó a volar.
Podríamos pensar que Dios le cortó a Saulo la rama que no le permitía volar por cielos vírgenes. El discípulo de Gamaliel vivía aferrado a la Ley, agarrado a sus tradiciones y encerrado en su religión judaica. Tal vez sus condicionamientos le impedían cambiar. Entonces interviene Dios para cortarle la rama.
Estas transformaciones no fueron escalonadas por el tiempo, sino simultáneas. Como vasos comunicantes que se interrelacionan y se afectan mutuamente.
Vamos a considerar tres cambios:
A. DE JUSTO A PECADOR Y DE PECADOR A PECADOR PERDONADO
Esta nueva sinfonía de la vida de Pablo tiene dos movimientos:
Primero: Su paso de justo a pecador. El ferviente fariseo y fiel seguidor de la Ley en todas sus minucias, se da cuenta de que nadie ha cumplido completamente la Ley, y que por tanto todos son pecadores. Él mismo se reconoce el peor de todos ellos.Sabía que estaba bajo la cólera (horgé) de Dios; por lo tanto, destinado a condenación. Vivía oprimido por el pecado, que le conducía a hacer el mal que no quería.
Segundo: Gracias al Espíritu Santo recibido en Damasco, se sabe y se siente pecador perdonado por la sangre de Jesús: Ya no pesa ninguna condenación sobre él, porque está en Cristo Jesús, (Rom 8, 1). Ya no debe nada de la deuda, porque ha sido saldada por Jesús (Col 2, 14). Puede acercarse al trono de la gracia (Heb 4,16). Libre, con la gloriosa libertad de los hijos de Dios: Libre de la ley, libre del pecado y libre de la muerte. Ya nada, ni nadie lo podrán separar del amor de Dios manifestado en Cristo Jesús (Rom 8, 39).
B. DE SIERVO A HIJO
Circuncidado el octavo día; del linaje de Israel; de la tribu de Benjamín; hebreo e hijo de hebreos; en cuanto a la Ley, fariseo; en cuanto al celo, perseguidor de la Iglesia; en cuanto a la justicia de la Ley, intachable: Flp 3, 5-6.
La conversión mayor de Pablo no fue de pecador a justo, sino de justo a hijo. Antes, vivía como fiel cumplidor de los preceptos y tradiciones de sus antepasados, y se gloriaba en ser siervo obediente de este cruel amo, llamado “Ley”. Pero un día, gracias al Espíritu Santo, se reconoce hijo en El Hijo, amado en El Amado y comienza vivir como hijo amado de papá Dios. Ya no es esclavo, sino hijo (Gal 4, 7). Además, si es hijo, es también heredero. Heredero de Dios y coheredero en Cristo Jesús. Como heredero va a recibir la herencia de cada hijo. Mas como coheredero en Cristo Jesús, tiene derecho a la misma herencia de Jesús.
Es más que vencedor en Cristo Jesús y todo lo puede en Aquel que lo fortalece (Rom 8, 37; Flp 4, 13).
C. DE PERSEGUIDOR INSOLENTE A APÓSTOL INCANSABLE
Encarnizadamente perseguía a la Iglesia de Dios y la devastaba, sobrepasando en el Judaísmo a muchos de mis compatriotas contemporáneos, superándoles en el celo por las tradiciones de mis padres: Gal 1, 13-14.
En Damasco, Dios tuvo misericordia, porque actuaba por ignorancia, pero cuando le fue revelada la verdad sobre Jesucristo, sometió su vida bajo el Señorío de Jesús:
Señor, ¿Qué quieres que haga?: Hech 22, 10.
Inmediatamente comienza a proclamar que Jesús es el Mesías en Damasco, hasta el punto de arriesgar su vida, pues se siente llamado desde el vientre materno, como los profetas del Antiguo Testamento.
A tiempo y destiempo anunciará el Evangelio de la Gracia en todos los areópagos posibles; casas y caminos, cárceles y barcos, templo y sinagogas.
Al principio de la Iglesia, sólo se anunciaba la Buena Nueva de Jesús a los judíos. Pedro abrió la puerta a los paganos en la casa del centurión romano, en Cesarea, Sin embargo, es Pablo quien expande el Evangelio a los gentiles, Rompiendo barreras y traspasando fronteras, no se detiene en evangelizar a los griegos y paganos.
Saulo tenía su propia imagen de sí mismo. Sin embargo, lo acontecido en Damasco cambió no sólo su forma de percibirse, sino que trasformó la estructura de su ser. No se trata de un cambio de fachada o simple maquillaje, sino de un nuevo Pablo.
Todo lo viejo ya pasó. Ahora es “nueva criatura en Cristo Jesús”. Ya no vive él, sino Cristo Jesús es quien vive en él, porque Cristo es su vida.
Como resumen de esta experiencia integral, podemos repetir la palabra misma del apóstol:
Mi vida está oculta en Cristo Jesús: Col 3,3.
Cuando el Demonio quiere acusarme de mis pecados pasados, no me encuentra, porque mi vida está escondida en Cristo Jesús.
Cuando alguien me acusa de mis faltas, no me encuentra, porque estoy escondido en Cristo Jesús.
Cuando me asaltan los escrúpulos y dudas, si ya fui perdonado por Dios, no me encuentro porque mi vida está oculta en Cristo Jesús.
Con razón había exclamado en Éfeso: “Mi vida es Cristo”. Había sido cautivado en Damasco por Aquél que lo amó y se entregó por él, y al cual entregó toda su vida. Jesús no era una parte de su vida sino su vida misma.
Pero si nos sentimos hasta incapaces para dar los pasos que nos corresponden, podemos pedir al Señor: Señor, córtame la rama que me impide volar.
POR LA GRACIA DE DIOSSOY LO QUE SOY
José H. Prado Flores Año de San Pablo

miércoles, 22 de abril de 2009

¿POR QUÉ HAY TANTO MAL EN EL MUNDO?

