miércoles, 31 de julio de 2013

EL PAPA FRANCISCO HABLANDO DE TODO UN POCO

Transcribimos a continuación el diálogo entre el Santo Padre y los periodistas, al regreso de la JMJ de Río.



Buenas tardes. Muchas gracias. Estoy contento. Ha sido un viaje hermoso. Espiritualmente me ha hecho bien. Estoy bastante cansado, pero con el corazón alegre. Me ha hecho bien. Encontrarte la gente te hace bien porque el Señor trabaja en cada uno de nosotros. Trabaja en el corazón. La riqueza del Señor es tanta que siempre podemos recibir tantas cosas hermosas de los otros. Esto me hace bien a mí. Como primer balance.

»Luego, la bondad y el corazón del pueblo brasileño es grande. Es un pueblo amable, que ama la fiesta, que en el sufrimiento siempre encuentra un camino para buscar el bien en alguna parte. Esto hace bien. Un pueblo alegre. Un pueblo que ha sufrido tanto. Es contagiosa la alegría de los brasileños. Tiene un gran corazón este pueblo.

»Luego, los organizadores, tanto de nuestra parte como de los brasileños... me he sentido que estaba delante de un ordenador. La encarnación del ordenador [señala a Gasbarri]. De verdad, estaba todo cronometrado. Luego hemos tenido problemas con la hipótesis de la seguridad. La seguridad por allí y por aquí. No ha habido ni un incidente en todo Río de Janeiro en estos días.

»Todo era espontáneo. Con menos seguridad yo he podido ir con la gente, abrazarles, saludarles, sin coches blindados. La seguridad de fiarse de un pueblo. De verdad que siempre hay el peligro de que haya un loco, de que haya un loco que haga algo. Pero también está el Señor. Hacer un espacio blindado entre el obispo y el pueblo es una locura. Prefiero esta locura, fuera, tener el riesgo de la otra locura, la locura fuera. La cercanía nos hace bien a todos.

»Luego la organización de la jornada, no esta precisa, todo, la parte artística, la parte religiosa, la parte catequética, la parte litúrgica, ha sido bellísima. También ellos tienen una capacidad de expresarse con el arte. Ayer, por ejemplo, han hecho cosas bellísimas, bellísimas.

»Luego, Aparecida. Para mí ha sido una experiencia religiosa fuerte. Recuerdo la V conferencia. Fui allí a rezar, a rezar. Quería ir allí solo, un poco escondido, pero había una muchedumbre impresionante y no era posible. Eso lo sabía antes de llegar. Hemos rezado. No sé.

»Una cosa... El trabajo vuestro ha sido, me dicen, yo no he leído diarios estos días ni he visto la televisión, no he tenido tiempo, pero me dicen que ha sido un trabajo bueno, bueno, bueno. Gracias. Gracias por la colaboración que vosotros habéis ofrecido.

»Luego está el número de los jóvenes. Hoy no puedo creerlo, pero hoy el gobernador hablaba de tres millones. No puedo creérmelo, pero desde el altar, no sé si alguno de vosotros ha estado en el altar, desde el altar hasta el final estaba toda la playa llena, hasta la curva. Más de 4 kilómetros. Tantos jóvenes. Dicen, me ha dicho monseñor Tempesta, que eran de 178 países. También el vicepresidente me ha dicho este número. Eso es seguro. Es importante.

- Santidad, buenas noches. En nombre de todos los compañeros le queremos agradecer estos días que nos ha regalado en Río de Janeiro, el trabajo que ha hecho y el esfuerzo que le ha supuesto. Y también, en nombre de todos los periodistas españoles, les queremos agradecer las plegarias y los rezos por las víctimas del accidente ferroviario de Santiago de Compostela. Muchísimas gracias. La primera pregunta no tiene mucho que ver con el viaje, pero aprovechamos la ocasión de que nos da esta posibilidad y quería preguntarle: Santidad, en estos cuatro meses de pontificado hemos visto que ha creado varias comisiones para reformar la Curia vaticana. Quisiera preguntare: ¿qué tipo de reforma tiene en mente? ¿Contempla la posibilidad de suprimir el IOR, el llamado banco del Vaticano?
- Los pasos que fui dando en estos cuatro meses y medio vienen de dos vertientes. El contenido de lo que había que hacer, todo, viene de la vertiente de las congregaciones generales que tuvimos los cardenales. Fueron cosas que los cardenales pedimos al que iba a ser el nuevo Papa. Yo me acuerdo que pedía muchas cosas, pensando en otro (risas) Pedíamos que había que hacer esto...

»Por ejemplo, en la comisión de ocho cardenales, es importante tener una consulta outsider, no las consultas que se tienen, sino outsider. Esto va en la línea, y aquí hago como una abstracción, en la línea de la maduración de la relación entre sinodalidad y primado. Estos ocho cardenales favorecen la sinodalidad. Ayudan a que los diversos episcopados del mundo se vayan expresando en el mismo gobierno de la Iglesia.

»Hay muchas propuestas que se hicieron que aún no están puestas en práctica como la reforma de la secretaría del sínodo, en la metodología, cómo la comisión postsinodal, que tenga carácter permanente de consulta, cómo los consistorios cardenalicios con temáticas no tanto formales como por ejemplo una canonización, sino con otras temáticas, etcétera. La vertiente de los contenidos viene de ahí.

»La segunda vertiente es la oportunidad. Te confieso que a mí no me costó, al mes de pontificado, armar la comisión de los ochos cardenales.
»La parte económica pensaba tratarla el año que viene, porque no es lo más importante que hay que tocar. Sin embargo, la agenda se cambió debido a unas circunstancias que ustedes conocen, que son de dominio público, y que aparecieron problemas y había que enfrentarlos. El primero el problema del IOR: cómo encaminarlo, cómo delinearlo, cómo reformularlo, cómo sanear lo que haya que sanear. Ahí está la primera comisión de referencia.

»Ustedes conocer el quirógrafo, sus integrantes, lo que se pide... Después tuvimos la reunión de la comisión de los 15 cardenales que se ocupan de los aspectos económicos de la Santa Sede. Son de todas partes del mundo. Y allí, preparando la reunión, se vio la comisión de hacer una misma comisión de referencia para toda la economía de la Santa Sede. Se tocó el problema económico fuera de agenda, pero estas cosas suceden en el oficio de gobierno. Uno va por aquí pero le patean un golazo de allá y lo tiene que atajar, ¿no es cierto? La vida es así y eso es lo lindo de la vida.

»Respecto a la pregunta que me hacía del IOR. Perdón estoy hablando en castellano (cambia al italiano) No sé cómo terminará el IOR. Algunos dicen que tal vez es mejor que sea un banco, otro que es mejor que sea un fondo de ayuda, otros dicen que hay que cerrarlo. Se escuchan estas voces. Yo no sé, me fío del trabajo de las personas del IOR, que están trabajando cone sto. también de la comisión. El presidente del IOR continúa, el que había antes, mientras que el director y el vicedirector han presentado su dimisión.

»No sé decirle cómo terminará esta historia. Esto es también hermoso. Se busca, se encuentra. Somos humanos. Debemos encontrar lo mejor, pero las características del IOR sea un banco, un fondo o lo que sea, sus características deben ser transparencia y honestidad. Debe ser así. Gracias.

- Santo Padre, mi pregunta es tal vez indiscreta. Ha dado la vuelta al mundo la fotografía de cuando hemos partido de usted, que sube la escalerilla del avión llevando un maletín negro. Ha habido artículos en todo el mundo comentando esta novedad. Ha habido hipótesis de qué contenía el maletín. ¿Por qué la ha llevado usted y no un colaborador? ¿Nos puede decir que era dentro?- No había dentro la llave de la bomba atómica. La llevaba porque siempre lo he hecho. Cuando viajo la llevo. Dentro llevo la cuchilla de afeitar, el breviario, la agenda, un libro para leer. Llevo uno sobre Santa Teresita, de la que soy devoto. Siempre llevo el maletín cuando viajo, es normal. Debemos ser normales. Es un poco extraño lo que me dices que ha dado la vuelta al mundo esa foto. Debemos habituarnos a ser normales. La normalidad de la vida

- Santidad, ¿por qué usted pide tan insistentemente que se rece por usted? No es normal o habitual escuchar tanto a un Papa que pide que recen por él.-Yo siempre he pedido esto. Cuando era sacerdote lo pedía pero no tan frecuentemente . He comenzado a pedirlo con cierta frecuencia en el trabajo de obispo. Siento que si el Señor no ayuda en este trabajo, para que el pueblo de Dios vaya hacia adelante, uno no puede.

»Yo me siento de verdad con tantos límites, con tantos problemas, también pecador. Vosotros lo sabéis. Debo pedir esto, me viene de dentro. También a la Virgen le pido que rece por mí al Señor. Es una costumbre que me viene de fuera, también de la necesidad que tengo por mi trabajo. Siento que debo pedirlo. Es así.

- Santidad, en la búsqueda de hacer estos cambios, usted dijo al grupo de América Latina que hay tantos santos que trabajan en el Vaticano, pero también personas que son un poco menos santas. ¿Ha encontrado resistencia a su deseo de cambiar las cosas en el Vaticano? La segunda pregunta es: usted vive de un modo muy austero en Santa Marta, ¿quiere que sus colaboradores, también los cardenales, sigan este ejemplo y vivan en comunidad o es algo sólo para usted?- Los cambios vienen también de dos vertientes. Lo que los cardenales hemos pedido y lo que viene de mi personalidad. Usted hablaba de que me he quedado en Santa Marta. Pero no podría vivir solo en el palacio, no es lujoso. El apartamento pontificio no es tan lujoso, es amplio y grande, pero no lujoso. Pero yo no puedo vivir solo o con un pequeño grupito. Necesito a gente, encontrarme con la gente, hablar con la gente.

»Por eso cuando los chicos de las escuelas jesuitas me han preguntado que si era por austeridad o por pobreza, les he dicho que no. Es por motivos psiquiátricos, porque psicológicamente no puedo. Cada uno debe llevar adelante su vida con su modo de vivir y de ser. Los cardenales que trabajan en la Curia no viven como ricos o fastuosos. Viven en apartamentitos, son austeros los que conozco.

»Cada uno debe vivir como el Señor le pide que viva. La austeridad , una austeridad general creo que es necesaria para todos, para todos los que trabajamos en el servicio de la Iglesia. Hay muchas tonalidades de austeridad, cada uno de buscar su camino.

»Respecto a los santos, es verdad: hay santos en la curia. Cardenales, sacerdotes, obispos, monjas, laicos... Es gente que reza, que trabaja mucho y que también va al encuentro de los pobres. A escondidas. Yo sé de algunos que dan de comer a los pobres o que en su tiempo libre acuden a hacer ministerio en una iglesia o en otra. Hay santos en la curia. Aunque también hay alguno que no es tan santo. Y esos son los que hacen más ruido.

