lunes, 9 de febrero de 2015

EL PAPA A LOS MATRIMONIOS: "NO OS VAYAIS A DORMIR SIN HABER HECHO LAS PACES"

El papa Francisco pidió hoy a los matrimonios y parejas que estén enfadados que no acaben el día "sin hacer las paces". El pontífice acudió hoy a la parroquia de San Michele Arcangelo, en un barrio periférico del norte de Roma, donde conversó con enfermos y personas sin hogar, pero también con niños y jóvenes que dan clases de catequesis.
Según informó Radio Vaticana, a su llegada le esperaban cientos de personas que se habían acercado para verle y recibir su bendición.
Allí, visitó a enfermos y conversó con personas sin hogar que reciben diariamente la asistencia de la Comunidad de San Egidio, un movimiento laico comprometido con la evangelización y la caridad.
Además, intercambió impresiones con niños y jóvenes que reciben clases de catequesis, con los que se tomó algunas fotos y a los que dio algunos consejos
Así, en respuesta a la pregunta de uno de los niños, el obispo de Roma aludió a la guerra para asegurar que en el mundo actual "hay (guerras) en Ucrania o en África porque hay odio".
"¿Y quién siembra el odio?, ¿Jesús? No, Jesús siembra la paz, el amor. Cuando sintáis en el corazón odio, celos o envidias, estaos atentos porque esto proviene del diablo", comentó el papa.
Asimismo, dio algunas recomendaciones a los padres de estos niños a los que pidió que nunca terminen "el día sin hacer las paces".
"En un matrimonio es una cosa fea el rencor. Nunca terminéis el día sin hacer las paces, al menos con un gesto", dijo.
Antes de llegar a la parroquia, el pontífice visitó por sorpresa un poblado gitano que se ubica a 300 metros de la iglesia.
Con los scouts
El papa ha reivindicado ante un grupo de jóvenes scout la necesidad de ir misa antes de visitar este domingo por la tarde la parroquia romana de San Miguel Arcángel, en el barrio de la periferia romana de Pietralata donde también ha visitado por sorpresa un campo de nómadas inmigrantes a los que ha regalado sacos de dormir.
"Hay alguno que dice: no voy a misa porque estoy cansado. Y yo le digo: "Eres tonto si no vas a misa. Pierdes tú, porque al recibir a Jesús eres más fuerte para luchar en la vida", ha comentado Francisco.
Durante la novena visita a una parroquia de la periferia de Roma, el pontífice ha reconocido además que la vida matrimonial es "difícil" pero ha pedido a las parejas no acabar el día sin hacer las paces.
"Se puede pelear entre marido y mujer, pueden volar los platos, pero no es posible acabar el día sin antes haber hecho paz, al menos con un pequeño gesto", ha dicho en esta línea Francisco. (RD/Agencias)

sábado, 7 de febrero de 2015

"HABÉIS SIDO DESEADOS. OS QUEREMOS"