D. Javier Vicens Hualde es Párroco del Santuario de Ntra. Sra. de las Virtudes de Villena (Alicante), es director del Centro Pastoral S. Agustín y capellán del asilo de Villena. Es un sacerdote contento y además de todo eso, hace un blog y sigue el nuestro.
Ayer nos regaló una magnífica entrada y con el debido permiso, la traemos hoy a "nuestra casa". Gracias D. Javier.
El mal es la ausencia del bien debido. Si decimos que hay mal en el mundo es porque consideramos con razón -y experimentamos con dolor- que le falta algo bueno que debería tener. ¿Qué le falta? Pues, en realidad, solo le falta una cosa y lo saben hasta los niños de Primera Comunión si han recibido una catequesis elemental: le falta el Reinado de Cristo. No es poco lo que le falta.
ICuando Dios creó el universo absolutamente todo dependía por entero de Él y solo de Él. Y todo estaba bien.Cuando creó a los ángeles y a los hombres el universo estuvo aún mejor porque los ángeles y los hombres son las criaturas más perfectas, las mejores obras de Dios. Justo en ese momento en que el universo contaba con criaturas inteligentes y libres, capaces de conocer a Dios, justo en el momento en que Dios se reveló a las criaturas que podían reconocerlo empezó a faltar en el mundo el bien debido que es la causa del mal que experimentamos con dolor. Esas criaturas deberían haber adorado al Creador porque ese era el bien debido a ellas, el máximo bien que una criatura libre puede realizar.No fue así. Entre lo ángeles hubo, al menos, división: unos reconocieron al Creador y otros no. En cambio entre los hombres hubo unanimidad: no queremos el gobierno de Dios.No estamos hablando de la rabieta de un niño, de una minucia, o de una manzana, como dicen los que se empeñan en caricaturizar el relato del Génesis. Estamos hablando de lo más grave que puede hacer una criatura inteligente y libre a la que Dios se ha manifestado: no reconocer al Creador. Es grave porque la libertad de la criatura que no reconoce al Creador ata las manos de Dios.


IIAhora hay que explicar eso de la omnipotencia de Dios.Recién ordenado, me nombraron profesor de religión en un Instituto de Alicante. Un día, me rodearon unos cuantos de COU. El profesor de filosofía les había propuesto una especie de paradoja: si Dios es omnipotente puede suicidarse; pero si puede suicidarse no es inmortal. El profe se quedó tan pancho y los chicos -convencidos de que no cabía en el mundo mayor ingenio- venían a reírse del cura. Les dije que tenía un poco de prisa pero que, con mucho gusto, trataría de resolver la paradoja en clase de filosofía si el profesor me invitaba. Nunca lo hizo.La anécdota me sirvió para introducir el tema de la omnipotencia divina en clase de religión.Claro que las cosas no se entienden ridiculizándolas. Decir que Dios es solo omnipotente es ridículo. Y luego ya se puede llegar al esperpento.Dios es infinitamente sabio, bueno y poderoso. Porque es omnipotente puede hacer y hace todo lo que quiere; porque es bueno quiere siempre el bien y por que es sabio nunca se equivoca, no confunde jamás el bien con el mal. Eso hace de Dios alguien infinitamente más fiable que los profesores de filosofía listillos.Insisto en que estas cosas las entiende un niño de pecho. Sin embargo hay que seguir explicándolas pacientemente porque, una de las consecuencias del pecado es que olvidamos rápidamente lo que nos interesa olvidar.Entonces ¿Dios es omnipotente? Si, y también infinitamente sabio y bueno. Por eso respeta la libertad del hombre, incluso cuando esa libertad ata sus manos.Los que gustan de hacer caricaturas hablan de un Dios que disfruta con el sufrimiento de los hombres y, como saben que eso es una bobada, concluyen que Dios no existe. Ni siquiera son lógicos porque deberían concluir que no existe un Dios sádico.


IIILa omnipotencia divina puede acabar con el mal que hay en el mundo. De hecho va a acabar con todo el mal. Esto es de fe católica: Cristo reinará, traerá la paz y la salvación. Lo que le falta al mundo no se lo van a dar ni los curas, ni los profesores de filosofía, ni los científicos, ni los políticos. La salvación del mundo será obra de la bondad, de la sabiduría y de la omnipotencia del mismo Dios que creó el mundo y que se ha manifestado en Nuestro Señor Jesucristo.¿Es que a Dios no le importan los sufrimientos que han padecido tantos inocentes desde Abel y los que padecerán hasta que se instaure su Reino?Hay dos cosas evidentes. La primera es que a nadie le importan más los sufrimientos de los inocentes que a Dios porque, además de ser infinitamente mejor que todos los hombres juntos, nadie ha hecho más por el mundo que Él. Y la segunda es que quienes menos interesados están por los sufrimientos de los inocentes son los que se dedican a murmurar de Dios y a sembrar sospechas acerca de su sensibilidad social.



IVLo que llamamos catástrofes naturales en realidad son cosas bien hermosas: hay quien paga por ver un volcán en erupción, hay quien dedica su tiempo libre y su fortuna a perseguir tornados para fotografiarlos y hay quien daría lo que fuera por contemplar un buen terremoto, eso sí, estando a salvo. Lo doloroso es que toda esa fuerza inmensa de la naturaleza se vuelva contra el hombre provocando muertes y sufrimiento.¿Qué decir de todo ese dolor, y del que producen las enfermedades físicas y mentales?Pues dos cosas. Que, al principio, nada de eso hizo daño a los hombres y que, cuando se instaure el Reino Universal de Cristo, toda pena pasará.Por muy inteligente que sea el hombre no deja de ser una criatura dependiente de Dios. Su pretensión de hacer del universo un paraíso sin Dios es una locura. Y si Dios hubiese abandonado a los hombres a su locura, si no le hubiera puesto un límite al mal, el mundo sería un infierno sin esperanza.De modo que sí; también el dolor que la naturaleza nos causa indica que falta un bien: el Reino de Dios.
VCuando Dios vino al mundo su omnipotencia, su bondad y su sabiduría se manifestaron en Cristo que pasó haciendo el bien –curaba, calmaba tempestades sin esfuerzo, resucitaba a los muertos sin pestañear y, sobre todo, perdonaba los pecados y abría horizontes increíbles a quienes recibían su palabra con un corazón bueno-; en Cristo que ni maldijo a sus enemigos ni dejó por un momento de bendecir a su Padre Dios; en Cristo que siendo -Él sí- inocente, murió en una cruz; en Cristo que resucitó, subió a los cielos y está sentado a la derecha del Padre.Cuando vuelva de nuevo juzgará a los vivos y a los muertos. Entonces las manos de Dios volverán a estar desatadas. Y su reino no tendrá fin.Los que encuentran en la Revelación la respuesta a esa pregunta de por qué hay tanto mal en el mundo, pueden empezar a preparar el Reino y a evitar mucho sufrimiento, mucho dolor y muchas muertes cargando con la Cruz de Cristo y dando gloria a Dios. Pero nadie debe engañarse en este punto ni dejarse engañar por falsas promesas. Sólo Dios salva.

martes, 21 de abril de 2009

"LOS POLÍTICOS TENEMOS QUE PROTEGER A LOS NO NACIDOS"


