miércoles, 11 de marzo de 2015

POR TU BIEN, DESPÉGATE DE TODO

Un arzobispo norteamericano…, Fulton Sheen, que ya no está entre nosotros y cuya memoria fue tan grande que camina hacia su canonización, ya que declarado venerable, está a la espera de su previa beatificación, para llegar a su canonización. Pues bien él nos decía que: “Vivir en medio de la infección del mundo y al mismo tiempo estar inmunizado contra él es algo imposible sin la gracia”. Y es cierto, este mundo es como vivir en un hospital de enfermos de“ébola”, y circular entre ellos sin máscaras ni protección alguna. También podríamos decir que este mundo, es un inmenso molino harinero, del que tenemos que salir, sin polvo de harina alguno; ello es difícil pero no imposible y ya se sabe entre las personas, que querer es poder y el que quiere  de verdad algo que pertenezca al mudo invisible de nuestra alma, si es perseverante siempre lo logra.
         Vivimos atados a este mundo, casi nadie por no decir nadie. Nadie quiere abandonarlo y menos aquellos a los que su vida contenga las máximas ventajas y comodidades que se puedan obtener en esta vida. Pero es el caso de que tampoco quieren abandonarla, aquellos a quienes el “dios dinero! le haya vuelto la espalda y su vida sea un infierno, no solo por la falta de dinero, sino por sentirse abandonado de los demás y sin nadie que le ame, y es que en esta vida cuando llegan las desgracias, nunca viene solas, recordemos el Libro de Job
         Pero es el caso de que el amado “dios dinero”, por casi todos, al final de los años, produce desgracias, al que nunca lo tuvo, porque se pasa su vida amargándose por no tenerlo y de no haberlo tenido, al que lo tuvo y lo perdió, por      que no cesa en su mente de mirar para atrás y buscar las razones del que él cree que eso ha sido s u desgracia y al que toda la vida lo tuvo, incluso lo aumentó, generalmente su soberbia y la envía, le amarga lo que tiene, por el pensamiento por no haber logrado más para llegar a ser el más rico del cementerio, le atormenta, al igual que las peleas de sus propios hijos que ya luchan como cuervos esperando su muerte.
        Nuestra naturaleza espiritual representada por nuestra alma, se ha pasado y se pasa la vida en lucha, contra nuestra naturaleza material representada por nuestros cuerpos, es lo que se conoce con el nombre d lucha ascética. Nuestros primeros padres nos legaron la llamada concupiscencia que no es otra cosa que una alteración del orden natural lógico, conforme al cual el orden superior manda sobre el inferior, pues bien, en  nuestro caso, nuestra alma que pertenece al superior orden del espíritu, vive dominada por los deseos y apetencias de nuestro cuerpo perteneciente al inferior orden de la materia, pero que tiene en sus manos el arma de nuestra concupiscencia. Y aquí es, en donde radica nuestros deseos de apegarnos a este mundo a todo lo que ya tenemos y a lo que no tenemos, pero soñamos con alcanzarlo.
         Solo hay dos posibilidades para nosotros, o servimos al Señor o al dios dinero. El Señor a este respecto nos dejó dicho: "13 Ningún criado puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro; o bien se entregará a uno y despreciará al otro. No podéis servir a Dios y al dinero”. (Lc 16,13). Y alguno se preguntará: Y si no tengo dinero cómo vivo yo y la respuesta del Señor, es: “Buscad primero el reino de Dios y su justicia, y todo lo demás se os dará por añadidura”. (Mt 6,33).
        El remedio al apego está en el desapego y este se combate muy eficazmente con la poco conocida y menos practicada, virtud de la Esperanza. Dice San Pablo refiriéndose a él mismo nos dice que: “1 ¿Hay que seguir gloriándose? Aunque no esté bien, pasaré a las visiones y revelaciones del Señor. 2 Conozco a un discípulo de Cristo que hace catorce años –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– fue arrebatado al tercer cielo. 3 Y sé que este hombre –no sé si con el cuerpo o fuera de él, ¡Dios lo sabe!– 4 fue arrebatado al paraíso, y oyó palabras inefables que el hombre es incapaz de repetir. 5 De ese hombre podría jactarme, pero en cuanto a mí, sólo me glorío de mis debilidades”.(2Co 12,1-4). Y sobre esa palabras inefables anteriormente también en su primera epístola les había dicho a los corintios. “Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni la mente del hombre, pudo imaginar, cuales cosas tiene Dios preparadas para los que le aman”. (1Co 2,9).
         A la vista de lo anterior, nosotros debemos de preguntarnos: Si lo que esperamos es infinitamente mejor que lo que aquí abajo tenemos. ¿Por qué nos apegamos tanto a lo que este mundo nos ofrece? La explicación y contestación lógica a esta pregunta, es porque no acabamos de creérnoslo, es decir nos falla la fe, y al fallar la fe, y al mismo tiempo, nos falla la esperanza y el amor a Dios, porque las virtudes teologales aumentan y disminuyen en su intensidad siempre al mismo tiempo, al unísono. Esto trae como consecuencia negativa el que al no ser fuerte el amor a Dios tampoco es fuerte nuestra confianza en Él. 
          Hemos de luchar contra el apego a todo lo que no nos lleve al camino directo al Señor, porque Él ya nos dejó dicho: “Si alguno no renuncia a todo lo que posee no puede ser mi discípulo”. (Lc 14,33). Por tu futuro bien, suelta amarras y despégate del muelle de este mundo, porque si sigues amarrado a él, nunca podrás navegar al encuentro del amor, de ese Ser tan maravilloso que es nuestro Señor. ¡Ah! y no olvides que nunca lo encontrarás sino utilizas el Acueducto por donde se canaliza todas las gracia y dones que recibimos que son por manos de María nuestra Madre celestial, mediadora universal de todas las gracias y dones. Si el Señor es el mediador directo del hombre ante Dios Padre, Nuestra Señora Madre, es la mediadora ante su Hijo y todas las  gracias y dones divinos que tanto necesitamos siempre al final los recibimos de las manos de Nuestra madre celestial.
         Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.