«Ante todo, tu mundo se desmorona. Sabes que algo así puede llegar, pero nunca a ti... Sí, es verdad que no es todo como lo habías previsto: nunca hará grandes estudios, nunca será grande y fuerte. Pero estará siempre ahí y como padre tú harás que esté acompañado, no abandonado por estar enfermo. Y de esto te sentirás orgulloso y feliz toda tu vida. Entonces, sales del callejón sin salida para caminar paso a paso, día a día»
3 de febrero de 2014.-(Amaury de ViviesAlfa y Omega  /Camino Católico)  Amaury de Vivies y su esposa Dorothée perdieron a dos hijos poco después de nacer, por una trisomía 14. Pocos meses después, decidieron fundar Thanks4Life, una asociación que ayuda a los padres de niños con un pronóstico similar. El 25 de enero, Amaury contó su testimonio en la Marcha por la Vida celebrada en París. Quiso terminar sus palabras diciéndoles,«a todos los niños presentes hoy en esta plaza en el seno de su madre, y que también tendrán una vida corta: ¡Habéis sido deseados! ¡Bienvenidos! ¡Os abrazamos! ¡Os queremos!». Este es su testimonio:
Hace 20 años vine por primera vez a la Marcha por la Vida. Para defender la vida. Pensando sobre todo en los otros. Hace 15 años, me casé con mi esposa, Dorothée, para lo bueno y para lo malo. Pero pensando sobre todo en lo malo. Ciertamente no he venido para hablaros de un mal, sino simplemente daros testimonio de cómo la vida no siempre ocurre como estaba prevista, y que esto puede ser también una forma de fecundidad.
Después de cinco niños nacidos sin problemas, en junio de 2011, nos enteramos que al pequeño que esperábamos le habían diagnosticado trisomía 14. Veredicto: algunos minutos de vida después del nacimiento. Nueve meses de embarazo, algunos minutos de vida. Ante todo, tu mundo se desmorona. Sabes que algo así puede llegar, pero nunca a ti.
Vas a Internet (¡por supuesto!), y es el horror. Ninguna gana de empezar un nuevo día, de trabajar, de hacer cualquier cosa. No es una pesadilla, sino más bien un callejón sin salida. Después, en un mundo de normas, de reglas, de utilidad y de rentabilidad, todo esto no encaja.«Interrumpir una vida que de todos modos más o menos en el parto, no es realmente interrumpirla, es sólo adelantar un acontecimiento natural», se respira. Y escuchas porque hace una semana que te llevas golpes todos los días dentro de tu callejón sin salida.
Orgulloso toda la vida
Haces caso hasta que te dices que tú querías a ese niño, y que hoy está ahí. Sí, es verdad que no es todo como lo habías previsto: nunca hará grandes estudios, nunca será grande y fuerte. Pero estará siempre ahí y como padre tú harás que esté acompañado, no abandonado por estar enfermo. Y de esto te sentirás orgulloso y feliz toda tu vida. Entonces, sales del callejón sin salida para caminar paso a paso, día a día.
Eso pasó en junio de 2011. Emmanuel nos dejó en septiembre de 2011. Volvió a empezar en 2012, Gabriel nos dejó en diciembre de 2012. Después, un día, por los caminos de la Provenza a principios de julio de 2013, Dorothée y yo decidimos tender la mano a los que han tenido esta desgracia, y crear Thanks4Life. Nuestro objetivo es acompañar a los padres que se enfrentan aldiagnóstico de una enfermedad que hace que la vida de su hijo sea corta o imposible, y decirles que su bebé, incluso si no podrá vivir más que algunas horas, ya está ahí. No hay una sustitución de los equipos médicos, sólo apoyar a las familias encontrando las palabras de unos padres que han pasado por la misma prueba.
Finalmente, me replanteo esta frase que todos conocéis del profesor Jean Bernard: «Dar vida a los días cuando ya no podemos dar días a la vida». Termino dirigiéndome a todos los niños presentes hoy en esta plaza en el seno de su madre, y que también tendrán una vida corta (y ciertamente los hay), y diciéndoles: «¡Habéis sido deseados! ¡Bienvenidos! ¡Os abrazamos! ¡Os queremos!» Gracias.
Amaury de Vivies

viernes, 6 de febrero de 2015

EL PAPA A NIÑOS DISCAPACITADOS: LLEVÁIS UN TESORO DENTRO

Una niña española le pregunta al Papa Francisco: ¿A tí te gusta hacer fotos y descargarlas del ordenador?" La respuesta del Papa Francisco: Yo soy un "tronco con la máquina". ¡Qué verguenza!” Otro niño argentino le cuenta al Papa cómo  utiliza el ordenador: estudia, saca fotos, hace collage y lo comparte con los amigos. Papa Francisco, le contesta: "¿Te gusta mucho la tableta? ¿La manejas bien? Yo no tengo "Tablet". Te felicito y muchas gracias”.

Isaias, desde los Estados Unidos, que padece una deficiencia de crecimiento, preguntó: ¿Qué haces cuando tienes que afrontar una dificultad? Y el Papa responde: "Primero no enojarme. Nunca, tranquilo. Después buscar la manera de vencerla, de superarla. Y si no la puedo superar, aguantarla. Hasta que se de la posibilidad de superarla".