Asegura que el apoyo de su gran familia ha sido "una bendición"
20/04/2009 Gonzalo Altozano

Mike Rounds.// Foto: www.state.sd.us/governor
Forma parte del ala del Partido Republicano en sintonía con el americano midwest, en línea con Goldwater y Reagan. Su nombre saltó a Europa hace un par de años por la vía de los despachos de agencia después de haber firmado una de las leyes en defensa de la vida más claras que se recuerdan. Sirva la foto que ilustra la entrevista como metáfora del gobernante que pilota con pulso firme los asuntos públicos (en su caso, los de Dakota del Sur, aunque quién sabe si la Providencia no le tiene reservados designios políticos más altos).
-¿Se siente orgulloso de haberse opuesto al aborto?
-No es una cuestión de orgullo, sino de cumplimiento del deber. Como político estoy obligado a pronunciarme sobre el aborto. La gente así lo espera.
-Y se pronuncia en estos términos…
-El fin de los gobernantes debería ser proteger la vida de los no nacidos. En cuanto a las personas que se plantean la cuestión, tenemos que ayudarles a tomar la decisión correcta.
-Imagine que la toman.
-En ese caso, nuestro deber es asistirles si tienen problemas para cuidar al hijo que les ha nacido.
-¿Y si finalmente abortan?
-La persona que sufra las consecuencias del aborto tiene que contar con todo nuestro entendimiento, compasión y perdón. Todo esto, como parte importante de la fe, es algo que los católicos deberíamos compartir con los demás.
-No esconde su catolicismo.
-Me alegra que la religión que practico promueva sin descanso la necesidad de protección a los más vulnerables, que son los no nacidos y los ancianos.
-Habla de fe. ¿Dónde la empezó a vivir usted?
-En casa de mis padres y en Saint Joseph’s School, la escuela elemental a la que tuve la suerte de asistir, y donde la mayoría de las profesoras eran hermanas benedictinas.
-Cuénteme de sus padres.
-Eran católicos practicantes y las personas a las que más he admirado por la forma de vivir su fe. En aquella casa, la religión formaba parte del día a día, jugaba un papel muy importante en nuestras vidas. Estoy muy agradecido por ello.
-¿Alguna vez se ha apartado del camino que le trazaron entonces?
-No. Y para eso es importante no dar nunca por merecidos los dones que recibimos de Dios ni menospreciarlos.
-El de la fe…
-Es un camino que nunca lleva al extravío.
-Volvamos a la casa de sus padres. Leo, que es el mayor de once hermanos.
-Así es. También tengo dos hermanastros y una hermanastra. Y estamos todos muy unidos.
-Las familias numerosas…
-Tienen algo fabuloso: son siempre entretenidas, a pesar de las incomodidades.
-La suya ha sido una de las claves de su carrera, ¿no?
-La primera vez que me presenté a gobernador, más allá de la que me brindaron mi familia y algunos amigos, apenas conté con ayuda. Su apoyo fue una bendición.
-Haber nacido en una familia numerosa, practicar la fe católica, ser un firme defensor de la vida… Supongo que todo influye a la hora de hacer un discurso de protección de la infancia.
-Los niños son, de cara al futuro, nuestra fuente más valiosa. A veces olvidamos que el destino de la raza humana dependerá de la forma en que cuidemos a nuestros hijos y a nuestros nietos.
-Antes contaba que cuando era joven, la religión formaba parte de su día a día.
-Y lo sigue haciendo. Rezar forma parte de mi rutina diaria. Las oraciones que más repito son el Avemaría y el Acto de contrición.
-¿Y lee la Biblia? Porque en Europa es común imaginarse al político conservador americano recitando de memoria salmos.
-No la leo de manera regular. Lo que sí hago, antes de misa, es repasar los pasajes que se vayan a leer para asimilar mejor las enseñanzas que encierran.
-Por cierto, los católicos en Estados Unidos, ¿se sienten discriminados?
-Lo estuvimos en el siglo XIX. Entonces, si un padre de familia católico perdía su trabajo o moría, su familia apenas recibía ayuda. Fue entonces, y para luchar contra esa injusticia, cuando nacieron los Caballeros de Colón.
-Movimiento al que usted pertenece y que es poco conocido en España.
-La fundó el padre Michael J. McGivney en 1882. Nuestros principios son la fraternidad, el patriotismo y la caridad. Una de nuestras señas de identidad es la devoción a la Virgen María.
-La caridad es importante, ¿no?
-Las acciones hablan más alto que las palabras, sobre todo cuando esas acciones llevan consigo la expresión de nuestra fe y nuestra confianza en los designios de Dios todopoderoso.
-Y un hombre tan ocupado como usted, ¿ha perdido alguna vez el tiempo tratando de imaginarse a Dios?
-Cuando lo he intentado, he caído en la cuenta de que nunca entenderemos a Dios en toda su grandeza. Como hombres, únicamente nos queda aceptar los misterios de su divinidad. Eso nos dará paz para reconocer siempre su presencia.
*

Nacimiento: Huron, Dakota del Sur (1954).
Formación: licenciado en Ciencias Políticas.
Trayectoria: el 7 de enero de 2003 se convirtió en el gobernador número 31 de Dakota del Sur. Fue reelegido en 2006. Su mandato acabará en 2011. Estado civil: casado, cuatro hijos.



Del semanario Alba digital

lunes, 20 de abril de 2009

CATECISMO y TESTIMONIO


I. La vida del hombre: conocer y amar a Dios
1 Dios, infinitamente Perfecto y Bienaventurado en sí mismo, en un designio de pura bondad ha creado libremente al hombre para que tenga parte en su vida bienaventurada. Por eso, en todo tiempo y en todo lugar, está cerca del hombre. Le llama y le ayuda a buscarlo, a conocerle y a amarle con todas sus fuerzas. Convoca a todos los hombres, que el pecado dispersó, a la unidad de su familia, la Iglesia. Lo hace mediante su Hijo que envió como Redentor y Salvador al llegar la plenitud de los tiempos. En él y por él, llama a los hombres a ser, en el Espíritu Santo, sus hijos de adopción, y por tanto los herederos de su vida bienaventurada.

2 Para que esta llamada resuene en toda la tierra, Cristo envió a los apóstoles que había escogido, dándoles el mandato de anunciar el evangelio: "Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt 28,19-20). Fortalecidos con esta misión, los apóstoles "salieron a predicar por todas partes, colaborando el Señor con ellos y confirmando la Palabra con las señales que la acompañaban" (Mc 16,20).


