Esta es la historia de Ryan. Nació en 1.971 fruto de una violación. Su madre optó por la vida y decidió darlo en adopción.
Ryan es un hombre feliz al que dieron la oportunidad de vivir. Es un testimonio que nos llena de esperanza, de alegría y de paz, porque estamos hechos para respetar y valorar el inmenso don de la vida, dado por Dios.
Cuando se habla de hijos "no deseados", Ryan nos cuenta que siempre somos deseados por ALGUIEN.
Dios ha querido darnos el regalo de hacernos sus hijos. Nos ha regalado la Iglesia, comunidad que le hace presente en medio de este mundo: ESTA ES NUESTRA CASA. Blog de la Parroquia de San Juan Evangelista Sonseca (Toledo)
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martes, 9 de marzo de 2010
viernes, 6 de noviembre de 2009
DE DIRECTORA DE ABORTORIO A ACTIVISTA PRO-VIDA

Abby Johnson, de 29 años, trabajó para Planned Parenthood durante ocho años hasta que vio, a través de una transmisión por ultrasonidos, un feto «estrujado» al ser aspirado del vientre de su madre el pasado mes de septiembre. El 6 de octubre, dejó su trabajo como directora del centro de Bryan (Texas). Y fue a la Coalition for Life (Coalición por la Vida), un grupo provida que en ese momento estaba participando en diversas ciudades de los Estados Unidos en la campaña «40 Días por la Vida».
David Bereit, el director nacional de «40 Días por la Vida», explicó a ZENIT que en la última campaña, que acabó este domingo, otros siete trabajadores de clínicas abortistas abandonaron su profesión, y además se salvaron 542 vidas.
Y «esos son sólo los casos que nosotros conocemos», añadió, resumiendo los resultados inmediatos de la campaña que ha unido a 212 ciudades de 25 estados, a 5 provincias de Canadá y a Dinamarca.
El programa actual de los «40 Días» comenzó en la clínica de Bryan en el año 2004 como una iniciativa basada en la oración y el ayuno. Los colaboradores provida se han concentrado frente a este centro de la organización Planned Parenthood durante seis campañas hasta la fecha, celebrando una oración de un día entero por los que se plantean y defienden el aborto.
Bereit afirmó: «Desde la primera campaña en 2004, hemos rezado por Abby -y por todos los que trabajan en el aborto- para que ella pudiera llegar a ver lo que en realidad es el aborto, y abandonara este negocio de la muerte». «En este caso, esas oraciones han sido respondidas -continuó-. Estamos muy orgullosos de la valentía de Abby al dejar la industria del aborto y anunciar públicamente las razones por las que la dejaba».
También destacó que la historia de su conversión «demuestra la importancia de una presencia orante constante y pacífica f rente a las instalaciones del aborto».
Punto de ruptura
Johnson, que ahora está apareciendo en programas de radio y televisión de todo el país, explicó que experimentó un «cambio de corazón respecto a esta cuestión», según han informado desde «40 Días por la Vida». Ella explicó: «En los últimos meses, había visto un cambio en las motivaciones del impacto financiero de los abortos y realmente alcancé mi punto de ruptura tras presenciar un tipo concreto de aborto a través de ultrasonidos».
«Yo sólo pensé: No puedo hacer esto nunca más; y fue como un flash que me golpeó y pensé: esto es todo», dijo a KBTX.com. Johnson, episcopaliana, describió este momento como una «conversión definitiva» de corazón, una «conversión espiritual».
También explicó que, a pesar de que inicialmente se había involucrado con Planned Parenthood porque quería ayudar a las mujeres, había estado dudando porque el centro estaba cambiando su modelo de negocio. «El dinero no estaba en la prevención», afirmó, «el dinero estaba en el aborto».Johnson señaló a FoxNews.com que actualmente ella estaba recibiendo instrucciones de sus jefes regionales para incrementar el número de abortos realizados, para aumentar los beneficios.
