viernes, 10 de julio de 2009

RAFAEL ADORADOR EN ESPIRITU Y VERDAD


La adoración que no se queda en palabras vacías y que permite “volar mejor” - como nos enseña Rafael - consiste en disfrutar de tenerlo todo con tener tan sólo el amor de Dios. Así, se adora haciendo grandes las cosas pequeñas de cada día; se adora con la sana indiferencia respecto de los deseos de cualquier cosa; y, por este camino, la adoración llega a convertirse en la locura de querer estar con Jesucristo en su misma cruz. Querer la cruz con Él es el grado supremo de la adoración. Que nadie se confunda. No se trata de ningún masoquismo. Se trata más bien de estarse con gusto allí donde el Amor todopoderoso nos sale al encuentro.
Rafael murió a los 27 de años de un coma diabético, después de haber tenido que abandonar varias veces el monasterio a causa de esta enfermedad y después de haber vuelto una y otra vez, en cuanto podía, al lugar donde él sabía que Dios le quería. Cuando regresa por última vez, el 15 de diciembre de 1937, España estaba en guerra y todos los monjes jóvenes habían sido llamados por el ejército. En el monasterio se pasaban estrecheces y ni siquiera contaban con el hermano enfermero que había atendido a Rafael en ocasiones anteriores. Precisamente a este hermano, que estaba en un cuartel, Rafael le escribe una carta hablándole de su vuelta al monasterio. Es conmovedora la forma en la que le cuenta cómo está dispuesto a seguir la llamada del Amor, aun a sabiendas de que le puede costar la salud y la vida. Porque es el mismo Jesucristo quien le llama a acompañarle hasta el final. Esuchad a Rafael:
“Escribí al Padre Abad diciéndole que una vez hecho el reconocimiento, volvería al convento, y me contestó el Padre José, diciéndome que volviera cuando quisiera, que las puertas las tenía siempre abiertas... pero que lo pensase bien y no me precipitase ya que ahora no tienen enfermero y sería de lamentar me volviese a ocurrir lo pasado. Eso es todo.
Humanamente hablando, es muy prudente, ¿no te parece? Pero ¿qué he de hacer? Pues mira, yo pienso de la manera siguiente, a ver qué te parece.
Suponte que tú estás en tu casa enfermo, lleno de cuidados y atenciones, casi tullido, inútil..., incapaz de valerte en una palabra. Pero un día vieras pasar debajo de tu ventana a Jesús... Si vieras que a Jesús le seguían una turba de pecadores, de pobres, de enfermos, de leprosos. Si vieras que Jesús te llamaba y te daba un puesto en su séquito, y te mirase con esos ojos divinos que desprendían amor, ternura, perdón y te dijese: ¿por qué no me sigues?... ¿Tú, qué harías? ¿Acaso le ibas a responder... Señor, te seguiría si me dieras un enfermero..., si me dieras medios para seguirte con comodidad y sin peligro de mi salud... Te seguiría si estuviera sano y fuerte para poderme valer...?
No, seguro que si hubieras visto la dulzura de los ojos de Jesús, nada de eso le hubieras dicho, sino que te hubieras levantado de tu lecho, sin pensar en tus cuidados, sin pensar en ti para nada, te hubieras unido, aunque hubiera sido el último..., fíjate bien, el último, a la comitiva de Jesús, y le hubieras dicho: Voy, Señor, no me importan mis dolencias, ni la muerte, ni comer, ni dormir... Si Tú me admites, voy. Si Tú quieres puedes sanarme... No me importa que el camino por donde me lleves sea difícil, sea abrupto y esté lleno de espinas. No me importa si quieres que muera contigo en una Cruz...
Voy, Señor, porque eres Tú el que me guía. Eres Tú el que me promete una recompensa eterna. Eres Tú el que perdona, el que salva... Eres Tú el único que llena mi alma.
Fuera cuidados de lo que me pueda ocurrir en el porvenir. Fuera miedos humanos, que siendo Jesús de Nazaret el que guía..., ¿qué hay que temer?
¿No te parece, hermano, que tú le hubieras seguido, y nada del mundo ni de ti mismo, te hubiera importado? Pues eso es lo que a mí me pasa.
Siento muy dentro de mi alma esa dulce mirada de Jesús. Siento que nada del mundo me llena; que sólo Dios..., sólo Dios, sólo Dios...
Y Jesús me dice: puedes venir cuando quieras... No te importe ser [el] último, ¿acaso por eso te quiero menos? Quizás más.
No me tengas envidia, hermano, pero Dios me quiere mucho...
Por otra parte, la carne me tira; el mundo me llama loco e insensato... Se me hacen prudentes advertencias... Pero ¿qué vale todo eso, al lado de la mirada de un Dios como Jesús de Galilea, que te ofrece un puesto en el cielo, y un amor eterno? Nada, hermano..., ni aun por sufrir hasta el fin del mundo merece la pena dejar de seguir a Jesús” (Carta al H. Tescelino, 1 de noviembre de 1937, en Obras Completas 967-968).