 Juan del Carmelo

martes, 10 de marzo de 2015

MARTA, MADRE ADOLESCENTE

En el mes de marzo, mes de la vida, nos llega el testimonio de Marta madre adolescente que decidió seguir adelante con su embarazo y dar a su hijo la oportunidad de vivir.
Para todos los interesados en participar el próximo sábado en la marcha por la vida, os recordamos que podéis apuntaros hasta mañana día 11 en la sacristía de la Parroquia.


viernes, 6 de marzo de 2015

PAPA FRANCISCO: LA MUNDANIDAD OSCURECE EL ALMA

La mundanidad oscurece el alma, haciéndonos incapaces de ver a los pobres que viven junto a nosotros con todas sus llagas: así, en síntesis, el Papa Francisco en la Misa de la mañana presidida en Casa Santa Marta.
 
Comentando la parábola del rico epulón, un hombre vestido “de púrpura y lino finísimo” que “cada día se daba a grandes banquetes”, el Papa observa que no se dice de él que fuera malo: al contrario, “quizás era un hombre religioso, a su modo. Rezaba, quizás, alguna oración, y dos o tres veces al año seguramente se dirigía al Templo a hacer los sacrificios y daba grandes ofrendas a los sacerdotes, y ellos, con esa pusilanimidad clerical, le daban las gracias y le hacían sentar en  el sitio de honor”.
 
Pero no se daba cuenta de que a su puerta había un pobre mendigo, Lázaro, hambriento, lleno de llagas, “símbolo de la tanta necesidad que tenía”. El Papa explica la situación del hombre rico:
 
“Cuando salía de casa, eh no … quizás el coche con que salía tenía los vidrios oscurecidos para no ver lo de fuera… quizás, no lo sé… Pero seguramente sí, su alma, los ojos de su alma, estaban oscurecidos para no ver. Sólo veía dentro de su vida, y no se daba cuenta de lo que le sucedía a este hombre, que no era malo: era enfermo. Enfermo de mundanidad. Y la mundanidad transforma las almas, hace perder la conciencia de la realidad: viven en un mundo artificial, hecho por ellos … La mundanidad anestesia el alma. Y por esto, este hombre mundano no era capaz de ver la realidad”.
 
Y la realidad son los muchos pobres que viven junto a nosotros: “Muchas personas que llevan la vida de forma difícil, de modo difícil; pero si yo tengo el corazón mundano, nunca entenderé esto. Con el corazón mundano no se puede entender la necesidad de los demás. Con el corazón mundano se puede ir a la Iglesia, se puede rezar, se pueden hacer muchas cosas. Pero Jesús, en la Última Cena, en la oración al Padre, ¿qué pidió? ‘Por favor, Padre, custodia a estos discípulos que no caigan en el mundo, que no caigan en la mundanidad. Es un pecado sutil, es más que un pecado: es un estado pecador del alma”.
 
En estas dos historias – afirma el Papa – hay dos juicios: una maldición para el hombre que confía en el mundo y una bendición para quien confía en el Señor. El hombre rico aleja su corazón de Dios: “la su alma está desierta”, una “tierra de salinas donde nadie puede vivir”, “porque los mundanos, para la verdad, están solos con su egoísmo”.
 
Tiene “el corazón enfermo, tan apegado a esta forma de vivir mundana que difícilmente podía curar”. Además – añade el Papa – mientras el pobre tenía un nombre, Lázaro, el rico no lo tiene: “no tenía nombre, porque los mundanos pierden el nombre. Son sólo uno de la muchedumbre acomodada, que no necesita nada. Los mundanos pierden el nombre”.
 
En la parábola, el hombre rico, cuando muere se encuentra en los tormentos del infierno, y pide a Abraham que envíe a alguno de entro los muertos a advertir a sus familiares aún vivos. Pero Abraham responde que si no escuchan a Moisés y los Profetas, no creerán ni aunque resucite uno de entre los muertos. El Papa afirma que los mundanos quieren manifestaciones extraordinarias, y sin embargo “en la Iglesia todo está claro, Jesús habló claramente: ese es el camino. Pero hay al final una palabra de consuelo”.
 
“Cuando ese pobre hombre mundano, en los tormentos, pide que le envíe a Lázaro con un poco de agua para ayudarle, ¿cómo responde Abraham? Abraham es la figura de Dios, el Padre. ¿Cómo responde? ‘Hijo, acuérdate …’. Los mundanos han perdido el nombre. También nosotros, si tenemos el corazón mundano, hemos perdido el nombre. Pero no somos huérfanos. Hasta el final, hasta el último momento hay la seguridad de que tenemos un Padre que nos espera. Confiemos en Él. ‘Hijo’. Nos llama ‘hijo’, en medio de esa mundanidad: ‘hijo’. No somos huérfanos”.
 

jueves, 5 de marzo de 2015

EN LA MUERTE DE MARCOS POU

Hoy jueves sacerdotal, traemos al blog el testimonio de la vida y la muerte de un joven seminarista de Barcelona. 
Realmente Cristo ha vencido a la muerte y por que vive, nosotros podemos acercarnos a El y hoy presentarle en nuestra oración a todas las personas llamadas por Él al sacerdocio y pedirle que nos regale vocaciones.
El Santísimo estará expuesto desde las 9:00 de la mañana hasta las 19:00 con el rezo de vísperas.