«Cada reunión que teníamos era: “No tenemos suficiente dinero, no tenemos suficiente dinero, tenemos que mantener esos abortos que vienen” -explicó-. Es un negocio muy lucrativo y por eso quieren incrementar los números». A pesar de que el antiguo puesto de trabajo de Johnson sólo practicaba abortos dos días al mes, cada día estaba allí el doctor, y podía hacer más de 40.
Ahora, Johnson está ayudando a mujeres, pero desde el otro lado. Ella empezó rezando con voluntarios, en el exterior de Planned Parenthood, por aquellos que antes eran sus compañeros.
El poder de la oración
El director de Coalition for Life, Shawn Carney, afirmó: «Esto está siendo realmente un testimonio del poder de la oración y de la valentía de Abby para dejar un trabajo que ella sentía que no podía mantener con buena conciencia».
«Ha sido una alegría para todos nuestros voluntarios que han rezado fuera de la clínica por la conversión de los trabajadores de la clínica, ser testigos de que las conversiones realmente suceden».
A pesar de que Johnson todavía no ha encontrado otro trabajo, ha estado colaborando estrechamente con Carney y con otros miembros de la coalición.
Bereit explicó a ZENIT: «La gente provida está acogiendo a estos antiguos trabajadores del aborto con amor y con los brazos abiertos». Y añadió que la web de su organización ha publicado en sus blogs centenares de comentarios de personas de todo el mundo que están expresando su apoyo a Abby.
Bereit destacó que esta conversión tendrá resultados de largo alcance, «realmente alentará a otras ciudades a llevar a cabo múltiples campañas “40 Días por la Vida”, y presencias orantes regulares», incluso cuando el programa no esté en marcha. Y continuó: «Nos hemos comprometido a presionar hasta el día en que ninguna mujer llore y ningún niño muera».
También explicó a ZENIT que se han planificado do s nuevas campañas para el 2010, una durante la Cuaresma, que empezará el 17 de febrero, y otra en otoño, del 22 de septiembre al 31 de octubre. «Además -añadió Bereit-, “40 Días por la Vida” está desarrollando activamente herramientas y recursos para formar, capacitar y dar autoridad a los provida locales para ampliar y expandir el impacto de sus esfuerzos».
miércoles, 26 de agosto de 2009
ANTE LA REFORMA DE LA LEY DEL ABORTO, HABLA UN GINECOLOGO
Dr. Esteban Rodríguez: "Yo no meto a una niña de 16 años en quirófano sin que lo sepan sus padres"
El ginecólogo objetor al aborto se declara "dispuesto a ir a la cárcel"
22 de agosto de 2009.- Para el doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España adheridos, y Vocal de RedMadre Cádiz, "ni la Ministra de Igualdad, ni la de la Sanidad, ni el mismísimo Jefe del Estado son dueños de mi conciencia". El ginecólogo gaditano se muestra dispuesto a "ir a la cárcel antes que acabar con la vida de un inocente". Rodríguez Martín es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.
(Hazte Oir)Desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del ejecutivo y del PSOE han aludido en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, que según algunos ministros debería quedar subordinada a un nuevo "derecho": el del aborto. Sin embargo la objeción de conciencia de los médicos se encuentra respaldada por la Organización Mundial de la Salud, tal como se expresa en el informe Medicina Genética publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics.
Frente a este intento de recortar las libertades, el doctor Rodríguez Martín afirma estar dispuesto a defender su conciencia hasta las últimas consecuencias: "Soy un hombre libre no un esclavo. Mi conciencia no le pertenece al Estado, frente a la libertad de conciencia no caben matices, me podrán expulsar de mi trabajo, me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto, ni traicionaré los principios deontológicos de mi profesión, seré otra víctima de la ley del aborto pero conservaré mi dignidad profesional y mi honor". "El aborto no es ni medicina ni salud, es ideología. La libertad ideológica y el respeto a la objeción de conciencia es la base de la salud democrática de un país".
"Las mujeres necesitan ser ayudadas y sus hijos protegidos, el 80% de las mujeres a las que se ofrecen ayudas continuan su embarazo y permiten nacer a sus hijos. Los gobiernos han hecho dejación de funciones no cumpliendo su obligación de proteger la vida del nascituro con ley coladero actual y pretenden su desprotección total con el nuevo proyecto de ley".
