sábado, 7 de abril de 2012

SABADO SANTO



Durante el Sábado santo la Iglesia permanece junto al sepulcro del Señor, meditando su pasión y su muerte, su descenso a los infiernos y esperando en oración y ayuno su resurrección (Circ 73).
Es el día del silencio: la comunidad cristiana vela junto al sepulcro. Callan las campanas y los instrumentos. Se ensaya el aleluya, pero en voz baja. Es día para profundizar. Para contemplar. El altar está despojado. El sagrario, abierto y vacío.
La Cruz sigue entronizada desde ayer. Central, iluminada, con un paño rojo, con un laurel de victoria. Dios ha muerto. Ha querido vencer con su propio dolor el mal de la humanidad.
Es el día de la ausencia. El Esposo nos ha sido arrebatado. Día de dolor, de reposo, de esperanza, de soledad. El mismo Cristo está callado. Él, que es el Verbo, la Palabra, está callado. Después de su último grito de la cruz "¿por qué me has abandonado"?- ahora él calla en el sepulcro.Descansa: "consummatum est", "todo se ha cumplido".
Pero este silencio se puede llamar plenitud de la palabra. El anonadamiento, es elocuente. "Fulget crucis mysterium": "resplandece el misterio de la Cruz."
El Sábado es el día en que experimentamos el vacío. Si la fe, ungida de esperanza, no viera el horizonte último de esta realidad, caeríamos en el desaliento: "nosotros esperábamos... ", decían los discípulos de Emaús.
Es un día de meditación y silencio. Algo parecido a la escena que nos describe el libro de Job, cuando los amigos que fueron a visitarlo, al ver su estado, se quedaron mudos, atónitos ante su inmenso dolor: "se sentaron en el suelo junto a él, durante siete días y siete noches. Y ninguno le dijo una palabra, porque veían que el dolor era muy grande" (Job. 2, 13).
Eso sí, no es un día vacío en el que "no pasa nada". Ni un duplicado del Viernes. La gran lección es ésta: Cristo está en el sepulcro, ha bajado al lugar de los muertos, a lo más profundo a donde puede bajar una persona. Y junto a Él, como su Madre María, está la Iglesia, la esposa. Callada, como él.
El Sábado está en el corazón mismo del Triduo Pascual. Entre la muerte del Viernes y la resurrección del Domingo nos detenemos en el sepulcro. Un día puente, pero con personalidad. Son tres aspectos - no tanto momentos cronológicos - de un mismo y único misterio, el misterio de la Pascua de Jesús: muerto, sepultado, resucitado:
"...se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo...se rebajó hasta someterse incluso a la muerte, es decir conociese el estado de muerte, el estado de separación entre su alma y su cuerpo, durante el tiempo comprendido entre el momento en que Él expiró en la cruz y el momento en que resucitó. Este estado de Cristo muerto es el misterio del sepulcro y del descenso a los infiernos. Es el misterio del Sábado Santo en el que Cristo depositado en la tumba manifiesta el gran reposo sabático de Dios después de realizar la salvación de los hombres, que establece en la paz al universo entero".