La Iglesia en Barcelona está conmocionada por larepentina muerte de Marcos Pou Gallo, en accidente de moto, un joven que apenas llevaba varios días en el seminario de la Ciudad Condal, pero queirradiaba una fe y una pasión evangelizadora fuera de lo común.

Marcos era hijo del conocido periodista Paco Pou, fundador de Edimedia Tv, ejecutivo del grupo RBA y directivo durante varios años del grupo Intereconomía; y de Itziar Gallo, profesora de infantil del Colegio Santa Isabel.

En la homilía de su funeral, su tío Iago Gallo recordó la entrega de Marcos y el valor de su sí al Señor, que es un ejemplo para todos los cristianos.

Asimismo, este sacerdote quiso subrayar cómo era imposible estar cerca de este seminarista sin acabar mirando al cielo: “Era imposible estar con Marcos y no girar el cuello para intentar sorprender presente a Aquél que hacía a Marcos”, informa Infovaticana.

A continuación publicamos íntegra la homilía de su tío Iago Gallo, en el funeral por el alma de Marcos:

Pasión de Marcos por Jesucristo
»Aquí reproducimos esta homilía en la que se resalta la vocación al sacerdocio de Marcos, sus ganas de entregarse al servicio de los demás y la aceptación alegre de la voluntad de Dios, a veces difícil de entender para los hombres:

»Algunos privilegiados -porque así lo había decidido él- unos poquitos (no sé cuantos, supongo que éramos dos o tres), sabíamos, hace ya tiempo (años incluso), que Marcos iba a sorprender (aunque a sorprender a medias, porque allí donde iba le preguntaban si era seminarista). Pero sabíamos que al término de su carrera de física, Marcos iba a sorprender con la noticia de que ingresaba en el Seminario de la Diócesis de Barcelona.

»Y así fue. Se cumplió su sueño de ver llegar ese día. Ese día precioso de poder comunicar a todos por qué estaba viviendo cómo estaba viviendo. Y por fin desvelaba la incógnita. “¿Y ahora que terminas la carrera, qué vas a hacer?, y nos despistaba a unos y a otros con balones despejados”.

»La noticia era “quiero ser sacerdote”. “Quiero entrar en el seminario”. Y fijáos, ha sido precioso poder acompañar a Marcos en estas semanas. Viendo cómo se cumplía este sueño tan atesorado por él, tan mimado, tan custodiado; tan absolutamente querido. Y se juntaba a los sacerdotes y miraba a los sacerdotes.  Pero quería ser sacerdote, no por el quehacer sacerdotal, sino por el rostro de Jesucristo.

»Nos ha explicado estas semanas -aunque lo hemos visto en cómo ha vivido estos últimos años de su vida- nos ha explicado, ¡nos ha mostrado! casi, mejor dicho, cómo para él, en su experiencia, Jesucristo era algo tan absolutamente real, algo tan concreto, tan experimentable; como dice San Juan: “lo que mis ojos vieron, lo que mis oídos oyeron y lo que pude tocar con las manos”. Cristo era tan hermoso y estaba tan presente, que Marcos se atrevió a decirLe que sí. A decirle que sí para siempre.

»Y se jugó sus amores humanos, se jugó su honra; se lo jugó todo. “Me voy a hacer cura”. En este momento histórico. “Me voy a hacer cura”. Es como si nos dijese (fijáos y me entendéis): “no es verdad que han pasado dos mil años. Cristo está vivo. Cristo está vivo. Cristo -como decimos en el ángelus todos los días- habita entre nosotros”.

»Y el sacerdote, no es una descripción nada teológica, pero el sacerdote es aquél que, de la mano de Jesucristo, porque, esta manera de ser, este caminar entre los hombres así lo inventó Jesucristo; es aquél que estirando los brazos, estirando mucho los brazos; estirando los brazos todo lo que puede, con un brazo, con una mano, aferra a Dios, con la otra mano, aferra al hombre, y les lleva -al hombre y a Dios- a la comunión.

»El sacerdote es aquél que a pesar de sus miserias humanas, y por la gracia de nuestro Señor Jesucristo, consigue que el hombre y Dios se encuentren. Y fijaos: Marcos no ha pasado por el sacramento del Orden. No le ha hecho falta a nuestro Señor. Pero Marcos ya era sacerdote. Marcos, todo su hacer; todo su caminar; todo su hablar, era sacerdotal.

»La mayoría de los que estáis aquí le conocéis. Habéis tratado con él. Y era imposible. Era absolutamente imposible estar con Marcos más de media hora, sin que se acabase hablando de Jesucristo.

»Era imposible seguir un poco la pista de sus viajes, del modo en el que empleaba su tiempo; era imposible ver cómo sonreía, ver cómo bromeaba, ver cómo chinchaba (especialmente a Mateo y a Juan – sus hermanos pequeños-) sin descubrir que ahí había algo grande. Era imposible estar con Marcos y no girar el cuello para intentar sorprender presente a Aquél que hacía a Marcos.

»Y Marcos le dijo que sí:  Marcos al Señor le dijo que sí. Y le dijo que sí de verdad. ¡Le dijo que sí de verdad! Marcos, -no nos habituemos a esto-, le dijo que sí a Dios. Y Dios, con ese designio suyo que ¡gracias a Dios nos supera!, gracias a Dios supera el nuestro; Dios acogió su sí. Y como era un sí gratuito, sin condiciones, Dios ha hecho con el Sí de Marcos lo que le ha dado la gana.