"Los programas de diagnóstico prenatal diseñados con la intención de que una de sus utilidades sea posibilitar acabar con la vida del feto enfermo o discapacitado son contrarios a los principios deontológicos y convierten al ginecólogo en cooperante necesario del aborto eugenésico. Lo único incompatible con la vida es la muerte, todo feto es viable dentro de su madre y no hay motivo para arrancarlo prematuramente si no es con la intención de causar su muerte."
"Restringir la objeción de conciencia no dignifica un crimen, sino que lo agrava. No se puede obligar al ginecólogo a atentar contra la salud de la mujer. El aborto lesiona la salud sexual y reproductiva de la mujer, además de la psíquica".
"Para practicar un aborto no hace falta estudiar 6 años de medicina y 4 de especialidad, no hace falta ser ginecólogo, de hecho muchos de los que los practican en los centros concertados no lo son, no hace falta saber operar un cáncer de mama. El Ministerio de Igualdad debería ir pensando en crear una especialidad paramédica que se llamase Técnico Abortista, dos años de formación en un centro abortista serian suficientes. La acreditación podría ir firmada por la ministra de Igualdad dejando al margen, como hasta ahora, al Ministerio de Sanidad"
El ginecólogo objetor al aborto se declara "dispuesto a ir a la cárcel"
22 de agosto de 2009.- Para el doctor Esteban Rodríguez Martín, miembro de la plataforma Ginecólogos por el Derecho a Vivir (DAV), con más de cien médicos especialistas de toda España adheridos, y Vocal de RedMadre Cádiz, "ni la Ministra de Igualdad, ni la de la Sanidad, ni el mismísimo Jefe del Estado son dueños de mi conciencia". El ginecólogo gaditano se muestra dispuesto a "ir a la cárcel antes que acabar con la vida de un inocente". Rodríguez Martín es el primer médico que se ha declarado objetor del diagnóstico prenatal, que se está utilizando con fines abortistas.
(Hazte Oir)Desde que el Gobierno empezó a promover la ampliación de la ley del aborto, representantes del ejecutivo y del PSOE han aludido en diversas ocasiones a la necesidad de limitar el derecho a la objeción de conciencia del personal sanitario, que según algunos ministros debería quedar subordinada a un nuevo "derecho": el del aborto. Sin embargo la objeción de conciencia de los médicos se encuentra respaldada por la Organización Mundial de la Salud, tal como se expresa en el informe Medicina Genética publicado en la Review of Ethical Issues in Medical Genetics.
Frente a este intento de recortar las libertades, el doctor Rodríguez Martín afirma estar dispuesto a defender su conciencia hasta las últimas consecuencias: "Soy un hombre libre no un esclavo. Mi conciencia no le pertenece al Estado, frente a la libertad de conciencia no caben matices, me podrán expulsar de mi trabajo, me podrán multar y encarcelar pero nunca mataré a un feto, ni traicionaré los principios deontológicos de mi profesión, seré otra víctima de la ley del aborto pero conservaré mi dignidad profesional y mi honor". "El aborto no es ni medicina ni salud, es ideología. La libertad ideológica y el respeto a la objeción de conciencia es la base de la salud democrática de un país".
"Las mujeres necesitan ser ayudadas y sus hijos protegidos, el 80% de las mujeres a las que se ofrecen ayudas continuan su embarazo y permiten nacer a sus hijos. Los gobiernos han hecho dejación de funciones no cumpliendo su obligación de proteger la vida del nascituro con ley coladero actual y pretenden su desprotección total con el nuevo proyecto de ley".
"Los programas de diagnóstico prenatal diseñados con la intención de que una de sus utilidades sea posibilitar acabar con la vida del feto enfermo o discapacitado son contrarios a los principios deontológicos y convierten al ginecólogo en cooperante necesario del aborto eugenésico. Lo único incompatible con la vida es la muerte, todo feto es viable dentro de su madre y no hay motivo para arrancarlo prematuramente si no es con la intención de causar su muerte."