3 Quienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a ella, se sienten por su parte urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes en el mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los apóstoles ha sido guardado fielmente por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración (cf. Hch 2,42).
Eduardo Verástegui actor, productor, cantante y desde hace un tiempo testimonio vivo de que Jesús sigue saliendo al encuentro de los hombres para darnos una vida nueva. Sus testimonios ya se han visto mucho en internet, pero esta es la última entrevista que le han hecho en el programa Ultimas Preguntas: CONOCE Y AMA A DIOS



2) PARTE http://www.youtube.com/watch?v=s0eSlwbMVWE&feature=related
3) PARTE http://www.youtube.com/watch?v=QhTDGYhmmkc&feature=related
4) PARTE: http://www.youtube.com/watch?v=KPgrawSVnmw&feature=related

domingo, 19 de abril de 2009

DOMINGO II DE PASCUA--DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA


Evangelio según san Juan 20, 19-31
Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo: - «Paz a vosotros.» Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegria al ver al Señor. Jesús repitió: - «Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo. » Y, dicho esto, exhaló su aliento sobre ellos y les dijo: - «Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.» Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían: - «Hemos visto al Señor.» Pero él les contestó: - «Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.» A los ocho días, estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo: - «Paz a vosotros.» Luego dijo a Tomás: - «Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.» Contestó Tomás: - «¡Señor mío y Dios mío!» Jesús le dijo: - «¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.» Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos. Éstos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su nombre.
Comentario al Evangelio del P. Raniero Cantalamesa
«Ocho días después, estaban otra vez sus discípulos dentro y Tomás con ellos. Se presentó Jesús en medio estando las puertas cerradas, y dijo: “La paz con vosotros”. Luego dice a Tomás: “Acerca tu dedo y mira mis manos; trae tu mano y métela en mi costado, y no seas incrédulo, sino creyente”. Tomás le contestó: “Señor mío y Dios mío”. Dícele Jesús: “Porque me has visto has creído. Dichosos los que no han visto y han creído”».Con la insistencia sobre el suceso de Tomás y su incredulidad inicial («Si no veo en sus manos la señal de los clavos y no meto mi dedo en el agujero de los clavos, no creeré»), el Evangelio sale al encuentro del hombre de la era tecnológica que no cree más que en lo que puede verificar. Podemos llamar a Tomás nuestro contemporáneo entre los apóstoles.San Gregorio Magno dice que, con su incredulidad, Tomás nos fue más útil que todos los demás apóstoles que creyeron enseguida. Actuando de tal manera, por así decirlo, obligó a Jesús a darnos una prueba «tangible» de la verdad de su resurrección. La fe en la resurrección salió beneficiada de sus dudas. Esto es cierto, al menos en parte, también aplicado a los numerosos «Tomás» de hoy que son los no creyentes.La crítica y el diálogo con los no creyentes, cuando se desarrollan en el respeto y en la lealtad recíproca, nos resultan de gran utilidad. Ante todo nos hacen humildes. Nos obligan a tomar nota de que la fe no es un privilegio, o una ventaja para nadie. No podemos imponerla ni demostrarla, sino sólo proponerla y mostrarla con la vida. «¿Qué tienes que no lo hayas recibido? Y, si lo has recibido, ¿a qué gloriarte cual si no lo hubieras recibido?», dice San Pablo (1 Corintios 4,7). La fe, en el fondo, en un don, no un mérito, y como todo don no puede vivirse más que en la gratitud y en la humildad.La relación con los no creyentes nos ayuda también a purificar nuestra fe de representaciones burdas. Con mucha frecuencia lo que los no creyentes rechazan no es al verdadero Dios, al Dios viviente de la Biblia, sino a su doble, una imagen distorsionada de Dios que los propios creyentes han contribuido a crear. Rechazando a este Dios, los no creyentes nos obligan a volvernos a situar tras las huellas del Dios vivo y verdadero, que está más allá de toda nuestra representación y explicación. A no fosilizar o banalizar a Dios.Pero también hay un deseo que expresar: que Santo Tomás encuentre hoy muchos imitadores no sólo en la primera parte de su historia --cuando declara que no cree--, sino también al final, en aquel magnífico acto suyo de fe que le lleva a exclamar: «¡Señor mío y Dios mío!».Tomás es también imitable por otro hecho. No cierra la puerta; no se queda en su postura, dando por resuelto, de una vez por todas, el problema. De hecho, ciertamente le encontramos ocho días después con los demás apóstoles en el cenáculo. Si no hubiera deseado creer, o «cambiar de opinión», no habría estado allí. Quiere ver, tocar: por lo tanto está en la búsqueda. Y al final, después de que ha visto y tocado con su mano, exclama dirigido a Jesús, no como un vencido, sino como un vencedor: «¡Señor mío y Dios mío!». Ningún otro apóstol se había lanzado todavía a proclamar con tanta claridad la divinidad de Cristo.

sábado, 18 de abril de 2009

MAÑANA ES EL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA y TENEMOS NUEVO OBISPO






Mañana celebramos la fiesta de la Divina Misericordia.
Para prepararla hemos hecho esta entrada donde podréis ver más información acerca de esta devoción y fiesta que se instauró en el pontificado de Juan Pablo II.


Incluímos también el saludo que el recién nombrado nuevo Obispo de Toledo, D. Braulio Rodríguez nos dirije a todos los fieles de su nueva diócesis.

Una devoción especial se comenzó a esparcir por el mundo entero a partir del diario de una joven monja polaca en 1930. El mensaje no es nada nuevo, pero nos recuerda lo que la Iglesia siempre ha enseñado por medio de las Sagradas Escrituras y la tradición: que Dios es misericordioso y que perdona y que nosotros también debemos ser misericordiosos y debemos perdonar. Pero en la devoción a la Divina Misericordia este mensaje toma un enfoque poderoso que llama a las personas a un entendimiento más profundo sobre el Amor ilimitado de Dios y la disponibilidad de este Amor a todos – especialmente a los más pecadores.El mensaje y la devoción a Jesús como la Divina Misericordia esta basada en los escritos de la Santa María Faustina Kowalska, una monja polaca sin educación básica que, en obediencia a su director espiritual, escribió un diario de alrededor de 600 páginas que relatan las revelaciones que ella recibió sobre la Misericordia de Dios. Aún antes de su muerte en 1938 se comenzó a esparcir la devoción a la Divina Misericordia.
El mensaje de Misericordia es que Dios nos Ama – a todos- no importa cuan grande sean nuestras faltas. Él quiere que reconozcamos que Su Misericordia es más grande que nuestros pecados, para que nos acerquemos a Él con confianza, para que recibamos su Misericordia y la dejemos derramar sobre otros. De tal manera de que todos participemos de Su Gozo. Es un mensaje que podemos recordar tan fácilmente como un ABC.A — Pide su Misericordia. Dios quiere que nos acerquemos a Él por medio de la oración constante, arrepentidos de nuestros pecados y pidiéndole que derrame Su Misericordia sobre nosotros y sobre el mundo enteroB — Sé misericordioso – Dios quiere que recibamos Su Misericordia y que por medio de nosotros se derrame sobre los demásC — Confía completamente en Jesús – Dios nos deja saber que las gracias de su Misericordia dependen de nuestra confianza. Mientras más confiemos en Jesús, más recibiremos.
Para leer más pincha AQUÍ