viernes, 6 de abril de 2012

VIERNES SANTO

La tarde del Viernes Santo presenta el drama inmenso de la muerte de Cristo en el Calvario. La cruz erguida sobre el mundo sigue en pie como signo de salvación y de esperanza.
Con la Pasión de Jesús según el Evangelio de Juan contemplamos el misterio del Crucificado, con el corazón del discípulo Amado, de la Madre, del soldado que le traspasó el costado.
San Juan, teólogo y cronista de la pasión nos lleva a contemplar el misterio de la cruz de Cristo como una solemne liturgia. Todo es digno, solemne, simbólico en su narración: cada palabra, cada gesto. La densidad de su Evangelio se hace ahora más elocuente.
Y los títulos de Jesús componen una hermosa Cristología. Jesús es Rey. Lo dice el título de la cruz, y el patíbulo es trono desde donde el reina. Es sacerdote y templo a la vez, con la túnica inconsútil que los soldados echan a suertes. Es el nuevo Adán junto a la Madre, nueva Eva, Hijo de María y Esposo de la Iglesia. Es el sediento de Dios, el ejecutor del testamento de la Escritura. El Dador del Espíritu. Es el Cordero inmaculado e inmolado al que no le rompen los huesos. Es el Exaltado en la cruz que todo lo atrae a sí, por amor, cuando los hombres vuelven hacia él la mirada.
La Madre estaba allí, junto a la Cruz. No llegó de repente al Gólgota, desde que el discípulo amado la recordó en Caná, sin haber seguido paso a paso, con su corazón de Madre el camino de Jesús. Y ahora está allí como madre y discípula que ha seguido en todo la suerte de su Hijo, signo de contradicción como El, totalmente de su parte. Pero solemne y majestuosa como una Madre, la madre de todos, la nueva Eva, la madre de los hijos dispersos que ella reúne junto a la cruz de su Hijo. Maternidad del corazón, que se ensancha con la espada de dolor que la fecunda.
La palabra de su Hijo que alarga su maternidad hasta los confines infinitos de todos los hombres. Madre de los discípulos, de los hermanos de su Hijo. La maternidad de María tiene el mismo alcance de la redención de Jesús. María contempla y vive el misterio con la majestad de una Esposa, aunque con el inmenso dolor de una Madre. Juan la glorifica con el recuerdo de esa maternidad. Ultimo testamento de Jesús. Ultima dádiva. Seguridad de una presencia materna en nuestra vida, en la de todos. Porque María es fiel a la palabra: He ahí a tu hijo.
El soldado que traspasó el costado de Cristo de la parte del corazón, no se dio cuenta que cumplía una profecía y realizaba un último, estupendo gesto litúrgico. Del corazón de Cristo brota sangre y agua. La sangre de la redención, el agua de la salvación. La sangre es signo de aquel amor más grande, la vida entregada por nosotros, el agua es signo del Espíritu, la vida misma de Jesús que ahora, como en una nueva creación derrama sobre nosotros.
LA CELEBRACIÓN
Hoy no se celebra la Eucaristía en todo el mundo. El altar luce sin mantel, sin cruz, sin velas ni adornos. Recordamos la muerte de Jesús. Los ministros se postran en el suelo ante el altar al comienzo de la ceremonia. Son la imagen de la humanidad hundida y oprimida, y al tiempo penitente que implora perdón por sus pecados.
Van vestidos de rojo, el color de los mártires: de Jesús, el primer testigo del amor del Padre y de todos aquellos que, como él, dieron y siguen dando su vida por proclamar la liberación que Dios nos ofrece.
ACCIÓN LITÚRGICA EN LA MUERTE DEL SEÑOR
1. LA ENTRADA
La impresionante celebración litúrgica del Viernes empieza con un rito de entrada diferente de otros días: los ministros entran en silencio, sin canto, vestidos de color rojo, el color de la sangre, del martirio, se postran en el suelo, mientras la comunidad se arrodilla, y después de un espacio de silencio, dice la oración del dia.
2. CELEBRACION DE LA PALABRA
  • Primera Lectura
Espectacular realismo en esta profecía hecha 800 años antes de Cristo, llamada por muchos el 5º Evangelio. Que nos mete en el alma sufriente de Cristo, durante toda su vida y ahora en la hora real de su muerte. Dispongámonos a vivirla con Él.
Lectura del Profeta Isaías 52, 13-53, 12
Mirad, mi siervo tendrá éxito, subirá y crecerá mucho.
Como muchos se espantaron de Él, porque desfigurado no parecía hombre, ni tenía aspecto humano; así asombrará a muchos pueblos: ante Él los reyes cerrarán la boca, al ver algo inenarrable y contemplar algo inaudito.
¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién se reveló el brazo del Señor? Creció en su presencia como un brote, como raíz en tierra árida, sin figura, sin belleza.
Lo vimos sin aspecto atrayente, despreciado y evitado por los hombres, como un hombre de dolores, acostumbrado a sufrimientos; ante el cual se ocultan los rostros, despreciado y desestimado.