»Ya sabéis que hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece. Y me duelen esas cosas. Hay algunos que dan escándalo. Tenemos este monseñor en prisión, creo que aún sigue en prisión, y no ha ido a la cárcel porque se pareciera precisamente a la beata Imelda... No era un santo. Son escándalos y hacen daño.

»Una cosa que nunca he dicho antes y de la que me he dado cuenta: creo que la curia ha caído de nivel respecto al que tenía en los tiempos de los viejos curiales, fiel, que hacía su trabajo. Necesitamos esas personas. Creo que hay, pero no tantas como en una época. El perfil del viejo curial, yo lo llamo así; tenemos que tener más de esos.

»Sobre si encuentro resistencia…: si hay resistencia por ahora yo no la he visto. Es verdad que no he hecho tantas cosas. Lo que si he encontrado es ayuda y gente leal.

»Por ejemplo, a mi me gusta cuando una persona me dice: ´Yo no estoy de acuerdo´, y esto lo he encontrado. ´Yo esto no lo veo, no estoy de acuerdo, yo se lo digo y luego haga lo que quiera´: alguien que te dice eso es un verdadero colaborador, y eso lo he encontrado. Pero esos que te dicen: "Ay, qué bonito, qué bonito, qué bonito", y luego dicen lo contrario en otra parte, todavía no me he dado cuenta. Quizás hay alguno, pero no me he dado cuenta de estas resistencias. En cuatro meses no se pueden encontrar muchas.

- La sociedad brasileña ha cambiado, los jóvenes han cambiado. Usted no ha hablado sobre el aborto ni sobre el matrimonio ente personas del mismo sexo. En Brasil se ha aprobado una ley que amplía el derecho al aborto y otra que contempla los matrimonios entre personas del mismo sexo. ¿Por qué no ha hablado sobre eso?- La Iglesia se ha expresado ya perfectamente sobre eso, no era necesario volver sobre eso, como tampoco hable sobre la estafa, la mentira u otras cosas sobre las cuales la Iglesia tiene una doctrina clara. No era necesario hablar de eso, sino de las cosas positivas que abren camino a los chicos. Además los jóvenes saben perfectamente cuál es la postura de la Iglesia.

- ¿Pero cuál es su postura en esos temas?
- La de la Iglesia, soy hijo de la Iglesia.

- Desde el 13 de marzo usted se presenta como obispo de Roma con una enorme y fortísima insistencia. Nos gustaría saber el sentido profundo de esta insistencia, si tal vez más que la colegialidad está relacionado con el ecumenismo, con el ser primus inter paris...
- En esto no se debe ir más allá de lo que se dice. El Papa es obispo, es obispo de Roma . Y porque es obispo de Roma es sucesor de Pedro, vicario de Cristo. Son otros títulos, pero el primer título es obispo de Roma y de ahí viene todo. Pensar que esto quiere decir ser primus inter paris no, eso no, no es consecuencia de esto. Es simplemente que es el primer título del Papa. Ha hablado de ecumenismo. Creo que esto favorece un poco el ecumenismo, pero sólo eso.

- Una pregunta sobre sus sentimientos. Hace unas semanas, a un niño que le preguntó cómo se sentía y si deseaba ser Papa, le dijo que había que estar loco para ello. Después de su primera experiencia multitudinaria como han sido estos días en Río, me pregunto si nos puede contar como se siente siendo Papa, si es un trabajo duro, si es feliz siéndolo y si de alguna manera ha acrecentado su fe o si por el contrario ha tenido alguna duda...
- Hacer el trabajo de obispo es una cosa bonita, es bonito. El problema es cuando uno busca ese trabajo, eso ya no es tan bonito, eso no es del Señor. Pero cuando el Señor llama a un sacerdote a convertirse en obispo eso es bonito. Existe siempre el peligro de creerse un poco superior a los otros, no como los demás, un poco príncipe…. Son peligros y pecados. Pero el trabajo de obispo es bonito, es ayudar a los hermanos a avanzar.

»El obispo delante de los fieles para señalar el camino, el obispo en medio de los fieles para ayudar a la comunión, el obispo detrás de los fieles porque los fieles con frecuencia tienen el olfato de la calle. Me preguntaba si me gusta…. Sí, me gusta ser obispo. En Buenos Aires he sido muy feliz. He sido feliz, el Señor me ha asistido en eso. Como obispo he sido feliz, como sacerdote he sido feliz. En ese sentido me gusta.

- ¿Y ser Papa le gusta?
- Si, también. Cuando el Señor te pone ahí, si tú haces lo que el Señor te pide eres feliz. Eso es lo que siento.

- Le hemos visto estos días lleno de energía, incluso por la noche tarde, y le vemos ahora que está tranquilamente de pie mientras el avión se mueve muchísimo. Se habla mucho de próxios viajes, se habla de Jerusalén, de Argentina... ¿Tiene ya un calendario definido para el prñoxio año?- Definido, definido no hay nada. Pero puedo hablar de cosas que estamos pensando. Definido 22 de septiembre Cagliari. Después, el 4 de octubre, Asís. También tengo en mente, dentro de Italia, ir un día a ver a mi familia. Cogerme un avión por la mañana y volver en otro por la noche, mis familiares, pobrecillo, me llaman, tenemos una buena relación.

»Fuera de Italia el patriarca Bartolomeo I quiere hacer un encuentro para conmemorar los 50 años del encuentro entre Atenágoras y Pablo VI en Jerusalén. El Gobierno israelí nos ha hecho una invitación especial para ir a Jerusalén, el Gobierno de la Autoridad Palestina creo que lo mismo. Esto se está pensando, aún no se sabe si se hará o no se hará.

»En América Latina creo que no hay posibilidad de volver, porque el Papa latinoamericano, que acaba de hacer el primer viaje a Latinoamérica…... Adiós. Debemos  sperar un poco.

»Creo que se puede ir a Asia, pero está todo en el aire. He recibido invitaciones para ir a Sri Lanka y a Filipinas. A Asia se debe ir. El Papa Benedicto XVI no ha tenido tiempo de ir a Asia, y es importante. Fue a Australia, Europa, América, pero no a Asia.

»Ir a Argentina yo creo que se puede esperar un poco, porque yo creo que todos estos viajes de los que le he hablado tienen una cierta prioridad. Yo quería ir a Constantinopla el 30 de septiembre para visitar a Bartolomeo I pero no es posible. No es posible por mi agenda. Si podemos el encuentro lo haremos en Jerusalén.

- Cuando se ha reunido con los jóvenes argentinos, un poco en broma y un poco en serio les ha dicho que a veces se sentí enjaulado. ¿A qué se refería exactamente?- ¿Usted sabe la de veces que he tenido ganas de pasear por las calles de Roma? Porque a mi me gusta andar por las calles, me gustaba tanto y en ese sentido me siento un poco enjaulado. Pero debo decir que los de la Gendarmería vaticana son buenos, son realmente buenos y yo les estoy agradecido. Ahora me dejan hacer algunas cuantas cosas más, pero es su deber garantizar la seguridad.

»Enjaulado en ese sentido, de que a mi me gusta andar por la calle, pero entiendo que no es posible, lo entiendo. Lo dije en ese sentido. Porque, como decimos en Buenos Aires, yo era un sacerdote callejero. (Preguntaba por el tiempo porque deben servir la cena... ¿Tenéis hambre?)

P.- En Brasil la Iglesia católica está perdiendo fieles. ¿El movimiento Renovación Carismática es una posibilidad de evitar que los fieles se vayan a iglesias pentecostales?-Es cierto lo que usted dice de la baja de fieles. Es cierto. Hemos hablado con los obispos brasileños del problema en una reunión que hemos tenido ayer. Usted preguntaba sobre el movimiento de la Renovación Carismática. Pero les digo algo, a fines del 70, inicios 80, yo no los podía ver. Una vez, hablando de ellos, había dicho esta frase: «estos confunden una celebración litúrgica con una escola de samba». ¡Eso había dicho! Me arrepentí.

»Después conocí mejor, es verdad que el movimiento tiene buenos asesores y ha ido en un buen camino. Ahora creo que este movimiento hace mucho bien a la Iglesia, vive en la Iglesia. En Buenos Aires me reunía a menudo y una vez por año hacía una misa con todos ellos en la Catedral. Pero los he favorecido, me convertí, he visto el bien que hacían. Porque en este momento de la Iglesia y amplío un poco la respuesta, creo que los movimientos son necesarios.

»Los movimientos son una gracia del Espíritu. ¿Pero como se puede sostener un movimiento que es tan libre? ¡Es que la Iglesia es libre! El Espíritu Santo hace lo que quiere, después él hace el trabajo de la armonía. Pero creo que los movimientos son una gracia, esos movimientos que tienen el Espíritu de la Iglesia. Por eso creo que el movimiento de Renovación Carismática no sólo sirve para evitar que algunos pasen a los pentecostales, sino que sirven a la Iglesia misma, que se renueva. Cada uno busca el movimiento según su carisma, donde lo lleva el Espíritu.

- ¿Está cansado?
- No estoy casado, yo estoy soltero. (risas)

- Usted dijo que la Iglesia sin la mujer pierde fecundidad. ¿Qué medidas concretas tomará por alcanzar esto, una mujer jefe dicasterio? Y una pregunta técnica: ¿en el avión pidió un acondicionamiento especial?
- Empezamos por lo último: este avión no tiene ningún acondicionamiento especial. Yo estoy adelante, tengo un buen asiento, común. Yo hice escribir una carta e hice hacer un llamado telefónico para decir que yo no quería acondicionamientos especiales. ¿Está claro?
»Segundo, la mujer: una Iglesia sin mujeres es como el Colegio Apostólico sin María. El rol de la mujer en la Iglesia no es sólo la maternidad, la madre de familia, sino que es más fuerte, es el icono de la Virgen, de la Madonna, esa que ayuda a crecer a la Iglesia.

»Piensen que la Virgen es más importante que los apóstoles. La Iglesia es femenina, es esposa, es madre. El rol de la mujer en la Iglesia no es sólo el de mamá, que trabaja, que me da… es otra cosa. Los papas, Pablo VI escribió una cosa lindísima sobre las mujeres, pero creo que debemos ir más adelante en la explicitación de este rol y carisma de la mujer en la Iglesia.

»No se puede entender una Iglesia sin mujeres, pero mujeres activas en la Iglesia, con su perfil, que llevan adelante. Yo pienso, un ejemplo que no tiene nada que ver con la Iglesia, pero es un ejemplo histórico en América Latina: Paraguay. Para mí la mujer del Paraguay es la mujer más gloriosa de América latina. quedaron después de la guerra OCHO mujeres por hombre. Y estas mujeres hicieron una elección difícil: la de tener hijos para salvar la patria, la cultura, la fe y la lengua.