"Os pido, hermanos, que comencéis ya a orar por mí, para que sea buen obispo"
El nuevo Arzobispo de Toledo, monseñor Braulio Rodríguez Plaza, envió ayer su primer saludo a los fieles de Toledo, a quienes les deseó una feliz Pascua y les pidió rezar por la misión que el Papa Benedicto XVI le encomienda al servicio de la Archidiócesis Primada de España. Desde Valladolid, el Arzobispo saludó primeramente a su predecesor, Cardenal Antonio Cañizares, y agradeció al Papa Benedicto XVI haberlo nombrado como pastor de la Archidiócesis de Toledo. "Con todo mi amor filial agradezco vivamente a aquél en quien hoy vive Pedro semejante muestra de confianza. Con su persona y su testimonio de fe me siento reconfortado y fortalecido", expresó.

(ACI/ReL) Seguidamente el Arzobispo resaltó como el Obispo, como "sucesor de los Apóstoles, siente la extraordinaria desproporción entre lo que se le pide como Vicario de Cristo para sus fieles y lo que él puede dar. Se trata de representar a Cristo como padre y pastor, a quien debe seguir como discípulo por Él llamado".
Por ello, continuó, "os pido, hermanos, que comencéis ya a orar por mí, para que sea buen obispo, al frente de esa porción del Pueblo de Dios que es la Iglesia de Toledo, con la inestimable colaboración de los sacerdotes".
"Pedid a Jesucristo por mí; también a la Madre del Señor y a los grandes santos y santas toledanos. Me viene a la memoria San Ildefonso, tan preclaro como guía de su pueblo, cuando la Liturgia de la Iglesia en España era celebrada en el venerable rito Hispano, que, gracias a Dios sigue vivo en Toledo, donde recibió el sobrenombre de Mozárabe: es un servicio inestimable a nuestro pueblo. Se agolpan también en mi memoria tantos venerables pastores toledanos; pienso ahora en el Venerable Cardenal Sancha, que pronto será beatificado".
Tras agradecer a algunos obispos amigos suyos, el Prelado subraya que "no os olvido a vosotros, hermanos toledanos, sacerdotes, religiosos, consagrados, fieles laicos. Juntos –así lo pido al Señor– vamos a comenzar esta aventura sorprendente de caminar en la tarea eclesial, de una Iglesia que está en marcha con vitalidad sorprendente".
"No olvidéis que la Iglesia es un misterio que nos desborda, pero también es una realidad visible y muy concreta que formamos todos en Jesucristo: Él no tiene sucesor; sin el Resucitado no hay Iglesia. Por eso cautiva que en cada Iglesia particular o Diócesis acontezca la Iglesia de Dios, una, santa, católica y apostólica. ¡He aquí lo que posibilita vivir en cada momento la vida de la Iglesia: la infinita belleza del Cristo total, su Presencia salvadora!"
Seguidamente el Arzobispo manifestó que "lo importante no es lo que yo ahora pudiera prometeros; lo decisivo es que soy consciente de que tengo que mostraros a Cristo, y que no me importa lo vuestro, sino vuestras personas, todas y cada una. Quiero ser para todos, sacerdotes y fieles; quiero formar parte de vosotros, de modo sencillo".
El amor de Cristo, dijo luego, "os impulsa a evangelizar, a cuidar de los más débiles, de cuantos están sufriendo y dan rostro a Cristo pobre y Siervo. Os pido, hermanos, sobre todo a los presbíteros, que me ayudéis a serviros bien, a realizar el 'servicio del amor' que Cristo ha traído".
Finalmente el Prelado saludó también a las autoridades civiles de Toledo y resaltó la "importancia que tiene la Iglesia Católica en el dinamismo de la sociedad toledana; es una importancia que le viene de la historia de nuestra patria, pero también de lo que hoy la Iglesia hace y sirve en orden a un mundo más humano, más justo y más verdadero".





viernes, 17 de abril de 2009

NUESTRO DIOS ES DIOS DE VIDA

María Vallejo Nágera está presentando un nuevo libro. En esta ocasión se trata del testimonio de una mujer a la que Dios ha dado la vuelta como se le da a un calcetín.
Nuestro Dios puede transformar la muerte en VIDA.
Aquí tenéis el testimonio de la escritora.