"Restringir la objeción de conciencia no dignifica un crimen, sino que lo agrava. No se puede obligar al ginecólogo a atentar contra la salud de la mujer. El aborto lesiona la salud sexual y reproductiva de la mujer, además de la psíquica".
"Para practicar un aborto no hace falta estudiar 6 años de medicina y 4 de especialidad, no hace falta ser ginecólogo, de hecho muchos de los que los practican en los centros concertados no lo son, no hace falta saber operar un cáncer de mama. El Ministerio de Igualdad debería ir pensando en crear una especialidad paramédica que se llamase Técnico Abortista, dos años de formación en un centro abortista serian suficientes. La acreditación podría ir firmada por la ministra de Igualdad dejando al margen, como hasta ahora, al Ministerio de Sanidad"
miércoles, 5 de agosto de 2009
HE ABORTADO CINCO VECES EN MI VIDA. HOY SOY UNA RUINA

«El 98 por ciento de las mujeres que ha abortado está trastornada por ello, ya sea para toda la vida o por poco tiempo». Esto lo asegura la estadounidense Nancy-Jo Mann quien, en 1984, diez años después de abortar, fundó la Asociación de Mujeres Explotadas por el Aborto (WEBA). Abortó a los cinco meses y medio porque su marido la había abandonado, tenía dos hijos más y no disponía de recursos. «Experimenté cómo mi hija se retorcía dentro del vientre mientras la ahogaban y extrangulaban para matarla», asegura. Después dio a luz a una niña muerta que tuvo en sus manos hasta que las enfermeras «la cogieron y la echaron a una palangana».
Su testimonio es uno más de los que aparecen en el libro «Myriam... ¿por qué lloras?» de la editorial «Noticias Cristianas», que impulsa Jaime Solá. Un libro en el que muchas mujeres relatan sus experiencias tras el aborto. Magda es otra de las mujeres que se quedó embarazada debido a una violación y decidió abortar después de muchas vacilaciones. «Siempre dudé de mi decisión porque la consideraba como un asesinato», afirma. «Mi primer pensamiento después de abortar fue ¡Qué he hecho!, y quise suicidarme».
Aborto en la juventud
En los últimos años han aumentado los casos de jóvenes que se quedan embarazadas y recurren al aborto. Uno de ellos es el de Mónica, una joven de 18 años que decidió abortar en Suiza cuando estaba embarazada de un mes. Aún estaba estudiando y su madre pensó que era la solución más cómoda. «Después de la intervención, el problema había desaparecido». Diez años más tarde, Mónica se casó y quiso tener un hijo, pero no podía quedarse embarazada y tuvo que acudir a la misma clínica en la que le habían practicado el aborto. Finalmente consiguió ser madre y, después de esa experiencia, Mónica se dio cuenta de que podría haber tomado otra decisión diferente al aborto.
Muchas de ellas se sintieron perdonadas cuando se volvieron hacia Dios. Así lo cuenta María Ana, que vio practicar por primera vez un aborto justo en el momento en que tenía que decidir si ella misma iba a abortar. Estaba embarazada de diez semanas: «Se podía apreciar el sexo y ya tenía uñas». Después de abortar sus preocupaciones económicas habían «desaparecido». Cuando María Ana se casó empezó a arrepentirse de su decisión y pensó que sólo Dios podría ayudarla: «¡Cuánta paciencia y amor tiene Dios con nosotros, y qué preciosa es cada vida!». Más tarde, María Ana tuvo que pedir perdón a sus hijos «por haberles robado a sus dos hermanas». Otra de las mujeres que acudió a Dios tras abortar tenía 21 años: «Perdí mi trabajo, fui incapaz de tener ninguna relación y comenzó mi dependencia de los calmantes y el alcohol». Después de cinco años pudo «aceptar el perdón de Jesucristo».
