domingo, 10 de julio de 2011

"DIOS ME HA REGALADO UNA VIDA MÁS COMPLETA QUE LA ANTERIOR"

Hace 13 años sufrió un accidente esquiando en Sierra Nevada. María Luisa Ruiz Jarabo se quedó tetrapléjica a los 33 años de edad. Pero ella no mira atrás. Dice que la silla de ruedas ha mejorado su vida porque le ha permitido conocer a mucha gente especial y también conocer “lo mejor”: a Dios. Todos los veranos ayuda a mutilados por las minas en Camboya. No teme a nada y hasta ha vuelto a esquiar. La suya es la historia de una “vida digna”.
- ¿Qué le sucedió María Luisa? Tengo entendido que era una “todoterreno” antes del accidente. Motera empe­dernida y muy emprendedora.- Antes del accidente tenía una vida muy activa y no paraba. Me apasionaba el deporte y cuanto más extremo, mejor. Era un poco lanzada. Me gustaban cosas como el barranquismo o esquiar fuera de pista. Disfrutaba además de la vida nocturna y de ir en moto. Desde los 14 años tuve moto y en cuanto ahorraba algo, me compraba una moto más grande, hasta mi Honda Rebel.
- ¿Cambiaron sus gustos y aficiones?Sigue habiendo muchísimos deportes que puedo practicar. No puedo montar a caballo, en moto o hacer barranquismo, pero tampoco es una tragedia, porque con la edad evolucionan las aficiones. Aunque otras se mantienen, ya que he vuelto a esquiar.