"No hay que asustarse nunca con las dificultades. No hay que asustarse nunca. Nosotros somos capaces de superarlas todas. Solamente necesitamos tiempo para comprender, inteligencia para buscar el camino y coraje para andar adelante. Pero nunca asustarse".


Ha sido un diálogo fresco y espontáneo, donde los niños discapacitados de todo el mundo han sido los protagonistas y donde se ha hablado de lo que les interesa, de las nuevas tecnologías, de cómo hacer fotos y de cantantes como “Violeta”.

Finalmente el Papa Francisco les mandó a todos un mensaje: “ Todos ustedes tienen un cofre y adentro hay un tesoro. Saquen el tesoro, hagánlo crecer y darlo a los demás. Cada uno de nosotros tiene un tesoro dentro..Si el tesoro lo compartimos...se multiplica con lo que viene de los demás”.

Papa Francisco les animó: “No escondan su tesoro. Lo que ustedes hacen nos ayuda a todos, para comprender que la vida es un tesoro, que sólo tiene sentido si la damos”. No hay que venirse abajo con las dificultades: “No hay que asustarse nunca con las dificultades. Sólo necesitamos tiempo, inteligencia y coraje”.

No te los pierdas.

El acto finalizó con un emotivo discurso del Papa Francisco apelando a un Pacto Educativo: "Es necesario un Pacto Educativo entre la familia, la escuela, la patria, la cultura. Este pacto esta roto" y añadió que son los docentes quienes lo llevan a cabo: "generalmente mal pagados".

Papa Francisco quiso rendir homenaje a los docentes y mostró que en la educación "no basta con información, hay quiere armonizarlo con en lenguaje del corazón y las manos". En su discurso apeló a la cultura, a los orígenes, a lo que nos une y a lo bello de cada cultura: "La cultura italiana no puede renegar de Dante, o la argentina de Martin Fierro".

Como última aportación el Papa Francisco habló de la belleza y del juego, del carácter lúdico de la educación y de la cultura. Haciendo alusión a la Sagrada Escritura el Papa Francisco pidió: "Redescubrir el juego como forma educativa". "¿Hay problemas? Muchos. ¿Somos tentados? Sí. Pero los que ganan en todo esto son los chicos y decir chicos es decir futuro", concluyó el Pontífice.

jueves, 5 de febrero de 2015

JUEVES SACERDOTAL

Hoy es jueves sacerdotal. Como cada primer jueves de mes, habrá exposición del Santísimo en la Parroquia (de 9:00 a 19:30), para rezar por los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio.

Te dejamos una pequeña catequesis sobre el sacerdocio.



miércoles, 4 de febrero de 2015

"DOMANDO" A ESE EGO...

A veces me encuentro con personas que viven su vida con una flecha señalando hacia ellos mismos. Viven en una autorreferencia permanente. El mundo ha de girar siempre en torno a ellos.
 
Y, cuando el azar evita que ellos estén en el centro, se desconciertan. Vivir en segundo plano no parece ser para ellos tan deseable. Pueden caer en la vanidad de sentirse siempre los más importantes.
 
Son aquellos que quisieran ser el novio en la boda, el muerto en el entierro, el niño en el bautizo. Y si no es así, se alejan, se niegan a colaborar, buscan otro camino, no quieren ser segundos.
 
Son los que siempre buscan que los alienten y se olvidan de alentar a otros. Son los mismos que nos recuerdan que no desean la fama, mientras que, al mismo tiempo, la suplican con sus gestos.
 
Unas palabras de Santo Tomás de Aquino hoy me han dado que pensar: «No te aficiones a los vestidos y las riquezas, ya que se repartieron sus ropas. Ni a los honores, ya que Él experimentó las burlas y los azotes. Ni a las dignidades, ya que le pusieron una corona de espinas. Ni a los placeres, ya que para su sed le dieron vinagre». 
 
Jesús vivió así. Libre, despreocupado. Y nosotros, que seguimos sus pasos, queremos vivir de forma distinta.
 
A veces, esas personas centradas en sus deseos, desean tanto y con tanta fuerza, que viven centradas en lo que anhelan. Sus planes, sus pretensiones, sus sueños, sus estrategias, sus anhelos de futuro, sus proyectos, su horizonte.
 