Él soportó nuestros sufrimientos y aguantó nuestros dolores; nosotros lo estimamos leproso, herido de Dios y humillado, traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestro crímenes. Nuestro castigo saludable vino sobre Él, sus cicatrices nos curaron. Todos errábamos como ovejas, cada uno siguiendo su camino, y el Señor cargó sobre Él todos nuestros crímenes.
Maltratado, voluntariamente se humillaba y no abría la boca, como un cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia, se lo llevaron.
¿Quién meditó en su destino? Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
Le dieron sepultura con los malhechores, porque murió con los malvados, aunque no había cometido crímenes, ni hubo engaño en su boca.
El Señor quiso triturarlo con el sufrimiento. Cuando entregue su vida como expiación, verá su descendencia, prolongará sus años; lo que el Señor quiere prosperará por sus manos. A causa de los trabajos de su alma, verá y se hartará, Con lo aprendido mi Siervo justificará a muchos, cargando con los crímenes de ellos.
Por eso le daré una parte entre los grandes, con los poderosos tendrá parte en los despojos, porque expuso su vida a la muerte y fue contado entre los pecadores, y Él tomó el pecado de muchos e intercedió por los pecadores.
Palabra de Dios
SALMO RESPONSORIAL
En este Salmo, recitado por Jesús en la cruz, se entrecruzan la confianza, el dolor, la soledad y la súplica: con el Varón de dolores, hagamos nuestra esta oración.
Sal 30, 2 y 6. 12-13. 15-16. 17 y 25.
Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.
A Ti, Señor, me acojo: no quede Yo nunca defraudado; Tú que eres justo, ponme a salvo. A tus manos encomiendo mi espíritu: Tú, el Dios leal, me librarás.
Soy la burla de todos mis enemigos, la irrisión de mis vecinos, el espanto de mis conocidos: me ven por la calle y escapan de Mí. Me han olvidado como a un muerto, me han desechado como a un cacharro inútil.
Pero Yo confío en Ti, Señor, te digo: "Tú eres mi Dios". En tu mano están mis azares: líbrame de los enemigos que me persiguen.
Haz brillar tu Rostro sobre tu Siervo, sálvame por tu misericordia. Sed fuertes y valientes de corazón, los que esperáis en el Señor.
  • Segunda lectura
El Sacerdote es el que une a Dios con el hombre y a los hombres con Dios... Por eso Cristo es el perfecto Sacerdote: Dios y Hombre. El Único y Sumo y Eterno Sacerdote. Del cual el Sacerdocio: el Papa, los Obispos, los sacerdotes y los Diáconos, unidos a Él, son ministros, servidores, ayudantes...
Lectura de la carta a los Hebreos 4, 14-16; 5, 7-9.
Tenemos un Sumo Sacerdote que penetró los Cielos -Jesús el Hijo de Dios-. Mantengamos firmes la fe que profesamos. Pues no tenemos un Sumo Sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino probado en todo igual que nosotros, excepto en el pecado. Acerquémonos, por tanto, confiadamente al trono de gracia, al fin de alcanzar misericordia y hallar gracia para ser socorridos en el tiempo oportuno.
Pues Cristo, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruego y súplicas, con poderoso clamor y lágrimas, al que podía salvarle de la muerte, fue escuchado por su actitud reverente, y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia; y llegado a la perfección se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen.
Palabra de Dios
  • Versículo antes del Evangelio (Flp 2, 8-9)
Cristo, por nosotros, se sometió incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levantó sobre todo, y le concedió el "Nombre-sobre-todo-nombre".
Como siempre, la celebración de la Palabra, después de la homilía, se concluye con una ORACIÓN UNIVERSAL, que hoy tiene más sentido que nunca: precisamente porque contemplamos a Cristo entregado en la Cruz como Redentor de la humanidad, pedimos a Dios la salvación de todos, los creyentes y los no creyentes.
3. ADORACIÓN DE LA CRUZ
Después de las palabras pasamos a una acción simbólica muy expresiva y propia de este dia: la veneración de la Santa Cruz es presentada solemnemente la Cruz a la comunidad, cantando tres veces la aclamación:
Mirad el árbol de la Cruz, donde estuvo clavada la salvación del mundo. VENID AADORARLO", y todos nos arrodillamos unos momentos cada vez; y entonces vamos, en procesión, a venerar la Cruz personalmente, con una genuflexión (o inclinación profunda) y un beso (o tocándola con la mano y santiguándonos); mientras cantamos las alabanzas a ese Cristo de la Cruz:
"Pueblo mío, ¿qué te he hecho...?" "Oh Cruz fiel, árbol único en nobleza..." "Victoria, tú reinarás..."
4. LA COMUNIÓN
Desde 1955, cuando lo decidió Pío Xll en la reforma que hizo de la Semana Santa, no sólo el sacerdote -como hasta entonces - sino también los fieles pueden comulgar con el Cuerpo de Cristo.
Aunque hoy no hay propiamente Eucaristía, pero comulgando del Pan consagrado en la celebración de ayer, Jueves Santo, expresamos nuestra participación en la muerte salvadora de Cristo, recibiendo su "Cuerpo entregado por nosotros".