El silenciamiento del aborto
En todos los testimonios del libro hay un elemento común: ninguna sabía cómo se practicaba un aborto ni conocía sus consecuencias. Las mujeres que han abortado también acusan a los médicos y a las instituciones de silenciar la verdad sobre el aborto «y sus consecuencias para la madre», en parte por el lenguaje técnico de la medicina y también por la terminología que «oculta y embellece el suceso verdadero». Aunque algunas mujeres abortaron varias veces, acabaron deseando tener un hijo: «He abortado cinco veces... Con el sexto embarazo ya no pude hacerlo. Hoy a los treinta y tres años soy una ruina».
Su testimonio es uno más de los que aparecen en el libro «Myriam... ¿por qué lloras?» de la editorial «Noticias Cristianas», que impulsa Jaime Solá. Un libro en el que muchas mujeres relatan sus experiencias tras el aborto. Magda es otra de las mujeres que se quedó embarazada debido a una violación y decidió abortar después de muchas vacilaciones. «Siempre dudé de mi decisión porque la consideraba como un asesinato», afirma. «Mi primer pensamiento después de abortar fue ¡Qué he hecho!, y quise suicidarme».
Aborto en la juventud
En los últimos años han aumentado los casos de jóvenes que se quedan embarazadas y recurren al aborto. Uno de ellos es el de Mónica, una joven de 18 años que decidió abortar en Suiza cuando estaba embarazada de un mes. Aún estaba estudiando y su madre pensó que era la solución más cómoda. «Después de la intervención, el problema había desaparecido». Diez años más tarde, Mónica se casó y quiso tener un hijo, pero no podía quedarse embarazada y tuvo que acudir a la misma clínica en la que le habían practicado el aborto. Finalmente consiguió ser madre y, después de esa experiencia, Mónica se dio cuenta de que podría haber tomado otra decisión diferente al aborto.
Muchas de ellas se sintieron perdonadas cuando se volvieron hacia Dios. Así lo cuenta María Ana, que vio practicar por primera vez un aborto justo en el momento en que tenía que decidir si ella misma iba a abortar. Estaba embarazada de diez semanas: «Se podía apreciar el sexo y ya tenía uñas». Después de abortar sus preocupaciones económicas habían «desaparecido». Cuando María Ana se casó empezó a arrepentirse de su decisión y pensó que sólo Dios podría ayudarla: «¡Cuánta paciencia y amor tiene Dios con nosotros, y qué preciosa es cada vida!». Más tarde, María Ana tuvo que pedir perdón a sus hijos «por haberles robado a sus dos hermanas». Otra de las mujeres que acudió a Dios tras abortar tenía 21 años: «Perdí mi trabajo, fui incapaz de tener ninguna relación y comenzó mi dependencia de los calmantes y el alcohol». Después de cinco años pudo «aceptar el perdón de Jesucristo».
El silenciamiento del aborto
En todos los testimonios del libro hay un elemento común: ninguna sabía cómo se practicaba un aborto ni conocía sus consecuencias. Las mujeres que han abortado también acusan a los médicos y a las instituciones de silenciar la verdad sobre el aborto «y sus consecuencias para la madre», en parte por el lenguaje técnico de la medicina y también por la terminología que «oculta y embellece el suceso verdadero». Aunque algunas mujeres abortaron varias veces, acabaron deseando tener un hijo: «He abortado cinco veces... Con el sexto embarazo ya no pude hacerlo. Hoy a los treinta y tres años soy una ruina».
miércoles, 20 de mayo de 2009
20 RAZONES-TESTIMONIO A FAVOR DE LA VIDA

Como son muchas y extensas, las iremos publicando poco a poco.
Ahí van las cinco primeras:
Jorge Enrique Mújica L. C.
Abrimos un diario y ahí están. Encendemos la televisión o la radio y no resulta difícil encontrarlos. En internet son prácticamente omnipresentes. El cine los ha tomado y presenta como parte de esas libertades a las que se “tiene derecho”. Nos referimos a las voces a favor del aborto.
Sin embargo, hay otras tantas historias que nos enseñan la belleza que entraña la lucha por la vida, el profundo dolor convertido en denuncia de no pocas mujeres que han abortado o el testimonio de tantas personas agradecidas por el don de la existencia. Son voces de mujeres y hombres que van contracorriente y que nos dejan ver el sentimiento común de aprecio por la vida.