jueves, 9 de julio de 2009

De reyes y mendigos

«¡Qué difícil es mantenerse en la cumbre de la fama sin corromperse! ¡Qué fácil es caer en la tentación de un endiosamiento que termina por ensombrecer el valor de la obra artística!». Las preguntas se las formula el obispo de Palencia, monseñor José Ignacio Munilla, en una carta titulada «De reyes y mendigos» escrita a raíz de la muerte de Michael Jackson. En su escrito, el prelado constata que «algunos mitos o ¿iconos¿ musicales han ejemplificado con sus vidas el inexorable callejón sin salida al que conduce la disociación entre la estética y el bien moral del ser humano». Reyes y mendigos «¿Cómo se compagina el que un artista alcance el cénit de su carrera profesional, al mismo tiempo que crece su grado de desesperanza? ¿Cómo es posible que la opinión pública dirija su admiración hacia unos reyes que, en el fondo, no son sino ¿mendigos¿ de una felicidad, la cual son incapaces de alcanzar?», cuestiona en su carta el obispo de Palencia. Para monseñor Munilla, «posiblemente una de las tentaciones más frecuentes en el mundo del espectáculo consista en desviar la atención de lo objetivo a lo subjetivo: de la obra musical, al cantante ídolo; del deporte, a la estrella galáctica... terminando por fomentar un culto a la imagen, que anula la conciencia de sabernos instrumentos de un misterio de verdad y de bondad que nos precede y nos supera». El prelado reconoce «el influjo tan notable que pueden llegar a tener las estrellas musicales en nuestro horizonte cultural, moral y espiritual, y especialmente en el caso de los jóvenes», pero «la existencia tan contradictoria y el final de los días (de Michael Jackson) de una manera tan dolorosa nos invitan a una serena reflexión sobre la fragilidad de los valores de Occidente», en especial al hecho de que «la cultura dominante esté tan profundamente marcada por el subjetivismo y el relativismo». «La vida y la muerte de Michael Jackson esconden la tragedia de toda una generación incapaz de alcanzar una libertad por la que suspira», subraya monseñor Munilla. Y lo que impide alcanzar esta libertad, según el obispo de Palencia, es que «estamos marcados y condicionados por las heridas generadas por la desestructuración familiar» y el no entender correctamente lo que es la libertad. «¿Consiste en hacer lo que queramos, o en querer lo que nos corresponde hacer? En última instancia, ¿la felicidad consiste en inventar una realidad a nuestro capricho, o más bien en querer conformar nuestro deseo con la voluntad divina?», se pregunta monseñor Munilla. Parábola y víctima El prelado llega a calificar al «rey del pop» de «parábola» y de «víctima de nuestra época», «un paradigma del occidente carente de cimientos sólidos; capaz de lo mejor y lo peor; generoso y caprichoso; materialista e idealista... un genio tan contradictorio como nuestra cultura misma». Monseñor Munilla concluye poniendo el ejemplo de otros artistas que sí «plasman un mensaje de esperanza en expresiones musicales innovadoras», como es el caso de U2. Su solista, Bono, ha confesado que ,«para nosotros, la música es una plegaria».