jueves, 5 de abril de 2012

JUEVES SANTO


La liturgia del Jueves Santo es una invitación a profundizar concretamente en el misterio de la Pasión de Cristo, ya que quien desee seguirle tiene que sentarse a su mesa y, con máximo recogimiento, ser espectador de todo lo que aconteció 'en la noche en que iban a entregarlo'. Y por otro lado, el mismo Señor Jesús nos da un testimonio idóneo de la vocación al servicio del mundo y de la Iglesia que tenemos todos los fieles cuando decide lavarle los pies a sus discípulos.
En este sentido, el Evangelio de San Juan presenta a Jesús 'sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía' pero que, ante cada hombre, siente tal amor que, igual que hizo con sus discípulos, se arrodilla y le lava los pies, como gesto inquietante de una acogida incansable.
San Pablo completa el retablo recordando a todas las comunidades cristianas lo que él mismo recibió: que aquella memorable noche la entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran recordarle y esperar su venida al final de los tiempos, quedando instituida la Eucaristía.
La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, un día como hoy, la víspera de su pasión, "mientras cenaba con sus discípulos tomó pan..." (Mt 28, 26).
Él quiso que, como en su última Cena, sus discípulos nos reuniéramos y nos acordáramos de Él bendiciendo el pan y el vino: "Hagan esto en memoria mía" (Lc 22,19).
Antes de ser entregado, Cristo se entrega como alimento. Sin embargo, en esa Cena, el Señor Jesús celebra su muerte: lo que hizo, lo hizo como anuncio profético y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa, proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26).
De aquí que podamos decir que la Eucaristía es memorial no tanto de la Ultima Cena, sino de la Muerte de Cristo que es Señor, y "Señor de la Muerte", es decir, el Resucitado cuyo regreso esperamos según lo prometió Él mismo en su despedida: " un poco y ya no me veréis y otro poco y me volveréis a ver" (Jn 16,16).
Como dice el prefacio de este día: "Cristo verdadero y único sacerdote, se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya". Pero esta Eucaristía debe celebrarse con características propias: como Misa "en la Cena del Señor".
En esta Misa, de manera distinta a todas las demás Eucaristías, no celebramos "directamente" ni la muerte ni la Resurrección de Cristo. No nos adelantamos al Viernes Santo ni a la Noche de Pascua.
Hoy celebramos la alegría de saber que esa muerte del Señor, que no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien" y nada menos que por "nosotros y por nuestra salvación" (Credo). "Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla." (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para "remisión de los pecados" (Mt 26,28).
Por eso esta Eucaristía debe celebrarse lo más solemnemente posible, pero, en los cantos, en el mensaje, en los signos, no debe ser ni tan festiva ni tan jubilosamente explosiva como la Noche de Pascua, noche en que celebramos el desenlace glorioso de esta entrega, sin el cual hubiera sido inútil; hubiera sido la entrega de uno más que muere por los pobre y no los libera. Pero tampoco esta Misa está llena de la solemne y contrita tristeza del Viernes Santo, porque lo que nos interesa "subrayar"; en este momento, es que "el Padre nos entregó a su Hijo para que tengamos vida eterna" (Jn 3, 16) y que el Hijo se entregó voluntariamente a nosotros independientemente de que se haya tenido que ser o no, muriendo en una cruz ignominiosa.
Hoy hay alegría y la iglesia rompe la austeridad cuaresmal cantando él "gloria": es la alegría del que se sabe amado por Dios, pero al mismo tiempo es sobria y dolorida, porque conocemos el precio que le costamos a Cristo.
Podríamos decir que la alegría es por nosotros y el dolor por Él. Sin embargo predomina el gozo porque en el amor nunca podemos hablar estrictamente de tristeza, porque el que da y se da con amor y por amor lo hace con alegría y para dar alegría.
Podemos decir que hoy celebramos con la liturgia (1a Lectura). La Pascua, pero la de la Noche del Éxodo (Ex 12) y no la de la llegada a la Tierra Prometida (Jos. 5, 10-ss).
Hoy inicia la fiesta de la "crisis pascual", es decir de la lucha entre la muerte y la vida, ya que la vida nunca fue absorbida por la muerte pero si combatida por ella. La noche del sábado de Gloria es el canto a la victoria pero teñida de sangre y hoy es el himno a la lucha pero de quien lleva la victoria porque su arma es el amor.