- Parece que no le tiene miedo a nada. - Pues no, no tengo miedo.
- Pasó unas tres semanas en coma…¿qué recuerdos tiene del despertar?- Nunca perdí el conocimiento. Me enteré de todo hasta el coma. Luego, me trasladaron al hospital de parapléjicos de Toledo. Cuando desperté, enseguida me di cuenta de que no movía nada del cuello para abajo. Recuerdo un día que mi padre me dijo las palabras mágicas: “No sabemos lo que va a pasar, estás en las manos de Dios”. Y yo pensé: “¿De verdad?, ¡qué suerte tengo!”- “¡Qué suerte!”, ¿por qué? - Por estar en las manos de Dios. A partir de ahí viví con una paz increíble porque estaba en manos de Quien más me quiere. Cualquier cosa que me pudiera pasar a partir de entonces estaba claro que sería lo mejor para mí. Asimilé mi tetraplejia sin dramas gracias a una serenidad que me vino de Dios, quizá en el mismo momento del accidente. Me he vuelto modelable a lo que Dios me tenía preparado, ¡además me divierten los retos! Siempre he tenido espíritu aventurero.
- ¿Se enfadó con Dios?- En mi caso era imposible, porque me ha dado mucho más de lo que me ha pedido. Me ha regalado una nueva vida, una vida mejor y más completa que la anterior.
- ¿Más completa?Sí, he conocido a Dios. Él ha entrado en mi vida. Yo era católica pero no practicaba demasiado; lo tenía algo aparcado. Le rezaba en época de exámenes pero poco más. Era muy tibia.
- Tetrapléjico, parapléjico… son palabras que asustan. ¿Cómo se normaliza una vida con esa nueva situación?- Son palabras que asustan hasta que se conoce a una persona en esta situa­ción. Suena tremendo, pero luego la vida se normaliza; primero, contando con asistencia personal, y luego, utilizando nuevas tecnologías. Y, por supuesto, con ganas de no quedarse en casa lamentándose.
- ¿Puede más la mente que el cuerpo?- El que puede es Dios, que te da la fuerza para afrontar estas situaciones. Si depositas la confianza en Él, te da los medios para superarlas.
- ¿Es posible la felicidad en una silla de ruedas? - ¡Pues claro! Yo he conocido la felicidad plena, con mayúsculas, siendo tetrapléjica, y eso que siempre he tenido una vida estupenda, pero me faltaba lo mejor.
- ¿Qué es lo mejor?- Dios.
- Su accidente, ¿cambió su relación con Él?- La cambió totalmente. Tanto, que Jesús es ahora mi mejor amigo. Fue empezar a conocerle y enamorarme y, poco a poco, ha ido ganando terreno. Es listísimo; se lo monta de miedo. Hace como año y medio voy a clases de Biblia y los martes voy a una oración. Además, este verano empecé a confesarme después de 30 años. Es que no iba conmigo eso de hablar mal de mí, pero en el fondo me engañaba a mí misma. No lo veía como una necesidad y ahora sí, como me pasa con la Eucaristía.
- Dice que la silla de ruedas ha mejorado su vida; es una afirmación chocante. - Sí, es que he ganado más de lo que he perdido. Es un “artefacto” genial para conocer gente interesante porque a una persona que está en silla de ruedas no se le acerca cualquiera. Suscitas el interés de gente especial y esto también ha sido un regalo de Dios. No ha hecho más que mandarme a mensajeros para que fuera acercándome más y más a Él. - En su caso la silla de ruedas no ha sido sinónimo de barreras, ni de “estar quieta”.- Las barreras están en la sociedad, en los espacios no accesibles: en el tren al que no me puedo subir porque no está bien hecho, en la mente de mucha gente… el problema no está en la silla. A mí la silla de ruedas no me ha parado, y he viajado mucho.
- Cuéntenos de esos viajes.- El primer viaje que hice, al año y poco del accidente, fue a Nepal. Allí pasé un mes, incluyendo 12 días de trekking por el Himalaya gracias a los porteadores. En casa estaban aterrados, menos mal que mi médico rehabilitador de Toledo me organizó todo lo necesario. Al año siguiente estuve en Tanzania y subí al Kilimanjaro. De mis viajes he aprendido que si se quiere no hay barreras. El año siguiente estuve en Ecuador y después vino Camboya.
- ¿Qué es para usted Camboya? Empecé a pasar mis veranos en Cam­boya invitada por el obispo Kike Figaredo. Él había montado un taller de sillas de ruedas y se dedicó a los amputados. Me quedé apasionada con lo que me contaba, así que un verano me decidí. Fui y me enganché.- ¿Quién es Kike Figaredo?- Es un gran amigo y una inspiración con su ejemplo de vida entregada a Dios y a la gente con todo tipo de carencias. Uno vuelve removido de allí. Visitar un país así te ayuda a poner las cosas en su sitio, porque aquí damos importancia a preocupaciones que son un poco absurdas. Siempre vuelvo con cierta pena pero me traigo un “chute” de ganas de vivir. En Camboya es muy fácil ver a Jesús en la gente que menos tiene.
- ¿Y qué hace en Camboya? - Allí tengo mi segunda casa. Me encanta ir a los hospitales a ver a la gente. A veces creo que voy por egoísmo, para aprender y disfrutar, y al final me traigo mucho más de lo que dejo.
- ¿Qué opina de la expresión “muerte digna”? - Primero hay que darle importancia a la “vida digna”. Cualquier vida es digna porque viene de Dios y las condiciones de cualquier vida se pueden mejorar para que nadie quiera renunciar a ella. ¡Menos hablar de “muerte digna” y más hablar de “vida digna”! Es un peligro hablar de eutanasia porque parece que nuestra sociedad tiende a prescindir de los individuos que no resultamos rentables en términos económicos y ya no hay límites. Si no eres rentable, sobras. El mejor ejemplo es la nueva ley del aborto. La persona con diversidad funcional vale menos porque el plazo para abortarnos es mucho mayor; parece que tenemos menos derecho a la vida por ser distintos. Es una salvajada porque es eugenesia pura. Lo que enriquece una sociedad es que haya todo tipo de gente y que se conviva naturalmente con todo el mundo.
- Para “dignificar la vida” creó Solcom, ¿qué es?Es una asociación para la defensa jurí­dica de personas que son discriminadas por su diversidad fun­cio­nal. Se les ayuda a luchar en los tribunales para defender sus derechos. Nosotros que­remos vivir con el resto de la gente y, si no se empieza a convivir desde la infancia, después es muy difícil. Es un aspecto en el que estamos luchando porque encontramos barbaridades.
“Soy una persona privilegiada”- ¿Un lugar en el mundo para ir y no volver?
- ¡Hay tantos sitios! Uno podría ser Camboya, pero mi sitio está en mi comunidad.
- ¿La mejor compañía posible? - La de mi mejor amigo, Jesús.
- La vida es…
- Una aventura maravillosa, porque soy una persona privilegiada. Dios nos sorprende todos los días. La vida es digna.