Todo lo construyen en primera persona. En ocasiones algunas personas cercanas quedan fueran de sus planes. Pero ellos no se inmutan. Porque sus decisiones son lo primero. Son las que importan.
 
El mundo, o gira en torno a ellos, o no tiene sentido que gire para nadie más. Es ese yo enfermo que todos podemos alimentar sin darnos cuenta. La flecha vuelta sobre nosotros mismos. ¿Hacia dónde señala mi flecha?
 
El Papa Francisco hablaba de esta enfermedad de la referencia constante a uno mismo: «La enfermedad de la vanagloria. Pasa cuando la apariencia, los colores de las ropas y las insignias de honor se convierten en el principal objetivo de la vida. Es la enfermedad que nos lleva a ser hombres y mujeres falsos y a vivir una ‘mística’ falsa». 
 
Hacemos las cosas no por amor a Dios, sino por un amor enfermizo por nosotros mismos. Buscando puestos, cargos, reconocimiento. No nos gustan los segundos puestos. Ni pasar desapercibidos.
 
Las cosas son buenas o malas si lo son para nosotros mismos. Y tienen sentido y merecen la pena si nos traen algún beneficio. Y no importan tanto si no nos afectan.
 
Nos gustaría vivir como decía el Padre José Kentenich: «Que cuando estoy entregado a mí mismo, todo me impulse hacia Él. Que así como el pez vive en el agua, como el pájaro en el aire, mi alma quiera acercarse a Dios»[3]
 
Sí, es verdad, nos gustaría vivir descentrados y volcados en Dios. Pero no es tan sencillo. Es el camino de la santidad como decía Enrique Schaeffer, uno de los congregantes de Schoenstatt en 1939: 
 
«¿Quiero ser santo o no? Es tiempo de que superemos radicalmente nuestro egoísmo. Si tomo en serio la meta, me comprometo por entero. No puedo decir sí a una actividad vital mediocre y a la vez, decir sí al ideal. 
 
En todos los casos, radicalismo y decisión. Si tomamos en serio la meta tenemos que ofrecernos nosotros mismos. Debemos cortar las cadenas que nos atan a todo lo que nos aleja de Dios».
 
Cadenas, límites, mediocridad. Todo eso es un obstáculo en nuestro camino de santidad. Porque queremos ser santos.
 
Y santo es aquel que hace lo que Dios desea. Libre de apegos. Anclado en el mundo sobrenatural. Buscando el querer de Dios. Aunque a veces nos cueste distinguir bien sus deseos. O nos parezca que no nos habla.
 
Pero nosotros seguimos caminando en sus pasos y eso nos da paz.Ser santo es vivir enamorados. Encendidos en un fuego que nos llama a dar la vida.
 
Siempre pienso que el cristiano señala con su flecha a Jesús en los otros. No se señala a sí mismo. No vive buscando beneficios, sino haciendo el bien. No se obsesiona con lo que desea, sino que hace deseable la realidad con su amor, con su luz. Sí, así son los santos. Nos enseñan a vivir y a amar con libertad.

P. Carlos Padilla en aleteia

martes, 3 de febrero de 2015

EL NOBEL QUE CREÍA EN DIOS Y EN LA CIENCIA

El Nobel que creía en Dios y en la Ciencia

Charles Townes, inventor del láser y galardonado con el Nóbel de Física en 1964, siempre fue un fiel creyente para quien la ciencia y la fe siguen caminos paralelos y un día convergerán.