El aborto, ¿para la salud psíquica de la mujer?
Se suele esgrimir la salud psíquica de la mujer como uno de los motivos para justificar un aborto. Pero es justamente lo contrario lo que, las más de las veces, suele ocasionar esa práctica.
1. En octubre de 2008, el semanario Alba recogió el testimonio de Cristina, una madre que sufre el síndrome post aborto. Tras diagnosticar a su hijo con síndrome de down, la familia y los médicos la presionaron para abortar. Sin tiempo para que lo pensara, le administraron un fármaco abortivo: “Dos horas más tarde noté que mi bebé empezaba a dar patadas con sus piernecitas y sus bracitos. No fue un segundo sino un buen rato. Me sentí una asesina, pero en el fondo yo no quería estar ahí; nadie me ayudó”, dijo.
Cristina echa de menos el que nadie la hubiera puesto en contacto con un psicólogo o que recibiera motivaciones para tener a su bebé. Hoy es parte de la Asociación Víctimas del Aborto.
2. Montserrat, una mujer barcelonesa, también abortó en octubre de 2008. Tras resultar embarazada fue a consultar en el departamento de Salud y Familia de Cataluña y la única alternativa que le dieron fue abortar. Indecisa, ingresó en la clínica Les Corts y ahí le repitieron que la mejor opción era el aborto ya que ya tenía dos hijos: “No te explican que realmente después de un aborto provocado sufres depresiones. Ellos sólo lo hacen por negocio. La intervención duró cinco minutos. Entré llorando y salí llorando […] Eché de menos que me dijeran que me lo pensara o que viniera otro día”.
En el testimonio recogido por la Asociación Víctimas del Aborto, Montserrat también declara: “Nos dan facilidad para abortar pero no para sacar adelante a nuestros hijos. Yo no me he sacado un problema, me he puesto un problema más grande encima de mis espaldas con la muerte de mi hijo”.
3. Esperanza Puente es la autora del libro “Yo aborté” y actualmente es portavoz de la plataforma Red Madre. En repetidas ocasiones ha insistido en que las clínicas abortistas son un ejemplo de inhumanidad. En declaraciones al diario El Día, recogidas también por Aci Prensa (10.11.2008), afirmó que “En la sala de espera las mujeres lloramos sin lágrimas y gritamos sin voz”. “El protocolo es que las mujeres no vean las ecografías del bebé, considerado como un conjunto de células, o un trozo de vesículas”, agregó. Esperanza también ha denunciado el negocio lucrativo de la eliminación de fetos, que se usan en cosmética”.
4. “¿Qué es peor: tener el bebé o abortar? No te ponen esas dos soluciones encima de la mesa, sólo te ponen una. Mejor abortar y se acabo”. Son las palabras de Cristina Bote (Cr. La Gaceta de los Negocios, 15.12.2008), una de las primeras mujeres española que, sin pseudónimo, da la cara y habla de su aborto: “Mi primer aborto lo hice con los ojos cerrados, porque no tenía ningún tipo de información […] Si me hubieran explicado qué es un aborto, qué efectos secundarios vas a tener después… Nadie, nadie me explicó absolutamente nada […] no me pareció lógico que la única salida que den, cuando vienes con un bebé especial, la única solución que te den sea el aborto. Es que no te dicen nada más. Directamente: mejor aborta, y un problema menos”.
Ahora Cristina, profesional en relaciones públicas, ofrece sin tapujos su testimonio para ayudar a muchas otras mujeres
La desinformación intencionada sobre qué es un aborto y el ofrecerlo como una salida de escape a situaciones muchas veces difíciles, son dos tácticas comúnmente utilizadas en los mataderos de niños.