- ¿Qué tiene que tener un día para que sea perfecto? - Para mí, comunión con Cristo.

- ¡Qué contundente!
- Es que lo tengo muy claro.

- ¿Hay justicia con las personas con diversidad funcional? - En un país como España, hoy en día, no.
- ¿Qué queda por hacer en este campo? - Que se cumplan las leyes. Todos nuestros derechos están reconocidos, pero las leyes no se cumplen y nuestros derechos no se respetan, como la ley de dependencia o el derecho a la educación inclusiva.

sábado, 9 de julio de 2011

EVANGELIO DEL PRÓXIMO DOMINGO

EVANGELIO

Aquel día, Jesús salió de su casa y se sentó a la orilla del lago. Acudió a él tanta gente, que subió a sentarse en una barca, y toda la gente quedó en la playa. Y les dijo muchas cosas en parábolas:
—Salió el sembrador a sembrar y, al sembrar, parte de la semilla cayó junto al camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en un pedregal, donde no había mucha tierra, y brotó en seguida porque la semilla no tenía profundidad en la tierra; pero al salir el sol la abrasó y, por no tener raíz, se secó. Otra cayó entre zarzas; las zarzas crecieron y la ahogaron. Otra parte cayó en tierra buena, y dio frutos; una ciento, otra sesenta, otra treinta. ¡El que tenga oídos que oiga!
Los discípulos se le acercaron y le preguntaron:
—¿Por qué les hablas en parábolas?
—Y él les respondió:
—A vosotros se os ha dado conocer los misterios del reino de Dios, pero a ellos no. Pues al que tiene se le dará más y tendrá de sobra; pero al que no tiene, aun lo que tiene se le quitará. Por esto les hablo en parábolas, porque miran y no ven, escuchan y no oyen ni entienden. Así se cumple en ellos la profecía de Isaías:
Oiréis pero no entenderéis, miraréis pero no veréis.
Porque la mente de este pueblo está embotada,
tienen tapados los oídos y los ojos cerrados,
para no ver nada con sus ojos ni oír con sus oídos,
ni entender con la mente ni convertirse a mí para que yo los cure.

»¡Dichosos vuestros ojos porque ven, y vuestros oídos porque oyen! Os aseguro que muchos profetas y justos desearon ver lo que veis y no lo vieron, y oír lo que oís y no lo oyeron.
»Así que vosotros entended la parábola del sembrador. Si uno oye la palabra del reino y no la entiende, viene el maligno y le arrebata lo sembrado en el corazón. Éste es lo sembrado junto al camino. El pedregal es el que oye la palabra de momento y la acepta con alegría; pero no tiene raíz, es inconstante y, cuando llega la prueba o la persecución a causa de la palabra, inmediatamente se viene abajo. Lo sembrado entre zarzas es el que oye la palabra, pero las preocupaciones de esta vida y la seducción de la riqueza ahogan la palabra y queda sin fruto. Lo sembrado en tierra buena es el que oye la palabra y la entiende y da fruto, ciento, sesenta y treinta por uno.