Por Alex Navajas para La Razón

miércoles, 8 de julio de 2009

YA TENEMOS NUEVA ENCÍCLICA


Propuestas del Papa para "civilizar" la economía
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 7 julio 2009 (
ZENIT.org).- La encíclica "Caritas in veritate" "sobre el desarrollo humano integral en la caridad y en la verdad", publicada por Benedicto XVI este martes, presenta propuestas para "civilizar" la economía, en plena crisis financiera.
La encíclica, carta dirigida por el Papa "a todos los hombres de buena voluntad", en sus 136 páginas actualiza la doctrina social de la Iglesia, en particular, las enseñanzas de las encíclicas "
Populorum progressio", publicada por Pablo VI en 1967, y "Sollicitudo rei socialis", de Juan Pablo II, que vio la luz en 1988.
Presentamos algunas de las frases más destacadas de esta tercera encíclica del pontificado del Papa Joseph Ratzinger.
* * *
--Caridad sin verdad: "Sin verdad, la caridad cae en mero sentimentalismo. El amor se convierte en un envoltorio vacío que se rellena arbitrariamente. Éste es el riesgo fatal del amor en una cultura sin verdad." (n. 3).
--Caridad sin Dios: "Un cristianismo de caridad sin verdad se puede confundir fácilmente con una reserva de buenos sentimientos, provechosos para la convivencia social, pero marginales. De este modo, en el mundo no habría un verdadero y propio lugar para Dios" (n. 4).
--La Iglesia no hace política: "La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende 'de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados'. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación"... "Para la Iglesia, esta misión de verdad es irrenunciable". (n. 9).
--El progreso, una vocación: "El progreso, en su fuente y en su esencia, es una vocación: 'En los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación'. Esto es precisamente lo que legitima la intervención de la Iglesia en la problemática del desarrollo. " (n. 16).
--La lección de la crisis: "La crisis nos obliga a revisar nuestro camino, a darnos nuevas reglas y a encontrar nuevas formas de compromiso, a apoyarnos en las experiencias positivas y a rechazar las negativas. De este modo, la crisis se convierte en ocasión de discernir y proyectar de un modo nuevo" (n. 21).
--Propiedad intelectual: "Hay formas excesivas de protección de los conocimientos por parte de los países ricos, a través de un empleo demasiado rígido del derecho a la propiedad intelectual, especialmente en el campo sanitario" (n. 22).
--Progreso integral: "No basta progresar sólo desde el punto de vista económico y tecnológico. El desarrollo necesita ser ante todo auténtico e integral. El salir del atraso económico, algo en sí mismo positivo, no soluciona la problemática compleja de la promoción del hombre" (n. 23)
--Precariedad laboral: "Cuando la incertidumbre sobre las condiciones de trabajo a causa de la movilidad y la desregulación se hace endémica, surgen formas de inestabilidad psicológica, de dificultad para crear caminos propios coherentes en la vida, incluido el del matrimonio. Como consecuencia, se producen situaciones de deterioro humano y de desperdicio social" (n. 25).
--El hombre, primer capital: "Quisiera recordar a todos, en especial a los gobernantes que se ocupan en dar un aspecto renovado al orden económico y social del mundo, que el primer capital que se ha de salvaguardar y valorar es el hombre, la persona en su integridad" (n. 25).
--Lucha contra el hambre: "En la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional" (n. 27).
--Vida y desarrollo: "La apertura a la vida está en el centro del verdadero desarrollo. Cuando una sociedad se encamina hacia la negación y la supresión de la vida, acaba por no encontrar la motivación y la energía necesaria para esforzarse en el servicio del verdadero bien del hombre" (n. 28).
--Desigualdades: "La dignidad de la persona y las exigencias de la justicia requieren, sobre todo hoy, que las opciones económicas no hagan aumentar de manera excesiva y moralmente inaceptable las desigualdades y que se siga buscando como prioridad el objetivo del acceso al trabajo por parte de todos" (n. 32).
--El mercado: "Sin formas internas de solidaridad y de confianza recíproca, el mercado no puede cumplir plenamente su propia función económica. Hoy, precisamente esta confianza ha fallado, y esta pérdida de confianza es algo realmente grave" (n. 35).