»Porque Marcos le dio su sí a Dios. Le pertenecía a Dios. Y Dios dijo: yo con esto hago lo que quiero. Y miramos al Señor y le decimos: “¡Caramba Señor! Parece que te sobran los sacerdotes. Porque pocos que somos, y este valía la pena, y te lo llevas”.

»Y el Señor nos está diciendo: “Porque voy a bendeciros de otra manera; porque voy a cuidar la diócesis de Barcelona y la Iglesia de otra manera.” “Porque lo puedo hacer yo también”. Porque Marcos lo puede hacer desde el cielo. Porque Marcos puede acompañarnos desde el cielo. Marcos, de la mano de nuestro Señor, Marcos resucitado, puede hacerlo.

»Pensaba yo anoche, cuando ya me metí en la cama, después de la jornada de ayer tan preciosa; pensaba en lo siguiente: ¡Si es que es verdad, caramba! ¡Si es que es verdad que Cristo y Marcos se querían; se quieren! ¡Es que es verdad! Y pensaba: ¿me voy a meter yo en esa relación? ¿Voy a opinar yo sobre “cómo se quieren Cristo y Marcos”, ”cómo se quieren Marcos y Cristo”? ¿Voy yo a opinar que debería haber sido de otra manera? ¿Me voy a atrever yo a decirle a Marcos: no se quiere así al Señor, porque mira lo que te hace? ¿Me voy a atrever yo a decirle al Señor, con el sí de mi sobrino: “eso no es justo”? ¿Me voy a atrever?

»Fijaos que, -es algo que he tenido presente ayer, porque ayer y hoy han sido un día precioso-, Dios, ¡nos ha hecho trampas! ¡Nos ha hecho trampas Dios! Pero no con la muerte de Marcos: nos ha hecho trampas, ¡con la vida de Marcos! ¡Porque nos lo ha regalado! Nos lo ha puesto delante, ¡y nos ha enamorado! Y en el mirar a Marcos -y era normal, eh, Marcos era normal-; en el mirar a Marcos (salvo que uno fuese muy torpe, o muy ciego); en el mirar a Marcos uno decía: “es evidente que hay alguien que hace a este tío”. Es evidente que hay uno que hace que Marcos sea así de atractivo. ¡Es evidente! En el rostro, en el gesto, en la voz, en el abrazo de Marcos. ¡Es evidente! Y Dios nos ha hecho trampas ahí: porque en el mirar a mi sobrino, en el mirar a Marcos, ¡los ojos se te iban al cielo! Y pensaba yo ayer: ¿cómo me voy a enfadar yo con éste que me ha hecho trampas! ¿Cómo me voy a enfadar yo con el que me ha regalado a Marcos -fijaos-, a cambio de nada? ¡Porque nos lo ha regalado “a cambio de nada”!

»¿Alguien ha pagado un precio por poder ser amigo de Marcos? ¿Alguien ha pagado un precio? ¡Si es gratis! Nos lo han regalado gratis. Y no nos lo han arrebatado. Nos lo han regalado gratis, y nos lo siguen regalando gratis.

»Siempre digo, porque es así: Dios no da para luego quitar. Dios da para dar. Y a Marcos nos lo ha dado. Y nos lo ha dado para siempre. Ahora ciertamente, como hemos escuchado en la liturgia, de una manera distinta, pero para siempre.

»Estos días le agradezco infinitamente a Marcos, con su vida y con su muerte, y agradezco infinitamente a nuestro Señor que me mostrase de una manera que yo pudiera entender, y ojalá podamos todos entender, esta frase que hemos trabajado en estos meses en Escuela de Comunidad: “la vida no es un quehacer: la vida es un afecto”. Y el afecto, en Marcos, se cumple. Marcos quería al Señor. Marcos quiere al Señor.

»Fijaos: nosotros podemos seguir viviendo así. Podemos seguir viviendo en el afecto. No sé cuantos cientos de abrazos estamos recibiendo en estos días, pero son todos reales. Son todos de verdad. Todos de verdad. Son abrazos que vienen de lo alto.

»Vamos a poner a Marcos en las manos de la Virgen para que lo acompañe hasta su casa. Hasta su nueva casa, donde le encontraremos el día que a nosotros también se nos llame. Así sea».
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Por su interés reproducimos a continuación la carta de Nico Pou, hermano de este joven del movimiento de Comunión y Liberación fallecido dos semanas después de haber entrado en el seminario:

Los días más duros de mi vida
«Queridos amigos, familiares y conocidos;

»Entre las 23.30 del sábado 21 de febrero y las 00.00 del día siguiente, domingo 22, mi hermano Marcos falleció en un accidente de moto, a la edad de 23 años, una semana y media después de entrar en el seminario.

»No está siendo, como es lógico, nada fácil. Es mi hermano, con quien he crecido desde que nací, con quien he descubierto desde pequeño la vida, con su bien y su mal, su sufrimiento y su consolación, su belleza y su fealdad, lo divertido y lo aburrido, lo grande y lo pequeño. Con quien me he peleado, reído hasta llorar, con quien he llorado, y con quien he descubierto lo más grande que se pueda descubrir nunca ante los ojos de un pobre hombre como él y como yo.