5. El semanario Alba (18.03.2009) recogió en una entrevista el testimonio del matrimonio de Marta y José, dos padres de familia numerosa, a quienes les recomendaron abortar a su hija: “En la ecografía de la semana 20, en principio la más importante en cuanto a diagnóstico, nos dijeron que la niña tenía quistes en la cabeza, concretamente en el plexo coroideo y, además, el intestino hiperecogénico. Ambos son marcadores menores de trisonimias y, sumado a mi “terrible” edad (ella tenía entonces 39 años, ndr), era imprescindible hacerme más pruebas diagnósticas –que eran invasivas–“. “Cuando me negué –dice Marta– hubo un médico que lo respetó, pero en la siguiente visita a la Seguridad Social la ginecóloga de turno me regañó, me dijo que era protocolario y que al día siguiente tenía que ir”.
Pero el matrimonio se mantuvo firme y, finalmente, nació Elisa, la niña supuestamente enferma que vino al mundo completamente sana. “En ningún momento dudamos siquiera en hacerme pruebas, sólo por el riesgo de aborto que implican. Teníamos claro que la vida es un regalo y que, como dice el salmo, “muchas son las pruebas que le esperan al justo mas de todas te libra el Señor”. De hecho, fue en esa ecografía en la que nos dijeron con seguridad que era una niña y decidimos allí mismo que sería Elisa, del hebreo Elisabet que significa Dios ayuda”, declaró Marta.
La entrevista concluye con una exhortación a todas esas mujeres que se plantean el aborto como solución: “Un hijo siempre es un regalo y abortar es un asesinato. Las personas que conozco que se deshacen de sus bebés se quitan el hijo y se quedan huecas, todas tocadas. Yo les diría que busquen ayuda, que superen el embarazo y que si no lo quieren después que lo den en adopción. Yo me lo quedaría”.
De abortistas a felices pro vida realizados y la única mujer en la cárcel por causa del aborto
Uno de los testimonios más convincentes para la defensa de la vida es la de aquellos que la eliminaban y que ahora la protegen.
Abrimos un diario y ahí están. Encendemos la televisión o la radio y no resulta difícil encontrarlos. En internet son prácticamente omnipresentes. El cine los ha tomado y presenta como parte de esas libertades a las que se “tiene derecho”. Nos referimos a las voces a favor del aborto.
Sin embargo, hay otras tantas historias que nos enseñan la belleza que entraña la lucha por la vida, el profundo dolor convertido en denuncia de no pocas mujeres que han abortado o el testimonio de tantas personas agradecidas por el don de la existencia. Son voces de mujeres y hombres que van contracorriente y que nos dejan ver el sentimiento común de aprecio por la vida.
El aborto, ¿para la salud psíquica de la mujer?
Se suele esgrimir la salud psíquica de la mujer como uno de los motivos para justificar un aborto. Pero es justamente lo contrario lo que, las más de las veces, suele ocasionar esa práctica.
1. En octubre de 2008, el semanario Alba recogió el testimonio de Cristina, una madre que sufre el síndrome post aborto. Tras diagnosticar a su hijo con síndrome de down, la familia y los médicos la presionaron para abortar. Sin tiempo para que lo pensara, le administraron un fármaco abortivo: “Dos horas más tarde noté que mi bebé empezaba a dar patadas con sus piernecitas y sus bracitos. No fue un segundo sino un buen rato. Me sentí una asesina, pero en el fondo yo no quería estar ahí; nadie me ayudó”, dijo.
Cristina echa de menos el que nadie la hubiera puesto en contacto con un psicólogo o que recibiera motivaciones para tener a su bebé. Hoy es parte de la Asociación Víctimas del Aborto.
2. Montserrat, una mujer barcelonesa, también abortó en octubre de 2008. Tras resultar embarazada fue a consultar en el departamento de Salud y Familia de Cataluña y la única alternativa que le dieron fue abortar. Indecisa, ingresó en la clínica Les Corts y ahí le repitieron que la mejor opción era el aborto ya que ya tenía dos hijos: “No te explican que realmente después de un aborto provocado sufres depresiones. Ellos sólo lo hacen por negocio. La intervención duró cinco minutos. Entré llorando y salí llorando […] Eché de menos que me dijeran que me lo pensara o que viniera otro día”.