»En la Iglesia hay que pensar en la mujer en esta perspectiva de elecciones arriesgadas, pero como mujer, hay que explicitar. Creo que aún no hemos hecho aún una profunda teología en la Iglesia. Sólo un poco de eso, un poco de aquello, lee la lectura, mujeres monaguillo, es la presidenta de Cáritas... Pero hay más, hay que hacer una profunda Teología de la mujer. Esto es lo que pienso.

- Santidad, buenas noches, queríamos saber cuál es su relación de trabajo, no tanto amistosa, de colaboración, con Benedicto XVI. No ha habido antes una circunstancia así y si tiene contactos frecuentes y si lo está ayudando en la carga.
- La última vez que hubo dos papas o tres papas no se hablaban entre ellos, se estaban peleando a ver quién era el verdadero. Tres llegaron a haber durante el Cisma de Occidente. Hay algo que califica mi relación con Benedicto: yo lo quiero mucho. Siempre lo quise mucho, para mí es un hombre de Dios, es un hombre humilde, que reza. Yo fui muy feliz cuando fue electo Papa.

»También cuando él renunció para mí fue un ejemplo de un grande, un hombre de Dios, un hombre de oración. Él ahora vive en el Vaticano y algunos me dicen "pero cómo se puede hacer esto, dos papas en el Vaticano, pero no te molesta, él no te hace la revolución en contra?". Todas las cosas que dicen, no?

»Pero yo encontré una frase para esto: es como tener al abuelo en casa, pero el abuelo sabio, en una familia el abuelo está en casa, es venerado, es amado, es escuchado. El es un hombre de una prudencia, no se mete. Yo lo dije muchas veces: "Santidad, haga su vida, venga con nosotros". Él vino para la inauguración de la estatua de San Miguel…. Para mí, esa frase dice todo: es como tener el abuelo en casa, es mi papá.

»Si yo tuviera una dificultad o tengo algo que no he entendido, puedo llamarlo. Y cuando fui para hablar de ese problema grande de Vatileaks él me dijo todo con una simplicidad. No sé si saben cuando nos habló en el discurso de despedida, el 28 de febrero, entre ustedes está el próximo Papa y yo prometo obediencia. Esto es grande, es un grande.

- Santo Padre buenas noches, gracias por haber traido tanta alegria para Brasil y gracias por responder preguntas. Quisiera saber porque usted ayer dijo a los obispos brasileños sobre la participación de las mujeres en la Iglesia. ¿Cómo debe ser participación de las mujeres en la Iglesia? Qué piensa de ordenación de las mujeres?- Como dije, sobre la participación de las mujeres en la Iglesia no nos podemos cerrar a que hagan las mujeres monaguillo, a la presidenta de Cáritas, a la catequista, tiene que haber algo más, con lo que dije de la Teología de la Mujeres.

»En cuanto a la ordenación de las mujeres la Iglesia ha hablado y dice no. Lo ha dicho Juan Pablo II, pero con una formulación definitiva. Esa puerta está cerrada. Pero sobre esto quiero decirles algo: la Virgen María era más importante que los apóstoles y que los obispos y que los diáconos y los sacerdotes.

»La mujer en la Iglesia es más importante que los obispos y que los curas. ¿Cómo? Esto es lo que debemos tratar de explicitar mejor. Creo que falta una explicación teológica sobre esto.

- Santo Padre, en este viaje usted ha hablado más de una vez de la misericordia. En cuanto al acceso de los sacramentos de los divorciados vueltos a casr, ¿existe la posibilidad de que algo cambie en la disciplina de la Iglesia y que estos sacramentos sean una ocasión de acercar a estas personas y ni una barrera?- Este es un tema que se pregunta siempre. La misericordia es más grande de los casos de que usted habla. Creo que este cambio de época y también tantos problemas de la Iglesia como los testimonios de algunos sacerdotes no buenos, de corrupción de la Iglesia, también el problema del clericalismo, ha dejado muchos heridos.

»Y la Iglesia es madre, debe ir a curar a los heridos con misericordia. Pero si el Señor no se cansa de perdonar, nosotros no tenemos otra elección que ésa. Primero de todo, curar los heridos. La Iglesia es mamá. Debe ir en este camino de la misericordia, encontrar una misericordia para todos.

»Pienso que cuando el hijo pródigo volvió a casa, el papá no le dijo ´¿quién sos? ¿qué hiciste con el dinero´. No, hizo una fiesta. Quizás luego, cuando el hijo quiso hablar, habló. Pero no sólo esperó, fue a encontrarlo. Esto es misericordia, esto es kairos.

»Esta primera intuición la tuvo Juan Pablo II, cuando él comenzó con Faustina Kowalska, la divina Misericordia, había intuido que era una necesidad de este tiempo.

»En cuanto el problema de la comunión a las personas en segunda unión -porque los divorciados sí pueden hacer la comunión-, creo que esto es necesario mirarlo en la totalidad de la pastoral matrimonial. Esto es un problema.

»Pero abro un paréntesis: los ortodoxos tienen una praxis diferente, ellos siguen la teología de la economía, hacen una segunda posibilidad y cierro paréntesis. Creo que este problema hay que estudiarlo en el marco de la pastoral matrimonial. Y por eso uno de los temas a consultar con estos 8 del consejo de cardenales, que nos reuniremos el 1, 2, 3 de octubre, es cómo seguir adelante en la pastoral matrimonial.

»Y otra segunda cosa, estuvo conmigo hace pocos días el secretario del sínodo de obispos, para el tema del próximo sínodo, es un tema antropológico, pero hablando y hablando vimos que este tema antropológico hay que tratarlo en la pastoral matrimonial profundo. Estamos en camino hacia una pastoral matrimonial profunda, es un problema y hay tantos problemas.

»Les digo una: mi antecesor, el cardenal Quarracino decía que la mitad de los matrimonios eran nulos porque se casan sin madurez, se casan sin darse cuenta de que es por toda la vida, quizás se casan por motivos sociales… y esto entra en la pastoral matrimonial.

»Y también el problema judicial de la nulidad de matrimonios también eso debemos revisar porque los tribunales eclesiásticos no bastan para eso. Es complejo el problema de la pastoral matrimonial. Gracias.

- Buenas noches Santo Padre, quisiera saber si usted desde cuando es Papa todavía se siente jesuita.- Es una pregunta teológica porque los jesuitas hacen votos de obediencia al Papa. Pero si el Papa es jesuita, quizás tiene que hacer voto de obediencia al Padre General de los Jesuitas (risas), no sé cómo se soluciona esto.

»Yo me siento jesuita en mi espiritualidad, en la espiritualidad de los ejercicios, en la espiritualidad que tengo en el corazón. Tanto me siento jesuita que en tres días iré a festejar con los jesuitas en la Iglesia de San Ignacio , haré una misa a la mañana, no he cambiado espiritualidad, sigo pensando como jesuita, no hipócritamente, pero pienso como jesuita.

- A los cuatro meses de su pontificado, ¿nos puede hacer un pequeño resumen? ¿Qué ha sido lo mejor, lo peor y qué le ha sorprendido más en este periodo?- De verdad que no sé cómo responder a esta pregunta. Cosas malas no ha habido. Cosas buenas sí. Por ejemplo el encuentro con los obispos italianos. Ha sido muy bonito.

»Una cosa dolorosa, que me ha golpeado el corazón, fue la visita a Lampedusa. Cuando llegan estas barcas, los dejan a algunas millas de distancia de la costa y ellos tienen que llegar solos. Ha sido doloroso porque pienso que estas personas son víctimas del sistema socioeconómico mundial.

»Pero la cosa peor [tono de broma] fue una ciática, de verdad, la tuve en el primer mes. Fue dolorosísimo. No se la deseo a ninguno. He encontrado muchas personas en el Vaticano. Pero buenas, buenas, buenas.

- En nombre de los 50.000 argentinos que me encontré y me decían vas a viajar con el Papa preguntarle cuándo va a viajar pero ya dijo que no va a viajar, entonces le voy a hacer una pregunta más difícil. ¿Se asustó cuando vio el informe Vatileaks?- No. Les voy a contar una anécdota sobre el informe Vatileaks. Cuando fui a ver al papa Benedicto, después de rezar en la capilla nos reunimos en el estudio y había una caja grande y un sobre. Benedicto me dijo: en esta caja grande están todas las declaraciones que han prestado los testigos. Y el resumen y las conclusiones finales están en este sobre. Y aquí se dice tal, tal, tal.… Lo tenía todo en la cabeza. Pero no, no me he asustado. Es un problema grande, pero no me he asustado.

-Dos cosas. La primera, ¿tiene la esperanza de que este viaje sirva para detener la pérdida de fieles que en Brasil ha sido muy fuerte? ¿Cree que su viaje puede contribuir a que la gente vuelva a la Iglesia? La segunda es más familiar: a usted le gustaba mucho la Argentina y llevaba muy en el corazón a Buenos Aires. Los argentinos se preguntan si usted no extraña ir en colectivo, andar por la calle...- Un viaje papal siempre hace bien, pero no solo por la presencia del Papa, pero esta Jornada de la Juventud se han movilizado muchos jóvenes y ellos harán mucho bien a la Iglesia. Creo que esto será positivo pero no solo por el viaje, sino sobre todo por la jornada. Ha sido un evento maravilloso. Y de Buenos Aires, sí. Buenos Aires me falta. Pero es una falta serena. Yo creo que usted conoce mejor con el libro que ha escrito...

- Gracias por haber mantenido la promesa de mantener las preguntas a la vuelta. La pregunta: usted va a canonizar a dos grandes papas, a Juan XXIII y a Juan Pablo II, quería saber cuál es según usted el modelo de santidad del uno y del otro y el impacto que han tenido en la Iglesia y en usted.
- Juan XXIII es un poco la figura del cura de pueblo. El cura que ama a cada uno de sus fieles y sabe cuidar a sus fieles. Y esto lo ha hecho como arzobispo, como nuncio...… Es un cura de pueblo bueno, y con un sentido del humor muy grande y una gran santidad.

»Cuando era nuncio, algunos no lo querían mucho en el Vaticano y cuando llegaba a llevar cosas o a pedir alguna cosa en las oficinas, lo hacían esperar. Nunca se quejaba. Rezaba el rosario, leía el breviario... Era un hombre humilde. Y también alguien que se preocupaba por los pobres.

»Una vez, el cardenal Casaroli volvió de una misión creo que en Turquía o en la antigua Checoslovaquia y fue a verlo para informarle de la misión, en aquellos tiempos de la diplomacia de pequeños pasos. Cuando Casaroli se iba, lo paró y le dijo: excelencia, una pregunta: ¿usted continua yendo a visitar a aquellos jóvenes presos la cárcel de menores de Casal del Marmo? El cardenal le dijo que sí y Juan XXIII le pidió: no los abandone nunca. Era un grande. Un hombre que se dejaba guiar por el Señor.

»Y Juan Pablo II fue un gran visionario de la Iglesia. Un hombre que ha llevado el Evangelio a todos. Es un san Pablo. Un grande. Hacer la ceremonia de canonización juntas es un mensaje a la Iglesia: estos dos son buenos.