"La sociedad no debe protegerse del mercado, pensando que su desarrollo comporta ipso facto la muerte de las relaciones auténticamente humanas. Es verdad que el mercado puede orientarse en sentido negativo, pero no por su propia naturaleza, sino por una cierta ideología que lo guía en este sentido" (n. 36).
--Los pobres, una riqueza: "No se debe considerar a los pobres como un 'fardo', sino como una riqueza incluso desde el punto de vista estrictamente económico" (n. 35).
--Democracia económica: "En la época de la globalización, la actividad económica no puede prescindir de la gratuidad, que fomenta y extiende la solidaridad y la responsabilidad por la justicia y el bien común en sus diversas instancias y agentes. Se trata, en definitiva, de una forma concreta y profunda de democracia económica" (n. 38).
--La empresa: "Uno de los mayores riesgos es sin duda que la empresa responda casi exclusivamente a las expectativas de los inversores en detrimento de su dimensión social" (n. 40).
--Especulación: "Se ha de evitar que el empleo de recursos financieros esté motivado por la especulación y ceda a la tentación de buscar únicamente un beneficio inmediato, en vez de la sostenibilidad de la empresa a largo plazo, su propio servicio a la economía real y la promoción, en modo adecuado y oportuno, de iniciativas económicas también en los países necesitados de desarrollo" (n. 40).
--Papel del Estado: "El mercado único de nuestros días no elimina el papel de los estados, más bien obliga a los gobiernos a una colaboración recíproca más estrecha. La sabiduría y la prudencia aconsejan no proclamar apresuradamente la desaparición del Estado" (n. 41).
--Globalización: "La verdad de la globalización como proceso y su criterio ético fundamental vienen dados por la unidad de la familia humana y su crecimiento en el bien. Por tanto, hay que esforzarse incesantemente para favorecer una orientación cultural personalista y comunitaria, abierta a la trascendencia, del proceso de integración planetaria".... "La globalización no es, a priori, ni buena ni mala. Será lo que la gente haga de ella" (n. 42).
--Crecimiento demográfico: "No es correcto considerar el aumento de población como la primera causa del subdesarrollo, incluso desde el punto de vista económico" (n. 44).
--Familia: "Se convierte en una necesidad social, e incluso económica, seguir proponiendo a las nuevas generaciones la hermosura de la familia y del matrimonio, su sintonía con las exigencias más profundas del corazón y de la dignidad de la persona" (n. 44).
--Ética y economía: "La economía tiene necesidad de la ética para su correcto funcionamiento; no de una ética cualquiera, sino de una ética amiga de la persona" (n. 45).
--Cooperación internacional: "La cooperación internacional necesita personas que participen en el proceso del desarrollo económico y humano, mediante la solidaridad de la presencia, el acompañamiento, la formación y el respeto. Desde este punto de vista, los propios organismos internacionales deberían preguntarse sobre la eficacia real de sus aparatos burocráticos y administrativos, frecuentemente demasiado costosos" (n. 47).
--Ambiente: "La naturaleza está a nuestra disposición no como un 'montón de desechos esparcidos al azar', sino como un don del Creador que ha diseñado sus estructuras intrínsecas para que el hombre descubra las orientaciones que se deben seguir para 'guardarla y cultivarla'" (n. 48).
--Problemas energéticos: "El acaparamiento por parte de algunos estados, grupos de poder y empresas de recursos energéticos no renovables, es un grave obstáculo para el desarrollo de los países pobres" (n. 49).
--Energías alternativas: "Hoy se puede mejorar la eficacia energética y al mismo tiempo progresar en la búsqueda de energías alternativas. Pero es también necesaria una redistribución planetaria de los recursos energéticos, de manera que también los países que no los tienen puedan acceder a ellos. Su destino no puede dejarse en manos del primero que llega o depender de la lógica del más fuerte" (n. 49).