En el testimonio recogido por la Asociación Víctimas del Aborto, Montserrat también declara: “Nos dan facilidad para abortar pero no para sacar adelante a nuestros hijos. Yo no me he sacado un problema, me he puesto un problema más grande encima de mis espaldas con la muerte de mi hijo”.
3. Esperanza Puente es la autora del libro “Yo aborté” y actualmente es portavoz de la plataforma Red Madre. En repetidas ocasiones ha insistido en que las clínicas abortistas son un ejemplo de inhumanidad. En declaraciones al diario El Día, recogidas también por Aci Prensa (10.11.2008), afirmó que “En la sala de espera las mujeres lloramos sin lágrimas y gritamos sin voz”. “El protocolo es que las mujeres no vean las ecografías del bebé, considerado como un conjunto de células, o un trozo de vesículas”, agregó. Esperanza también ha denunciado el negocio lucrativo de la eliminación de fetos, que se usan en cosmética”.
4. “¿Qué es peor: tener el bebé o abortar? No te ponen esas dos soluciones encima de la mesa, sólo te ponen una. Mejor abortar y se acabo”. Son las palabras de Cristina Bote (Cr. La Gaceta de los Negocios, 15.12.2008), una de las primeras mujeres española que, sin pseudónimo, da la cara y habla de su aborto: “Mi primer aborto lo hice con los ojos cerrados, porque no tenía ningún tipo de información […] Si me hubieran explicado qué es un aborto, qué efectos secundarios vas a tener después… Nadie, nadie me explicó absolutamente nada […] no me pareció lógico que la única salida que den, cuando vienes con un bebé especial, la única solución que te den sea el aborto. Es que no te dicen nada más. Directamente: mejor aborta, y un problema menos”.
Ahora Cristina, profesional en relaciones públicas, ofrece sin tapujos su testimonio para ayudar a muchas otras mujeres
La desinformación intencionada sobre qué es un aborto y el ofrecerlo como una salida de escape a situaciones muchas veces difíciles, son dos tácticas comúnmente utilizadas en los mataderos de niños.
5. El semanario Alba (18.03.2009) recogió en una entrevista el testimonio del matrimonio de Marta y José, dos padres de familia numerosa, a quienes les recomendaron abortar a su hija: “En la ecografía de la semana 20, en principio la más importante en cuanto a diagnóstico, nos dijeron que la niña tenía quistes en la cabeza, concretamente en el plexo coroideo y, además, el intestino hiperecogénico. Ambos son marcadores menores de trisonimias y, sumado a mi “terrible” edad (ella tenía entonces 39 años, ndr), era imprescindible hacerme más pruebas diagnósticas –que eran invasivas–“. “Cuando me negué –dice Marta– hubo un médico que lo respetó, pero en la siguiente visita a la Seguridad Social la ginecóloga de turno me regañó, me dijo que era protocolario y que al día siguiente tenía que ir”.
Pero el matrimonio se mantuvo firme y, finalmente, nació Elisa, la niña supuestamente enferma que vino al mundo completamente sana. “En ningún momento dudamos siquiera en hacerme pruebas, sólo por el riesgo de aborto que implican. Teníamos claro que la vida es un regalo y que, como dice el salmo, “muchas son las pruebas que le esperan al justo mas de todas te libra el Señor”. De hecho, fue en esa ecografía en la que nos dijeron con seguridad que era una niña y decidimos allí mismo que sería Elisa, del hebreo Elisabet que significa Dios ayuda”, declaró Marta.
La entrevista concluye con una exhortación a todas esas mujeres que se plantean el aborto como solución: “Un hijo siempre es un regalo y abortar es un asesinato. Las personas que conozco que se deshacen de sus bebés se quitan el hijo y se quedan huecas, todas tocadas. Yo les diría que busquen ayuda, que superen el embarazo y que si no lo quieren después que lo den en adopción. Yo me lo quedaría”.
De abortistas a felices pro vida realizados y la única mujer en la cárcel por causa del aborto
Uno de los testimonios más convincentes para la defensa de la vida es la de aquellos que la eliminaban y que ahora la protegen.
Fuente: camineo.net
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