jueves, 16 de abril de 2009

SAN PABLO TAMBIÉN EN PASCUA

"El Hijo del carpintero, resucitando, hace de la Cruz una escalera hacia el cielo."
Cuando el incansable predicador anunciaba el evangelio de la gracia, que la salvación era gratuita, surgía lógicamente la misma pregunta: Si Dios ya lo hizo todo, si Jesús ya pagó la cuenta completa, entonces, ¿no debemos hacer nada?
La noche en que el carcelero de Filipos recibió la Buena Noticia de que ya había sido rescatado por el amor de Dios, él sentía que era verdad, pero al mismo tiempo percibía que aunque ya estaba salvado, él todavía no experimentaba esa salvación en su vida. Entonces pidió una respuesta concreta a Pablo y a Silas: "¿Qué debo hacer para ser salvado?": Hech 16,30.
Para apropiarnos la salvación y los frutos de la redención Pablo nos presenta un conjunto con cuatro elementos interrelacionados. Mas, sin dejar de ser gratuita, necesitamos responder al don gratuito de la salvación.
Dios nos regaló la salvación, pero si nosotros no sabemos recibirla, la obra salvífica corre riesgo de quedarse incompleta. Así de trascendente es nuestro papel.
A. PRIMER ELEMENTO: ESCUCHAR LA PALABRA, QUE ES FUERZA DE DIOS PARA LA SALVACIÓN
Dios ha querido salvar a los hombres mediante la locura de la predicación del evangelio, que es fuerza de Dios para la salvación de todo el que cree: 1Cor 1,21b; Rom 1,16b.
El punto de partida radica en escuchar la Palabra, el anuncio de la Buena Nueva de la salvación, pues la Palabra de Dios tiene poder, dynamis, para producir la fe y la conversión en cada persona.
Por eso, la proclamación de la Buena Nueva, centrada en la muerte de Jesús y su gloriosa resurrección, es el primer paso para ser salvados.
B. SEGUNDO ELEMENTO: CREER CON EL CORAZÓN QUE DIOS RESUCITÓ A JESÚS DE ENTRE LOS MUERTOS
El siguiente paso está expresado en esta fórmula magistral del apóstol:
Si crees en tu corazón que Dios resucitó(a Jesús) de entre los muertos, serás salvo. Rom 10, 9b.
Más que hablar de la fe, Pablo se refiere a creer; creer con el corazón, núcleo de toda la persona. Sin embargo, no basta creer en Dios, es necesario creerle a Dios; en este caso, a su plan de salvación.
Al creer que Dios resucitó a Jesús estamos convencidos de que Dios cumple sus promesas y que puede hacer hasta lo imposible: Que un muerto resucite, y resucite para nunca más morir. Esto demuestra que también nosotros podemos ser transportados del mundo de las tinieblas al mundo de la luz y del sepulcro del pecado al Reino de la gracia. Si un muerto resucitó, todo es posible. Así pues, no se reduce a creer en algo, sino creer en Alguien; Alguien que nos ama y quiere lo mejor para nosotros. Creerle al que nos ama.
Un alpinista, obsesionado por conquistar una alta montaña, inició su solitaria travesía después de años de preparación.Empezó a escalar, mientas atardecía. En vez de acampar, decidió seguir adelante.Oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la nieve de la montaña. La luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes.Ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, pero él no se detenía.Desafiando un acantilado, se resbaló en el hielo, cayendo lentamente pero sin poder detenerse, a pesar de que golpeaba la nieve con el piolet. El alpinista sólo podía ver manchas oscuras y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad. Cuando ya se despeñaba en el precipicio, sintió el fortísimo tirón de la larga soga que lo amarraba a la cintura. En ese momento de quietud, balanceándose y suspendido en el aire, sin ver el fondo del abismo, retó al Señor y gritó con toda su fe:- Si me amas, ¡Ayúdame, Dios mío! Una voz grave y profunda le contestó desde el cielo:- Sí te amo, ¿Qué quieres que haga?- Sálvame, Dios mío. No veo nada. Tú eres mi única esperanza.- ¿Realmente crees que yo te amo tanto que pueda salvarte?- Por supuesto, Señor. Yo tengo fe en tu amor y en tu poder.El alpinista se imaginaba que aparecería una mano poderosa para rescatarlo, o que vendría una legión de ángeles para trasportarlo a un lugar seguro. Pero la misma voz celestial le ordenó lo que menos esperaba:- Entonces, si crees en mi amor por ti, corta la cuerda que te sostiene. Hubo un momento de silencio y de duda. Aquel hombre, suponiendo que caería al abismo, se aferró aún más a la cuerda...Al día siguiente, el equipo de rescate encontró un alpinista muerto, congelado, agarradas sus manos fuertemente a la cuerda, a tan sólo un metro del suelo.
El alpinista creía en Dios, pero no le creía a Dios. Creerle a Dios implica soltarnos de la cuerda de nuestras seguridades humanas para abandonarnos a una persona que nos ama.
La salvación no la compramos ni la merecemos, sino que es un regalo de Dios, que hacemos nuestra cuando le creemos. La prueba de ello la tenemos en Abraham.
Dios le pide al patriarca salir de Ur de Caldea, y el viejo de 70 años le cree a Dios. Corta la cuerda de sus tradiciones y deja su tierra y su parentela. Este acto de fe le es acreditado como justicia, o sea, salvación, cuando todavía no había sido promulgada la Ley ni tampoco existía el signo de la circuncisión. El patriarca fue justificado por la fe que lo hizo ponerse en marcha a un país desconocido (Rom 4, 9-11). Por eso, la Escritura afirma:
La fe le fue acreditada a Abraham como justificación: Rom 4, 9 = Gen 15, 6.
Por lo tanto, la justificación viene por la fe; o mejor, por creer; y aun más, por creerle a Dios, lo cual conlleva seguir sus indicaciones, pues de otra forma esa fe se reduciría a simple ideología. La fe no se limita a un asentimiento intelectual, sino que implica soltarse de la cuerda de nuestros planes de salvación y seguir el camino delineado por Dios.
San Pablo también afirma categóricamente que la fe actúa por la caridad (Gal 5, 6); y así, quien no amara (a Dios, a los demás y a sí mismo), es que no ha creído realmente; y por lo tanto, no ha aceptado el don gratuito de la redención.
C. TERCER ELEMENTO: PROCLAMAR CON LA BOCA EL SEÑORÍO DE JESÚS
Tercera actitud enumerada por San Pablo:
Si confiesas con tu boca que Jesús es Señor... serás salvo: Rom 10, 9a.
No se reduce a una fórmula verbal, sino a vivir como Jesús; que cada aspecto de nuestro pensar y actuar esté sometido a la Palabra de Dios. Es aceptar que de ahora en adelante Jesús tome todas las decisiones de nuestra vida. Implica tanto soltarnos de la cuerda de nuestros medios que tenemos para ser felices, como aceptar el Evangelio como norma de vida.
Existen diferentes formas de gobierno en el mundo:- Las monarquías constitucionales, en las que el rey o la reina son sólo un adorno, porque quien gobierna en todos los sentidos es el primer ministro y el parlamento.- En los gobiernos republicanos o demócratas hay tres poderes diferentes: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial, que residen en diferentes personas.- Las monarquías tradicionales, donde el monarca concentra los tres poderes.
En las iglesias hay diferentes clases de cristianos: Algunos dicen que Jesús asume el poder ejecutivo, pero ellos decretan las leyes que rigen su vida o se declaran justos por lo que hacen o no hacen. Otros ceden a Jesús la capacidad de legislar, pero ellos siguen ejerciendo el poder ejecutivo y el judicial.
Proclamar el Señorío de Jesús implica reconocer que el Señor Jesús es el monarca que asume los tres poderes y nosotros, libremente, nos sometemos a sus decisiones y valores.
Esta proclamación del Señorío de Jesús se hace en voz alta, con orgullo y de forma total, entregando no sólo una parte, sino todos los aspectos de la vida.
Se trata no sólo de soltarnos de nuestra cuerda, sino entregarle al Señor la soga donde radica nuestra seguridad económica, religiosa, mental, afectiva, etc.
D. CUARTO ELEMENTO: RECIBIR EL SELLO DEL ESPÍRITU SANTO:
Los que creen en la predicación, reciben el don del Espíritu como sello que garantiza la salvación:
Después de haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de su salvación, y creído también en él, fueron sellados con el Espíritu Santo de la Promesa: Ef 1, 13.
Un documento importante requiere un sello para identificarlo como legal. La salvación, igualmente, precisa del sello del Espíritu para ser auténtica y no sólo una idea subjetiva o una ilusión.
El Espíritu Santo tiene la capacidad de hacer presente y eficaz, aquí y ahora, los frutos de la redención ganados por Cristo Jesús hace dos mil años. Él nos capacita para vivir como salvados en todas las áreas de la vida. Por eso, Pablo recomienda:
No se embriaguen con vino que es causa de libertinaje, sino (embriáguense) con el Espíritu Santo: Ef 5, 18.
El vino transforma la forma de hablar, de caminar y de sentir. La persona embriagada por el Espíritu Santo cambia su forma de vivir, pues está bajo el influjo y el poder del vino del Espíritu de Dios. El Espíritu nos revela la verdad completa de Jesús y al mismo tiempo la paternidad de Dios como papá.
En los embriagados por el Espíritu necesariamente aparecen las consecuencias del vino que Pablo llama “los frutos del Espíritu”, que son abanderados por el amor (Gal 5, 22-23).
Gracias al Espíritu, se forma el Cuerpo de Cristo, que se reúne para celebrar el misterio de la fe, en torno a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía.
E. APLICACIÓN A NUESTRA VIDA
Dios hace todo cuanto tú no puedes: reconciliarte con Él; pero no te suple en lo que a ti te corresponde: Cortar la cuerda, para abandonarte incondicionalmente a su plan de salvación, diseñado con amor. No sólo creer en Dios, sino creerle, renunciando a la soga que supones es tu medio de salvación y de felicidad, pero que a la postre es lo que te impide ser salvado por Dios.
Atrévete a creer en el Señorío de Jesús, reconociendo que ostenta el poder ejecutivo, el legislativo y el judicial.
Cada uno de nosotros sabe cuál es la atadura que debe cortar; esa forma de vida, esa actitud o esa situación, que en vez de salvarte, te impiden ser salvado. Aunque no lo veas, si hoy escuchas su voz y crees en su Palabra, serás salvado por el poder y el amor de Dios.
Si cuando confesamos la resurrección de Jesús nos soltamos de la cuerda, al proclamar el Señorío de Jesús, entregamos nuestra cuerda a Dios para que Él haga lo que quiera.
Con esta experiencia podemos comprender el alcance de la expresión de Pablo cuando confesaba: “Mi vida es Cristo”.
La salvación ya fue realizada por la muerte y resurrección de Cristo Jesús quien pagó el precio de nuestro rescate. Además, es gratuita, no cuesta nada, pero precisamos hacer algo para hacerla nuestra. Sólo queremos subrayar que si no ponemos en práctica este conjunto, la obra salvífica queda incompleta.
YO CREO Y CONFIESO QUE YA FUI SALVADO GRATUITAMENTE POR CRISTO JESÚS.POR LO TANTO, CON EL PODER DEL ESPÍRITU SANTO,PUEDO VIVIR HOY COMO SALVADO.