--Solidaridad y educación: "Una solidaridad más amplia a nivel internacional se manifiesta ante todo en seguir promoviendo, también en condiciones de crisis económica, un mayor acceso a la educación que, por otro lado, es una condición esencial para la eficacia de la cooperación internacional misma" (n. 61).
--El relativismo empobrece: "Para educar es preciso saber quién es la persona humana, conocer su naturaleza. Al afianzarse una visión relativista de dicha naturaleza plantea serios problemas a la educación, sobre todo a la educación moral, comprometiendo su difusión universal. Cediendo a este relativismo, todos se empobrecen más" (n. 61).
--Emigrantes: "Está comprobado que los trabajadores extranjeros, no obstante las dificultades inherentes a su integración, contribuyen de manera significativa con su trabajo al desarrollo económico del país que los acoge".... "Todo emigrante es una persona humana que, en cuanto tal, posee derechos fundamentales inalienables que han de ser respetados por todos y en cualquier situación" (n. 63).
--Finanzas: "Todo el sistema financiero ha de tener como meta el sostenimiento de un verdadero desarrollo. Sobre todo, es preciso que el intento de hacer el bien no se contraponga al de la capacidad efectiva de producir bienes. Los agentes financieros han de redescubrir el fundamento ético de su actividad para no abusar de aquellos instrumentos sofisticados con los que se podría traicionar a los ahorradores". (n. 65).
--Microcrédito: "La experiencia de la microfinanciación, que hunde sus raíces en la reflexión y en la actuación de los humanistas civiles -pienso sobre todo en el origen de los Montes de Piedad-, ha de ser reforzada y actualizada, sobre todo en los momentos en que los problemas financieros pueden resultar dramáticos para los sectores más vulnerables de la población, que deben ser protegidos de la amenaza de la usura y la desesperación" (n. 65).
--Consumidores y asociaciones: "Es de desear un papel más incisivo de los consumidores como factor de democracia económica, siempre que ellos mismos no estén manipulados por asociaciones escasamente representativas" (n. 66).
--ONU: "Se siente mucho la urgencia de la reforma tanto de la Organización de las Naciones Unidas como de la arquitectura económica y financiera internacional, para que se dé una concreción real al concepto de familia de naciones" (n. 67).
--Autoridad política mundial: "Para gobernar la economía mundial, para sanear las economías afectadas por la crisis, para prevenir su empeoramiento y mayores desequilibrios consiguientes, para lograr un oportuno desarme integral, la seguridad alimenticia y la paz, para garantizar la salvaguardia del ambiente y regular los flujos migratorios, urge la presencia de una verdadera Autoridad política mundial" (n. 67).
--Los peligros de la técnica: "La técnica tiene un rostro ambiguo. Nacida de la creatividad humana como instrumento de la libertad de la persona, puede entenderse como elemento de una libertad absoluta, que desea prescindir de los límites inherentes a las cosas. El proceso de globalización podría sustituir las ideologías por la técnica" (n. 70).
--Medios de comunicación: "Dada la importancia fundamental de los medios de comunicación en determinar los cambios en el modo de percibir y de conocer la realidad y la persona humana misma, se hace necesaria una seria reflexión sobre su influjo, especialmente sobre la dimensión ético-cultural de la globalización y el desarrollo solidario de los pueblos" (n. 73).
--Bioética: "La bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios" (n. 74).
--Nuevas formas de esclavitud: "Las nuevas formas de esclavitud, como la droga, y la desesperación en la que caen tantas personas, tienen una explicación no sólo sociológica o psicológica, sino esencialmente espiritual. El vacío en que el alma se siente abandonada, contando incluso con numerosas terapias para el cuerpo y para la psique, hace sufrir. No hay desarrollo pleno ni un bien común universal sin el bien espiritual y moral de las personas, consideradas en su totalidad de alma y cuerpo" (n. 76).
--El desafío cristiano: "El desarrollo necesita cristianos con los brazos levantados hacia Dios en oración, cristianos conscientes de que el amor lleno de verdad, caritas in veritate, del que procede el auténtico desarrollo, no es el resultado de nuestro esfuerzo sino un don" (n. 79).Fuente:
Zenit

