sábado, 9 de mayo de 2009

EL DISCIPULO AMADO Y MARIA


Cuando reflexionamos sobre la vida de San Juan, nos percatamos de los privilegios fantásticos que recibió y que lo llevaron a convertirse en ese "águila" que la Tradición ve en él. Juan fue primero discípulo de Juan Bautista, luego discípulo de Jesús durante 3 años y después pasó unos veinte años solo con la Virgen María, la que le ayudó a madurar ese Evangelio sorprendente de clarividencia y de precisión que va enseguida a enseñar oralmente durante cuarenta años, antes de recibir la gran revelación del Apocalipsis que le dará una visión todavía más aguda del misterio de Cristo a través de la meditación del misterio de la Encarnación, sobre el que Juan medita durante largos años con la Virgen María.
El Papa Juan Pablo II insistió sobre ese momento importante en el que Jesús va a confiar a su Madre el discípulo que amaba y en quien cada discípulo de Cristo es invitado a reconocerse. «El nombre del discípulo era Juan. Es precisamente él, Juan, hijo de Zebedeo, apóstol y evangelista, quien escuchó las palabras de Cristo en la Cruz: «He aquí a tu madre». Antes Jesús le ha dicho a su Madre: «Mujer, he aquí a tu Hijo». Este será un testamento admirable.
Al separarse de este mundo, Cristo le da a su Madre un hombre que sería para ella como un hijo: Juan. Él se lo confía. Y a raíz de ese don, de esa entrega, María se convierte en la madre de Juan. La madre de Dios pasa a ser la madre del hombre.
A partir de ese momento, Juan la toma consigo y se convierte en el guardián de la Madre de su Maestro; es en efecto, para los hijos un derecho y un deber tomar a cargo el cuidado de su madre; pero Juan es ante todo, por voluntad de Jesús, el hijo de la Madre de Dios. Y a través de Juan, todo hombre se convierte en hijo de ella.»
Juan Pablo II Homilía de la Misa del 13 de Mayo de 1.982

Seguimos en Pascua. Hoy el vídeo es una canción popular ortodoxa. ¡¡Hristos voskrese!! Cristo ha resucitado. Como sabéis el saludo en tiempo pascual, de los hermanos ortodoxos cuando se encuentran es ¡¡Cristo ha resucitado!! y contestan: ¡¡Verdaderamente ha resucitado!!.¡¡Hristos a inviat!!.¡¡Adevarat ca inviat!! Aquí está recogido en un hermoso pregón, al que se unen niños, jóvenes, mayores para recordarnos la buena noticia: JESÚS ESTÁ VIVO.



1 comentario:

Anónimo dijo...

Siempre me ha sorprendido el hecho de que sean los hermanos ortodoxos los que MAS manifiestan la alegria de la Pascua y por tanto afirmen más su fe en la Resurrección de Señor.Los católicos,en ganeral,nos detenemos más en lo que sucedió en el calvario y acudimos menos al sepulcro vacio.Hay quien dá razones,en la Cruz de Cristo,está la referencia de nuetra salvación y la ayuda para soportar las cruces de esta vida.Sin embargo,humildemente,entiendo mejor a los ortodoxos y su alegria pascual.En el Señor Resucitado está el fundamento de nuestra fe.Sería vana sin la Resurrección.Un abrazo M.A