»Y también siguen su curso las causas de Pablo VI y del papa Luciani. Quería decir que la fecha de canonización yo pensaba en diciembre, pero hay un gran problema: los pobres que tienen que venir de Polonia. Porque los que tienen dinero pueden venir en avión, pero para los pobres que tengan que venir en autobús el viaje en diciembre es muy duro. Creo que habrá que repensar la fecha. Yo he hablado con el cardenal X y hemos visto dos posibilidades, o Cristo Rey de este año o el domingo de la Misericordia del próximo año. Creo que es poco tiempo el Cristo Rey de este año. No sé, debo hablar otra vez con el cardenal X sobre esto.

- Quiero hacerle una pregunta un poco delicada. La historia de monseñor Ricca ha dado la vuelta al mundo, quería saber como va afrontar este asunto y todo lo relacionado con el lobby gay en el Vaticano.- Con respecto a monseñor Ricca, he hecho lo que el derecho canónico manda hacer, que es la investigación previa. Y esta investigación no dice nada de lo que se ha publicado. No hemos encontrado nada. Pero yo querría añadir una cosa sobre esto.

»Yo pienso que tantas veces en la Iglesia, con relación a este caso y a otros casos, se va a buscar los pecados de juventud, por ejemplo. Y se publican. Pero si una persona –laica, cura, o monja— comete un pecado y luego se arrepiente, el Señor la perdona. Y cuando el Señor perdona, olvida. Y esto para nuestra vida es importante. Cuando confesamos, el señor perdona y olvida.

»Y nosotros no tenemos derecho a no olvidar. Porque corremos el riesgo de que el Señor no se olvide de lo nuestro. Es un peligro. Lo importante es hacer una teología del pecado. Muchas veces pienso en San Pedro. Hizo de los peores pecados, renegar de Cristo. Y con ese pecado lo hicieron Papa.

»Y respondiendo a su otra pregunta concreta, hemos hecho la investigación previa y no hemos encontrado nada.

»Luego usted hablaba del lobby gay. Se escribe mucho del lobby gay. Todavía no me encontrado con ninguno que me dé el carné de identidad en el Vaticano donde lo diga. Dicen que los hay. Cuando uno se encuentra con una persona así, debe distinguir entre el hecho de ser gay del hecho de hacer lobby, porque ningún lobby es bueno. Si una persona es gay y busca al Señor y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para criticarlo? El catecismo de la Iglesia católica lo explica de forma muy bella esto. Dice que no se deben marginar a estas personas por eso. Hay que integrarlas en la sociedad. El problema no es tener esta tendencia.

»Debemos ser hermanos. El problema es hacer un lobby. De esta tendencia o lobby de los avaros, de los políticos, de los masones... Tantos lobbys. Este el problema más grande. Le agradezco tanto que me haya hecho esta pregunta. Gracias a todos.

Publicado en ReL

sábado, 27 de julio de 2013

DOMINGO XVII DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio
Una vez que estaba Jesús orando en cierto lugar, cuando terminó, uno de sus discípulos le dijo: «Señor, enséñanos a orar, como Juan enseñó a sus discípulos».
Él les dijo: «Cuando oréis, decid: Padre, santificado sea tu nombre, venga tu reino, danos cada día nuestro pan cotidiano, perdónanos nuestros pecados, porque también nosotros perdonamos a todo el que nos debe, y no nos dejes caer en la tentación».
Y les dijo: «Suponed que alguno de vosotros tiene un amigo, y viene durante la media noche y le dice: Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle; y, desde dentro, aquel le responde: No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos; os digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite.
Pues yo os digo a vosotros: pedid y se os dará, buscad y hallaréis, llamad y se os abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre vosotros, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, pues, que sois malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¿cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a los que se lo piden?»
 
Lc 11, 1-13
 
La oración de Jesús sorprende a los discípulos. Lo ven orar y piden aprender. El Maestro enseña con las obras y con las palabras. Con su obrar, provoca el comienzo de toda oración: los discípulos empiezan a orar cuando piden a Jesús ser instruidos. Con su decir, recoge esa petición y la lleva adonde puede ser colmada. En el camino que lleva a Jerusalén, las enseñanzas del Maestro sobre la oración ocupan un lugar destacado. No es posible completar el camino de la obediencia a la voluntad del Padre sin el aliento de la oración. Al orar, el Verbo encarnado prolonga en el tiempo su orientación eterna hacia al Padre. La oración de Jesucristo encierra el secreto de su identidad y de su misión. Para que llegáramos a ser hijos de Dios, se ha hecho hombre el Hijo de Dios; para que aprendamos a vivir como hijos de Dios, Jesucristo recoge nuestra petición, nos introduce en la escuela de su Corazón y nos regala en este Domingo tres lecciones de oración.

La primera lección está en el mismo Maestro. Jesús ora. El Hijo de Dios hecho hombre aprendió a orar conforme a su corazón de hombre. La novedad de su oración estriba en que Él ora como Hijo, es decir, ora lleno del Espíritu Santo en comunión perfecta con el Padre. Por eso, según los evangelistas, Jesús ora antes de los momentos decisivos de su misión. En la oración se expresa la entrega confiada a la voluntad del Padre. Cuando Jesús se retira a orar, lleva a los hombres en su oración y los ofrece al Padre. Con su sola acción, Jesús enseña a orar y mueve a la oración.

La segunda lección se refiere a lo que debemos decir y nos presenta la oración propia del discípulo de Cristo, el Padrenuestro. En esta oración se encuentra «el resumen de todo el Evangelio» (Tertuliano) y «la más perfecta de las oraciones, pues en ella no sólo pedimos todo lo que podemos desear con rectitud, sino además según el orden en que conviene desearlo. De modo que esta oración no sólo nos enseña a pedir, sino que también forma toda nuestra afectividad» (santo Tomás de Aquino). Si el evangelista san Mateo refiere la oración del Padrenuestro en su forma más desarrollada con siete peticiones, san Lucas transmite la misma oración en forma abreviada, con cinco peticiones, omitiendo las referencias a la voluntad del Padre y a la liberación del Maligno. Las primeras dos peticiones tienen por objeto la Gloria del Padre y nos recuerdan la orientación última de toda nuestra acción: A mayor gloria de Dios; las tres peticiones restantes presentan al Padre nuestros deseos: sustento del cuerpo y del alma mientras estamos en este mundo, para salir victoriosos en el combate contra el Tentador. La tradición cristiana ha visto en el pan cotidiano no sólo la referencia al alimento material, sino también al alimento espiritual de la Eucaristía.

La tercera lección instruye sobre la actitud perseverante y humilde que debe acompañar la oración del discípulo de Cristo. La perseverancia es hija de la confianza: la certeza respecto a la promesa del Señor sostiene la oración y lleva a su ejercicio insistente hasta parecer importuno. La humildad crece con la oración de petición, al tiempo que la exige como su condición previa. Ya sabe el Señor lo que necesitamos antes incluso de pedírselo. No por ello debe faltar la petición, pues sin ella nuestro corazón no estará preparado para recibir los dones del Señor.

+ José Rico Pavés
obispo auxiliar de Getafe/

viernes, 26 de julio de 2013

"NO PERDÁIS NUNCA LA ESPERANZA"

Texto íntegro del discurso del Papa en la Favela Varginha (Río de Janeiro).
No olvidamos a los fallecidos, heridos y familiares del accidente en Santiago de Compostela.
También encomendamos a nuestros adolescentes, monitores, a D. David Casas que están viviendo días de campamento y convivencia en Anaz (Cantabria)




Queridos hermanos y hermanas

Es bello estar aquí con ustedes. Ya desde el principio, al programar la visita a Brasil, mi deseo era poder visitar todos los barrios de esta nación.

Habría querido llamar a cada puerta, decir «buenos días», pedir un vaso de agua fresca, tomar un «cafezinho», hablar como amigo de casa, escuchar el corazón de cada uno, de los padres, los hijos, los abuelos... Pero Brasil, ¡es tan grande! Y no se puede llamar a todas las puertas.

Así que elegí venir aquí, a visitar vuestra Comunidad, que hoy representa a todos los barrios de Brasil. ¡Qué hermoso es ser recibidos con amor, con generosidad, con alegría! Basta ver cómo habéis decorado las calles de la Comunidad; también esto es un signo de afecto, nace del corazón, del corazón de los brasileños, que está de fiesta. Muchas gracias a todos por la calurosa bienvenida. Agradezco a Mons. Orani Tempesta y a los esposos Rangler y Joana sus cálidas palabras.

1. Desde el primer momento en que he tocado el suelo brasileño, y también aquí, entre vosotros, me siento acogido. Y es importante saber acoger; es todavía más bello que cualquier adorno.

Digo esto porque, cuando somos generosos en acoger a una persona y compartimos algo con ella —algo de comer, un lugar en nuestra casa, nuestro tiempo— no nos hacemos más pobres, sino que nos enriquecemos. Ya sé que, cuando alguien que necesita comer llama a su puerta, siempre encuentran ustedes un modo de compartir la comida; como dice el proverbio, siempre se puede «añadir más agua a los frijoles». Y lo hacen con amor, mostrando que la verdadera riqueza no está en las cosas, sino en el corazón.

Y el pueblo brasileño, especialmente las personas más sencillas, pueden dar al mundo una valiosa lección de solidaridad, una palabra a menudo olvidada u omitida, porque es incómoda.

Me gustaría hacer un llamamiento a quienes tienen más recursos, a los poderes públicos y a todos los hombres de buena voluntad comprometidos en la justicia social: que no se cansen de trabajar por un mundo más justo y más solidario. Nadie puede permanecer indiferente ante las desigualdades que aún existen en el mundo.

Que cada uno, según sus posibilidades y responsabilidades, ofrezca su contribución para poner fin a tantas injusticias sociales. No es la cultura del egoísmo, del individualismo, que muchas veces regula nuestra sociedad, la que construye y lleva a un mundo más habitable, sino la cultura de la solidaridad; no ver en el otro un competidor o un número, sino un hermano.



Deseo alentar los esfuerzos que la sociedad brasileña está haciendo para integrar todas las partes de su cuerpo, incluidas las que más sufren o están necesitadas, a través de la lucha contra el hambre y la miseria.

Ningún esfuerzo de «pacificación» será duradero, ni habrá armonía y felicidad para una sociedad que ignora, que margina y abandona en la periferia una parte de sí misma. Una sociedad así, simplemente se empobrece a sí misma; más aún, pierde algo que es esencial para ella.

Recordémoslo siempre: sólo cuando se es capaz de compartir, llega la verdadera riqueza; todo lo que se comparte se multiplica. La medida de la grandeza de una sociedad está determinada por la forma en que trata a quien está más necesitado, a quien no tiene más que su pobreza.