miércoles, 4 de abril de 2012

MIERCOLES SANTO

Hoy en Madrid será la Misa Crismal. A quien nunca haya ido se lo recomiendo, muchos sacerdotes (ojalá pudiéramos todos), concelebrando con el Obispo vuelven a hacer las promesas de la ordenación y renuevan su alegría de servir a Cristo. La bendición y consagración de los óleos que luego se distribuirán por todas las parroquias marcan la centralidad del ministerio del Obispo y nuestra unión con él. Tristemente muchos toman al Obispo como el presidente de la multinacional y discrepan de él y le critican de una manera que en la empresa privada estarían engordando las listas del paro.

“En aquel tiempo, uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, a los sumos sacerdotes y les propuso: – «¿Qué estáis dispuestos a darme, si os lo entrego?» Ellos se ajustaron con él en treinta monedas. Y desde entonces andaba buscando ocasión propicia para entregarlo.” Treinta monedas, menuda birria. Pero ¿cuántas veces estamos dispuestos a vender a Nuestro Señor a nuestra Madre a Iglesia por menos?. Por un poco de fama, porque hablen de ti, por un pequeño aplauso, porque nos pasen la mano por la chepa e incluso simplemente para que no hablen mal de nosotros, somos capaces de vender a Cristo. A los sacerdotes tal vez se nos vea más y se nos critique más, pero en la unión efectiva con Cristo somos iguales todos los cristianos, cada uno donde Dios y la Iglesia se lo piden. Cada mañana el Señor “nos espabila el oído”, pero parece que en muchos casos volvemos a llenarnos las trompas de eustaquio de cerumen.

El gran problema de Judas es muchas veces el nuestro, ni sabemos ni queremos escuchar. Tres años oyendo hablar a Jesús a diario y él seguía haciéndose su película de la vida. Ayer me llamaba un muchacho que lo está pasando mal económicamente -como tantos-, y se estaba plantando el delinquir. ¿Vale la pena jugarse siete o diez años de prisión para vivir unos días cómodamente, seguramente volver a las drogas y estar en unas semanas igual o peor que ahora? Le he recomendado que no lo haga, ahora queda en su libertad. Nosotros cuántas veces nos planteamos el que lejos de Cristo y de la Iglesia estaremos más cómodos…, y también nos engañamos. La soberbia, la de Judas, es mucho más común de lo que podemos imaginar. La soberbia no es querer ser un gran deportista y que nos pidan autógrafos, ni el querer triunfar en la vida. La soberbia peor y más sibilina es la soberbia intelectual, que nos lleva a querer tener la razón por encima de todo y de todos. Por eso hay pocas cosas más tristes que un teólogo soberbio, quiere estar por encima de Dios y de la Iglesia.

Para entrar en el Jueves santo necesitamos la humildad. Dios nos sorprenderá si le dejamos. María guardaba todas las cosas en su corazón, quitemos la soberbia del nuestro para que quepan esas cosas de Dios.

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martes, 3 de abril de 2012

LITURGIA DEL DÍA

Ya se masca la traición, Judas está decidido a entregar al Maestro. Y el Señor lo sabe. No creo que Jesús permaneciese indiferente ante la traición. ¡Qué miradas echaría el Señor a Judas!. No miradas de reproche, de odio o de desprecio, no. Serían miradas de afecto, de ternura. Date cuenta Judas cuánto te quiere el Señor. Pero Judas tiene el corazón cerrado, sólo piensa en sí mismo, en su decepción, en la equivocación que tuvo al responder sí a la llamada de Jesús. Todo el ánimo inicial, sus proyectos, su imaginación sobre un futuro victorioso se había venido abajo. La vida con Jesús no era lo que él esperaba, mejor dicho, lo que él creía que esperaba. Pero Jesús no le cierra la puerta de su corazón, no le critica ni murmura contra él. No busca venganza y hasta que Judas deposite el beso de la traición en su mejilla no le recrimina su actitud.