martes, 7 de julio de 2009

YO ME CONFIESO DIRECTAMENTE CON DIOS


En personas, que incluso van a misa los domingos y casi me atrevo a decir, que alguna de ellas comulgan, no es difícil escuchar de sus labios la afirmación de que: “Yo me confieso directamente con Dios”. El rechazo al sacramento de la confesión suele tener su fundamento en estas personas, en el dichoso orgullo que a todos nos envuelve y que es el padre de todos los pecados.
Yo comprendo que es duro aceptar que es Cristo quien nos confiesa y no un hombre, como nosotros mismos. Pero resulta que a ese hombre, en ese y para ese preciso momento, Dios le confiere unas gracias especiales de representación, que cuando nos absuelve de de nuestros pecados no dice: Dios te perdone, sino que dice “Yo te absuelvo” directamente, porque es Cristo el que nos absuelve.

Como gran parte de todo lo que se refiere a la vida espiritual de uno, es duro y sobre todo humillante aceptar el manifestar a otro hombre, nuestras miserias. Hace falta la gracia de la fe para saber, que ese hombre tiene en sus manos la potestad de reconciliarnos o no con el Señor. Que lo que este hombre ate con respecto a nosotros aquí en la tierra, quedará atado en el cielo y que lo que de nosotros desate, aquí abajo en la tierra, quedará desatado en el cielo.
¿Y esto porqué es así? ¿Dónde se encuentra el fundamento de este sacramento? Nuestro Señor en su segunda aparición en el cenáculo a los apóstoles, después de su Resurrección, les dijo: “Jesús les dijo otra vez: La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío. Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”. (Jn 20,21-23).

Cuando vamos a confesarnos -escribe Slawomir Biela- generalmente tenemos que luchar contra la forma oculta de fariseísmo que está profundamente arraigada en nosotros. No creemos plenamente en la presencia de Cristo en el sacerdote que nos confiesa, y al tratarlo humanamente intentamos de alguna manera rebajar la inmensidad de nuestro mal. No comportamos como un asesino que, estando ante el tribunal manipula la verdad para disminuir la dimensión de su culpa. El dar el paso de ir al confesionario, cuesta mucho, sobre todo si el confesor nos conoce, por ello muchos buscan para confesarse al padre Topete, es decir al padre desconocido con el que primero topan.

Como el pecado es hijo del orgullo, escribía Mons. Fulton Sheen, exige una humillación, y no hay otra mayor que la de descargar el alma de uno mismo ante un semejante. Tal situación nos cura de muchas enfermedades morales. Las heridas dolorosas a menudo duelen más cuando se cierran. Y por ello hay personas que aún creyéndose que están en amistad con Dios, porque a su juicio cumplen, su soberbia no les permite esta humillación que es la confesión, para obtener la absolución. Son personas a las que les encantan las absoluciones en grupos, que la Iglesia solo autoriza en casos muy excepcionales y de las que se han dado muchos abusos. Pero cuando no se tiene la valentía de ir a un confesionario se buscan autojustificaciones, muchas veces ridículas y al final se termina diciendo: “Yo me confieso directamente con Dios”, olvidándose de que Dios, solo da su gracia y su amistad, al que ha pasado por un confesionario. Si no para que les dijo a sus apóstoles: “A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos”.

La confesión es uno de los siete sacramentos de la Santa madre Iglesia, y como tal sacramento es un canal de gracia, es un medio que Dios utiliza para derramar sus gracias sobre las almas que se muestran solícitas a recibirlas. Verdadera necesidad de la confesión la tienen todos aquellos o aquellas que han perdido la amistad divina por la comisión de un pecado capital, pero aún sin estar en esta situación es conveniente acudir a la confesión reiteradamente pues todos tenemos siempre algo venial de lo que acusarnos y de paso aprovechar para exponer nuestras inquietudes de vida espiritual, pero no tratar de ahorrarse la consulta de un psicoanalista, machacando la santa paciencia del confesor.

Estas personas que se confiesan con Dios, me recuerdan a otras que no comulgan, ya que como Dios está en todas partes, ellas con respirar ya están comulgando. Todas estas personas, se engañan a sí mismas, no aman a Dios, aman o dicen amar a un Dios que ellas se han creado a su gusto y conveniencia un Dios particular, que no les da el estado de gracia y amistad con nuestro Señor.
Mi más cordial saludo lector y el deseo de que Dios te bendiga.
Escrito por Juan del Carmelo para "Religión en libertad"

lunes, 6 de julio de 2009

CATECISMO: RESUMEN DE LA REVELACIÓN DE DIOS


Por amor, Dios se ha revelado y se ha entregado al hombre. De este modo da una respuesta definitiva y sobreabundante a las cuestiones que el hombre se plantea sobre el sentido y la finalidad de su vida.
69 Dios se ha revelado al hombre comunicándole gradualmente su propio Misterio mediante obras y palabras.
70 Más allá del testimonio que Dios da de sí mismo en las cosas creadas, se manifestó a nuestros primeros padres. Les habló y, después de la caída, les prometió la salvación (cf. Gn 3,15), y les ofreció su alianza.
71 Dios selló con Noé una alianza eterna entre El y todos los seres vivientes (cf. Gn 9,16). Esta alianza durará tanto como dure el mundo.
72 Dios eligió a Abraham y selló una alianza con él y su descendencia. De él formó a su pueblo, al que reveló su ley por medio de Moisés. Lo preparó por los profetas para acoger la salvación destinada a toda la humanidad.
73 Dios se ha revelado plenamente enviando a su propio Hijo, en quien ha establecido su alianza para siempre. El Hijo es la Palabra definitiva del Padre, de manera que no habrá ya otra Revelación después de El.

