jueves, 28 de octubre de 2010

¡¡TENEMOS CARTA DESDE ROMA!!

Nos llega desde el Colegio Español de Roma y nos la ha escrito D. David Sánchez...

¡Muy queridos amigos de “Esta es nuestra casa”!

¿Qué tal estáis? Espero que os encontréis muy bien. Yo por fin me he decidido hoy, día en que hace exactamente dos meses que me despedí de vosotros, para escribiros este texto sobre las impresiones en mi nuevo destino. He vencido los miedos, pero sobre todo el recuerdo emocionado y todavía presente y vivo en mi corazón, de los dos años pasados junto a vosotros en la que ha sido mi primera esposa, mi tan querida y recordada parroquia de San Juan Evangelista ante portam Latinam de Sonseca y Casalgordo.

El día 31 de Agosto volaba rumbo al que será mi destino en los próximos años, Roma, para comenzar los estudios de Licenciatura en Filosofía. El viaje fue duro, tuve que contener las lágrimas que querían saltar de mis ojos para expresar el desgarramiento del cambio de destino y de despedida de la gente querida, y disimularlo ante quienes me acompañaban al aeropuerto. Tras terminar el vuelo, cogí un taxi que me trajo al que ahora es mi hogar, el Pontificio Colegio Español de San José, donde residimos la mayoría de los sacerdotes españoles cuyos obispos mandan a estudiar a la ciudad eterna. En total estamos cerca de 100 sacerdotes (7 de los cuales somos toledanos) y el ambiente es muy bueno y enriquecedor puesto que tomas conciencia de las diversas situaciones de la Iglesia en nuestro país. Todo el mes de Septiembre los nuevos, lo dedicamos al curso intensivo de italiano que tenemos que realizar, con la finalidad de tomar contacto con el idioma y poder afrontar mejor las clases. El ritmo era un tanto pesado e intensivo: mañana clases, tarde estudio, noche oración, Misa y cena. En el mes de Octubre ya finalizamos el curso y en torno al 11 de dicho mes comencé las clases de Filosofía en la Pontificia Universidad Lateranense, la Universidad del Papa. Todas las clases son en italiano y las materias parecen interesantes: cuestiones de la historia de la filosofía, de la teoría del conocimiento, de la lógica, cosmología, etc. En mi clase estamos en torno a 12 alumnos, de los cuales seis somos extranjeros: uno de la India, otro de Escocia, otro de Viena, otro del Congo, uno de Sudáfrica y otro del país vencedor del Mundial de Fútbol 2010, es decir, de España (ese soy yo, claro). Esta variedad resulta enriquecedora porque te hace dar cuenta del aspecto universal de la Iglesia y las diferentes realidades vividas en dichos países.


¿Cómo es una jornada mía en el Colegio? Por la mañana a las 7 Laudes comunitarias, después desayuno, recogida de habitación y a emprender el camino rumbo a la Universidad; toda la mañana en clases, vuelta al Colegio para comer, siesta (no hay que perder las buenas costumbres), estudio, oración, Misa, cena y el último repaso antes de marchar a descansar. Los fines de semana es un poco distinto, principalmente porque se dedican más al estudio, o a realizar alguna visitilla turística o asistir a alguna de las ceremonias del Papa en el Vaticano. Hace poco tuve la dicha de poder asistir y ayudar al Papa a dar la Comunión, ¡qué gozada!

A esto tengo que añadir que un jueves cada 15 días celebro la Eucaristía en un convento de las Misioneras de la Caridad, las monjas que fundara la Beata Madre Teresa de Calcuta.

Y os podréis preguntar…¿y tú? ¿cómo estás? Pues la verdad es que el cambio no está resultando fácil, pero nos vamos adaptando poco a poco. Es la voluntad del Señor y a Él me debo. Son muchas las experiencias vividas con vosotros, los momentos compartidos, y queráis o no, van brotando en mi corazón: basta ver un coro de niños cantando en una Misa de alguna parroquia para acordarme de mis niños de Sonseca et alli; ver un confesionario y recordar mi ministerio penitencial; llegar un cumpleaños y pensar qué estarán haciendo, o llegar alguna fecha o algún acontecimiento importante (por ejemplo, el Ofrecimiento a la Virgen, o la reciente reapertura de la parroquia) y sentir rabia de no poder compartirlo con vosotros; o no poder acompañaros en ese momento duro por el cual a lo mejor estáis pasando, etc. Sentimientos duros y difíciles pero que intento ofrecer al Señor para que no queden en saco roto.
¿Y qué mas contaros? La verdad no quiero cansaros. Tan sólo pediros que sigáis pidiendo por mí al Señor, que me tengáis presente en vuestras oraciones, y ya sabéis donde seguimos estando para lo que necesitéis, en serio. Cuidaros mucho, y sobre todo, cuidad a mis jóvenes y a mis niños. Os quiero mucho y me sigo acordando mucho de vosotros. Vuestras oraciones son preciosas ante Dios. Una última recomendación: no dejéis la Misa de los domingos ni la Confesión frecuente. Gracias por todo. Desde Roma os sigo teniendo muy presentes ante el Señor. qDtb+

David Sánchez Ramos

Sacerdote

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Buenas David:

Muchísimas gracias por tu carta. Que refleja tanto cariño como tienes a tu primera esposa, a tu primera parroquia.
Soy testigo de las lágrimas que nos tuvimos que tragar en ese momento de la despedida en el aeropuerto. Menos mal que antes y después, podemos ir soltado y dando rienda suelta a las lágrimas.
Ya te lo he dicho otras veces: David, has sido y seguirás siendo un regalo para todos nosotros. GRACIAS PORQUE ERES EL ROSTRO VIVO DE JESÚS. ES TAN FÁCIL VERLE EN TI, con tu alegría, tu fidelidad, tu entrega...

Hoy se lo he dicho a mis niños del cole que mañana me voy a ROMA!!!!!!

Cuenta siempre con nuestra oración. El Señor que te ha llamado a esta nueva misión, Él te da la Gracia para que la lleves a término.

Un abrazo

Pili

Javier Vicens y Hualde dijo...

Don David: Creo que es en el Colegio español donde vive desde hace unos meses un amigo que se llama Juan Antonio M. -o algo así- y estudia periodismo -o algo así-.
Si lo ve por allí dele saludos de mi parte.

Gracias, doña Balbi, por permitirme usar su blog como servicio de mensajería o algo así. Prometo no hacerlo en adelante a menudo.

Anónimo dijo...

Hola David: gracias por tu carta, por saber de ti, de tu estancia en Roma...
Seguimos dando gracias a Dios por tu sacerdocio, por haber compartido tantas cosas contigo, por tu amistad....
Para nosotros supone un gran esfuerzo ir a Roma, pero esperaremos tu presencia para Navidad, como tú nos dijistes.
No te olvidamos, Ignacio te sigue recordando cuando te ve en alguna foto....
Bueno, cuídate y unidos siempre en el Corazón de María nuestra Madre.
Familia López Martín