2. También quisiera decir que la Iglesia, «abogada de la justicia y defensora de los pobres ante intolerables desigualdades sociales y económicas, que claman al cielo» (Documento de Aparecida, 395), desea ofrecer su colaboración a toda iniciativa que pueda significar un verdadero desarrollo de cada hombre y de todo el hombre. Queridos amigos, ciertamente es necesario dar pan a quien tiene hambre; es un acto de justicia.

Pero hay también un hambre más profunda, el hambre de una felicidad que sólo Dios puede saciar. No hay una verdadera promoción del bien común, ni un verdadero desarrollo del hombre, cuando se ignoran los pilares fundamentales que sostienen una nación, sus bienes inmateriales: la vida, que es un don de Dios, un valor que siempre se ha de tutelar y promover; la familia, fundamento de la convivencia y remedio contra la desintegración social; la educación integral, que no se reduce a una simple transmisión de información con el objetivo de producir ganancias; la salud, que debe buscar el bienestar integral de la persona, incluyendo la dimensión espiritual, esencial para el equilibrio humano y una sana convivencia; la seguridad, en la convicción de que la violencia sólo se puede vencer partiendo del cambio del corazón humano.

3. Quisiera decir una última cosa. Aquí, como en todo Brasil, hay muchos jóvenes. Queridos jóvenes, ustedes tienen una especial sensibilidad ante la injusticia, pero a menudo se sienten defraudados por los casos de corrupción, por las personas que, en lugar de buscar el bien común, persiguen su propio interés. A ustedes y a todos les repito: nunca se desanimen, no pierdan la confianza, no dejen que la esperanza se apague. La realidad puede cambiar, el hombre puede cambiar. Sean los primeros en tratar de hacer el bien, de no habituarse al mal, sino a vencerlo.

La Iglesia los acompaña ofreciéndoles el don precioso de la fe, de Jesucristo, que ha «venido para que tengan vida y la tengan abundante» (Jn 10,10).

Hoy digo a todos ustedes, y en particular a los habitantes de esta Comunidad de Varginha: No están solos, la Iglesia está con ustedes, el Papa está con ustedes. Llevo a cada uno de ustedes en mi corazón y hago mías las intenciones que albergan en lo más íntimo: la gratitud por las alegrías, las peticiones de ayuda en las dificultades, el deseo de consuelo en los momentos de dolor y sufrimiento.

Todo lo encomiendo a la intercesión de Nuestra Señora de Aparecida, la Madre de todos los pobres del Brasil, y con gran afecto les imparto mi Bendición.



miércoles, 24 de julio de 2013

ESPERAR, DEJARSE SORPRENDER Y VIVIR CON ALEGRÍA

Homilía del papa Francisco 

en el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida:


 
 Venerados hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
Queridos hermanos y hermanas,
¡Qué alegría venir a la casa de la Madre de todo brasileño, el Santuario de Nuestra Señora de Aparecida! Al día siguiente de mi elección como Obispo de Roma fui a la Basílica de Santa María la Mayor, en Roma, con el fin de encomendar a la Virgen mi ministerio como Sucesor de Pedro. Hoy he querido venir aquí para pedir a María, nuestra Madre, el éxito de la Jornada Mundial de la Juventud, y poner a sus pies la vida del pueblo latinoamericano.
Quisiera ante todo decirles una cosa. En este santuario, donde hace seis años se celebró la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y el Caribe, ha ocurrido algo muy hermoso, que he podido constatar personalmente: ver cómo los obispos —que trabajaban sobre el tema del encuentro con Cristo, el discipulado y la misión— se sentían alentados, acompañados y en cierto sentido inspirados por los miles de peregrinos que acudían cada día a confiar su vida a la Virgen: aquella Conferencia ha sido un gran momento de Iglesia. Y, en efecto, puede decirse que el Documento de Aparecida nació precisamente de esta urdimbre entre el trabajo de los Pastores y la fe sencilla de los peregrinos, bajo la protección materna de María. La Iglesia, cuando busca a Cristo, llama siempre a la casa de la Madre y le pide: «Muéstranos a Jesús». De ella se aprende el verdadero discipulado. He aquí por qué la Iglesia va en misión siguiendo siempre la estela de María.
Hoy, en vista de la Jornada Mundial de la Juventud que me ha traído a Brasil, también yo vengo a llamar a la puerta de la casa de María —que amó a Jesús y lo educó— para que nos ayude a todos nosotros, Pastores del Pueblo de Dios, padres y educadores, a transmitir a nuestros jóvenes los valores que los hagan artífices de una nación y de un mundo más justo, solidario y fraterno. Para ello, quisiera señalar tres sencillas actitudes, tres sencillas actitudes: mantener la esperanza, dejarse sorprender por Dios y vivir con alegría.
1. Mantener la esperanza. La Segunda Lectura de la Misa presenta una escena dramática: una mujer —figura de María y de la Iglesia— es perseguida por un dragón —el diablo— que quiere devorar a su hijo. Pero la escena no es de muerte sino de vida, porque Dios interviene y pone a salvo al niño (cf. Ap 12,13a-16.15-16a). Cuántas dificultades hay en la vida de cada uno, en nuestra gente, nuestras comunidades. Pero, por más grandes que parezcan, Dios nunca deja que nos hundamos. Ante el desaliento que podría haber en la vida, en quien trabaja en la evangelización o en aquellos que se esfuerzan por vivir la fe como padres y madres de familia, quisiera decirles con fuerza: Tengan siempre en el corazón esta certeza: Dios camina a su lado, en ningún momento los abandona. Nunca perdamos la esperanza. Jamás la apaguemos en nuestro corazón. El «dragón», el mal, existe en nuestra historia, pero no es el más fuerte. El más fuerte es Dios, y Dios es nuestra esperanza. Es cierto que hoy en día, todos un poco, y también nuestros jóvenes, sienten la sugestión de tantos ídolos que se ponen en el lugar de Dios y parecen dar esperanza: el dinero, el éxito, el poder, el placer. Con frecuencia se abre camino en el corazón de muchos una sensación de soledad y vacío, y lleva a la búsqueda de compensaciones, de estos ídolos pasajeros. Queridos hermanos y hermanas, seamos luces de esperanza. Tengamos una visión positiva de la realidad. Demos aliento a la generosidad que caracteriza a los jóvenes, ayudémoslos a ser protagonistas de la construcción de un mundo mejor: son un motor poderoso para la Iglesia y para la sociedad. Ellos no sólo necesitan cosas. Necesitan sobre todo que se les propongan esos valores inmateriales que son el corazón espiritual de un pueblo, la memoria de un pueblo. Casi los podemos leer en este santuario, que es parte de la memoria de Brasil: espiritualidad, generosidad, solidaridad, perseverancia, fraternidad, alegría; son valores que encuentran sus raíces más profundas en la fe cristiana.
2. La segunda actitud: dejarse sorprender por Dios. Quien es hombre, mujer de esperanza —la gran esperanza que nos da la fe— sabe que Dios actúa y nos sorprende también en medio de las dificultades. Y la historia de este santuario es un ejemplo: tres pescadores, tras una jornada baldía, sin lograr pesca en las aguas del Río Parnaíba, encuentran algo inesperado: una imagen de Nuestra Señora de la Concepción. ¿Quién podría haber imaginado que el lugar de una pesca infructuosa se convertiría en el lugar donde todos los brasileños pueden sentirse hijos de la misma Madre? Dios nunca deja de sorprender, como con el vino nuevo del Evangelio que acabamos de escuchar. Dios guarda lo mejor para nosotros. Pero pide que nos dejemos sorprender por su amor, que acojamos sus sorpresas. Confiemos en Dios. Alejados de él, el vino de la alegría, el vino de la esperanza, se agota. Si nos acercamos a él, si permanecemos con él, lo que parece agua fría, lo que es dificultad, lo que es pecado, se transforma en vino nuevo de amistad con él.
3. La tercera actitud: vivir con alegría. Queridos amigos, si caminamos en la esperanza, dejándonos sorprender por el vino nuevo que nos ofrece Jesús, ya hay alegría en nuestro corazón y no podemos dejar de ser testigos de esta alegría. El cristiano es alegre, nunca triste. Dios nos acompaña. Tenemos una Madre que intercede siempre por la vida de sus hijos, por nosotros, como la reina Esther en la Primera Lectura (cf. Est 5,3). Jesús nos ha mostrado que el rostro de Dios es el de un Padre que nos ama. El pecado y la muerte han sido vencidos. El cristiano no puede ser pesimista. No tiene el aspecto de quien parece estar de luto perpetuo. Si estamos verdaderamente enamorados de Cristo y sentimos cuánto nos ama, nuestro corazón se «inflamará» de tanta alegría que contagiará a cuantos viven a nuestro alrededor. Como decía Benedicto XVI, aquí en este Santuario: «El discípulo sabe que sin Cristo no hay luz, no hay esperanza, no hay amor, no hay futuro» (Discurso Inaugural de la V Conferencia general del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, Aparecida, 13 de mayo 2007: Insegnamenti III/1 [2007], p. 861).
Queridos amigos, hemos venido a llamar a la puerta de la casa de María. Ella nos ha abierto, nos ha hecho entrar y nos muestra a su Hijo. Ahora ella nos pide: «Hagan todo lo que él les diga» (Jn 2,5). Sí, Madre nuestra, nos comprometemos a hacer lo que Jesús nos diga. Y lo haremos con esperanza, confiados en las sorpresas de Dios y llenos de alegría. Que así sea.

martes, 23 de julio de 2013

UN SURFISTA BRASILEÑO, CAMINO A LOS ALTARES

Los surfistas de medio mundo pueden estar contentos ante la posibilidad de tener, en un futuro no muy lejano, un santo que les proteja y que sea su patrón. 

No es una broma. La Iglesia católica ha iniciado la causa de beatificación de Guido Schäffer, muerto en 2009 a los 34 años en la playa de Barra de Tijuca, Rio de Janeiro (Brasil), mientras practicaba el surf tras recibir un golpe que lo dejó inconsciente y, posteriormente, se ahogó. 

Modelo de cristiano para la JMJ Rio2013Además, la organización de la Jornada Mundial de la Juventud Rio 2013 lo ha encaramado como modelo de joven cristiano, para lo cual se han realizado documentales y libros como "El ángel surfista" del escritor Manuel Arouca.

De familia acomodada
Guido Schäffer era joven, surfista, carioca y de familia acaudalada. Hablaba la jerga de los jóvenes de su barrio, el exclusivo Copacabana, y tuvo una novia formal que muchos presentían que podía acabar en boda. Hay unanimidad en calificarlo como alegre y vitalista. Se hizo hizo médico, un gran médico, según confirman su profesores de facultad y jefes en el Hospital.

Alegre y vitalista
Tuvo una infancia normal. Pasaba mucho tiempo en la playa surfeando, su gran pasión, y practicaba, además, otros deportes en compañía de amigos. Siempre estaba rodeado de gente.. su alegría contagiaba, y su trato fácil hacía el resto para que fuera un imán en las relaciones sociales.