»Estos tres días están siendo los más duros de mi vida. Constante es el recuerdo de Marcos, de todo lo que hemos vivido juntos, lo bueno y lo no tan bueno. Es duro estar en casa porque es difícil caer en la cuenta de que ya no va a entrar por la puerta gritando "¡Minions!"  (Refiriéndose a Juan y Mateo, mis hermanos pequeños), o en mi habitación, donde él dormía. Es duro vivir, es doloroso. Lo más duro es despertarse por la mañana, porque es como si te dieran la noticia de nuevo. Es dolorosa esta nueva vida sin Marcos en la forma que ha estado siempre, tal y como la conocíamos. Lo sabéis bien aquellos que le conocisteis, aunque fuera por poco tiempo, aunque sólo cruzarais un par de frases con él.  A muchos os habrán hablado de él. Y para otros quizá era ‘hermano de’, o ‘hijo de Itziar y Paco’.

»A todos vosotros os quiero contar lo que he visto estos dos días. Antes de la misa del domingo por mi hermano, tuvimos la oportunidad de besar por última vez a mi hermano. Estaba precioso, en un ataúd sencillo, como el de Juan Pablo II. Vestido de blanco, puro. Mi familia y yo pudimos estar rezando junto a él. Pidiendo por su intercesión por nosotros, para que comprendamos y nos fiemos del Señor. La misa fue el primer regalo de todos. Fue un verdadero espectáculo. La Iglesia estaba llena, hasta los topes, los dos días. Por delante de mí pasaban todos los rostros que el Señor acarició a través de Marcos. Todo lo que Dios ha generado a través de él, de toda su persona. Estaban las monjas del comedor social donde ayudaba (caritativa) desde hacía 3 años, sus compañeros y los míos del primer colegio en el que estuvimos, profesores de ese colegio, un gran número de profesores del Abat Oliba, alumnos de allí, los amigos con los que jugó al fútbol en La Salle cuando era pequeño, con los que jugó no hace tanto y con los que jugaba este año, incontables amigos suyos y míos de Madrid, matrimonios de allí que le conocieron y vinieron a acompañarnos y a despedirse, toda la comunidad de CL de Barcelona, toda mi familia… Me dejo a mucha gente, perdonadme. Celebraron misa por él en Siberia, Nueva York, Milán, Roma, Madrid, Las Azores, Méjico, Santander… y muchos sitios más donde rezaron por él.  A todos gracias por vuestras oraciones y vuestra compañía. Son un verdadero testimonio de todo lo que genera el Padre a través de la débil carne de mi hermano.

»Amigos míos y de Marcos. Dios y mi hermano me regalan a cada segundo el amor que os tiene desde el cielo, y que siempre os ha tenido. Tengo la certeza, nítida, que Marcos siempre ha tenido. Tengo esa paz, esos ojos conquistados por el Señor, que Marcos tiene. Me da la sensación de que los abrazos que os doy, los besos y  las caricias, son de parte de Marcos. Me sorprendo amándoos un pequeño porcentaje de cómo él os quería, y eso es enorme. Lloro y sufro, le echo de menos, me gustaría abrazarle una última vez. Pero está conmigo. La relación con Marcos es única. Continuamente le oigo decirme que me fíe. Le veo sonreír, le veo feliz, donde toda su vida ansiaba estar. Marcos nos ha hecho el mejor regalo que nadie puede hacer. Nos ha puesto ante la vida, y ante Cristo. Siempre ha sido esa su intención, presentarnos a Cristo, mirad: ‘He visto el mismísimo rostro de Cristo, la ternura con la que Dios ama, he visto cómo me quiere y me da vértigo. ¿¡Por qué tanto!? Dios me prefiere, y en las palabras de Giussani, me prefiere “porque soy nada, porque soy como esa chica de Nazaret de 15 años, nada. O como su marido, un hombre lleno de dudas, confundido, humilde, carpintero, nada”’. Y estos días lo hace de una forma radical y espectacular, con la misa, el funeral y lo que vendrá. Nos presenta el infinito. Cada canto, cada lectura y cada salmo, cada abrazo que me habéis dado, cada rostro que he besado, son signo del Dios bueno que habita en Marcos. Es una sobreabundancia que jamás había experimentado, ni podía imaginar. Sufro con gran dolor, pero soy profundamente feliz. Porque ¿quién soy yo para recibir semejante regalo del cielo, como es la certeza de Marcos? ¿Quién soy yo para ser llamado a una relación con el Misterio como la que él tenía? La Misericordia que Dios tiene conmigo dándome esto se sale de toda medida. Nos da este regalo: ahora sólo lo infinito nos bastará. Ahora solo Dios bastará a nuestros desgarrados corazones de hombres.

»La política, la economía, lo que estudiamos o donde trabajamos, lo que vivimos ahora, las relaciones con nuestros seres queridos y amigos, todo vuelve a ser verdadero. Porque todo está revestido de esta espera y esta pregunta: ¿Hay algo que sea para siempre? Si. Existe. Porque lo hemos visto y lo vemos. Siempre quiso presentar a Dios al mundo. Y estos días lo hace de una forma radical. O todo o nada, como ha sido él. Y Cristo está. Amigos, no es incompatible el sufrimiento de perder una ‘forma’ de relación, con la paz y la seguridad de que Dios está. No es incompatible el desgarro con la alegría que Dios presente nos da. Todo lo que nuestros corazones desean, y hoy más que nunca, existe. Lo vimos en Marcos y lo vemos entre nosotros hoy. Lo vemos en la unidad de un pueblo donde el Señor quiso crear a Marcos. Lo tenía todo pensado. Para llevarse a Marcos tenía que estar seguro de que él daba su ‘sí’ libremente y feliz. Y os lo demuestro: Marcos escribía el 11 de febrero esto. ‘ENTRADA EN EL SEMINARIO: Vértigo y confianza plena, soy Tuyo Cristo. Que este sea un camino de santidad. ¡Feliz de darte la vida! Domina más esto que lo que no apetece, da pereza o parece ser una futura fatiga. A ti me encomiendo María. Virgen de Lourdes, ¡hazme fiel! ¡Hazme santo!’