Hay muchos héroes visibles y muchos más anónimos.
Esta es la historia de Margarita Rojas: una abuela que se desgasta cada día para cuidar y atender a su nieto disminuído.
Todo un ejemplo.




domingo, 5 de julio de 2009

XIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

Domingo XVI tiempo ordinario:
1ª Lectura: Ezequiel 2,2-5
2ª Lectura: Corintios 12,7-10
Evangelio: Marcos 6,1-6

Existe una dificulad para aceptar lo extraordinario en nuestras vidas. Todo lo que supera lo previsible nos despierta la sospecha, y más aún si resulta desproporcionado. Sin embargo, la vida cristiana conlleva precisamente experimentar de modo continuo la sorpresa dela gracia. Así lo expresa S. Pablo enla segunda lectura: Te basta mi gracia: la fuerza se realiza en la debilidad. Por el contrario, en el evangelio se nos muestra la actitud opuesta. Los habitantes de Nazaret saben de losprodigios obrados por Jesús, pero se resisten a aceptar su persona. En lugar de maravillarse ante la gracia buscan afanosamente la debilidad (los orígenes de Jesús, su familia) para, desde ahí, negar la autoridad que reconocen en sus enseñanzas. Por eso, caen en la desconfianza, actitud que se opone a la fe.


La humildad de la carne de Cristo contrasta con sus enseñanzas y acciones. S. Agustín explica en sus Confesiones que él experimentó también esa reticencia ante el Evangelio por la tosquedad de su lenguaje, que difería tanto de la elocuencia de los autores clásics que tan bien conocía. Dice: "Mi hinchazón rechazaba su estilo y mi corta vista no penetraba su interior". Ésa es la paradoja y lo que sucede a los habitantes de Nazaret. Creían conocer bien a Jesús y, sin embargo, se les escapaba su verdadera identidad. Lo miraban desde la autosuficiencia de quienes creían saberlo todo sobre él (su madre, su parentela, su oficio), pero en realidad era unos ignorantes que no veán debido a su orgullo. Precisamente el salmo hace referencia al sarcasmo de los satisfechos y al desprecio de los orgullosos. Los satisfechos y orgullosos son incapaces de reconocer el camino recorrido por Dios para acercarse a nosotros. Por medio de la humillación de tu Hijo levantaste a la humanidad caída.


El Evangelio de hoy nos mueve también a colocarnoscomunitariamente ante el Señor A veces, en lugar de ayudarnos los unos a losotros a reconocer las obras del Señor, nos hundimos todos en el desánimo. Es lo que les sucede a los de Nazaret. Con esas preguntas aparentemente sabias pero cargadas de insinuaciones venenosas, unos a otros se apartan de la verdad. Los unos se esconden tras las apreciacines de los otros y todos se incpacitan para recocer a Jesús. Por eso, es importante juntarse con quienes nos enseñan a reconocer a Dios en todas las cosa y acontecimientos de la historia yhuir de los que sól interpretan los acontecimientos desde juicios humanos. La fe comporta una mirada distinta sobre la realidad. Los hojmbres de fe nos enseñan a ver de otra manera.


Vemos también cómo la vida de fe abre las puertas a la cción de Dios. No es extraño que los santos encuentren soluciones que pasan inadvertidas para los incrédulos. El Señor se vale de ellos para actuar. Por el contrario, el excepticismo razonable de los hombres buenos (porrque aquellagente acudía a la sinagoga y participaba del culto) nos hace impermeables para la gracia. Hay una aparente sensatez que no es más que testarudez y obstinación, la misma sensatez que, como leemos en la primera lectura, impedía escuhar al profeta que Dios enviaba a su pueblo. Es propio de Dios que obre maravillas y los humildes las reconocen y se alegran por ello.





David Amado Fernández para Magníficat.

sábado, 4 de julio de 2009

Y TU ¿CON QUÉ OJOS MIRAS?

Lo he encontrado en "Alba digital".
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