La parábola del sembrador tiene una fuerza especial. Resulta muy sugerente por la gran cantidad de imágenes que incluye, por tratar temas que nunca pasarán de moda, por su tremenda actualidad: Viene la palabra a ti, y tú ¿qué haces con ella?
Hoy nos encantan las tipologías, las clasificaciones, las ordenaciones de tipos de cosas, de tipos de personas… La parábola del sembrador nos plantea cuatro actitudes, nos las pone delante para que nos reflejemos en ellas como en un espejo y nos descubramos en una, o varias, de ellas.
Pero antes de las diferencias, es importante ver los elementos comunes. El sembrador siembra por igual; Jesús ofrece su palabra a todos, sin excepción, sin discriminación; todos, además, la escuchan, así que nadie tiene excusa, nadie puede hacerse el despistado. La palabra de Dios ha llegado a los oídos de todos, ahora la pelota está en su tejado. ¿Qué harán? Esa es la cuestión:
Unos escuchan y no entienden; en el fondo no les interesa. Si algo nos importa de verdad, ya buscamos la manera de comprenderlo, de hacerlo nuestro, de que alguien nos ayude.
Otros escuchan y hasta aceptan con alegría, pero mientras todo funcione bien; en cuanto llegan las dificultades… si te he visto no me acuerdo. Y es que hay dos tipos de alegría, una es superficial, pasajera, efímera, la otra es auténtica, la que brota de las convicciones profundas, de las decisiones tomadas con firmeza. Seguir a Jesús no es un camino fácil, él nunca nos ha engañado con publicidad falsa. Las cartas están boca arriba sobre la mesa: la resurrección pasa por la cruz.
Una tercera actitud es la de quien mide las cosas por interés. En un plato de la balanza pone a Jesús y su mensaje, en el otro las riquezas, el poder, la comodidad… Según qué balanza usemos, se inclinará hacia un lado o el otro. No es fácil descubrir que seguir a Jesús lleva a una felicidad más honda y mejor.
En cuarto lugar está la tierra buena. Todos han escuchado la Palabra, pero solo algunos deciden complicarse la vida para entenderla y vivirla. No es que sean superiores a los demás, quizá solo han tenido un oído más despierto. Estos producen fruto, es decir, se mojan, transforman la sociedad, enriquecen la vida de los que les rodean.
Posiblemente, todos tengamos un poco de cada grupo. La parábola se nos pone delante para que nos revisemos y tomemos nuestra opción.
La Palabra viene a ti, ¿qué haces con ella?

viernes, 8 de julio de 2011

D. MARTÍN MARTÍN-TERESO

Foto realizada por Salvador Peces
El padre Martín Martín Martín-Tereso, misionero en Tucumán, Argentina, falleció en la paz del Señor el día 25 de junio a las 18h en el Sanatorio Galeno de Tucumán, donde había ingresado de urgencias pocas horas antes a causa de un infarto cardiaco. La capilla ardiente se instaló en la Parroquia Nuestra Señora de Montserrat de Tucumán. El funeral tuvo lugar el pasado domingo día 26 a las 11h en la Iglesia parroquial. Posteriormente sus restos recibieron sepultura en el mausoleo de la Hermandad del Cementerio "San Agustín" de Yerba Buena.
El padre Martín nació en Sonseca (Toledo) el 11 de noviembre de 1923. Ingresó en el Seminario menor de Toledo el curso 1934-1935, donde estudió humanidades de 1934 a 1942 (con la interrupción de la guerra civil española, 1936-1339), filosofía de 1942 a 1945; y teología de 1945 a 1948. El último curso de teología lo realizó en el Seminario diocesano de Salamanca como aspirante de la Hermandad (1948-1949).
Hizo la primera consagración a la Hermandad el 16 de julio de 1949 en Valencia. Fue ordenado sacerdote en la capilla del Seminario Menor de Toledo el 11 de junio de 1949 de manos del obispo auxiliar de Toledo, Mons. Eduardo Martínez González, quedando incardinado en dicha diócesis.
El primer destino que tuvo como sacerdote fue el Seminario menor de Sanlúcar de Barrameda (Cádiz), donde fue prefecto el curso 1949-1950; posteriormente fue enviado a Segovia, como vicerrector del Seminario Diocesano, de 1950 a 1953. En 1953 fue destinado, como capellán, al Colegio del Sagrado Corazón de Montevideo, donde permaneció dos años. En 1954 fue nombrado director espiritual del Seminario menor de Florida; allí estuvo hasta 1958. Enviado a Tucumán, fue prefecto y profesor del Seminario menor de 1958 a 1966 y de 1969 a 1972, con el paréntesis de tres años en el Seminario de Petrópolis (Brasil). En 1972 fue nombrado vicerrector del Seminario mayor de Tucumán, cargo que ejerció hasta 1976. De 1976 a 1983 residió en la casa de Nicasio Oroño de Buenos Aires; y en 1983 regresó al Seminario mayor de Tucumán, primero como administrador (de 1983 a 1985) y luego como director espiritual (de 1985 a 1992). Desde 1993 era vicario parroquial en la Parroquia Nuestra Señora de Montserrat de Tucumán, donde el ministerio del padre Martín ha desbordado los límites parroquiales al servicio del Movimiento Familiar Cristiano, de Cursillos de Cristiandad, en el Servicio Sacerdotal de Urgencia, en diversos Colegios parroquiales (Montserrat, Del Huerto, Santa Rosa), en la cárcel de Mujeres, etc.