»¿Lo veis? Marcos se fue plenamente feliz, como nunca lo había sido. Y nos quiere regalar esta paz. Dejad que entre en vuestros corazones el dolor, bucead en el sufrimiento para descubrir el deseo de infinito que a Marcos caracterizaba. Pero sumergíos también en la vida. Estad atentos a lo que Dios nos regala, estad atentos a la realidad que fascinaba a Marcos. Porque es allí donde encontraremos la paz que Dios nos da. No tapéis vuestro dolor, vuestras preguntas, vuestro sufrimiento, el echar de menos, o las ganas de estar con él. Vividlas hasta que esas preguntas os definan. De lo contrario, despreciaremos el regalo que Marcos nos hace. Contaos lo que os fascinaba de Marcos, recordad lo que os decía, contaos y recordad a Cristo, que se hacía más carne a través de mi hermano. Que el sí que él dio sea también nuestro sí a vivir este sufrimiento y esta gracia. Pidamos su cercanía con el Señor, su relación privilegiada con el Padre y celebremos que él es ahora feliz para siempre. Descansad en esta certeza, en la imagen de su sonrisa desde el cielo.

»Mi relación con Marcos es mejor ahora que nunca. Ahora que no puedo tocarlo ni abrazarlo, es más mío, está más en mí, que nunca. Marcos hoy se me regala más que hace tres días. Lo mejor de Marcos, Cristo, está infinitamente más presente hoy que nunca. Es más nuestro amigo hoy que nunca. Me llegan ya las cosas que están sucediendo. Me envían muchas personas los testimonios de lo que Dios y Marcos hacen desde el cielo. A Dios tengo que agradecer ser testigo de semejante espectáculo. No dejéis de contármelo, por favor. Ya está sucediendo.

»Os pido que os acompañéis entre vosotros, que os recordéis esto. Os pido que no cerréis vuestro corazón, que lo abráis al dolor y al presente. También pedid por mi familia: Francisco, Itziar, Natalia, Juan, Mateo y yo. Acompañadnos y dejaros acompañar por nosotros. Pedid por mis tíos y mis primos, a quien agradezco tan especial cuidado por nosotros.

»Abrazo especialmente a Rocío, Javi, la familia Andreo. Alfon, Rafa, Leo, Igna, Jordi, Suca, Talía, Virginia, Peter, Alex, Ferrán, Silvia… Me dejo a mil personas. Y lo siento por no hacer especial mención, pero duraría este texto unas mil páginas. Lupita, un enorme abrazo desde Barcelona. Nos acordamos mucho de ti. A toda la comunidad de Comunión y Liberación, gracias por vuestras oraciones y vuestra compañía. A Francisco Javier González Candela un abrazo gigantesco. A Miquel Carreras y su familia, que no me dejo de acordar de vosotros, como también de Ángel Vázquez. Ahora, mi familia con Rocío y los más cercanos a Marcos, entramos en vuestro club de privilegiados. A mi tío Yago, por su testimonio y compañía infinita. Miguel Ramón y José Fernando, gracias por cuidarnos.

»No lograré jamás expresar con palabras el agradecimiento a José Miguel García, por la compañía que ha hecho a Marcos, y que hoy nos hace a nosotros. No existen palabras que puedan expresarlo.

»En la última conversación que tuvimos, Marcos me decía esto, ante su traslado al seminario de Barcelona: ‘Los caminos nos separan, y eso desgarra. Pero en el gran camino vamos juntos’. Es así.

»Pido por vosotros, para que esta herida sea fértil para cada uno de nosotros. Pido para que esta espera y certeza que se me dan ahora, no hagan más que crecer, como en Marcos era. Prietas las filas, amigos míos. La aventura de esta nueva vida ha empezado. Me siento indigno de tal grandeza. Tengo ganas de abrazaros».

Nico Pou Gallo

P.D.: Os pido que este milagro que con pobres palabras consigo explicar, llegue a todos vosotros sin excepción.

VENI SANCTE SPIRITUS, VENI PER MARIAM
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Por su parte, el periodista Jaume Vives Vives, director de Diario el Prisma, escribió un artículo publicado en su portal sobre Marcos, que reproducimos en su totalidad:

Ha muerto un hombre de Dios

«Conocí a Marcos Pou hace pocos meses. Fue en un pueblo de Cataluña -La Gleva- cuando fui a dar una charla sobre mi experiencia en el Líbano con familias cristianas de Irak y Siria refugiadas allí. Había un grupo de jóvenes de Comunión y Liberación, un movimiento de la Iglesia Católica, haciendo unas convivencias de estudio. Marcos era el responsable de los jóvenes.
»La primera vez que hablé con él y le oí hablar fue mientras cenábamos. Tardé poco en ver que era un hombre de Dios. Cómo miraba, cómo hablaba, cómo escuchaba, cómo preguntaba. Su mirada tranquila y serena entraba dentro de tu corazón. Su sonrisa era auténtica.

»Hablaba claro, sin miedo, se hacía entender. Hablaba con amor. Decía lo que pensaba y se notaba que había pensado mucho lo que decía. Un hombre de fe y razón. Quizás por eso tantos jóvenes le tenían por consejero.