Una familia católica
Sus padres fueron decisivos en la espiritualidad de Guido. Iban siempre a la Eucaristía dominical en familia y rezaban todas las noches juntos. Además, su madre participaba activamente en el grupo de oración Buen Pastor, de la Renovación Carismática Católica, y evangelizaba como voluntaria en escuelas públicas.
Guido invitaba desde adolescente a sus amigos para que acudieran a algún retiro espiritual, en especial el del Cenáculo, que organizaba el Movimiento Sacerdotal Mariano, y al que acudía todos los meses su madre.

Un cambio brutalAl iniciar la carrera de Medicina, Guido se integró en el grupo Fuego del Espíritu Santo, otra comunidad carismática que atendía a los pobres de las Hermanas de la Caridad. Pero lo que activó un cambió total en la vida de Guido fue una frase que escuchó en un retiro: "No apartes la cara ante ningún hombre y Dios tampoco la apartará de ti". Éste texto de Tobías le "golpeó" de tal manera que rememoró las veces que había desviado la cara ante algún pobre, y tras ponerse de rodillas y pedir perdón al Señor por estas pobrezas, le suplicó: "Jesús, ayúdame a cuidar a los pobres".

Un libro de LarrañagaOtro hecho que le marcó fue la lectura del libro "El hermano de Asís" (San Pablo), escrito por el capuchino español Ignacio Larrañaga, fundador de los Talleres de Oración y Vida, que le dio "una gran luz de Dios en su vida".
¿Su preocupación? Salvar almasLa hermana Irma Caritas, misionera de la Caridad de Madre Teresa de Calcuta compartió mucho tiempo con Guido en la atención de los "hermanos de la calle". Lo conocía bien. Dice de él que "su única preocupación era salvar almas. Llevar a todos a un encuentro personal con Cristo. Para eso no media esfuerzos. De hecho, toda su conversación estaba direccionada con Él y hacia Él. No perdía una oportunidad de proclamar a Jesús ya fueran con palabras o con su propio ejemplo".

"Cuando atendía a los hermanos de la calle -continúa la hermana Irma-, no los cuidaba únicamente la salud del cuerpo, sino sobre todo, el del alma. A ninguno de los pacientes dejaba de hablares de Cristo. Muchos de ellos salían del consultorio con lágrimas y profundamente tocados. Oraba por cada uno de ellos y les invitaba a recibir los sacramentos como fuente de gracia y comunión con Dios".

"Muchas veces usaba los carismas que el Señor le concedía. Varias veces presencié cómo daba palabras de conocimiento a sus pacientes. A todos trataba con delicadeza, paciencia y comprensión. Nunca lo vi irritado o impaciente con ninguno. Incluso cuando alguien llegaba borracho o con sobredosis de drogas, Guido procuraba calmarlos... siempre tenía tiempo para cada uno. Su ejemplo me edificaba y corregía", concluye la misionera de la Caridad.

Daba testimonio de su fePor su parte, Clementino Fraga Filho, profesor residente de Guido en el Hospital Santa Casa de la Misericordia, señala que "ejerciendo como médico, en todo el tiempo daba testimonio de su fe, y vivía conforme a los valores cristianos de cordialidad, templanza, caridad y justicia".

En el seminario
Guido dejó a su novia y siguió la llamada al sacerdocio. Entró en el seminario de san José (Rio de Janeiro) y según sus compañeros de curso "nunca hablaba mal de nadie y cuando se encontraba en medio de alguna discusión, intentaba con habilidad desviar el asunto".

También destacaba por un profundo conocimiento de la Sagradas Escrituras y una memoria prodigiosa capaz de citar "al corrillo" textos de la Biblia. Asimismo, su amor por la Eucaristía era grande y, como médico, hablaba de su poder de sanación tanto en el alma como para el cuerpo.

El seminario no hizo de Guido un hombre serio. Al contrario, ni perdió su alegría ni su forma extrovertida de ser. Seguía en contacto con sus amigos surfistas y les hablaba de Dios... lo mismo con los drogadictos y alcohólicos a los que diariamente trataba.

El padre Jorge Luiz Neves, más conocido como el padre Jorjâo, gran amigo de Guido, al que lo acogió en el grupo de oración de la parroquia de Nuestra Señora de la Paz cuando era un jovencito señala que "la vida de Guido desmiente el discurso de los mass-media, que repiten machaconamente que la gente de Iglesia es triste, aburrida y tediosa".

Seminarista comprometido
Durante su estancia en el seminario, Guido continuaba asistiendo a "sus hermanos de la calle", llevando comida por las noches a la favelas más pobres, escuchando con cariño, orando y aconsejando a los más desfavorecidos. A todos atendía como médico de forma gratuita.

Una de esas noches hacía mucho frío, y uno de los moradores de una barraca construida con material de desecho estaba tiritando sin poder entrar en calor. Guido, sin pensárselo, se quitó su cazadora de cuero, y se la regaló al indigente. Dicen sus amigos que ese fue uno de los días más felices de su vida.

Guido, a los altaresFueron tantos los testimonios de santidad atribuidos Guido Schäffer que recibió el arzobispo de Rio de Janeiro, que la diócesis decidió abrir formalmente la causa de beatificación del joven surfista, recayendo en Don Roberto Lopes, obispo auxiliar de Rio de Janeiro, la  postulación de la misma.

Guido Schäffer, ruega por nosotros... 

Oración para la devoción privada"Amado Dios y Señor que a través de la vida de vuestro joven Guido Schäffer, nos enseñaste con su ejemplo y ardor misionero a lanzarnos mar a dentro en el camino de la fe, concédenos por su testimonio de joven médico, seminarista y surfista, anunciar con renovado ardor vuestra Palabra y alcanzar por su intercesión la gracia que pedimos (pedir la gracia) a fin de que tengamos un día la alegría de verlo elevado a la gloria de los altares. Por vuestro Señor Jesucristo, hijo bendito de la Virgen María, Madre del Amor Hermoso, Él que es Dios con nosotros en la unidad del Espíritu Santo. Amén

(Rezar un Padrenuestro, Avemaría y Gloria)

De conformidad con los decretos del Papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica, y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público.

Publicado en ReL

lunes, 22 de julio de 2013

EMPIEZA LA JMJ RÍO 2013

Mañana se inicia oficialmente la Jornada Mundial de la Juventud de Río de Janeiro.
Miles de jóvenes ya están en Brasil y acaban de finalizar su Semana Misionera, que ha tenido lugar en las parroquias de acogida.
Un grupo de peregrinos Toledanos, acompañados por D. Braulio ya están allí para vivir esta experiencia gozosa de fe y de comunión con la Iglesia.
Hoy compartimos la oración por la JMJ. Encomendemos sus frutos... que todo sea para mayor gloria de Dios.

¡Oh Padre! enviaste a Tu Hijo Eterno para salvar el mundo y elegiste hombres y mujeres para que, por Él, con Él y en Él proclamaran la Buena Noticia a todas las naciones. Concede las gracias necesarias para que brille en el rostro de todos los jóvenes la alegría de ser, por la fuerza del Espíritu, los evangelizadores que la Iglesia necesita en el Tercer Milenio.
¡Oh Cristo! Redentor de la humanidad, Tu imagen de brazos abiertos en la cumbre del Corcovado acoge a todos los pueblos. En Tu ofrecimiento pascual, nos condujiste por medio del Espíritu Santo al encuentro filial con el Padre. Los jóvenes, que se alimentan de la Eucaristía, Te oyen en la Palabra y Te encuentran en el hermano, necesitan Tu infinita misericordia para recorrer los caminos del mundo como discípulos misioneros de la nueva evangelización.
¡Oh Espíritu Santo! Amor del Padre y del Hijo, con el esplendor de Tu Verdad y con el fuego de Tu amor, envía Tu Luz sobre todos los jóvenes para que, impulsados por la Jornada Mundial de la Juventud, lleven a los cuatros rincones del mundo la fe, la esperanza y la caridad, convirtiéndose en grandes constructores de la cultura de la vida y de la paz y los protagonistas de un nuevo mundo.
¡Amén!


domingo, 21 de julio de 2013

DOMINGO XVI DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio
En aquel tiempo, entró Jesús en una aldea, y una mujer llamada Marta lo recibió en su casa. Ésta tenía una hermana llamada María, que, sentada junto a los pies del Señor, escuchaba su palabra. Marta, en cambio, andaba muy afanada con los muchos servicios; hasta que, acercándose, dijo:
«Señor, ¿no te importa que mi hermana me haya dejado sola para servir? Dile que me eche una mano».
Respondiendo, le dijo el Señor:
«Marta, Marta, andas inquieta y preocupada con muchas cosas; sólo una es necesaria. María, pues, ha escogido la parte mejor, y no le será quitada».
 
Lucas 10, 38-42
 
De camino a Jerusalén, Jesús se detiene en una aldea y una mujer llamada Marta lo recibe en su casa. Al inicio del camino, los samaritanos no le habían dado alojamiento. Días después, en diálogo con un letrado, Jesús revela el secreto de la misericordia proponiendo el ejemplo de un buen samaritano. Las enseñanzas del Maestro son siempre sorprendentes. Ahora, la hospitalidad de dos hermanas es ocasión para que el Señor se muestre como huésped e instruya a los suyos sobre el modo de acogerle. Unas palabras son para el camino, otras para la casa. Al llegar de manos de la Iglesia al XVI Domingo del Tiempo ordinario, se nos brinda la oportunidad de aprender con Marta y María a acoger al Señor.

 El evangelista san Lucas construye el relato en torno a Jesús: Él llega a la aldea, es recibido en una casa, distribuye la palabra, provoca las entradas y salidas de Marta, centra la quietud de María, recibe la pregunta de aquélla y protege el silencio de ésta. El Huésped resulta ser el Señor de la casa.
Después de Jesucristo, la atención se traslada a Marta. De ella, dice el evangelista que es la casa donde el Señor es recibido; se multiplica en las tareas domésticas; se lamenta por no dar abasto con el servicio; traslada a Jesús el lamento porque la hermana no ayuda; le pide que intervenga; y recibe la ternura del Señor en palabras de reproche que encierran la enseñanza sobre la parte mejor. Jesús no reprende a Marta por su trabajo, sino por no hacerlo centrado en Él, como María. Recibir al Señor requiere el compromiso de la acción. Si Marta hubiera estado embebida en la sola escucha, como su hermana, «no hubiera quien diera de comer a este divino huésped» (santa Teresa de Jesús).