jueves, 7 de julio de 2011

FALTAN 40 DÍAS

Faltan apenas 40 días para la llegada del Papa a Madrid para presidir la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Muchos de los espacios donde tendrán lugar los actos principales, que presidirá Benedicto XVI entre el 18 y el 21 de agosto, van tomando forma para adecuarse a los requerimientos de este evento internacional que la Iglesia celebra cada tres años en un lugar diferente del mundo. Lo cuenta Laura Daniele en ABC.
De todos ellos, el que se llevará el mayor protagonismo será sin duda el aeródromo de Cuatro Vientos, donde tendrá lugar la Vigilia durante la noche del sábado 20 de agosto y la misa de clausura la mañana del día siguiente. Este recinto, con una extensión de 48 campos de fútbol, se prepara para convertirse en una verdadera «miniciudad» capaz de cubrir todas las necesidades del millón de jóvenes que pasarán el fin de semana al raso para participar en el «fin de fiesta» de la JMJ.
Más de 2.000 grifos con agua potable, 2.500 módulos de obra con sanitarios, 680 contenedores de gestión selectiva de residuos, ocho campamentos de atención médica, 17 capillas, y también algunos bares y tiendas se instalarán dentro de la base aérea para hacer la vida de los peregrinos lo más confortable posible. Además, la organización repartirá entre los jóvenes inscritos unas bolsas de picnic con bocadillos, agua y galletas con las que saciar el hambre durante las largas horas de espera que separan la celebración de la Vigilia y la misa del domingo.
Nada quedará librado al azar. La seguridad es otra de las prioridades con las que trabaja el Comité Organizador local de este evento. La responsable de Infraestructuras de la JMJ, Eva Hernández, comentó ayer que todo el cableado y las tuberías han sido soterrados -gracias a la colaboración de Aena y del Ejército- para que el espacio quede lo más despejado posible y facilitar de este modo el desplazamiento de los asistentes por todo el predio.
El aeródromo de Cuatro Vientos abrirá sus cuatro accesos el sábado 20 de agosto al mediodía para acoger a los jóvenes que comiencen a llegar para participar esa noche de la Vigilia. Durante toda la tarde, grupos de música procedentes de distintos países, testimonios de vida de los jóvenes, y un vídeo de un rosario rezado en las lenguas de todo el mundo irán amenizando la espera.
El Papa llegará minutos antes de las 20.00 horas para presidir la Vigilia, un momento de oración que contará nada menos que con la Custodia de Arfe, una obra maestra de la orfebrería española que data del siglo XVI y que se guarda en la sala del Tesoro de la Catedral de Toledo. «Será una oportunidad única el poder exponer allí el Santísimo Sacramento», comentó ayer el responsable del Departamento de Actos Centrales de la JMJ, el sacerdote Javier Cremades. Después de leer el Evangelio, el Papa responderá a las preguntas de cinco jóvenes, y posteriormente comenzará la adoración eucarística, «un momento de oración en el que los jóvenes podrán encontrarse personalmente con Cristo presente en la Eucaristía», explicó el padre Cremades.
Música y mariachis