»Al terminar la charla se me acercó y me preguntó preocupado qué es lo que nosotros podíamos hacer por esos cristianos que a pocas horas de avión de donde estamos nosotros mueren por su fe. Su preocupación era sincera y la respuesta la encontramos juntos, rezar y vivir la fe coherentemente en el lugar en que Dios nos ha puesto. La misma respuesta que meses después me daría el arzobispo de Mosul (Irak), Emil Nona.

»Cada vez que me encontraba a Marcos me alegraba, sin conocerlo demasiado sabía que era noble y alguien en quien poder confiar.

»Recuerdo perfectamente cómo volví de la charla en la que conocí a Marcos y a todos los jóvenes que estaban allí haciendo unas convivencias de estudio. Entusiasmado. Hasta ese momento solo había oído hablar de Comunión y Liberación en la universidad pero el día en que lo conocí de la mano de Marcos mi visión cambió por completo, poco tenía que ver con lo que me habían dicho o yo pensaba. Y volví particularmente entusiasmado con Marcos, no fueron pocas las personas a las que les transmití lo muy gratamente que me había sorprendido ese joven que se encargaba de manejar el cotarro. Tenía un carisma especial.

»Una de las últimas veces que vi a Marcos fue en la Estación de Sants. Coincidió que él iba a Pamplona y yo a Bilbao. Salíamos a la misma hora y en el mismo tren. Quedamos a las 9 en la cafetería. Me dijeron que los trenes, a pesar de ir juntos, quizás no estaban interconectados.

»Al final resultó que los trenes iban unidos pero no se podía pasar de un vagón a otro, los dos lo intentamos pero no lo conseguimos. Volvimos a nuestros respectivos vagones y por la noche –después de pedirle mi correo a una amiga común- Marcos me escribió un mail diciéndome que mis sospechas eran ciertas, los trenes estaban unidos pero no interconectados. Me dijo que iba a rezar mucho por mí los días que estuviera en Pamplona de retiro. Era un chico atento incluso con quienes tenía menos relación.

»Marcos ha muerto la noche de un 21 de febrero de 2015 poco después de dar su sí a Dios. Acababa de entrar en el Seminario de Barcelona después de terminar la carrera. Quería que su vida fuera del Señor. Los caminos del Señor son inescrutables y Marcos ha dejado esta vida terrena y perecedera. Su vida seguramente ya es del Señor aunque de una forma diferente a la que él pensaba. Que Dios le tenga en su gloria y dé consuelo a su familia.

»Marcos Pou era un hombre de Dios y ya en vida, un ejemplo para muchos.

»Ya solo queda rezar por su alma y pedir que su forma de vivir y entender la vida, su mirada y su sonrisa, su atención y sus detalles, se nos pegue a nosotros.

Hasta pronto Marcos, si Dios quiere...».

miércoles, 4 de marzo de 2015

BREVE DECÁLOGO DE LA ALEGRÍA

Yo, que me considero una persona feliz y realizada en mi vocación, he pensado dar testimonio de lo que vivo y ofrecer una especie de decálogo de mi felicidad, de mi experiencia gozosa de ser lo que soy. Y he compilado un pequeño decálogo de la felicidad con aspectos positivos y negativos.

1. La alegría de la gratuidad

Se trata de vivir siempre con un sentido de gratitud y de gratuidad. La primera abre el corazón al agradecimiento hacia Dios. La segunda te ayuda a darte constantemente a los demás, sin prestar mucha atención al egoísmo.

La gratitud emana de la experiencia consciente de lo que se debe a Dios, vivida cada día en largos momentos de oración y en pequeños instantes de contemplación. Ésta te engrandece el corazón.

La gratuidad del servicio en el amor, además de dilatar la capacidad de amar te permite salir de ti mismo y gozar las miles alegrías de la comunión, de la relación, de la creatividad. Es el don de la vida hecho a los demás que te hace vivir aún más abundantemente y te gratifica por el don hecho que, al provenir realmente del corazón, lo vuelve más bueno.

2. Frente a Dios en la oración

A veces, incluso sin querer, sentimos que nuestro estado de ánimo, a pesar de la felicidad sustancial, tiene zonas grises.

Basta profundizar en nuestra conciencia para descubrir las pequeñas raíces de los dolores del alma, de nuestras pneumapatologías. Pequeños nódulos que no dejan fluir la alegría. Pequeños huecos del alma desde donde fluye y se pierde nuestra energía espiritual.

La necesidad de un poco de humildad que es el ungüento de nuestras heridasdice Teresa de Ávila, y la mansedumbre que es saber tolerar a los demás, pero especialmente saber tolerarse a sí mismo, es una buena pneumoterapia cristiana. Una inmersión en el realismo, en la aceptación de la realidad, en la misericordia de Dios para resurgir regenerados.

3. Superar las tentaciones contra la alegría

Hay momentos más prolongados en que somos tentados contra la alegría, se llaman pereza espiritual. Un momento de reflexión, una extensa oración, poner orden en la vida, te dice inmediatamente que en el conjunto de los valores y las funciones de la buena armonía espiritual, falta el equilibrio de los aspectos.

Alguna área importante de nuestra vida (afectividad, oración, descanso, reflexión, recreación…) no ha sido suficientemente cuidada.Un toque de equilibrio devuelve la alegría. Se trata conjuntamente de poner remedio, volver a la fuente de la verdadera alegría, inundar de luz las tinieblas del espíritu.