Cuando el trabajo es desbordante y se olvida su motivo, vienen las comparaciones, y la obra que era buena queda en evidencia ante la que es mejor. El Señor no quiere inquietud ni nerviosismo en la relación con Él. La preocupación por las cosas del Señor no debe quebrar el trato sereno con el Señor de las cosas. La sola cosa necesaria, que da sentido al trabajo y a la quietud, es estar con Quien sabemos que nos ama. El relato evangélico se refiere, en fin, a María, la hermana de Marta. De ella no se narra diálogo alguno, sólo el gesto y la actitud: a los pies del Señor escucha sus palabras. Marta se enfada con ella, pero el Señor defiende su elección. Al tratar con el Señor se deben cuidar todas las partes: la parte buena, que consiste en atender a las necesidades de la humanidad asumida por el Verbo; y la parte mejor, que consiste en recibir al Verbo mismo en su palabra. Mientras estamos en este mundo, es imprescindible custodiar la parte mejor (atención a la Palabra) para ser solícitos en la ejecución de la parte buena (cuidar a Jesús en las necesidades de los demás).

La Tradición cristiana ha extraído de este pasaje evangélico dos tipos de enseñanzas. Leyéndolo a nivel personal, ha reconocido en Marta y María las actitudes que deben ponerse en juego en el trato con Jesucristo. El cuidado de los asuntos materiales y externos en la relación con el Señor no debe llevar al descuido de la escucha interior. El mucho hacer no debe impedir el siempre escuchar. Leyéndolo a nivel eclesial, Marta y María representan los carismas de acción y contemplación que suscita el Espíritu Santo en la Iglesia para, siempre y en todo, hacer presente al Señor de la casa.

+ José Rico Pavés
obispo auxiliar de Getafe

viernes, 19 de julio de 2013

"DEJADLES VIVIR"

José Miguel Seguido, es un cantautor cristiano natural del Villanueva de Bogas y vecino de nuestro pueblo.
Ha compuesto esta canción a favor de la vida del no nacido y buscando, a través de la música, ayudar a las mujeres que se ven en un callejón en el que aparentemente no hay salida.

jueves, 18 de julio de 2013

"ADOPTA" CON TU ORACIÓN A UN VOLUNTARIO DE LA JMJ

Desde  May feelings se promueve una campaña de oración por los voluntarios y colaboradores que estarán en la Jornada de la ciudad de Río de Janerio (Brasil) en el JMJ 2013.
En la campaña online se adopta a un voluntario, con solo darle click al botón  "Pray"  y de inmediato se recibe el nombre de un joven y el país de origen. También, se puede ver un mapa en tiempo real donde las personas están orando en todo el mundo.
La Jornada Mundial de la Juventud se realizará del 23 al 28 de julio.
 

miércoles, 17 de julio de 2013

DIOS EN UNA SILLA DE RUEDAS

martes, 16 de julio de 2013

NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN




Felicidades a todas los que llevan este nombre, también a la familia Carmelita, especialmente a nuestra paisana M. Teresa del Sgdo Corazón, Carmelita Descalza en La Encarnación (Avila).


Memoria de la Bienaventurada Virgen María del Monte Carmelo, monte en el que Elías consiguió que el pueblo de Israel volviese a dar culto al Dios vivo y en el que, más tarde, algunos, buscando la soledad, se retiraron para hacer vida eremítica, dando origen con el correr del tiempo a una orden religiosa de vida contemplativa, que tiene como patrona y protectora a la Madre de Dios.

Desde los antiguos ermitaños que se establecieron en el Monte Carmelo, Los Carmelitas han sido conocidos por su profunda devoción a la Santísima Virgen. Ellos interpretaron la nube de la visión de Elías (1 Reyes 18, 44) como un símbolo de la Virgen María Inmaculada. Ya en el siglo XIII, cinco siglos antes de la proclamación del dogma, el misal Carmelita contenía una Misa para la Inmaculada Concepción.

En las palabras de Benedicto XVI, 15,VII,06:
"El Carmelo, alto promontorio que se yergue en la costa oriental del Mar Mediterráneo, a la altura de Galilea, tiene en sus faldas numerosas grutas naturales, predilectas de los eremitas. El más célebre de estos hombres de Dios fue el gran profeta Elías, quien en el siglo IX antes de Cristo defendió valientemente de la contaminación de los cultos idolátricos la pureza de la fe en el Dios único y verdadero. Inspirándose en la figura de Elías, surgió al Orden contemplativa de los «Carmelitas», familia religiosa que cuenta entre sus miembros con grandes santos, como Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresa del Niño Jesús y Teresa Benedicta de la Cruz (en el siglo, Edith Stein). Los Carmelitas han difundido en el pueblo cristiano la devoción a la Santísima Virgen del Monte Carmelo, señalándola como modelo de oración, de contemplación y de dedicación a Dios. María, en efecto, antes y de modo insuperable, creyó y experimentó que Jesús, Verbo encarnado, es el culmen, la cumbre del encuentro del hombre con Dios. Acogiendo plenamente la Palabra, «llegó felizmente a la santa montaña» (Oración de la colecta de la Memoria), y vive para siempre, en alma y cuerpo, con el Señor. A la Reina del Monte Carmelo deseo hoy confiar todas las comunidades de vida contemplativa esparcidas por el mundo, de manera especial las de la Orden Carmelitana, entre las que recuerdo el monasterio de Quart, no muy lejano de aquí [Valle de Aosta]. Que María ayude a cada cristiano a encontrar a Dios en el silencio de la oración.

La estrella del Mar y los Carmelitas

Los marineros, antes de la edad de la electrónica, dependían de las estrellas para marcar su rumbo en el inmenso océano. De aquí la analogía con La Virgen María quien como, estrella del mar, nos guía por las aguas difíciles de la vida hacia el puerto seguro que es Cristo.

Por la invasión de los sarracenos, los Carmelitas se vieron obligados a abandonar el Monte Carmelo. Una antigua tradición nos dice que antes de partir se les apareció la Virgen mientras cantaban el Salve Regina y ella prometió ser para ellos su Estrella del Mar. Por ese bello nombre conocían también a la Virgen porque el Monte Carmelo se alza como una estrella junto al mar.

Los Carmelitas y la devoción a la Virgen del Carmen se difunden por el mundo

La Virgen Inmaculada, Estrella del Mar, es la Virgen del Carmen, es decir a la que desde tiempos remotos se venera en el Carmelo. Ella acompañó a los Carmelitas a medida que la orden se propagó por el mundo. A los Carmelitas se les conoce por su devoción a la Madre de Dios, ya que en ella ven el cumplimiento del ideal de Elías. Incluso se le llamó: "Los hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo". En su profesión religiosa se consagraban a Dios y a María, y tomaban el hábito en honor ella, como un recordatorio de que sus vidas le pertenecían a ella, y por ella, a Cristo.

La devoción a la Virgen del Carmen se propagó particularmente en los lugares donde los carmelitas se establecieron. 
Fuente: Catholic.net

lunes, 15 de julio de 2013

QUE HAY DETRÁS DEL DESCONTENTO

Hoy empieza el campamento parroquial en Tarazona. Lo ponemos en manos del Señor: a los niños que participan, a sus familias y  monitores, a D. Natalio que les acompaña. Que de fruto abundante.


El descontento nace por muchos motivos. A veces, por los hechos que nos rodean. Otras veces, desde nuestro propio corazón.

Los hechos son imprevisibles. El autobús llega tarde. El día que amanece sin nubes termina con un aguacero inesperado. Un amigo nos deja en la estacada. Llega la factura de la luz con cifras astronómicas.

El corazón se siente abrumado ante acontecimientos inesperados y negativos. Una extraña tristeza nos engulle poco a poco. Sentimos que el mundo es un lugar hostil, que hay enemigos agazapados detrás de cada esquina. El descontento nos domina.

Otras veces el descontento surge desde uno mismo. Los hechos siguen un curso normal, sereno, más o menos ordenado. El autobús mantiene una puntualidad exquisita. El día está sereno. El amigo nos ofrece palabras de apoyo. No hay facturas pendientes.

Sin embargo... algo dentro de uno mismo susurra que no todo va bien. ¿Es que nacimos para estar sin problemas? ¿Es que la felicidad consiste en que todo ocurra como me agrada?

El descontento interior surge, entonces, cuando vemos que la propia existencia es gris, monótona, aburrida. Falta el fuego de un amor dispuesto al sacrificio. Falta valor para enfrentarse a la injusticia. Falta ese espíritu sanamente aventurero que rompe esquemas fríos y nos impulsa a conquistas buenas, bellas, atrevidas.

No nacimos para estar tranquilos ni para ahogar ideales nobles. No subsistimos para evitar obstáculos y narcotizar la conciencia. Nuestros corazones están hechos para amores grandes.

Detrás de ese descontento que denuncia mi tibieza se esconde, respetuosamente, la voz de Dios. Espera, hoy como en tantas otras ocasiones, que abra los ojos del alma y que lea el Evangelio.

Entonces descubriré dentro de mí una invitación a destruir el egoísmo, a romper con avaricias inveteradas, a navegar por nuevos mares. Seré capaz de empezar a imitarle, manso y humilde Cordero, en el único modo de vivir con plenitud la aventura humana: dar cariñosamente la vida por los hermanos.



P. Fernando Pascual LC

sábado, 13 de julio de 2013

DOMINGO XV DEL TIEMPO ORDINARIO

Evangelio
En aquel tiempo, se levantó un maestro de la ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: «Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?»
Él le dijo: «¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?»
Él respondió: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu fuerza, y con toda tu mente. Y al prójimo como a ti mismo».
Él le dijo: «Has respondido correctamente. Haz esto y tendrás la vida».
Pero el maestro de la ley, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»
Respondió Jesús diciendo:
«Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino, y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio; al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje llegó adonde estaba él y, al verlo, se compadeció, y acercándose, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y le dijo: Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando vuelva. ¿Cuál de estos tres te parece que ha sido el prójimo del que cayó en manos de los bandidos?»
Él dijo: «El que practicó la misericordia con él».
Jesús le dijo: «Anda y haz tú lo mismo».
 
Lucas 10, 25-37
 
El corazón de la Ley es tarea de amor. En sus preceptos se expresa la voluntad de Dios y en su cumplimiento está la salvación del hombre. Quien se sabe la Ley pero no cumple su tarea, no abraza la voluntad de Dios y se cierra a la salvación. Un letrado se acerca a Jesús para ponerlo a prueba: conoce la Ley y sus preceptos, pero su saber no se traduce en obras. Por dos veces, Jesús le invita a poner en práctica sus conocimientos. Sin ejercicio, su saber sirve de poco. El que quería probar a Jesús se ha visto probado. Ahora tiene la oportunidad de adquirir la verdadera sabiduría, la que se adquiere en coloquio sincero con el Señor y en la práctica compasiva de la misericordia. Al llegar con la Iglesia al Domingo XV del Tiempo Ordinario, Jesús sale a nuestro paso en la Liturgia y nos enseña que, para conocer de verdad los preceptos del Señor, hay que llevarlos a la práctica. Sus enseñanzas nos descubren cómo cumplir la tarea de amar.