La Vigilia dará paso a una larga noche de verano bajo el cielo de Madrid. Es probable que muchos jóvenes no concilien el sueño, pero el cansancio hará de las suyas después de una semana intensa de actividades culturales, religiosas y festivas por las calles y las parroquias de la ciudad.
El domingo arrancará bien temprano. Por la mañana, un grupo de Mariachis despertará a los jóvenes con las melódicas «mañanitas» para invitarles a prepararse para la Eucaristía de clausura. El Santo Padre llegará al recinto sobre las nueve de la mañana y recorrerá en el papamóvil todos los rincones de la base aérea. Media hora después arrancará la misa más multitudinaria que se haya celebrado nunca en Madrid.
 El coro y la orquesta de la JMJ, el Orfeón Donostiarra y la Escolanía de los Niños del Valle de El Escorial pondrán música a la Eucaristía final de la JMJ, donde el Papa anunciará que Río de Janeiro será la próxima sede de la Jornada Mundial de la Juventud, que se celebrará en 2013, antes del Mundial de fútbol de 2014 y de las Olimpiadas de 2016, como confirmó ayer el propio cardenal de Madrid, Antonio María Rouco Varela en una entrevista a Onda Cero.
«Va a ser una verdadera fiesta porque la gente que viene a las JMJ es muy marchosa y también muy comprometida con distintas labores dentro de la Iglesia», comentó el padre Cremades. Al igual que cada uno de los miembros del Comité Organizador no esconde su entusiasmo ante la llegada del Papa.

lunes, 4 de julio de 2011

DECÁLOGO PARA EL VERANO

Ha llegado el verano, la época de descanso, lo que quiere decir, un tiempo, un mes, o unos dias, para reponer fuerzas, descubrir horizontes, revisar planos y adivinar nuevas rutas. Todo eso, sin dejar de caminar. Acaso en nuestra agenda personal, sea bueno colocar unos puntos para estos meses veraniegos, algo así como un "decálogo"que nos haga vivir más plenamente, con gozo y alegría.







1. Considera cada amanecer un momento maravilloso para ofrecer nuestra vida a Dios, para escuchar su Palabra, para cumplir su voluntad.






2. Planifica cada jornada, con tiempo para todo: para el trabajo, para el estudio, para la lectura, para la oración, para el descanso.






3. Visita a Jesús en el Sagrario, haz allí un buen rato de oración, fuente de infinidad de bienes para nosotros.






4. Dedica tiempo a la lectura: haz una lista de buenos libros que te informen, te formen, te enriquezcan culturalmente y te inflamen el espíritu.






5. Entrégate a la familia: conocerse más, dialogar mejor, estrechar los lazos del amor y de la unidad.






6. Repasa tu vida: para ello, lo mejor es un curso de retiro, unos dias de silencio y reflexión.






7. Haz nuevos planes para el futuro: ¿qué nos sobra? ¿qué nos falta? ¿qué necesitamos? ¿qué caminos nuevos se me ofrecen?






8. Procura hacer apostolado: Hace unos dias, el Papa Benedicto XVI nos decía a todos: "Exhorto a todos los fieles a ser como fermento en el mundo, mostrándose cristianos presentes, emprendedores y coherentes". El apóstol es un enviado, un comunicador, un sembrador, un testigo.






9. Cultiva tus aficiones: viajes, excursiones, música, pintura, visitas... El mundo está hoy a nuestro alcance y hemos de saborear sus posibilidades de bien.






10. Sé feliz en todo momento, sabiendo que la felicidad tiene siempre una clave: la fidelidad. Siempre fieles, siempre alegres. Fidelidad a nuestra vocación, a nuestra misión en la vida, a deberes y obligaciones, a llamadas divinas y humanas.






Precioso "decálogo" para vivir este ardiente verano, en el que la crisis nos envuelve y nos incendia, pero también, puede hacernos reflexionar a fondo sobre nuestros pasos y nuestro caminar. El verano nos trae descanso. Y ha de traernos tambien un tiempo de silencio interior, no tanto para escudriñar la conciencia, que tambien, cuanto para descubrir hermosos horizontes, a ser posible, de grandeza.
 