4. La belleza de la cotidianidad

La vida está sembrada desde el principio de pequeñas alegrías y sorpresas: la liturgia bien vivida, el encuentro con los hermanos y las hermanas, el saludo gozoso, la llamada de teléfono, ver el periódico y la TV, la comida, la higiene personal y el descanso, el éxito de un trabajo, la certeza de una amistad…

La sana espiritualidad es agradecer estas alegrías que provienen de la fuente de la alegría, con una visión positiva de la vida espiritual. Si luego se viven en comunión la alegría se multiplica: se dona y se recibe de los demás.

5. La alegría de la amistad

La alegría espiritual es para mí la experiencia de una buena amistad con los santos del cielo y con los de la tierra. La amistad es una fuente de alegría, aunque ésta debe pasar por debidas purificaciones.

Tener amigos y amigas es también de gran valor en la Iglesia y sentirse apreciados y estimados por ellos, interpelados también por trabajos de colaboración es una fuente de alegría que invita a dar una gran importancia a la amistad en la vida religiosa y en la Iglesia.

Soy más bien favorable a una Iglesia amiga y fraterna y, por lo tanto, alegre y capaz de vivir con todos. Pero me siento alegre de tener una buena amistad con Dios. Ciertamente con Cristo y con el Padre, pero también y de manera especial con el Espíritu Santo, mi consolador y defensor.

6. En la sabiduría del momento presente

Un gran secreto de la alegría es la capacidad de vivir el momento presente. En realidad, no podemos vivir más que el presente; si vuelve una ilusión que nos hace mirar hacia atrás, corremos el riesgo de volvernos estatuas de sal como la mujer de Lot; y si escapamos del presente hacia un futuro aún inexistente, corremos el riesgo de vivir extrapolados del realismo del aquí y el ahora de la vida.

Vivir el presente es confiar en Dios y es la capacidad de tener siempre los pies sobre la tierra, enfrentar los problemas uno por uno. Y vencer las ansiedades, una por una, para permanecer en la alegría.

Alegría es ser uno mismo, creer en el Dios presente y sentir que se está en el lugar donde Dios quiere que estemos, haciendo lo que Él quiere que hagamos.

Esta es la alegría verdadera, lo demás son vanas ilusiones, fuentes de descontento. Estar alegres es también estar contentos de lo que se es y de lo que se tiene…

7. La cordialidad de las relaciones

Es para mí fuente de alegría la cordialidad con la que busco tratar a los demás y la cordialidad con la que soy repagado, porque “el amor suscita amor”, dice Teresa de Ávila. Y sigo la norma de mi san Juan de la Cruz: “donde no hay amor, pon amor y obtendrás amor”.

He leído estas bellas palabras de Vincenzo de Paoli que me han gratificado mucho: “Si la caridad fuera una manzana, la cordialidad sería su color. A veces vemos a ciertas personas con una linda cara sonrojada y colorida, que las hacen bellas y vivas. Ahora, si la manzana es la caridad, la cordialidad es su color. ¿Entienden cómo la cordialidad es una virtud con la cual se da testimonio del amor que tenemos por el prójimo, amor que es necesario para lograr el bien hacia quien nos rodea? Se podría decir también que si la caridad es el árbol, las hojas y los frutos son la cordialidad, y si la caridad fuera el fuego la cordialidad sería la flama”.

Hay también un apostolado y un testimonio de la sonrisa…

8. La felicidad de estar en comunión con todos

Me siento contento de ser una persona universal. De poder vivirdesde un punto muy concreto de la tierra una experiencia universal de comunión con todos.

El uso discreto de los medios de comunicación, que expande el pensamiento y nos pone en contacto con toda la humanidad, pero especialmente la conciencia de estar en Dios en comunión con todos, me permite sentirme lleno de deseo de tener un corazón universal que se ejercita en la comunión con todos a través del “internet” de la oración.

Luego es fuente constante de alegría el hecho de que los encuentros y viajes, peregrinaciones y visitas al extranjero, diálogos con personas de otras confesiones y religiones, se hayan vuelto para mí experiencias de gran alegría y esperanza, vistas las posibilidades de que un estilo sencillo de acercarse los unos a los otros hace caer muros y destruir barreras, abrir nuevas vías de diálogo.

9. El sentido positivo de la vida espiritual

Es motivo de alegría en la vida espiritual constatar, a través de la enseñanza de Jesús, el ejemplo de los santos y el testimonio de personas verdaderamente espirituales de nuestro tiempo, que no debemos renunciar a nada de lo que es humano, bueno, amable, justo, bello, santo con tal que nada sea antepuesto al amor de Dios.

Es verdadera alegría saber por experiencia que la lógica del Evangelio funciona, que se tiene el ciento por uno en esta tierra y que Dios no construye su gloria sobre las cenizas o las ruinas de nuestra humanidad, sino que nos quiere siempre hijos humanos y alegres, resplandecientes de simpatía para volver amable a Aquel que es verdadera alegría infinita. También esta es perfecta leticia.

10. Con una pizca de simpatía humana y divina

Es también fundamento de alegría algo que siento que me ha sido heredado de mi padre, un hombre que fue siempre alegre y dio alegría a todos hasta su muerte. Lo hizo con sus poesías, sus canciones paisanas que constituyen un tesoro de sabiduría y de simpatía alegre y contagiosa.

Me refiero también a los buenos lazos que en la vida cristiana, tienen la alegría y el humor, esa pizca de astucia que nos sirve a veces de defensa, a veces de pista de lanzamiento, siempre de instrumento de comunión para volver a Dios y al cristianismo amables. Probablemente la alegría se expresa perfectamente con el humor, como nos demuestra una sana espiritualidad histórica junto al ejemplo de los santos.

Por el padre Jesús Castellano Cervera, OCD