El encuentro del letrado con Jesús se desarrolla en dos momentos. En el primero, el evangelista destaca la intención torcida de quien se acerca al Maestro queriéndolo poner a prueba. Aunque la intención es torcida, la pregunta es recta: para heredar la vida eterna, necesario es actuar. En la Ley está el principio de actuación: el amor a Dios y al prójimo es la llave de la eternidad. El letrado ha hablado bien, pero para alcanzar la vida eterna como herencia eso solo no es suficiente. El primer momento concluye con una invitación a la acción: haz esto y tendrás la vida.
En el segundo momento, Jesús se sirve de una nueva pregunta del letrado para desvelar el sentido auténtico de la Ley. Sin compasión no hay práctica de la Ley ni conocimiento del prójimo. En la parábola del Buen samaritano se describe el ejercicio de la Ley como tarea de amor compasivo, al tiempo que se descubre el rostro concreto del prójimo. Ante el hombre herido, actúa conforme a la voluntad del Señor, no quien conoce los mandamientos y los custodia en el templo (sacerdote y levita), sino quien los practica en el camino de la vida. La misericordia, por ser amor compasivo, busca el bien de nuestros semejantes, con independencia de condicionamientos humanos, cuidando hasta los detalles más pequeños. El segundo momento concluye también con una invitación a la acción: quien ejerce la misericordia sabe quién es el prójimo.

La mayor parte de los autores de la antigüedad cristiana han dado una interpretación espiritual a la parábola del Buen samaritano, reconociendo en las palabras de Cristo el anuncio de su misión salvadora: el buen samaritano es el mismo Jesús; el aceite y el vino, los sacramentos; la posada, la Iglesia; los dos denarios, los dos Testamentos que llevan impresa la efigie de nuestro Rey; el día siguiente, el día de la Resurrección; y la vuelta, el día de la venida de Cristo al fin de los tiempos. Con esta parábola, Jesucristo está revelando el amor misericordioso del Padre que ha enviado a su Hijo para compadecerse del hombre herido por el pecado. Hasta que Cristo vuelva, la tarea de la Iglesia no es otra que derramar el bálsamo de la misericordia sobre las llagas de la Humanidad, mediante la predicación de la Palabra divina y el ungüento sanador de los sacramentos. Ejercicio amoroso de compasión: tal es la tarea que el Señor nos encomienda.

+ José Rico Pavés
obispo auxiliar de Getafe

viernes, 12 de julio de 2013

LUCHAR POR LA VIDA

Padres comparten fotos de bebé de 19 semanas que sobrevivió minutos. Walter Joshua Fretz pudo estar en brazos de sus padres y hermanas.

Lexi Oliver Fretz una mamá que vive en Indiana, Estados Unidos, que qui...so que todo el mundo conociera a su hijo Walter Joshua, quien nació cuando sólo tenía 19 semanas de gestación.

El niño logró mantenerse con vida por algunos minutos, durante los cuales fue cariñosamente acunado por sus padres y hermanas, momentos que quedaron registrados en impactantes fotografías que han sido publicadas por un sinnúmero de medios electrónicos.

Lexi compartió las imágenes de su pequeño hijo en el blog F2 Photography, donde advierte que son "emocionalmente difíciles de manejar". Pero también pide que sean reproducidas para mostrar el milagro de su "niño perfecto".

"Pienso que son hermosas y muestran que a las 19 semanas mi niño estaba totalmente formado. No quiero que nadie se moleste con lo que ve", dice, y agrega: "Comparto estas fotografías para que mis amigos y familiares puedan conocer a mi hijo perfecto".

La mujer también asegura que su intención no era buscar fama con la publicación de las íntimas imágenes y afirma que nunca pensó que se conocerían en todo el mundo, como ha ocurrido.

"Me gustaría que esto no hubiera pasado, pero ocurrió por una razón. Tal vez fue para compartir con el mundo lo perfecto que es un bebé, que en muchos estados es legal abortar", sostiene en su blog.

Un 14 de junio que terminó de forma inesperada

Además de compartir las impactantes fotografías de su hijo, Lexi también relata en su blog qué ocurrió el día en que Walter Joshua llegó al mundo tan prematuramente. Recuerda que ese 14 de junio se encontraba en medio de los preparativos para el matrimonio de una amiga y que se percató de que su ropa interior tenía unas pequeñas manchas de sangre. Por esta razón, antes de partir al ensayo de la boda, llamó a su matrona.

"Ella decidió que los mejor sería que me fuera a emergencias para ser revisada y pudiera estar tranquila (...) Le avisé a Josh (su esposo) que acababa de irse con las niñas al parque y se devolvió a la casa", cuenta.

La pareja se fue entonces al hospital, donde pudieron verificar que el bebé que esperaban -no sabían aún si era hombre o mujer- tenía latidos. Sin embargo, les dijeron que de todas formas les harían una ecografía.

"Pocos minutos después de las 6 empecé a sentir unas puntadas de dolor (...) Sabía que estaba en trabajo de parto, no tenía ninguna duda", señala.

"No quería renunciar a las esperanzas, pero en el fondo de mi corazón sabía que perdería a mi bebé", agrega.

A esas alturas, Lexi tenía dilatación completa, por lo que esperaron a que se le rompiera la bolsa para que todo el proceso transcurriera de manera natural.

"Él (Walter Joshua) nació a las 9:42 PM y me lo pasaron en cuanto su cordón fue cortado (...) Era perfecto. Estaba totalmente formado y todo estaba ahí, podía ver su corazón latiendo en su pequeño pecho", relata.

Tanto ella como su esposo pudieron tenerlo en brazos. Y a la mañana siguiente también sus hijas pudieron conocer a su hermano, todo lo cual fue inmortalizado en las fotografías que subió a su blog.

"Estoy muy contenta de que Joshua fuera a nuestro auto y trajera la cámara. Primero no deseaba ninguna fotografía, pero son lo único que tengo ahora para mirar hacia atrás", afirma.

La mujer también se manifiesta asombrada por cómo en su corta vida de tan sólo unos minutos, su hijo llegó a tantas personas.

"Sólo porque un niño no puede ser visto por nosotros, no significa que sea una masa de células. Walter estaba perfectamente formado y era muy activo en el útero. Si hubiera tenido unas pocas semanas más, habría tenido la oportunidad de luchar por la vida", reflexiona.

jueves, 11 de julio de 2013

SER POSITIVOS Y VER LO POSITIVO CON LA AYUDA DE DIOS

Ciertas personas convierten en mal humor todo lo que ingieren, aunque el alimento sea sano. La falta no está en el alimento, sino en su temperamento, que hace alterar los alimentos. De la misma manera, si nuestra alma tiene una mala disposición, todo le hace mal; incluso las cosas útiles las transforma en nocivas para ella. Si alguien pone unas pocas hierbas amargas en un pote de miel, ¿no alterarán el pote entero haciendo que la miel se vuelva toda ella amarga? Eso es lo que nosotros hacemos: difundimos algo de nuestra amargura y destruimos el bien del prójimo cuando le miramos según nuestra mala disposición. 


He oído decir de un hermano que, si yendo a ver a otro encuentra su celda dejada y en desorden, se dice para sí mismo: «¡Cuán dichoso es este hermano de estar completamente desasido de las cosas terrestres y de llevar su espíritu siempre en lo alto, que no tiene ni tan sólo el placer de arreglar su celda!» Si a continuación va a la celda de otro hermano y la encuentra arreglada, limpia y en orden, se dice: «¡La celda de este hermano está tan limpia como su alma. El estado de su celda corresponde al estado de su alma!» Jamás dice de ninguno: «Éste es desordenado» o bien: «Éste es frívolo». Gracias a su excelente estado saca siempre provecho de todo. Que Dios, en su gran bondad, nos dé, a nosotros también, un buen estado interior para que podamos aprovecharnos de todo y jamás pensemos mal del prójimo. Si nuestra malicia nos inspira malos juicios o sospechas, la transformémoslas rápidamente en buenos pensamientos. Puesto que no ver el mal del prójimo, con la ayuda de Dios, engendra bondad. (Doroteo de Gaza, fragmento de la Carta Nº 1) 
 
Doroteo de Gaza fue un monje que vivió en la zona de Gaza allá por el año 540. Se conoce poco de su vida y obras, porque su monasterio fue arrasado por la invasión musulmana del siglo VII. Nos separan 14 siglos, pero lo que nos cuenta es totalmente aplicable hoy en día. 
Cambiemos la celda por cualquier espacio vital, costumbre o actividad de las personas con que nos encontramos diariamente y seremos conscientes de la cantidad de veces que criticamos a los demás. ¿Por qué nos cuesta entender de forma positiva lo que nos dice o hace otra persona? 
La realidad es que tendemos a volcar sobre los demás, el sentimiento que llevamos dentro de nosotros. Si un día nos sentimos amargados, contagiaremos esa amargura a los demás sin darnos cuenta. Una pequeña cantidad de amargura es capaz de amarguear todo un bote de dulce miel. En la Iglesia y nuestras comunidades sucede precisamente esto. Una persona puede amargar la vida a decenas y hacerlo sin grandes esfuerzos. Una simple palabra fuera de lugar, permite que la amargura se disperse por la comunidad. 
 
¿Nos sentimos amargados, melancólicos o tristes? A veces no hay una razón directa para estos estados de ánimo. Un día nos levantamos con el pié cambiado y vamos arrastrando nuestro mal humor por donde andamos. Las causas pueden ser de lo más variado, incluso el tiempo atmosférico nos predispone a sentirnos más o menos alegre. Por ejemplo, en estos momentos, en el sur de España llevamos dos semanas de un fuerte viento llamado Levante. Es un viento cálido y seco que suele transportar polvo y suciedad diversa. Según este viento permanece un día tras otro, se nota como las nuestro estado de ánimo decae y llegamos hasta sentirnos angustiados. No es raro que aparezcan malos modos y el pesimismo vaya en aumento. Si viviemos con esta sensación interna, es muy fácil que las relaciones personales se hagan más difíciles y propaguemos esa amargura indeterminada que portamos dentro. 
 
Es complicado sustraerse de ese sentimiento de amargura que llevamos dentro, pero la mejor medicina es la que San Doroteo nos indica: ser positivos y ver lo positivo que tienen las personas con las que nos cruzamos. Si podemos, debemos comunicarles que vemos ese aspecto positivo, ya que con esta actitud estaremos reduciendo nuestra amargura y la de quien tenemos delante. 
En el hemisferio norte estamos ya en pleno verano, lo que nos permite relacionarnos más con nuestros amigos y familiares. Aumentar el tiempo que estamos con los demás conlleva oportunidades para disfrutar o para ver lo negativo. Intentemos ser positivos y transformar nuestros malos sentimientos en felicidad. Digamos una palabra llena de bondad y ternura.

¿Nos cuesta abrir la boca para decir algo positivo? ¿Algo nos cierra la garganta? ¿Sentimos que decir algo positivo está fuera de lugar?. Simplemente oremos al Señor solicitando la fuerza necesaria para romper las cadenas que nos atan a la amargura y la tristeza. En la oración encontraremos el camino que nos transforma y nos hace ser mejores día a día. ¡Incluso en verano!
 



Néstor Mora en Religión en Libertad