martes, 23 de octubre de 2012

SENTIDO DEL VÍNCULO




Hemos sido creados por Dios como criaturas sociales, con la apremiante necesidad de vincularnos los unos a los otros. De este modo, se construye la familia y se tejen todos los lazos sociales. Sin embargo, también pudimos haber heredado de nuestros antepasados, modelos enfermos en la manera de relacionarnos. Si a esto se suman las rupturas afectivas, las infidelidades, las traiciones, etcétera, los daños al sentido del vínculo pudieron pudieron ser devastadores, tanto para quien ha sido lastimado como para las personas que están a su alrededor. No obstante, al poner nuestra esperanza en Dios y al contemplar el modo que Jesús tuvo de relacionarse con la gente, gradualmente recibimos del Espíritu Santo, la restauración del sentido de la vinculación. Así, nos liberamos de todo modelo negativo y comenzamos a disfrutar de la verdadera amistad, familiaridad y fraternidad con quienes nos rodean.

¡Qué bueno y agradable es que los hermanos vivan unidos!... Es como el rocío del Hermón que cae sobre las montañas de Sión. Allí el Señor da su bendición, la vida para siempre. Salmo 133, 1 y 3.
P. Gustavo Jamut

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