Muchas veces nos encontramos con personas “cansadas de Dios”, que se enfadan con él. Quieren echarle la culpa a Dios, hacerle el responsable de su cansancio y decepción. “La vocación no es lo que yo esperaba”. “Me aburre la oración”. “Dios no me ayuda en esta circunstancia”. Mil excusas con las que pensamos culpar a Dios de echarnos de su corazón. Pero Dios no nos lo reprocha, no se queda lejos, no se venga de nuestra ingratitud ni nos echa en cara nuestras malas acciones. Por mucho que queramos convencernos no es Dios el que se aleja de nosotros, somos nosotros los que no queremos dejar a Dios ser Dios. Queremos que haga nuestro plan o nuestras ideas, pero no queremos comprender no aceptar el plan de Dios.

Dios está siempre a tu lado. “Mientras yo pensaba: «En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas», en realidad mi derecho lo llevaba el Señor, mi salario lo tenía mi Dios”. Dios introduce en su corazón a los cansados y agobiados para que encontremos nuestro descanso, pero preferimos irnos a descansar a la playa.

“«Señor, ¿a dónde vas?» Jesús le respondió: – «Adonde yo voy no me puedes acompañar ahora, me acompañarás más tarde.» Pedro replicó: – «Señor, ¿por qué no puedo acompañarte ahora? Daré mi vida por ti.» Jesús le contestó: – «¿Con que darás tu vida por mí? Te aseguro que no cantará el gallo antes que me hayas negado tres veces.»” Cristo se ha dado completamente por nosotros y nosotros pensamos que sólo es darse un poco, pero Dios lo pide todo. A pesar de nuestros pecados e infidelidades él va por delante y aunque nosotros no lleguemos, Cristo ha llegado por nosotros.

Que María nos ayude a nunca traicionar al maestro y, a pesar de nuestras infidelidades, a nunca dejarle.

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lunes, 2 de abril de 2012

NUESTRA HISTORIA


En este año de 1587 dos hechos muy diferentes, por un lado se redacta un contrato para la construcción de la torre de la iglesia de la pedanía de Casalgordo que,  “ya llevaban 12 años acarreando piedras”. Por otro lado también vemos las penurias de la Cofradía del Santísimo pues “tenían que pedir limosna todo el año para las representaciones y fiestas del Corpus”





1587.- Enero.  Desde 1575 llevaban los vecinos de Casalgordo acarreando piedras para construir la torre de su iglesia. Sin embargo doce años después aun no estaba construida. Un curioso contrato se lleva a cabo el día 6 entre el cantero sonsecano Pedro García y el mayordomo de la fabrica de la Iglesia de Casalgordo Lorenzo López. El cantero se comprometía a “… sacar toda la piedra que fuese menester para acabar de hacer el campanario de la torre de la iglesia de Nuestra Señora del dicho lugar, que sea de piedra berroqueña blanca, sacada de los términos de Sonseca y Casalgordo o de Fuente Techada, que sea buena…”. Sigue diciendo el documento que deberá tener labrada y acabada la obra, incluida la cornisa y el campanario, el día de San Miguel en Septiembre del año siguiente de 1588. También acuerdan que la obra fuera supervisada por dos maestros canteros, uno por cada parte, y debería hacerla “…bien hecha y acabada en toda perfección…” El mayordomo se comprometía acarrear la piedra una vez sacadas de las canteras, y una vez llevada al pie de la torre el cantero se comprometía a terminar de tallarla allí con los maestros y peones que hiciera falta. También el clérigo  de Casalgordo  pagó allí mismo al cantero la cantidad de 100 reales. Otros 100 reales se comprometía a pagarle cuanto estuviera sacada la primera cornisa, y otros 100 cuando estuviera sacada la mitad de la piedra del campanario, y otros 100 cuando estuviera terminado todo el campanario. Este documento pone a la luz definitivamente el como, cuando y con que piedras se construyo la torre de Casalgordo, dejando infundada la teoría del origen romano de los sillares, que pudieran haber procedido de las presas romanas cercanas.