miércoles, 15 de abril de 2009

¿TIENES 9 MINUTOS?

Si tienes nueve minutos, no te pierdas este vídeo.
No hay que añadir nada más a lo que ellos dicen: NADA ES IMPOSIBLE PARA QUIEN TIENE FE.
¡¡JESÚS VIVE!!

martes, 14 de abril de 2009

¡¡ALELUYA, VERDADERAMENTE HA RESUCITADO EL SEÑOR!!


San Agustín se sorprende de que Jesús no deje que María Magdalena le toque. La sorpresa es natural ya que, más adelante, el Señor dirá a Tomás (al que le costaba creer) que puede introducir los dedos en sus llagas y en su costado. El mismo santo de Hipona avanza una explicación. Jesús no quiere que María lo toque porque, a partir de ahora, jesús ha de ser conocido espiritualmente.

Aunque el Señor ha resucitado, su presencia en medio de nosotros va a ser de otra manera. Ya no quiere ser reconocido como cuando caminaba por los caminos de Palestina. Ahora ha de ser reconocido por la fe. De hecho, también a Tomás le dirá que serán felices quienes crean sin haber visto.

Por otra parte, en el evangelio de hoy se muestra que la resurrección aporta la justificación a los hombres. Jesús llama a sus discípulos hermanos y habla de su Padre, que también es nuestro Padre. Esta es el fruto de la resurrección. Si con la muerte en la cruz pagó por nuestros pecados, ahora con su resurrección nos abre los tesoros de los bienes divinos. No rehusó padecer nada por nuestro bien y, de la misma manera, no nos niega nada. Nos llama hermanos después de sufrir la pasión y de haber visitado el sepulcro. Vuelve del lugar de los muertos y nos une más íntimamente a su persona (somos hermanos).

En las novelas de Karl May que leíamos de jóvenes se veía como un hombre blanco se hermanaba con un indio. No recuerdo los nombres de los personajes pero sí que completaban aquel ritual con un pequeño corte y uniendo sus heridas. Era como fusionar la sangre de ambos para mostrar una hermandad, que no era biológica, pero que los unía de alguna manera. Jesús ha derramado su sangre por todos nosotros y también nos la ofrece como bebida, para que fluya por nuestro interior y nos transforme. Porque nos da su vida nos llama hermanos y, en Él, somos hijos de Dios.

María recibe el premio de su fidelidad y amor a Jesús. Por eso se la llama “apostola apostolorum”. Es ella la encargada de comunicar la buena noticia a los Doce. El Señor le da ese encargo porque ella manifiesta una especial audacia, que nace de su amor, que no teme nada. También a nosotros, en la medida en que amamos a Jesucristo, se nos muestra. Y como María recibimos el encargo de comunicar esa buena nueva a los demás hombres. Jesús ha resucitado y nos ha abierto un camino que la muerte ya no puede obstaculizar, porque Dios es nuestro Padre.
Comentario de la liturgia archimadrid


domingo, 12 de abril de 2009

RESUCITÓ DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA

¡¡ALELUYA!! RESUCITÓ DE VERAS MI AMOR Y MI ESPERANZA


Evangelio del Domingo de Resurrección. Juan 20,1-9


El primer día de la semana, María Magdalena fue al sepulcro al amanecer, cuando aún estaba oscuro, y vio la losa quitada del sepulcro. Echó a correr y fue donde estaba Simón Pedro y el otro discípulo, a quien tanto quería Jesús, y les dijo: - «Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto. » Salieron Pedro y el otro discípulo camino del sepulcro. Los dos corrían juntos, pero el otro discípulo corría más que Pedro; se adelantó y llegó primero al sepulcro; y, asomándose, vio las vendas en el suelo; pero no entró. Llegó también Simón Pedro detrás de él y entró en el sepulcro: vio las vendas en el suelo y el sudario con que le hablan cubierto la cabeza, no por el suelo con las vendas, sino enrollado en un sitio aparte. Entonces entró también el otro discípulo, el que había llegado primero al sepulcro; vio y creyó. Pues hasta entonces no habían entendido la Escritura: que él había de resucitar de entre los muertos.