Antonio Gil para ReL

sábado, 2 de julio de 2011

DOMINGO XIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Hoy tenemos en el Evangelio uno de los pasajes más preciosos... y tal vez uno de los menos aprovechados: es aquella oración en que Jesús clamaba así al Padre Celestial: “¡Te doy gracias, Padre, Señor del Cielo y de la Tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos, y las has revelado a la gente sencilla! Gracias, Padre, porque así te ha parecido bien.” (Mt. 11, 25)



Sí, al Padre le ha parecido mejor esconder las cosas de su Reino -esconder su Sabiduría- a los sabios, a los cultos, a los racionalistas, a los que no creen en nada que no sea comprobable, a los que necesitan “ver para creer”. Y, por el contrario, sí se las ha revelado a la gente sencilla, a los que creen no saber mucho o tal vez no saber nada, a los que están prestos a ser enseñados por el Espíritu Santo, a los que saben que nada saben que no les venga de Dios, a los que saben que nada son ante Dios. A ésos sí les revela el Padre sus secretos.

Conocida esta oración del Señor, no sorprende, entonces, que San Pablo, dirigiéndose a los griegos, quienes se dedicaban con mucho ahínco a la búsqueda del saber humano, les dijera esto: “Si entre ustedes alguno se considera sabio, según los criterios de este mundo, considérese que no sabe, y llegará a ser verdadero sabio. Pues la sabiduría de este mundo es necedad a los ojos de Dios” (1 Cor. 3,18-20). Luego pasa a citar frases del Antiguo Testamento: “Dios atrapa a los sabios en su propia sabiduría ... El Señor conoce las razones de los sabios, y sabe que no valen nada” (Job 5, 13 y Sal. 94, 11).


¡Qué distinto ve Dios las cosas a como las vemos nosotros los humanos! Si alguno quiere ser verdadero sabio, que se reconozca incapaz de saber y de conocer por sí solo, que se reconozca insuficiente, que sepa que nada puede por su cuenta, porque ... querámoslo reconocer o no ... nada puede el hombre por sí solo. En esto consiste la “pobreza de espíritu”. Sólo los sencillos, los “pobres de espíritu” podrán conocer la verdadera “Sabiduría” -aquélla que viene de Dios.


y ¿en qué consiste la verdadera Sabiduría? En poder ver las cosas a los ojos de Dios, en poder ver las cosas como Dios las ve, en poder ver nuestro pasado, presente y futuro como Dios lo ve, en poder ver los acontecimientos a nuestro alrededor como Dios los ve.


Aunque no forman parte de las Lecturas de este Domingo, para mejor entender esta oración de Jesús, vale la pena repasar el 1o. y el 2o. Capítulo de la Primera Carta de San Pablo a los Corintios. Al leer a partir de 1 Cor. 1, 17 hasta 2, 15, puede entenderse mejor la discrepancia, que -por cierto- no es mera diferencia, entre “saber humano” y “Sabiduría Divina”.
El “saber” humano logrado con el raciocinio, va en sentido contrario de la “Sabiduría” que viene de Dios. En estos Capítulos, San Pablo echa mano de algunos pasajes del Antiguo Testamento para descalificar el saber humano y realzar la “locura” de la humildad, de la debilidad, para realzar la “locura de la cruz”: todo un Dios, que es la Sabiduría perfecta se rebaja hasta morir aparentemente fracasado en una cruz.
Es la descripción de Dios que leemos en la Primera Lectura tomada del Profeta Zacarías (Za. 9, 9-10). Un Dios, que siendo Rey, “viene humilde y montado en un burrito”. Y con esa humildad -continúa el Profeta Zacarías- “hará desaparecer los carros de guerra y los caballos de combate... y su Poder se extenderá de mar a mar y hasta los últimos rincones de la tierra”.






Ese Dios humilde, que desea nuestra humildad y nuestra pequeñez, destruirá a los fuertes y poderosos que creen no necesitar a Dios porque creen bastarse a sí mismos. Si el Evangelio y las citas de San Pablo nos oponen el saber humano a la Sabiduría Divina, esta lectura del Profeta Zacarías opone el poder divino a la pretendida fortaleza humana.