1587.- Mayo. El 1 de Mayo se reunió la Cofradía del Santísimo Sacramento, y dijeron que era mucho el gasto que tenían todos los años en hacer el tablado para las representaciones y fiestas del Corpus, pues había que comprar madera, sogas, ropas y paños para adornarlo, así como pagar a los maestros. Para ello tenían que estar caso todo el año pidiendo limosna, ya que la Cofradía no tenia suficiente para pagarlo, y si se siguiera así estimaban que llegaría algún año en que no podrían hacerlo, con el consiguiente perjuicio para recibir dignamente al Santísimo. Y puesto que habían oído que Maria de Rojas, quería donar a la Cofradía una casa en la Plaza. Justo donde se ponía el tablado, a cambio de que la Cofradía le dijera ciertas misas por las animas de sus difuntos, es por lo que acordaron hablar con ella y llegar a las mejores condiciones. Asimismo, acordaron hablar con su marido Martín Rey para que les vendiera parte de su casa, que lindaba con la ya mencionada, para que fuera suficiente para hacer “…un ventanal y adorno y edificio…” para poder ahorrarse de hacer el tablado y ropas para la fiesta. Como el documento no es mas clarificador pensamos que el ventanal podía ser algún mirador techado con bastante saliente como para poder albergar las representaciones teatrales que se hacían todos los años. Al mismo tiempo serviría de casa oficial y sede de la citada Cofradía. Por ese motivo el 24 de Junio el matrimonio vendió esa parte de la casa, que lindaba por delante con la plaza, a la Cofradía de Santísimo Sacramento.

Antonio Gallego Peces


Texto extraído del libro “Historia de Sonseca en Anales” . F. Gil Gallego

domingo, 1 de abril de 2012

HORARIO DE LAS CELEBRACIONES EN NUESTRA PARROQUIA

DOMINGO DE RAMOS: 11:45 Bendición de ramos y procesión hasta la Parroquia, para participar en la solemne concelebración de la Eucaristía.

8 de la tarde Eucaristía y a continuación Vía Crucis.

MARTES SANTO: 9 de la noche Pregón-Concierto de Semana Santa por la Banda Municipal de Müsica y las Bandas de Cornetas y Tambores de las Cofradías de la Piedad y del Sepulcro.

MIÉRCOLES SANTO: a las 9:15 de la noche CELEBRACIÓN comunitaria de la Penitencia en la Parroquia.

JUEVES SANTO: de 9 a 12 de la mañana CONFESIONES en la Parroquia.

5 de la tarde SANTA MISA DE LA CENA DEL SEÑOR

11 de la noche HORA SANTA ante el Monumento.

12 de la noche VIA CRUCIS desde la Ermita del Cristo.

A partir de la 1 de la noche: Adoración Nocturna y turnos de vela.

VIERNES SANTO:
10 de la mañana: celebración de LAUDES en la Parroquia.
11 de la mañana: Adoración ante el Monumento con los niños de Primera Comunión.
12 de la mañana: Meditación sobre las siete palabras de Cristo en al Cruz en la Parroquia.

5 de la tarde CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN DEL SEÑOR
8 de la tarde Procesión  por el itinerario de costumbre Sermón de Soledad en la Parroquia
11:30 de la noche: Adoración de la Cruz. en la Parroquia.

SABADO SANTO

11 de la mañana Celebración de la Palabra. Esperamos con la Virgen María la resurrección de Jesús y oramos por nuestros difuntos en la Ermtia de Ntra. Sra. de la Salud.

11 de la noche: SOLEMNE VIGILIA PASCUAL

DOMINGO DE RESURRECCIÓN

10 de la mañana: SANTA MISA en la Parroquia
11:15 Procesión del RESUCITADO y de la Virgen de la Salud y canto del "Regina Coeli" en la plaza Malpica y SOLEMNE MISA DE PASCUA en la Parroquia.

6 de la tarde Santa Misa en la Ermita de la Salud.
8 de la tarde: Santa Misa en la Parroquia.

SANTA Y PROVECHOSA SEMANA SANTA PARA TODOS