Fallecido el 27 de enero a le edad de 99 años (hubiera sido centenario de haber llegado al próximo 28 de julio), Charles Townes, galardonado con el Premio Nobel de Física en 19624, pasará a la Historia como el inventor del láser, sistema que se ha convertido en imprescindible para nuestras vidas. Menos conocida era su faceta de creyente que, sin embargo, no ocultaba.
Miembro de la Iglesia Unida de Cristo, una rama del protestantismo muy extendida en Estados Unidos, Townes hablaba abiertamente de sus creencias. Por ejemplo, en una conferencia que impartió en la Universidad de Harvard en septiembre de 2005, titulada Lógica y Misterio en la Ciencia y en la Religión.
Desbaratando el tan manido tópico sobre la incompatibilidad entre Religión y Ciencia, Townes, por el contrario, recalcó que ambas son esfuerzos para entender al Universo. «Mientras la Ciencia pretende entender cómo funcionan el universo y los humanos, la religión es un intento para entender el significado y el propósito del Universo y de la Humanidad». «Son paralelas y un día convergerán», añadió.
«Ambos tratan los grandes misterios aún no demostrados, y operan dentro del mejor conocimiento disponible en la actualidad. La fe es un principio central de la religión», dijo, y subrayó «que una cierta cantidad de fe también es aceptada por los científicos, la aplicación de teorías que conozco tienen deficiencias en un esfuerzo por entender la gran cantidad del universo que aún se desconoce». De ahí la necesidad de la fe.


J.M. Ballester Esquivias en Alfa y Omega

lunes, 2 de febrero de 2015

LA PRESENTACIÓN DE JESÚS EN EL TEMPLO

Hoy es la fiesta de la Presentación de Jesús en el templo. En este día, la Iglesia tiene presente de manera especial la vida consagrada. Por eso hoy llevamos a nuestra oración a todos los consagrados del mundo y de manera especial a los que han salido de nuestra Parroquia. Que el Señor les conceda vivir su vocación en plenitud.

Hoy es tradicional que en muchas iglesias los cristianos antes de comenzar la Eucaristía hagan esa bonita procesión con las velas y entonando cantos. El salmo canta: “abrid los portones, alzad los dinteles, va a entrar el Rey de la gloria”. Y lo repite por varias veces. Lo cual nos dice que algo importantísimo va a ocurrir.
Nosotros somos como un cortejo de bodas de Israel, donde los amigos de la novia esperaban con lámparas encendidas a que el novio llegase a casa de la novia para recogerla y casarse con ella (como en la parábola de las 10 doncellas de Mt 25).
Hoy también Jesucristo el esposo de nuestras almas quiere presentarse en la Iglesia, en la casa de la novia, para unirse con ella. Ayer llevaron José y María a presentar a su Hijo al Templo de Israel, hoy viene Cristo a presentarse a todos los cristianos, y se presenta para que lo acojamos como nuestro Rey. El Rey de la gloria, el rey de la felicidad y el placer sin fin. El Rey de la gloria, es el rey de los ejércitos, el señor sobre toda criatura, sobre toda circunstancia, sobre todo tiempo y lugar, pues a él no se le escapa nada de lo humano.
Por eso hoy hacemos esta entrada triunfante en el Templo, porque asistimos de un modo oficial a las bodas de Cristo con la Iglesia –como decían los santos padres-. Hacer el signo de esta entrada en nuestras Iglesias, debe ser el reflejo de otra entrada victoriosa: la del Espíritu Santo en cada uno de nuestros hogares. Hoy podemos invitar que entre el Espíritu de Cristo en nuestras casas, en nuestras familias, en nuestros trabajos o estudios, en cada faceta de nuestra vida. Podemos invitarle, alzar los portones de nuestras cosas, dejar que entre. Porque Jesús es muy educado, él nunca entrará allí donde no le llamen, él se hará presente en aquel lugar donde lo invoquen, en un corazón que lo desee y quiera acogerlo.
Ya lo decía San Juan Pablo II en Mayo de 2003 en Cuatro Vientos: “Cristo no se impone, se propone”.
¿Y qué veremos? Lo del viejo Simeón. Cuando una persona invoca a Jesús para que se presente en su vida, Jesús entra con toda la riqueza de lo que es: llena, colma, apacigua, restaura, limpia –como lo dice el profeta Malaquías-. Y entonces descubres lo que significa la salvación.
Esta es la maravillosa experiencia del cristiano. Un día entró Jesús en casa y lo cambió todo. Un día apareció en la oscuridad de la noche y entre las estrellas del firmamento, una estrella que brillaba más que las demás. Nos cautivó y la seguimos. Esa estrella era la Verdad: “luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”.

www.archimadrid.org