A esto precisamente se refiere el Evangelio de hoy al continuar así: “Nadie conoce al Hijo sino el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar” (Mt. 11, 26-27).
Y ¿a quién quiere revelarse Dios? ¿A quién quiere revelar Dios sus secretos? No a los sabios, a los cultos, a los racionalistas. No. Dios se revela a los sencillos: a los que saben que no saben, a los que no necesitan pruebas, a los que se abren a las enseñanzas del Espíritu Santo.
Por eso nos dice San Pablo en la Segunda Lectura de hoy: “Ustedes no viven conforme al desorden egoísta del hombre, puesto que el Espíritu de Dios habita verdaderamente en ustedes. Quien no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo” (Rm. 8, 9-13).
La Santísima Virgen María, modelo de humildad y de esa Sabiduría que viene de Dios, sabe que nada puede por sí sola. Por ello reconoce que, no ella, sino Dios, el Poderoso, “ha hecho grandes cosas” en ella. (Lc.1,49)
Pequeñez. Sencillez. Humildad. Virtudes evangélicas necesarísimas, que nos llevan a ser pobres en el espíritu. Pero ¡qué lejanas están estas virtudes de lo que nuestro mundo actual -tan distinto de Dios- nos propone!















viernes, 1 de julio de 2011

EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

El Sagrado Corazón de Jesús no es una realidad de otro tiempo. Benedicto XVI se ha referido en diversas ocasiones a él, especialmente en la encíclica dedicada a Dios Amor y también con motivo de la Pascua del año 2007. Allí recordó que Dios nos ama con corazón de carne.


La Imagen del corazón evoca el amor más tierno y profundo, que nace de lo íntimo de la persona y que excluye toda doblez. Cuando hablamos del Corazón nos referimos a los sentimientos más íntimos y verdaderos de alguien. Cuando contemplamos el Corazón de Jesús entramos en el misterio de su amor. Jesús nos ama con amor divino y humano al mismo tiempo.

La primera lectura de esta solemnidad señala la dinámica de dicho amor. Dios no prefirió a Israel por ser un pueblo numeroso, sino que se enamoró de ellos y los eligió por puro amor. Este dato es muy importante y ha de ser retenido. Dios nos ama libremente: es Él quien nos elige. Por eso nos ha creado y por eso sigue llamándonos y saliendo a nuestro encuentro. Pero, además, podemos encontrarnos con su amor porque se ha hecho hombre: se ha encarnado. Dice Benedicto XVI: “La verdadera originalidad del Nuevo testamento no consiste en nuevas ideas, sino en la figura misma de Cristo, que da carne y sangre a los conceptos: un realismo inaudito”. Nosotros conocemos el amor de Dios sobretodo, como también señala el Papa, poniendo nuestros ojos en el costado traspasado de Cristo. No podemos prescindir de ese corazón traspasado, que se entregó por nosotros. Es en la entrega de su vida donde se nos muestra su amor extremo hacia todos nosotros. No hay nada abstracto en esta enseñanza.

El Corazón de Jesús se nos muestra como la verdadera escuela de amor. A ello se refiere san Juan en la segunda lectura de este día. Él nos amó primero y es Él quien nos enseña a amar. Lo hace uniendo su corazón al nuestro. Ese misterio, iniciado en la Encarnación se lleva a cabo en el encuentro eucarístico. Para ello, como dice el Apóstol, Jesús nos ha dado su Espíritu. Comenta Benedicto XVI: “En efecto, el Espíritu es esa potencia interior que armoniza su corazón (el de los creyentes) con el corazón de Cristo y los mueve a amar a los hermanos como Él los ha amado”. Hoy nosotros podemos encontrarnos con el Corazón de Jesús y, unidos a Él, amar como Él nos ha amado. Es algo muy grande y maravilloso.

En el Evangelio de hoy Jesús nos muestra un camino para ello: la humildad. Quizás una de las primeras cosas que hemos de aprender es que somos ignorantes en el amor. Pensamos que sabemos querer y no es así. Los pequeños, aquellos que acceden a los misterios del Padre y por los que da gracias Jesús, son los que primero son amados por Dios y comprendiendo el don inmenso que reciben pueden amar. Son los que no temen descansar en el Señor y creen de verdad que su corazón es humilde. Comprenden que Dios, como recuerda el documento Sacramentum charitatis, no sólo nos ama primero temporalmente sino que continuamente estamos siendo amados por Él y que vivimos de ese amor. Es el que nos sostiene, nos salva y nos hace capaces de obrar el bien.


Comentario a la liturgia del día de archimadrid