Una canción de Adoración. Está en inglés, algunas palabras las reconoceréis. Básicamente la traducción es: Aleluya, eres tu poderoso Dios, digno eres tu, tu eres Santo, Señor Dios poderoso.

FELIZ TIEMPO DE PASCUA
Jesús vive y es el Señor

sábado, 11 de abril de 2009

EN ESPERA VIGILANTE CON MARIA


Contemplemos el corazón de la Santísima Virgen —dolorido en la pasión—, en las lamentaciones del profeta Jeremías. El profeta está refiriéndose a la destrucción de Jerusalén, pero en esta poesía, que es la lamentación, hay muchos textos que recogen el dolor de una madre, el dolor de María. Como dice el profeta: “Un Dios que rompe las vallas y entra en la ciudad”.

Podría ser interesante el tomar este texto desde el capítulo II de las lamentaciones de Jeremías, e ir viendo cómo se va desarrollando este dolor en el corazón de la Santísima Virgen, porque puede surgir en nuestra alma una experiencia del dolor de María, por lo que Dios ha hecho en Ella, por lo que Dios ha realizado en Ella; pero puede darnos también una experiencia muy grande de cómo María enfrenta con fe este dolor tan grande que Dios produce en su corazón.

Un dolor que a Ella le viene al ver a su hijo en todo lo que había padecido; un dolor que le viene al ver la ingratitud de los discípulos que habían abandonado a su hijo; el dolor que tuvo que tener María al considerar la inocencia de su hijo; y sobre todo, el dolor que tendría que provenirle a la Santísima Virgen de su amor tan tierno por su hijo, herido por las humillaciones de los hombres.

María, el Sábado Santo en la noche y domingo en la madrugada, es una mujer que acaba de perder a su hijo. Todas las fibras de su ser están sacudidas por lo que ha visto en los días culminantes de la pasión. Cómo impedirle a María el sufrimiento y el llanto, si había pasado por una dramática experiencia llena de dignidad y de decoro, pero con el corazón quebrantado.

María —no lo olvidemos—, es madre; y en ella está presente la fuerza de la carne y de la sangre y el efecto noble y humano de una madre por su hijo. Este dolor, junto con el hecho de que María haya vivido todo lo que había vivido en la pasión de su hijo, muestra su compromiso de participación total en el sacrificio redentor de Cristo. María ha querido participar hasta el final en los sufrimientos de Jesús; no rechazó la espada que había anunciado Simeón, y aceptó con Cristo el designio misterioso de su Padre. Ella es la primera partícipe de todo sacrificio. María queda como modelo perfecto de todos aquellos que aceptaron asociarse sin reserva a la oblación redentora.

¿Qué pasaría por la mente de nuestra Señora este sábado en la noche y domingo en la madrugada? Todos los recuerdos se agolpan en la mente de María: Nazaret, Belén, Egipto, Nazaret de nuevo, Canaán, Jerusalén. Quizá en su corazón revive la muerte de José y la soledad del Hijo con la madre después de la muerte de su esposo...; el día en que Cristo se marchó a la vida pública..., la soledad durante los tres últimos años. Una soledad que, ahora, Sábado Santo, se hace más negra y pesada. Son todas las cosas que Ella ha conservado en su corazón. Y si conservaba en el corazón a su Hijo en el templo diciéndole: “¿Acaso no debo estar en las cosas de mi Padre?”. ¡Qué habría en su corazón al contemplar a su Hijo diciendo: “Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu, todo está consumado”!

¿Cómo estaría el corazón de María cuando ve que los pocos discípulos que quedan lo bajan de la cruz, lo envuelven en lienzos aromáticos, lo dejan en el sepulcro? Un corazón que se ve bañado e iluminado en estos momentos por la única luz que hay, que es la del Viernes Santo. Un corazón en el que el dolor y la fe se funden. Veamos todo este dolor del alma, todo este mar de fondo que tenía que haber necesariamente en Ella. Apenas hacía veinticuatro horas que había muerto su hijo. ¡Qué no sentiría la Santísima Virgen!

Junto con esta reflexión, penetremos en el gozo de María en la resurrección. Tratemos de ver a Cristo que entra en la habitación donde está la Santísima Virgen. El cariño que habría en los ojos de nuestro Señor, la alegría que habría en su alma, la ilusión de poderla decir a su madre: “Estoy vivo”. El gozo de María podría ser el simple gozo de una madre que ve de nuevo a su hijo después de una tremenda angustia; pero la relación entre Cristo y María es mucho más sólida, porque es la relación del Redentor con la primera redimida, que ve triunfador al que es el sentido de su existencia.

Cristo, que llega junto a María, llena su alma del gozo que nace de ver cumplida la esperanza. ¡Cómo estaría el corazón de María con la fe iluminada y con la presencia de Cristo en su alma! Si la encarnación, siendo un grandísimo milagro, hizo que María entonase el Magníficat: “Mi alegría qué grande es cuando ensalza mi alma al Señor. Cuánto se alegra mi alma en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava, y desde ahora me dirán dichosa todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes en mí, su nombre es Santo”. ¿Cuál sería el nuevo Magníficat de María al encontrarse con su hijo? ¿Cuál sería el canto que aparece por la alegría de ver que el Señor ha cumplido sus promesas, que sus enemigos no han podido con Él?

Y por qué no repetir con María, junto a Jesús resucitado, ese Magníficat con un nuevo sentido. Con el sentido ya no simplemente de una esperanza, sino de una promesa cumplida, de una realidad presente. Yo, que soy testigo de la escena, ¿qué debo experimentar?, ¿qué tiene que haber en mí? Debe brotar en mí, por lo tanto, sentimientos de alegría. Alegrarme con María, con una madre que se alegra porque su hijo ha vuelto. ¡Qué corazón tan duro, tan insensible sería el que no se alegrase por esto!